INICIAR SESIÓNVICTORIA—Aaahhh, se siente tan rico... —gemí fuerte, echando la cabeza hacia atrás mientras el gruñido de mi macho desaparecía contra mi cuello.Mi cintura empezó a moverse, y mis muslos se tensaban cada vez que subía y volvía a bajar, hundiéndome sobre ese pene delicioso que solo me pertenecía a mí.Empujé a Lorenzo por el pecho y me apoyé sobre él, cabalgándolo llena de lujuria y necesidad.Él me miraba desde la cama con esos ojos lobunos y peligrosos, brillantes y hermosos, clavados en mí como si estuviera obsesionado.Bajo la luz de la luna, me moví sobre mi hombre, sudando y gimiendo, cabalgándolo cada vez más rápido con un ritmo devastador y apasionado.—Aah, joder... gggr, Luna, más suave... shhh, nena, vas a hacer que me corra... Ssshh... aahh, jodeeer que rico...Sus gruñidos pronto se volvieron desesperados, mezclándose con el golpe rítmico de nuestros cuerpos chocando.Pero no podía parar. Cada vez que ese falo enorme se clavaba hasta mi cuello uterino, juro que veía las m
VICTORIA—¡Nooo! —grité, riéndome fuerte cuando Lorenzo me atrapó contra su pecho.Me levantó como si no pesara nada y me llevó hasta la cama balinesa de la playa privada.Caí sobre el colchón suave, mientras la brisa de la tarde movía las cortinas blancas en olas lentas y perezosas.Desde que llegamos a la isla privada de Lorenzo, habíamos pasado todo el día en la villa, esperando a que el sol bajara un poco más, y ahora ahí estábamos, disfrutando por fin de nuestra luna de miel.—Vienes aquí a manosearme la polla y después crees que puedes irte tan tranquila. Ni lo sueñes, nena —me gruñó al oído, perverso y descarado, mientras me sujetaba las manos por encima de la cabeza y se acomodaba con cuidado sobre mis muslos.—Solo la besé y la apreté un poquito. ¡Tú te excitas demasiado rápido! —fingí forcejear mientras él tiraba de la parte superior de mi bikini y me dejaba los pechos al descubierto.—Casi me follas a través de la ropa, pequeña calientapollas...—¡Aahh! Espera, alguien podr
VICTORIA—Te ves hermosa. Papá habría amado estar aquí contigo —dijo Enzo, con la voz cargada de emoción, aunque en sus ojos había algo más complicado.—Mamá quería entrar y ayudarte... pero entiende si todavía no la has perdonado del todo —dijo con un suspiro mientras yo me colocaba a su lado y apoyaba la mano en su brazo.Las puertas cerradas esperaban frente a nosotros. Mi silencio simplemente confirmó sus palabras.—Vicky, yo también me siento responsable. No te cuidé como prometí. Nunca pude protegerte de verdad... todos nosotros nos beneficiamos de tu ayuda...—Me casé con la familia Greco porque yo lo elegí, Enzo. Ya no tiene sentido seguir hablando del pasado —dije, cortando sus palabras llenas de remordimiento.—Y en cuanto a mamá... dame tiempo. Ahora mismo, mis bebés, mi manada y mis propios proyectos van primero. No voy a mentirte.Lo admití mientras miraba la expresión tormentosa en su rostro.—Pero sé que en algún momento voy a superar su traición. Sé que no lo hizo con
VICTORIA—Gracias por esta oportunidad, hijo... —el susurro de Juliette Greco me llegó al mismo tiempo que sus tacones se alejaban por el pasillo, amortiguados por la alfombra.—¿Nena? —llamó Lorenzo, con preocupación en la voz.—Estoy bien, pero dicen que es de mala suerte que el novio vea a la novia antes de la ceremonia —le dije, con una sonrisa estúpida de enamorada en la cara.—Todo el mundo sigue diciéndome eso, y es la única maldita razón por la que me estoy conteniendo de entrar ahí y abrazarte.Lo escuché resoplar, y mi sonrisa creció.—Dame la espalda —le dije, abriendo la puerta de golpe y pegándome a él antes de que pudiera reaccionar.Mis manos se cerraron alrededor de su cintura, y me apoyé con cuidado contra su espalda ancha.Llevaba un elegante esmoquin negro y olía a puro cielo.Sus manos grandes cubrieron las mías, acariciándome los dedos.Me daba terror mancharlo de maquillaje, a pesar del montón de fijador que llevaba, así que apenas dejé que mi cara tocara la tela
VICTORIA¿Dónde diablos se había metido Stephanie?Suspiré, mirándome en el enorme espejo de cuerpo entero.Mi vestido de novia era lo más hermoso que me había puesto en la vida.Cada piedra, cada corte, cada puntada había sido hecha con un cuidado exquisito, solo para mí, ajustado solo a mí, pensado para mantenerme cómoda.Mi pequeño vientre de embarazo ya empezaba a notarse, y en vez de molestarme, me llenaba de una calidez que me derretía el corazón.Con las mangas cayéndome de los hombros de una forma sexy y el escote cuadrado haciendo que mis pechos generosos se vieran aún mejor, me sentía como la novia más hermosa del mundo.Sobre todo porque estaba a punto de casarme con mi perfecto príncipe azul.—Pero en serio... mandé a las asistentes fuera porque pensé que venías tú, y ahora nada —resoplé, con toda la espalda expuesta.No había forma de que pudiera abrocharme sola aquella hilera de botones de perla.Tomé el teléfono de la mesita a mi lado, dentro de la preciosa habitación d
VICTORIA—Felicidades por vivir el sueño que tantas Omegas desean —dijo la mujer, y por una vez, no sonó falso.—¿Podría compartir su secreto con las hembras de Fairmont? Estoy segura de que muchas Omegas quieren escucharla. Y también, ¿puede confirmar si realmente está embarazada y si Luna Nera lo hizo posible?—¿Eso se suponía que era una sola pregunta?... —gruñó Stephanie detrás de nosotros, pero la periodista mantuvo los ojos puestos en mí.Supuse que no tener vergüenza venía con el trabajo.—No hay ningún secreto, ninguna fórmula perfecta y, definitivamente, ningún camino fácil —empecé, intentando ordenar mis pensamientos antes de responder.—Lo primero es encontrar una pareja que de verdad crea en ti, seas Alfa, Beta u Omega.Pasé el dedo por el dorso de la mano de Lorenzo mientras él me daba una mirada ardiente y posesiva.—Lo segundo es creer en una misma. Desde pequeñas, a las Omegas nos dicen que nacimos solo para reproducirnos. Nos etiquetan, nos imponen reglas, y lo peor e
LORENZOTener a mi Omega temblando y gimiendo sobre mi cuerpo me estaba volviendo loco.Pero esto no se trataba de mí. Se trataba de ella... y de su placer.Sus piernas tensas no dejaban de estremecerse, bien abiertas sobre mis muslos, mientras mi mano le metía el dildo en su coño apretado.Lo moví
VICTORIALos jadeos se me escapaban de la garganta mientras su mano posesiva me mantenía en mi sitio, controlándome con una presión que me robaba el aliento.Sus labios finos se movían sobre mi boca entreabierta, chupando y mordisqueando.Su lengua entró, enredándose con la mía, recorriendo mi boca
VICTORIAEl Bentley avanzaba en silencio, pasando un puesto de control tras otro.El bosque se extendía ante mi vista a través de la ventana polarizada, el vasto y rico territorio de la familia Greco. Al menos, las tierras privadas de su manada principal, llamada Fortaleza Diamante.Y allí estaba.
VICTORIAMe quedé completamente inmóvil ante la propuesta de mamá.Abrí la boca, pero no salió ninguna palabra.—Déjanos un minuto a solas —le pidió a mi hermano.Enzo me dedicó una última mirada complicada antes de salir y cerrar la puerta detrás de él.—Ma… má… —tartamudeé, poniéndome de pie y lu







