FAZER LOGINInmediatamente la escondí detrás de mi y lo mire desafiante al inicio. El hombre era imponente, fornido y con cara de pocos amigos. Nos dió una mirada y luego al desastre del auto.
_¿acaso son idiotas? _no era nuestra intención. fue un pequeño error. _¡no es pequeño en absoluto!, ustedes no saben a quien pertenece este auto. - dijo el tipo abiertamente enfurecido. _ya le dije que fue un error, nos haremos responsables. Lo puedo limpiar yo misma si eso es lo que quiere. _¡ja!, no te atrevas a ponerle tus mugrosas manos, escuincla. Este auto fue encerado hace poco y acaban de arruinarlo. El hombre seguía gritando como si fuera una reina del drama. a pesar de ser tan grande, a mis ojos parecía patético. solo era una maldita mancha de café, ¿que tan grave podía ser? A diferencia de mi, Lila si estaba notablemente asustada y temblaba a mis espaldas casi a punto de llorar. _Lo siento mucho, Mikaela. fue mi culpa, yo no quería. _Calmate, no pasa nada. ya te dije que me haría cargo. _Perdón, perdón. Le froté la cabeza en un gesto tranquilizador. _jaja de verdad pareces muy calmada, pero no sabes lo malo que es esto. _esperaré al dueño, y me disculparé personalmente. Por otra parte, Lila, puedes irte. me ocuparé yo sola de esto. _ ninguna de las dos se va a ir de acá - se interpuso el hombre grandote. Mi ira paso de cero a mil, ¿ cuál era su problema?, si hacía falta, estaba dispuesta a golpearlo o lanzarle cosas solo para que Lila escapara. cuando estaba a punto gritarle , una voz nos detuvo en seco. _ Edgar, ¿que está sucediendo? - habló un hombre mayor, con cierta preocupación. su cara parecía amable y su cabello canoso se iluminaba con el sol. también llevaba un traje, pero este parecía más refinado. A su lado, un hombre notablemente atractivo se paraba aburrido. Era solo un poco más bajo que el hombre calvo, pero más alto que el hombre mayor. su piel bronceada se veía suave y algunos cabellos lisos le caían en su cara. su vestimenta era un poco más informal que el de los otros hombres. interpreté que era un rico viajando con su hijo, asi que me dirigí al más viejo. _Disculpe señor, la verdad es que cometí un error y derramé café en su auto. asumiré la responsabilidad, pero este idiota - mire con mala cara al calvo - no quiere dejar ir a mi amiga. Lila me miró sorprendida. Me había adjudicado su error quitándole toda responsabilidad y cuando estaba a punto de replicarme, el viejo habló. _Esto no es bueno, no es bueno. - el viejo parecía nervioso y miró hacia el lado donde estaba el hombre joven. _Mi señor... déjeme conseguirle otro transporte. Así que el jefe era aquel tipo. odiaba estás pretensiones, y que las personas se creyeran más por tener dinero, era molesto. lo miré en esta ocasión dirigiendome a él. _ entiendo que el error fue mío, pero ¿podríamos solucionar esto ahora? nuestras clases pronto comenzarán. el viejo me miró con los ojos muy abiertos casi asustado de mis palabras. _ niña, acaso no sabes ¿quién es este hombre? _ sinceramente no, y no me interesa. Solo quiero solucionar esto lo más rápido posible. el viejo se llevó una mano a la cabeza, parecía que se iba a desmayar. Por otro lado, el hombre joven me miraba de arriba hacia abajo. no podía predecir que estaba pensando ya que con su inexpresión era imposible saber, pero aún así escalofríos me recorrieron la espalda. Lila salió detrás de mi y se interpuso entre nosotros, haciendo un muro protector. _ Por favor, no le hagan nada a ella. yo fui la que hizo esto. - su cuerpo temblando parecía frágil y se me contrajo el corazón. _Lila... _¿como te llamas? pelirroja - preguntó el hombre apuesto _ eso no es lo importante. _ ¡solo responde niña!- dijo con fuerza el viejo _Mikaela. _ viene con nosotros. me sorprendí de inmediato. _ Oiga, yo... _ ¿y la otra?, mi señor. _no me interesa. Que se largue. _ Si. Edgar. limpia el auto ahora. nos vamos. _ah, si. ¡si señor! Vi al calvo moverse apurado y solo me pareció más patético aún, incluso siendo tan grande parecía un perrito faldero. Casi se me sale una risita cuando Lila se colgó de mi brazo. _Mikaela, no estarás pensando de verdad ir con esta gente. -Lila se veía aún más aterrada.solo escuché su respiración fuerte, la misma que hacia cuando le era difícil contener la lujuria. Para mí era perfecto, solo quería que él llenará mi mente en ese momento. Levanté las caderas mostrando más mis nalgas hacia él y Shandra ya no pudo esperar más. Escuché como se bajaba los pantalones y se despojaba de todo lo que pudiera obstaculizar el contacto con nuestras pieles. Sentí su labios rozar mi espalda, y su lengua juguetear con el surco de mi columna. Lo hacía despacito saboreando los instantes sin perder el afán de consumir más. Me centré en sentir cada caricia, cada contacto. Deseaba sentirlo todo, y más porque podía percibir el deseo que el sentía y eso me hacía que subiera mi temperatura aún mas. _Shandra, tómame. -Gemí. Abrió mis piernas y se posicionó encima de mí. _Aahhh (suspiro), ¿por qué me haces esto? quería prepararte bien.- Dijo en un susurro. No lo necesitaba, ya estaba lo suficientemente mojada para sus intenciones. Su miembro se posicionó en la
Mis gritos eran tan fuertes como me lo permitía mi garganta, y mi rabia se traducía con la destrucción de los objetos que decoraban la habitación. Jarrones, sillas, almohadas, cualquier cosa que pudiera calmar mi ira era azotado o desgarrado. Viane abrió la puerta de inmediato aterrada por los estridentes ruidos y al verme, trató de detenerme aunque fuera en vano sus acciones. Incluso el espejo del tocador donde cada mañana me peinaban también fue víctima, pues en una fracción de segundos, mi puño ya había impactado hacia él. La sangre fluía por mi brazo, y aun así no pude sentir ningún tipo de dolor. ¿Acaso mi madre lo había logrado? ¿me había roto al punto de ya no poder sentir nada? apreté mi puño ensangrentado con la intención de dar otro golpe a los vidrios ya astillados, aunque justo antes del segundo impacto, sentí una mano fuerte deteniendome. Forcejeé en un intento de soltarme pero era como si me tuviera fija una cadena. _¡Sueltame!- grité. Pero Shandra solo me atrapó
Al final opté por hacer otro anuncio, pero más que para alimentar el chisme, solo lo hice para reafirmar mi primera publicación. No me importaba si completos desconocidos le tenían lastima a mi madre y me despreciaban o hablaban mal de mi, lo único que me importaba era que Loisa no me utilizara más para su beneficio. Y la realidad fue que funcionó bastante bien, pues al no seguir con el drama, muchos se aburrieron de no obtener nada nuevo de mi parte, y aunque algunos otros seguían insultandome, tampoco iba a cambiar mi forma de actuar. Loisa encontró otra manera de conseguir dinero; a través de la lastima, pues abrió una página de donaciones en la cual subía videos llorando sobre lo sola que estaba por mi culpa y su falta de dinero. Al inicio, aquellos que creyeron en ella, le donaron cantidades significativas, pero al pasar el tiempo y ver qué Loisa seguía con la misma historia, sus donadores fueron bajando hasta que ya no quedó ni uno. Mi silencio tampoco le cayó bien, pues casi
... _¡Esa mujer no tiene ningún tipo de vergüenza! Cuando ví el vídeo no pude evitar sentir ira, ¿cómo se atrevía a manipular tan descaradamente la historia?, era obvio que estaba determinada a ganar algo, o en su defecto, hundirnos a ambas. En internet, muchos creyeron sus palabras pues a sus oidos ignorantes, sonaban muy convincentes. La manipulación de Loisa estaba a otro nivel. _Puedo enviarle una orden legal para que retire el video por difamación, de lo contrario la demandaremos. -Explicó Harold sentado en su escritorio con calma. Me encontraba en la oficina del secretario con mis mucamas, luego de haber visto el vídeo que se había hecho viral en unas cuantas horas. El vídeo básicamente alimentaba el morbo y la curiosidad de aquellos que solo habían probado un poco desde que se filtró mi información unos meses antes. las páginas web de noticias sensacionalistas ya habían hecho artículos completos acerca de mi publicación y la respuesta de Loisa. _Dudo mucho que esa
... Continuación del capítulo 91... Una vez que supe que Erick estaba lo suficientemente lejos de la mansión, decidí ir a mi habitación a descansar un poco, aunque de alguna manera podía percibir que eso no era exactamente lo que iba a suceder. Al entrar al cuarto, Shandra me esperaba sentado, con un gesto que sabia muy bien lo que significaba. _Algo me decía que estarías aquí. - dije sin dirigirle la mirada caminando hasta mi cama. _Lo tocaste. _Para ser más exactos, lo abracé.-corregí _lo dices muy tranquila, aunque sabes muy bien lo furioso que me pone. _Fue el último abrazo, solo pensé que al menos me concederias eso.- Expliqué con suavidad. Parpadeó lentamente y vislumbré un destello malvado en sus ojos. _¿Acaso renunció a ti? _Lo obligué a alejarse. Es libre de cualquier atadura. _Entiendo. Se levantó de la silla donde estaba, dirigiéndose a mi sin apartar sus ojos. _Bien, ahora me ocuparé de llenar tu mente solo de mí.- susurró peligrosamente en mi
un hombre que había vivido una vida vacía, caminaba por un puente en una tarde nublada. Recordaba sus tareas diarias tratando de no divagar en un pasado que quería dejar atrás. Su infancia no había Sido grata, pues su padre siempre lo trató como la peste, y su madre solo se limitaba a hacerse la desentendida aunque claramente era testigo de las injusticias de su hogar. El hombre que en aquel entonces solo era una niño, cansado de una vida llena de desprecio y silencio, decidió irse en cuanto pudo tratando de encontrar la felicidad, una que nunca logró sentir al lado de su familia. Su existencia no se hizo más ligera, ni tampoco más llevadera, pues tuvo que luchar como alguien sin apoyo alguno para alcanzar sus propios objetivos. En ese puente; caminaba despacio tratando de alargar sus segundos. Habían pasado ya once años desde entonces. Con mucho esfuerzo consiguió un trabajo, que aunque era agotador, pagaban lo suficiente como para poder sortear las cuentas, y aún no había co






