Me doy cuenta de que cuando el calor aprieta, lo que más apetece es la costa, y al sur de Granada tienes varias opciones estupendas a mano.
Si sales desde la ciudad, las playas más cercanas por carretera son las de Salobreña y Motril; ambas enlistan zonas amplias de arena y buenos servicios. Salobreña tiene ese encanto con el castillo arriba y la playa al pie, ideal para pasear. Más hacia el este está La Herradura, en el término de Almuñécar, famosa por su bahía curvada y aguas tranquilas; es perfecta para snorkel y pequeñas excursiones en kayak.
Siguiendo la costa encontrarás también Playa Granada y Torrenueva (cerca de Motril), Calahonda y Castell de Ferro, playas más salvajes y con menos aglomeración. En coche el trayecto suele rondar entre 45 minutos y algo más de una hora, según tráfico y destino. Personalmente, me encanta empezar el día en Salobreña y terminarlo en La Herradura viendo la puesta de sol: la combinación de mar y montaña aquí es difícil de superar.
2026-04-02 17:06:53
21
Willa
Fan libros
Abogado
Siento un gusto especial por las playas con buena luz para fotos, y la franja sur de Granada ofrece rincones magníficos: Salobreña desde su castillo tiene una vista panorámica magnífica hacia el mar y los pueblos blancos; capturar la costa con las montañas al fondo en una tarde dorada es un lujo para cualquier cámara. La Herradura, con su forma de media luna, da composiciones muy fotogénicas al atardecer, y las barquitas en la bahía generan reflejos que adoro.
Si te interesa la geografía y el paisaje, probar a subir a miradores como el del Peñón de Salobreña o pasear por los acantilados de Castell de Ferro te regala encuadres distintos. En mi última visita me quedé con ganas de más amaneceres: el mar, la luz y el susurro de las olas hacen que siempre vuelva con la tarjeta de memoria llena y la cabeza despejada.
2026-04-02 18:08:32
18
Logan
Apoyo lector
Periodista
A mí, con la familia, lo que más me importa son playas seguras y con servicios, y al sur de Granada las que siempre recomiendo son Salobreña y La Herradura. Ambas tienen zonas de arena fina y aguas relativamente poco profundas cerca de la orilla, ideales para que los peques chapoteen sin mucho peligro. Además cuentan con socorristas en temporada alta, bares y baños cerca, así que la logística de cambiar pañales o comer algo es mucho más sencilla.
Para un día sin complicaciones, buscar aparcamiento cercano y llegar temprano evita el ajetreo. En días calurosos prefiero las zonas con sombras y paseos marítimos para dar una vuelta por la tarde; terminar con un helado mirando el mar es nuestra pequeña tradición, y la Costa Tropical nunca falla en eso.
2026-04-04 12:31:03
21
Sophia
Lector atento
Enfermera
He intentado resumirlo siempre con pragmatismo: si buscas playas al sur de Granada con fácil acceso público, apunta Motril, Salobreña y Almuñécar. Desde la estación de autobuses de Granada salen líneas regulares (consulta horarios de ALSA) que te dejan en el centro de Motril o en Almuñécar; desde ahí la mayoría de las playas están a corta distancia caminando o con taxi local.
Motril ofrece varias opciones urbanas como Playa Granada y Playa de Poniente, con chiringuitos y aparcamiento; Salobreña es más turística pero compacta y manejable a pie; Almuñécar y La Herradura ofrecen calas y zonas con equipamiento para deportes náuticos. Si no tienes coche, planifica salidas tempranas para evitar esperas en buses de vuelta. En mi experiencia, combinar transporte público con una caminata ligera te da mucha libertad sin necesitar vehículo propio.
2026-04-05 05:29:30
21
Sophia
Recomendador
Bibliotecaria
Me flipa cuando puedo bucear y recorrer calas, y al sur de Granada hay sitios que no defraudan: lo más famoso para esto es «La Herradura», una bahía con aguas claras, fondos marinos protegidos y escuelas de buceo donde siempre hay vida marina interesante. Almuñécar tiene playas como Velilla y San Cristóbal que son buenas para snorkel y paddle surf; además la costa tiene tramos rocosos entre playas que regalan pequeñas calas escondidas cuando te animas a explorar.
Si andas buscando olas, la Costa Tropical no es la más potente de Andalucía, pero hay días en que Motril y Torrenueva cogen buen oleaje; aún así, la zona es más de aguas tranquilas, perfecta para nadar o para iniciarse en deportes acuáticos. Yo suelo llevar máscara y tubo, explorar los bajos y después comer en un chiringuito local: la sensación de acabar el día con pescado fresco es insuperable.
2026-04-05 10:08:29
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Gatoburbuja
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Desde que me casé con Julián Mendoza, él puso punto final a todas sus andanzas.
Para todos, yo era la mujer que había ‘domado’ al ‘playboy’, y mi vida familiar era la envidia.
Hasta el día de nuestro noveno aniversario, cuando vi por accidente los mensajes en el grupo de chat con sus amigos:
“Oye Julián, ¿qué tal la experiencia de ayer en el Bentley con tu compañera de universidad?”
“Lo hemos probado en todos lados. Está locamente enamorada de mí.”
Debajo había una foto íntima de ellos, y el grupo se llenó de comentarios calientes, felicitándolos entre risas y bromas.
Miré la pantalla y un dolor punzante me atravesó el corazón. De pronto lo entendí: toda aquella felicidad a mi lado no era más que un montaje perfectamente preparado.
Me quedé sentada, inmóvil, toda la noche, esperando su regreso. Cuando al fin Julián llegó, trayendo un pastel de celebración, no pude evitar soltar una risa fría.
—Ya lo sé todo. ¿No te cansa fingir?
"Me preguntaste más temprano dónde me estoy quedando." Me jaló de la mano hasta que estuve pegada a él.
"Lo hice", dije. Sabía a lo que se refería y sabía que iba a decir que sí. No importaba que nunca hubiera tenido una aventura de una noche. Algo sobre este hombre era adictivo. Necesitaba más de su toque.
"¿Te gustaría que te mostrara?"
*
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El Hombre Que Más Te Amó es una novela de amor gay romántica muy especial,que sucedió realmente.Jonatan y Bryan se enamoran por medio de una aplicación para encontrar el amor,que los encontró a ellos.Jonatan de 18 años y Bryan Schafer de 26.
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Estábamos en el Club Deportivo y le enseñaba a mi ahijada la técnica para entrar al agua. Briseida se inclinó, dejando su trasero bien firme en alto, y sin querer terminó rozando mi paquete.
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«Entregada al Alfa» es una creación de Claire Wilkins, una autora de eGlobal Creative Publishing.
En la fiesta de nuestro primer aniversario de bodas, caí de bruces sobre una alfombra roja, jadeando como pez fuera del agua.
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Gianna sabía que yo era alérgica a las nueces y algunos frutos secos. Así que, obviamente, lo bañó todo con aderezo a base de avellanas.
Un bocado y ¡pum!, se me hizo un nudo en la garganta, se me encendieron los pulmones y me reventó el salpullido como confeti.
Busqué mis medicamentos para la alergia y, en su lugar, encontré un puñado de M&Ms derretidos.
Gianna se rio al ver mi cara.
—¡Sorpresa!, Carlo te cambió los medicamentos. ¿En serio, Siena? ¿Una nuez? ¿No te parece demasiado dramático?
Me deslicé de la silla, jadeando, mientras el público apostaba sobre cuánto duraría mi «actuación».
—Carlo... mis medicamentos... —grazné—. Por favor. Voy a morir.
Él suspiró, molesto.
—Dios mío, qué dramática eres. ¿Por qué las mujeres siempre juegan a hacerse las muertas para llamar la atención? Sabes que te amo. ¡Detén este espectáculo de una vez!
En ese momento, mi corazón se rompió más rápido que mis pulmones.
Dejé de suplicar. Presioné la señal de socorro. Llamé a mi verdadera familia.
Tengo una debilidad por la Costa Tropical y siempre vuelvo a ella cuando necesito mar y buena comida.
Almuñécar es un clásico: playas cómodas, un casco antiguo encantador y el acuario para curiosear con calma. Muy cerca está La Herradura, una bahía ideal para hacer snorkel y kayak porque el agua suele estar tranquila; su playa en media luna y los miradores te regalan fotos de película. Salobreña merece tiempo: subir al castillo y perderse por sus callejuelas blancas con vistas al litoral es de esos planes que no fallan.
Siguiendo hacia el oeste aparece Motril, con su carácter más urbano, su puerto y la impronta de los cañaverales; desde allí puedes explorar playas como Torrenueva y Carchuna o pueblos costeros menos turísticos como Castell de Ferro. En resumen, la franja sur costera de Granada combina playa, historia y tapas; siempre vuelvo con ganas de repetir una ruta distinta.
He guardo recuerdos de senderos al sur de Granada que todavía me sacan una sonrisa cada vez que pienso en ellos.
Para una salida corta y con algo de emoción recomiendo los «Cahorros de Monachil»: pasarelas, puentes colgantes y un desfiladero entretenido a menos de media hora de la ciudad. Es un trazado ideal para soltar adrenalina sin meterte en una jornada larga; lo suelo hacer al atardecer para que la luz sobre la roca quede preciosa. Llevo siempre un frontal pequeño y buen calzado porque algunas piedras resbalan cuando llueve.
Si busco algo más pastoral y tranquilo, me voy a la Laguna de Padul: paseo llano, aves, mucha calma y la posibilidad de combinar con una comida en un pueblo cercano. Y cuando quiero montaña de verdad, la Alpujarra —el valle del Poqueira con Pampaneira, Bubión y Capileira— ofrece tramos con vistas infinitas y senderos entre acequias que invitan a perder el tiempo. Cada ruta tiene su personalidad y, cuando vuelvo, me quedo feliz y con ganas de planear la siguiente escapada.
Vaya, cuando pienso en bajar hacia el sur de Granada lo primero que me viene a la cabeza es la mezcla de metro y autobús que uso casi a diario.
El Metro de Granada conecta buena parte del área metropolitana y tiene paradas que acercan bastante a barrios y municipios del sur como Armilla; es cómodo y suele tener frecuencia razonable, así que muchas veces lo combino con un autobús urbano para llegar justo a la puerta de casa o al barrio donde tengo que ir. Además, las líneas interurbanas de autobús (operadas por compañías comunes en la provincia) cubren trayectos más largos hacia localidades del sur de la provincia, como Motril o Almuñécar, y salen desde la estación de autobuses de la ciudad.
Si vas con equipaje pesado o en horario nocturno, los taxis y las apps de transporte también son recursos habituales; no son baratos pero te dejan exactamente donde necesitas. En mi experiencia, planear con antelación y mirar horarios te ahorra esperas, y la combinación metro+autobús suele ser la opción más práctica y rápida para moverte hacia el sur de Granada.
Me encanta perderme por los pueblos de la Alpujarra y pensar que cada casa tiene su propia historia; en el sur de Granada eso se nota en cada piedra y en cada chimenea.
Si buscas encanto rural, las típicas casas de pueblo en Capileira, Bubión y Pampaneira son una maravilla: paredes encaladas, balcones con macetas y vistas al barranco del Poqueira. Muchos alojamientos son pequeños cortijos reformados donde te despiertas con pan hecho en horno de leña y el aire del campo. También hay casas en Trevélez que huelen a jamón curado y ofrecen rutas de montaña directas desde la puerta.
Más cerca de la costa, en la Costa Tropical (Almuñécar o Salobreña), encontrarás cortijos con jardines de naranjos y alojamientos con piscina para combinar playa y montaña. Cada lugar tiene su ritmo: unas cuantas noches en una casita con terraza mirando la Sierra Nevada y tendrás una mezcla perfecta de silencio y autenticidad; es el tipo de viaje que me recarga por completo.