ANMELDENCapítulo 105 Cassandra La fiesta era exagerada. Los pasillos del palacio gritaban riqueza. Incluso el patio donde se desarrollaba todo estaba cargado de lujo. Era exactamente mi estilo. Yo estaba en medio de todo aquello. Un velo de encaje dorado ocultaba mi rostro. Mi vestido me quedaba holgado, dos tallas más grande de lo que debía. Todo era un disfraz. Una máscara. Esta noche no era Cassandra. No era la mujer de la que la gente murmuraba. No era aquella de quien temían que arruinara sus planes. No. Esta noche no era nadie. Solo otro rostro perdido entre la multitud. No me gustaba demasiado. Nadie me prestaba atención. Pero era un sacrificio necesario. Mantuve los ojos alerta. Más que cualquiera de los presentes. Recorrí el lugar con la mirada, intentando captar todo lo que pudiera. Desde el otro lado del salón, mi mirada volvía una y otra vez hacia Gerald. Parecía casi demasiado relajado. Estaba junto a aquella mujer. Y no era una mujer cualquiera. La for
Capítulo 104 Gerald El aire de la noche se sentía pesado. Me oprimía el pecho como un peso que simplemente no podía sacudirme de encima. No todos los días sentía emociones tan intensas y poderosas. El cementerio permanecía en silencio. Un silencio que casi parecía estar vivo. Se extendía a nuestro alrededor. Yo estaba unos pasos detrás de Liliana, observándola. Estaba arrodillada justo frente a la tumba de su padre. Su velo había caído hacia delante, cubriéndola como una cortina y ocultando gran parte de su rostro. Aun así, alcancé a ver el brillo de las lágrimas deslizándose por sus mejillas. No necesitaba ver más para saber que se estaba derrumbando. Sus hombros temblaban con aquellos sollozos silenciosos. Cada uno me atravesaba como un cuchillo. Maldita sea... Verla llorar era... Una tortura. La peor clase de tortura. La clase de tortura que te rompe el alma. Lo odiaba todo. Odiaba verla derrumbarse frente a una piedra que jamás podría responderle. Odiaba el d
Capítulo 103LilianaEn cuanto Fiona puso un pie en la fiesta, el ambiente cambió.Toda la celebración pareció quedarse inmóvil, como si una deidad hubiera cobrado vida frente a todos.Gerald había dicho la verdad sobre su entrenamiento.Parecía una persona completamente diferente.Ya era bonita antes, pero ahora...Parecía etérea.No lo notarías a menos que prestaras mucha atención.La música continuaba sonando, fuerte y alegre como siempre. Las voces seguían llenando el lugar y las risas resonaban por todas partes.El aire estaba cargado de perfumes y del aroma del vino.Aun así, algo en aquella habitación se tensó ligeramente.Sentí un escalofrío recorrerme la piel.El estómago se me revolvió.Era como si todo el lugar hubiera contenido la respiración.Se veía hermosa con aquel vestido azul.Delicada y de ojos inocentes, exactamente como le gustaban a Tony.Todos los lobos comenzaron a mirarla casi de inmediato, mientras las lobas la observaban con celos o admiración.O ambas cosas
Capítulo 102 Liliana En cuanto nos acercamos a mi antigua casa de la manada, no pude evitar sentirme un poco emocional. Los recuerdos volvieron a inundarme. Recordé haber jugado por aquellas calles con mi guardaespaldas siguiéndome a todas partes y, algunas veces, también con Tony. ¿Quién habría imaginado que aquel niño crecería hasta convertirse en un monstruo? —¿Estás lista? Ya casi llegamos —dijo Gerald, como si no fuera más que evidente. No respondí. Estaba demasiado concentrada en la ira que hervía dentro de mí. Sabía amarga, como bilis, en mi boca. —Liliana. Sentí su mano alrededor de la mía y rápidamente me aparté. —No. Suspiró. —Mira, todavía no es demasiado tarde para regresar. Es evidente que estás alterada. Literalmente estás temblando. —No estoy alterada. Estoy bien —respondí justo cuando el SUV se detenía frente a la casa de la manada. —Vamos —susurré. Me puse mi máscara de calma fría y reprimí la ira hasta que dejé de sentir absolutamente nada. La puerta
Capítulo 101 Liliana El espejo ya no me reconocía. Y, sinceramente, yo tampoco me reconocía. Incliné la cabeza hacia la izquierda y luego hacia la derecha, entrecerrando los ojos mientras observaba el rostro que me devolvía la mirada. La mujer del espejo no era la hija del Alfa que alguna vez había recorrido aquellos pasillos como si le pertenecieran. No era la chica desterrada y marcada como asesina. Ni siquiera era ya Liliana Crossfield. —¿Demasiado? —pregunté, tirando de un mechón de cabello castaño rojizo que caía pesado sobre mi hombro. Se sentía extraño y me picaba un poco, como si estuviera esforzándose demasiado por pertenecer a mi cabeza. Gerald estaba apoyado contra el marco de la puerta, con los brazos cruzados, estudiándome como si yo fuera otro de sus rompecabezas tácticos. Su expresión no revelaba nada, como de costumbre. Solo aquella mirada serena y evaluadora. —No pareces tú —dijo finalmente—. Ese es el objetivo. —Vaya, gracias —murmuré, poniendo los ojos
Capítulo 100 Liliana El sol apenas comenzaba a asomarse por el horizonte, pero el campo de entrenamiento ya estaba lleno de actividad. Los puños golpeaban los muñecos de práctica, produciendo fuertes golpes secos. Los instructores gritaban órdenes cortantes. El sudor se mezclaba con el polvo en el aire. Y ese tenue olor a lobo impregnaba todo. Daliah entrenaba con Rita en un extremo del campo. Se movían con rapidez y precisión, como dos sombras borrosas. Landen había regresado de su misión rápida. Estiró los brazos, sacudiéndose la rigidez del cuerpo. Max todavía no había regresado. Su ausencia me golpeó como un viejo moretón que no quería tocar. Estaba golpeando un muñeco cuando el ambiente cambió. Lo sentí de inmediato. Gerald. Ni siquiera necesitaba mirar. Su mirada pesaba sobre mí. Bajé lentamente los puños. Mi corazón comenzó a latir más rápido. Había prometido darme los detalles del plan para la coronación de Tony. Una parte de mí temía escucharlos. Pero evitarlo







