Solo necesitaba dos segundos, nunca había sido codiciosa pidiendo demasiado.Pero, ante el gran asunto de que Cecilia se había torcido el pie abajo, Manuel ya no tenía tiempo de revisar las últimas páginas del documento.Frunció el ceño al ver la intransigencia de Leonor y, finalmente, tomó la pluma para firmar con rapidez justo donde ella había abierto la hoja.Su caligrafía cursiva, marcada con fuerza, irradiaba su audacia y severidad. Era bella y cargada de su personalidad inconfundible.Sin embargo, en ese instante, al ver cada trazo sobre el papel, el corazón de Leonor latía con creciente intensidad.—¿Algo más?Manuel cerró el capuchón de la pluma, con un matiz de sospecha en su pregunta, como si esperara ver qué otro recurso usaría ella para detenerlo.A Leonor ya no le importaba si él malinterpretaba que estaba tratando de llamar su atención a propósito. Recogió el acuerdo.Esa vez, alzó la mirada hacia él y esbozó una sonrisa luminosa, genuina por primera vez en mucho tiempo.
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