Capítulo 2 Todo conforme a los deseos del Sr. Stewart

Había un rastro de sorpresa en los ojos de Sean... ¿Ella estaba tratando tan fuerte de mantener su dignidad incluso en momentos así?

Luego nuevamente, ella era Jane Dunn, después de todo. Ésta mujer siempre fue presuntuosa y orgullosa, a tal manera que incluso el rechazo a su confesión de amor, apenas dejó una huella en ella.

Sean agarró su delicada barbilla abruptamente.

“Mgh... Auch!” La mano en su mentón era como un par de alicates de metal, la fuerza en su mentón amenazaba con destruirla en pedazos. Creó un dolor tan fuerte que los ojos de Jane se aguaron con lágrimas.

No obstante, él no se contuvo en lo absoluto, sólo siguió aplicando aún más fuerza en su agarre del mentón. “¿Quién diría que esta bella cara estaba ocultando un corazón tan malvado?”

“¡Yo en serio no le hice nada a Rosaline!” Jane apretaba sus labios, su cara estaba pálida del dolor. “No puedes enviarme a la prisión así sin tener evidencias.”

“Estás equivocada. Yo puedo.” Sean se reía fríamente mientras enunciaba cada palabra con un placer cruel. “Entonces Señorita Dunn, por favor disfrute su vida feliz en la prisión de ahora en adelante.” Sean soltó su barbilla y dio la vuelta, saludando con la mano mientras se alejaba - cómodo y despreocupado.

Él estaba vengándose contra ella. Toda la sangre había desaparecido del rostro de Jane y ella no podía decir ni una sola palabra.

La prisión de mujeres no era tan pacífica como pretendía ser. En su primera noche allí, ella fue arrastrada de su sueño.

“¿Qué... Qué están haciendo?” Jane miraba a sus compañeras de prisión paradas alrededor de ella de una manera amenazadora. “No intenten nada gracioso, de lo contrario, llamaré al guardia.”

Las reclusas alrededor de ella no parecían estar intimidadas en lo absoluto por la amenaza. En cambio, intercambiaron miradas y se echaron a reír a carcajadas. La líder entre ellas señaló con un dedo a la cara de Jane y dijo, “¿Qué fue lo que dijiste? ¿Vas a llamar al guardia? Ja, ja, ja... ¿Escuché eso bien? ¿Quieres llamar al guardia?” A medida que dijo eso, golpeó con un puño la cara de Jane velozmente y sin piedad. “¡Ve! ¡Llama al guardia como dijiste que ibas a hacerlo!”

El golpe hizo que Jane tambaleara sobre los pies, creando un zumbido en sus oídos.

Ella puso una mano sobre la pared y cuando apenas había recobrado su equilibrio, lanzó un ataque de repente, agarrando a todas desprevenidas.

¡Bofetada!

Un silencio espeluznante siguió después de esa única bofetada. Nadie se esperaba que esa delicada mujer hubiera tenido el coraje de contraatacar.

La robusta mujer se volvió loca por la pequeña cachetada de Jane. Sus ojos estaban sanguinolentos mientras gritaba, “¡Ah, eres una puta zorra! ¡Agárrenla chicas! No importa si rompen una extremidad o dos. Después de todo, el Sr. Stewart nos dijo que no nos detuviéramos. Vamos a darle una cálida bienvenida a esta estúpida zorra. ¡Lo único que debemos hacer es no matarla!”

Jane estaba impactada. ¡Un fuerte e intenso dolor se esparció desde su corazón al resto del cuerpo!... ¡Sean! ¡¡Sean Stewart!! El Sr. Stewart les dijo... ¡¡¡Sean Stewart!!!

¡Todas las extremidades de Jane estaban temblando, a pesar que su corazón se había congelado en hielo!

Con razón ningún guardia vino a ver a pesar de todo el escándalo. ¡Con razón estas enormes y robustas mujeres prisioneras alrededor de ella se atrevían a golpearla!

Ella levantó su cabeza para mirar a las reclusas, entonces se puso de pie y corrió hacia la entrada de la prisión. Sosteniendo fuertemente las barras de metal, ella socorría por ayuda, “¡Alguien! ¡Alguien, por favor! ¡Me están atacando! ¡Sálvenme! ¡Alguien!” ¡Ella sabía que ningún guardia iba venir a salvarla, pero esta insignificante súplica por ayuda era lo único que ella podía hacer!

Ella estaba arriesgándose, apostando que Sean no les había dicho a estas mujeres que ‘la cuidaran’ en serio. Aunque las probabilidades eran casi nulas... ella se mantenía a esa fantasía - el sueño de que Sean no la había abandonado por completo, que él estaba dispuesto a darle algo de esperanza.

“¡Ah...! Alguien la tomó de su cabello fuertemente, y tropezó de la fuerza, cayendo al piso, su cara primero. ¡Jane jamás se había sentido tan humillada anteriormente!

Luego instantáneamente, Jane fue halada hacia arriba por su cabello, soportando una marea de golpes y patadas. Ella se derrumbó al suelo, gruñiendo, “Ugh~”

Jane no obtuvo “la ilusión” del Sean que ella estaba esperando.

Ella paró de gritar, dejando que éstas personas le dieran patadas y golpes a sus gustos, acompañados de las risas de satisfacción.

Ella suplicaba por ayuda, no porque estuviera aterrada del dolor y de los golpes, sino porque confiaba en la mínima esperanza y fantasía que le quedaba.

Después de que las mujeres estuvieran agotadas de golpearla, fueron a sus propias camas a dormir.

Jane se encorvaba en el suelo en agonía, sus lágrimas saliendo de la esquina de sus ojos, y corriendo el sucio sobre toda su cara.

Ella jamás había sido intimidada por tantas personas en su vida. Jamás se había sentido tan humillada. ¡Todo lo que tuvo que hacer fue enamorarse de la persona equivocada, de Sean Stewart!

¿Por qué fue que ella tuvo que soportar la peor parte de la furia y el odio de él, solo porque algo le sucedió a Rosaline?

Después de lo que le pasó a Rosaline, Jane trató de explicárselo a todos. "No le hice nada a Rosaline".

Sin importar qué tanto ella intentaba explicarse, nadie estaba dispuesto a creerle a ella.

Ella explicó todo lo que pudo. Ella no fue la que invitó a Rosaline a Luz de Noche; era Rosaline la que quería ir porque ella estaba curiosa en saber cómo era ‘un bar’.

En los ojos del resto del mundo, Jane, la heredera de familia Dunns, era loca y disparatada, mientras que Rosaline Summers era pura, inocente y tímida. Nadie podía creer que Rosaline, ella misma, hubiera sugerido ir a un lugar tan caótico e impuro como un bar.

Jane dijo que su carro se descompuso en el camino hacia allá, y fue la razón por la cual ella llegó tarde a Luz de Noche.

Nadie creía en ella. Todos decían que ella estaba diciendo excusas, que ella había dejado a Rosaline sola en Luz de Noche a propósito, para que fuera más fácil para los malhechores, que supuestamente ella había contratado, violar a Rosaline y arruinar su buen nombre.

Sin embargo, Jane nunca tuvo una razón para hacer eso. Rosaline siempre le decía, “Jane, yo no pienso de Sean de esa manera, honestamente.”

Si Rosaline fuera novia de Sean, Jane le hubiera dado un gran espacio. Sin embargo, ¿Rosaline tan siquiera gustaba de Sean, o no?

Todos pensaban de Jane como la malvada antagonista, la villana que había cometido todo tipo de actos indescriptibles.

Esos malhechores probablemente sabían que las cosas se pusieron feas, por lo tanto, desaparecieron sin ningún rastro. ¿Quién sabría a dónde se escaparon? El país era inmenso, y no era como si no hubieran historias de asesinos que se esconden dentro de la selva, entre las montañas por una o dos décadas. Jane estaba ansiosa en atrapar a los malhechores más que alguna otra persona.

Ella dejó que sus lágrimas cayeran. Después del incidente con Rosaline hasta el momento en que terminó en la prisión, Jane creyó firmemente en una cosa: ella era inocente, ella no cometió ningún crimen.

Ahora, sin embargo, ella comprendió. Mientras Sean siga considerando que ella era culpable, entonces ella era culpable como pecado y merecedora de muerte.

Todo lo que había sucedido hoy – Todo fue conforme a los deseos del Sr. Stewart.

Lo que Jane no sabía era que su vida en prisión era lo que seguía como “los deseos del Sr. Stewart.”

Ella no tenía el apoyo de la familia Dunns, archivos o cualquier historia de educación, y adicional era una convicta… Sean Stewart borró efectivamente todo tipo de evidencia de la existencia de Jane en los registros. ¡Ahora, Jane Dunn no era más que la Convicta No. 926!

Jane pensaba a través, abrazando sus rodillas hacia el pecho, haciéndola aún más pequeña… ¡Sean había borrado completamente todos los rastros de su existencia!

Al día siguiente:

“Oye, despierta. Ve a limpiar el baño…” Una de las reclusas le dio un empujón a Jane, pero después recibió un gran susto que gritó, “¡Ah! ¡Está muerta!”

Una de las reclusas más robustas se apresuró hacia ella y puso su dedo debajo de la nariz de Jane, esperando un tiempo hasta sentir finalmente una débil respiración. “¡Cállate! ¡Ella sigue viva! ¡Ve y busca a los guardias!”

Jane fue lo suficientemente fuerte para vivir, por lo tanto sobrevivió ese enfrentamiento. Aunque no fue necesariamente algo bueno. El sin fin de humillación y tortura infinita eran suficiente para volver a alguien loco, lo suficiente… para cambiar a una persona completamente.
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Ma. Lucia Arellano Vergara
pobre tanta humillación sin deber nada
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