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39 chapters
PRÓLOGO.
PRÓLOGO.En aquella calurosa noche, víspera del día de la independencia, a altas horas de la noche, en Nueva York, en la suite residencial del Four Season, un constante repiqueo se escuchaba, seguida por una respiración calmada, allí me encontraba, redactando el informe del siguiente caso que tenía entre manos.Ahí dónde me veis era una de las mejores abogadas de todo el país, no había más que ver el lugar en el que me encontraba, la ropa que vestía y los caprichos que me daba, para darse cuenta de que las cosas me habían ido bien en la vida.Aun así... a pesar de tenerlo todo, aún no había encontrado a alguien con quien compartir mi vida, pero eso no me preo
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Capítulo 1 – El veinteañero.
Capítulo 1 – El veinteañero.Era incómodo estar allí, de camino al hotel, con él a escasos dos metros de mí, mientras miraba por la ventanilla, y deseaba llegar en la mayor brevedad posible.Entonces… señorita “No estoy interesada”, ¿va a decirme su nombre, ahora? – quiso saber, mientras yo me giraba al contestar. No – sonrió, ante mi atrevimiento, volví a fijarme en el paisaje que se veía fuera. Estábamos cerca, a punto de llegar. Usted es demasiado – se quejaba - ¿ni siquiera lo hará como agradecimiento? – añadía – Al fin y al cabo, le estoy haciendo el favor de acercarla a su hotel. Creo que es lo mínimo que… - me giré, observándole. Usted lo ha dicho,
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Capítulo 2 – Nuevos vecinos.
Capítulo 2 – Nuevos vecinos.Me encantan como quedan los vestidos plateados en mi piel morena, así que… como era de esperar, esa noche también llevaba uno. Llevaba el cabello suelo, ondulado, y un ahumado en negro. Iba preciosa esa noche, lástima que no hubiese fotógrafos para corroborarlo.Por supuesto no conocía a la mayoría de los vecinos del edificio, la gente rica somos bastante reservada, y no solemos socializar demasiado. Así que ni siquiera saludé a nadie.Agarré una copa de vino, de las bandejas de uno de los camareros y me di un paseo por el lugar. La disposición era muy parecida a la mía, aunque… quizás la diferencia estaba en la cocina, ellos la tenían cerrada con una cristalera, una mesa con sillas justo donde yo tenía el piano, y en vez de un sofá, pubs en el suelo al estilo bohemio. La terraza la hab&
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Capítulo 3 – Una fantasía hecha realidad.
Capítulo 3 – Una fantasía hecha realidad.Me sentía como una idiota redomada, quizás por eso olvidé la idea de buscar al bombón y me dirigí hacia casa. Era momento de poner los pies sobre la tierra, y dejar de hacer el imbécil.Doblé a la izquierda, y seguí avanzando hacia la puerta de mi casa. Y entonces le vi, estaba allí, de pie, junto a mi puerta, descansando la espalda sobre la pared, con las manos metidas en los bolsillos, levantando la vista en cuanto me vio aparecer, dedicándome una sonrisa justo después.¡Mierda! Se suponía que eso no estaba bien. Pero al ver su mirada y como subía la comisura de sus labios… me olvidé de todo.Caminé hacia él, con elegancia, abrí la puerta, mientras él hablaba.Ya pensé que te habías arrepentido – se quej&oa
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Capítulo 4 – El repartidor.
Capítulo 4 – El repartidor.Mi cuerpo empezó a despertarse, aunque mi mente aún estaba en el séptimo cielo. Giré la cabeza, varias veces, y me rasqué la nariz, antes de abrir los ojos, encontrándome allí, en mi cama, completamente sola, volviendo poco a poco a la realidad.Anoche. Fiesta de inauguración. Chico joven. Sexo desenfrenado.Me senté en la cama, de golpe, llevándome las manos a la boca, horrorizada.Pero … ¿Qué demonios hice anoche?Miré hacia mi alrededor, ese chico no estaba, era más que obvio que se había ido, tras una noche movidita. Sonreí, al pensar en ello. Pero me puse seria, al darme cuento de lo loco que parecía todo.¡Mierda!Pero… ¿qué hora era?Miré hacia el reloj, y por poco no me caigo del susto. ¡Maldita sea!
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Capítulo 5 – La visita del imbécil.
Capítulo 5 – La visita del imbécil.Aquel día salí temprano del trabajo, al fin había terminado de preparar el caso del despido improcedente, tan sólo me quedaba tranquilizar a mi cliente, y eso era algo que se me daba muy bien. Así que me despedí de Lucy, y le rogué que me avisase si había alguna novedad en la oficina. Me marché a casa, me di una ducha de agua tibia, hice un poco de meditación en el salón y me serví una copa de vino, mientras comenzaba a examinar las declaraciones del caso de asesinato involuntario.Me tumbé sobre la cama, y seguí con ello, dándome cuenta en seguida, las versiones de dos de los testigos no cuadraban con la declaración del presunto culpable.¡Qué extraño!Lucy – llamé a mi asistente, después de haber marcado su número &ndas
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Capítulo 6 – Fiesta de inauguración.
Capítulo 6 – Fiesta de inauguración.Aquel jueves por la noche, ni siquiera podía pensar en lo duro que había sido el trabajo, o en lo mucho que me dolían los pies unas horas antes, tan sólo podía gemir, como una maldita posesa, mientras él pasaba su cálida lengua por todo mi cuerpo, encendiendo mi cuerpo, llegando a un punto de locura inimaginable.Lamió mis pezones, por enésima vez, y subió un poco más, hasta llegar a mi cuello, a mi boca, besándome con desesperación.Le agarré del pelo, tirando hacia atrás, separándole de mi boca, para luego empujarle contra la pared, haciéndole sonreír, divertido, apoyándome en su torso desnudo, guiñándole un ojo, lamiendo su barba, haciéndole sonreír, divertido.Eres una gatita muy traviesa – me dijo, justo cua
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Capítulo 7 – Miradas fugaces.
Capítulo 7 – Miradas fugaces.No volvimos a quedarnos a solas el resto de la noche, nos evitábamos, mientras hablábamos con los invitados de la fiesta, aunque nos lanzábamos miradas fugaces de vez en cuando, que retirábamos en cuanto sentíamos la del otro.¡Por Dios! Aquella loca situación me estaba matando.Él era el hijo del nuevo socio del bufete, tenía que cortar aquella estupidez en seguida, no podía seguir acostándome con él.Nena – se quejó Pit - ¿me estás escuchando? – Era obvio que no lo hacía, eso lo sabéis, ¿no? Miré hacia él, algo desorientada – Digo que el hijo del nuevo socio está tremendo, ¿no crees? Sí… No… ¿Qué? – ni siquiera sabía que decir, él so
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Capítulo 8 – El señor veintitrés centímetros.
Capítulo 8 – El señor veintitrés centímetros.Nos dimos una ducha a las ocho de la mañana, justo cuando estábamos exhaustos de tanto sexo, por separado. Me puse el camisón, justo en el momento en el que él salía de la ducha, secándose la cabeza con la toalla, llegando hasta mí.La forma en la que me miró me encendió completamente. Ese hombre me volvía loca, no sabéis hasta qué punto.Se dio la vuelta, se colocó los calzoncillos, los pantalones, los calcetines, y justo se anudaba los zapatos, sentado en la cama, cuando yo llegué hasta él, le agarré del pelo y le besé, con desesperación, pero para mi sorpresa, él me detuvo.Tengo que irme – me cortó. Me eché un poco hacia atrás, observándole, seguía colocándose los zapatos,
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Capítulo 9 – La espera.
Capítulo 9 – La espera.Me cambié varias veces de vestido, de peinado, e incluso me tomé varias copas de vino, pero por más que miraba hacia la puerta, el timbre no sonaba.¿Dónde demonios se había metido?Miré hacia el teléfono, eran casi las doce y media.No tenía ni un solo mensaje suyo, y no estaba en línea desde las nueve de la noche.¡Joder!Debía haberme vuelto loca, ¿cómo podía estar esperando por un niño?Me eché un par de copas más de vino, pero terminé agarrando la botella, a las una y media, cuando perdí toda esperanza de verle aparecer por la puerta. Di un par de sorbos, directamente a morro, y luego ladeé la cabeza hacia el piano que recién me habían traído en la mañana. Sonreí, con malicia, dejé la botella
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