Compartir

CAPÍTULO 123

Autor: Merfevi
last update Fecha de publicación: 2026-04-07 08:21:02

GÉNESIS

El apartamento de Leyla olía a café recién hecho y a esa vela de vainilla que ella encendía cada vez que necesitaba "resetear su energía", como decía. Yo estaba sentada en su sofá con las piernas cruzadas, una taza entre las manos y la sensación de haber corrido un maratón emocional sin zapatillas.

Le conté todo. Desde la cachetada de mi madre hasta la cara de Danilo cuando le desmoroné la fachada frente a sus padres. Cada detalle. Cada palabra. Cada silencio.

Leyla escuchaba con los oj
Continúa leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la App
Capítulo bloqueado

Último capítulo

  • Mi peligroso cuñado se enamoró de mí, ¡UNA GORDITA!   CAPÍTULO 248

    ValentinaUn año después.Estaba sentada en el suelo de mi taller dibujando un vestido cuando Adam entró sin tocar.—Tengo una pregunta —dijo tirándose en el sofá con la familiaridad de un hombre que lleva meses entrando sin tocar y que ya no pretende cambiar.Pero ya estaba acostumbrada a su actitud, arrogante, altruista, tierna, amorosa, gentil. Todo eso era Adam Fox—Dime.—¿En qué momento pasamos de "no de paciencia" a esto?—¿A qué?—A que tengo un cepillo de dientes en tu baño, una guitarra en tu sala, la mitad de mi ropa en tu clóset y a tu padre llamándome "hijo" cuando me ve llegar.—Fue gradual.—Fue rapidísimo.Me reí. Porque tenía razón. Lo que empezó como un "espérame" se convirtió en cenas que terminaban tarde, en mañanas que empezaban juntos, en una llave de mi apartamento que le di "por si acaso" y que usaba todos los días. Nunca hubo una declaración formal. Nunca hubo un "¿quieres ser mi novia?" con flores y rodilla en el suelo como hizo Adonias. Solo pasó. Como las m

  • Mi peligroso cuñado se enamoró de mí, ¡UNA GORDITA!   CAPÍTULO 247 Final

    GénesisSeis meses después.Las luces del teatro se apagaron y la música empezó a sonar. No la música que estaba programada sino un reggaetón que hizo girar cabezas en toda la primera fila.—Sofía —murmuré.Leyla me miró. Las dos al mismo tiempo hacia el fondo del escenario donde Sofía y Luca estaban a cargo de la consola de sonido porque Valentina cometió el error de confiarles esa responsabilidad y ellos cometieron el acierto de aprovecharla.Un técnico corrió hacia ellos. Cambió la música. Volvió la melodía elegante que Valentina eligió para su primer desfile. Sofía levantó los hombros con la inocencia de una niña de once años que sabe exactamente lo que hizo y que no se arrepiente.—Tu hija es un peligro —me susurró Leyla.Leyla se rio. Yo también. Porque reírnos en la primera fila de un desfile de moda mientras dos menores saboteaban la música era exactamente el tipo de caos que definía a nuestras familias. Y después de todo lo que vivimos, el caos pequeño era un regalo.La prime

  • Mi peligroso cuñado se enamoró de mí, ¡UNA GORDITA!   CAPÍTULO 246

    ValentinaPapá se levantó de la cama sin mi ayuda por primera vez en semanas.Fue despacio. Con cuidado. Apoyándose en la mesita de noche con una mano. Después de un paro cardíaco, un desalojo y el descubrimiento de que la mujer con la que se casó era una criminal que le robó hasta el último centavo, era un milagro que no necesitaba más nombre que la terquedad de Rodrigo Rojas.Había pasado casi un mes desde la muerte de Morgana. De Dafne. Todavía no sabía cómo llamarla. Tal vez nunca lo sabría.Las investigaciones revelaron lo que ya sospechábamos: Dafne desvió el dinero de papá a cuentas que ella controlaba. Fabricó la quiebra. Orquestó el desalojo. Todo para financiar su estilo de vida, iba a huir y mantenerse con el dinero de mi padre.Fuimos al abogado esa mañana.—Las investigaciones han avanzado —dijo abriendo una carpeta—. Recuperamos la mitad del dinero que Morgana les robó. El resto va a tomar tiempo porque parte de los fondos pasaron por cuentas internacionales. Pero con lo

  • Mi peligroso cuñado se enamoró de mí, ¡UNA GORDITA!   CAPÍTULO 245

    AdoniasLlevaba tres días en cama y ya quería arrancarme la pierna yo mismo.No por el dolor. El dolor lo controlaban los analgésicos. Lo que no controlaban era el aburrimiento de un hombre acostumbrado a tener cada minuto organizado y que ahora pasaba las horas mirando el techo, revisando redes sociales que no le importaban. La puerta se abrió.Mía. Con una bandeja en las manos, el pelo recogido en una coleta desordenada y una sonrisa que me aceleró el pulso más que cualquier analgésico.—Te traje tu postre favorito —dijo entrando —¿Flan de caramelo?—Flan de caramelo. Lo hice yo. Así que si sabe raro, te lo comes igual y me dices que está delicioso.—¿Tú cocinaste?—No actúes tan sorprendido. Heredé algunas habilidades de mi madre que no son solo el sarcasmo y la capacidad de destruir egos con una sola mirada.Se acercó a la cama. Puso la bandeja en la mesita de noche. Y cuando se inclinó para acomodar la cuchara, la tomé del brazo.—Agáchate —le dije.—¿Para qué?—Agáchate.Se ag

  • Mi peligroso cuñado se enamoró de mí, ¡UNA GORDITA!   CAPÍTULO 244

    GénesisAdonias abrió los ojos a las seis de la mañana.Llevaba ocho horas en el hospital. La operación fue de emergencia: la bala le atravesó el muslo izquierdo sin tocar la arteria femoral, lo cual según el cirujano fue un milagro de milímetros. Le sacaron la bala, le cosieron, le vendaron y lo conectaron a una máquina que pitaba con la regularidad de un metrónomo que marcaba el ritmo de mi alivio.Estuve toda la noche sentada junto a su cama. Sin dormir. Con su mano entre las mías. Mirando el monitor que confirmaba que su corazón seguía latiendo porque mi propio corazón necesitaba esa confirmación cada segundo.Cuando abrió los ojos, lo primero que vio fue mi cara. —Mamá —dijo con la voz rasposaLe besé la frente. —Todos estábamos preocupados —le dije—. Mucho más Adam. No se movió de la sala de espera en toda la noche. Y Valentina tampoco. Esa chica te quiere, tienes una gran novia, Adonias. Se quedó hasta que el cirujano salió a decirnos que estabas estable.Adonias desvió la mi

  • Mi peligroso cuñado se enamoró de mí, ¡UNA GORDITA!   CAPÍTULO 243

    EthanWill estaba sobre Dafne en el suelo.La sostenía con todo el peso de su cuerpo. Ella debajo. Él encima. Las manos de Will agarrándole las muñecas contra el piso. Las manos de Dafne intentando soltarse con una fuerza que no correspondía a su cuerpo pero que venía de un lugar más profundo que los músculos.—Te amo —le dijo Will con la voz quebrada, mirándola desde arriba—. Te amé durante veinte años. Más de lo que amé a nadie. Más de lo que debí amar a nadie. Pero esto tiene que parar, Dafne. Tiene que parar de una vez.Dafne dejó de forcejear. Lo miró desde abajo. —Will —susurró ella.Entonces se escuchó el disparo.Seco. Amortiguado por los dos cuerpos. Un sonido que no retumbó en la sala como los anteriores sino que se quedó entre ellos como algo íntimo, privado, que solo les pertenecía a los dos.Will y Dafne se quedaron quietos.Un segundo. Dos. Tres. Sin moverse. Sin respirar. Will se levantó. Despacio. Se apartó de Dafne con la lentitud. Se puso de pie. Retrocedió. Y camin

Más capítulos
Explora y lee buenas novelas gratis
Acceso gratuito a una gran cantidad de buenas novelas en la app GoodNovel. Descarga los libros que te gusten y léelos donde y cuando quieras.
Lee libros gratis en la app
ESCANEA EL CÓDIGO PARA LEER EN LA APP
DMCA.com Protection Status