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CXLI El vínculo que las une

Auteur: NatsZ
last update Date de publication: 2024-12-28 21:36:45

—Éste es el menú de la banquetera para que escojas lo que quieres que se sirva en el cóctel y ésta es mi recomendación —Marcelo le tendió a Libi su tableta.

—Todo se ve muy rico, me encantan estos alimentos en miniatura. Los tragos se me dan mucho mejor, yo escogeré los tragos —dijo Libi.

A dos semanas de la exposición, trabajan en los últimos detalles de la orgnización.

En el primer piso, sentada tras una mesita, Espi dibujaba.

—Ese perro está muy bonito. Vas a ser una gran artista, igual
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Commentaires (2)
goodnovel comment avatar
Elizabeth Estrada Saldaña
siempre lo dije Irum entraba a la casa de Libi, porque se psrecen las 2, sera que Irum, retiro ovulos de Libi y fecundo invitro con su rsperma y otra mujer gesto, se la va a quitar a Libi y es probable que la oblogue a regresar con él
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Lourdes Mejia
Nooo podré más.... cómo siempre, esperaré con ansias el nuevo cap
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  • Atrapada, en las manos del CEO   Epílogo

    «Dime todo lo que sepas de los padres de Espi» Libi terminó de escribir el mensaje para Lucy y mantuvo el teléfono en sus manos. En veinte minutos llegarían al lugar que marcaba el GPS en el maletín de Espi. —¿Por qué había un GPS en su maletín? —le preguntó a Irum, mirando siempre al frente. —Es algo bastante común en las grandes empresas. Todos los altos ejecutivos de HK tienen uno y ella es mi hija, debía tener uno igual —Irum la miraba a cada instante mientras conducía. Estaba más calmada, pero seguía temblando. Libi asintió, sintiendo el cosquilleo de una lágrima al rodarle por la mejilla. —Entonces... ¿no pusiste la cámara en mi habitación? Libi la llevaba en su bolso y la puso sobre el tablero, tan real como su teléfono o el de Irum, que los guiaba a su destino. —No, Libi, yo no la puse. —¿Y tampoco golpeabas mi puerta y mi ventana? —Ya te había dicho que no. Ella tecleó en su teléfono. Tal como él le había sugerido buscó evidencias. Reprodujo el archivo de audio

  • Atrapada, en las manos del CEO   CLXII Por sus sueños

    No salieron esta vez de la boca de K palabras cargadas de tibieza como «tranquilízate», «se positiva» o la peor, «todo estará bien». La ingenuidad que había en él se había quedado en el sótano y sus vapores nauseabundos. —La señal del teléfono de Libi cuando te envió ese mensaje la ubica a pocos metros del edificio de HK —dijo él, que repartía su atención en cuatro pantallas a la vez. —Es la empresa de Irum. Siempre tiene que estar metido en todo. ¡Cuanto lo detesto! En la pantalla superior izquierda, K empezó a rastrear la posición del teléfono de Irum también. Actualmente ambos teléfonos estaban apagados. —¿Será que ese infeliz se la llevó de nuevo? —Lucy no perdió tiempo y llamó a Alejandro—. ¡¿Cómo?!... ¡¿Cuándo?!... No... ¡¿Qué?! No lo sabía... Bien. Si te enteras de algo más, por favor, avísame. —¿Irum se la llevó? —preguntó K cuando Lucy terminó su llamada. —Alejandro dice que ella se lo llevó a él, que llegó amenazando con una pistola y que antes de eso estuvo en la cár

  • Atrapada, en las manos del CEO   CLXI Esa verdad no

    Irum jugueteaba con un lápiz sentado a la gran mesa en el salón de reuniones del sexto piso. Su cuerpo estaba allí, pero su mente no. Lo mantenían distraído pensamientos del futuro, de la audiencia de formalización de cargos en contra de Libi y del rumbo que tomarían sus planes. Detestaba cuando las circunstancias terminaban apremiándolo y lo hacían acelerar el transcurso de los mismos. ¿Por qué nadie podía respetar sus tiempos?—Como pueden ver en esta gráfica, el balance de...La puerta de la sala de reuniones se abrió de golpe, atrayendo todas las adormiladas miradas de los ejecutivos que presenciaban una magistral presentación sobre los balances del último mes, que no resultó ser ni por asomo tan estimulante como la mujer que entró cargando una pistola.Fuera de sí, los ojos enloquecidos de la pelirroja recorrieron los rostros de los asistentes, que brincaron de sus sillas, sin saber si salir corriendo o meterse debajo de la mesa. Se detuvieron al encontrar a Irum y a él lo apuntó

  • Atrapada, en las manos del CEO   CLX Sólo mentiras

    —Nunca sentí un dolor tan intenso, lo máximo que me había quebrado antes habían sido un par de uñas. Pasado el mediodía, Libi por fin pudo ver a Marcelo y saber de su estado. Él sonreía, pese a la horrorosa situación que lo había llevado hasta allí. —Lo lamento, Marcelo —le decía Libi, con los ojos llorosos y sin soltarle la mano. —¿Por qué, bella? ¿Qué podrías haber hecho? Tu deber era proteger a la bambina. —Sí, pero... —Nos hizo falta tu martillo. Incluso herido como estaba él tenía energías para bromear. Si ella hubiera tenido su martillo, tal vez el ladrón ahora estaría muerto. Y Espi la habría visto matándolo. —¿Y la bambina? —No dejan entrar niños, está afuera... con Irum. —Ya veo. ¿Tú lo llamaste? Libi negó y se acercó más a Marcelo. Empezó a susurrar, mirando de vez en cuando hacia la puerta. —Él llegó solo y nos encontró aquí en el hospital. Dijo que rastreó mi teléfono. —Eso es un tanto... excéntrico. ¿Está molesto porque saliste conmigo? —No me ha reclamad

  • Atrapada, en las manos del CEO   CLIX Siempre tú

    Libi puso unas monedas en la máquina expendedora de la sala de espera y compró unos chocolates. —En el trabajo de mi papi hay de éstas. Marcelo llevaba dos horas siendo atendido en el hospital luego de la caída. ¿Cuántas horas había durado la tranquilidad que ella buscaba? Ya mejor se rendía y se quedaba en casa encerrada. —Mi papi. —Sí, hija, ya te oí. —¡Mi papi! Libi miró hacia donde Espi señalaba y deseó mejor no haberlo hecho. Irum se acercaba por el pasillo y recibió a Espi en sus brazos. —¡Papi, un ladrón apareció y empujó al tío Marcelo y él se cayó y sangraba, fue horrible! Desconcertado, Irum le acarició la cabeza y ella se acomodó sobre su hombro. Podían estar muy lejos de la ciudad, pero Espi ya se sentía como en casa. —¿Ustedes están bien? —Yo sí porque mi papi ya está conmigo —dijo la niña y sonrió con felicidad infinita. Libi, desplomada sobre una silla, apretaba su chocolate, contando hasta un millón. No gritaría frente a su hija, suficiente habían tenido

  • Atrapada, en las manos del CEO   CLVIII Uno a la vez

    Libi partió el día en que todo sería mejor llevando a Espi de regreso al jardín. Su hija sabía defenderse de otros niños, eso había quedado claro y necesitaba continuar con su proceso de educación y socialización. Ella quiso ir con su corbata y maletín. Libi pasó luego a la consulta de su psiquiatra porque su actual estado psicoemocional no era algo de lo que pudiera hacerse cargo por su cuenta, sobre todo con el desbordado enojo que sentía, luego fue con el abogado. El patán de Irum tenía razón, realmente necesitaba uno porque el panorama no pintaba demasiado bien, pero tenía tiempo para prepararse, la audiencia de formalización sería en tres días. No fue al taller, pero el taller fue a ella, representado por Marcelo. —Es una situación complicada. —Estoy hasta el cuello. Todo estaba tan bien, pero se está derrumbando poco a poco y siento que no puedo hacer nada para evitarlo. —¿Sabes qué necesitas? Un abrazo de Marcelo. Ella se dejó envolver por los cálidos brazos de Marcelo.

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