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C2

Autor: Jay C
last update Fecha de publicación: 2022-06-03 03:57:57

—¿De qué hablas? —aún seguía idiotizada viendo al chico. No sé qué me pasa. Hasta que al fin reaccioné y me aparté de él. —¿Qué demonios pasa contigo? —exploté.

El chico pareció desconcertado.

—¿Eh?

—Si, pudiste haberme matado. ¿Que no sabes manejar?— cuestioné viendo a unos metros el coche negro que me había hecho salir del camino hace unos minutos. Me llevé una mano a la cabeza para procesar todo lo que había pasado en tan poquito tiempo.

—Te acabo de salvar, debería de darme las gracias, niña.

—¿Niña? ¿Sabes que edad tengo? Veintidós —lo encaré, queriendo parecer más madura, pero no lo era y el se dio cuenta. Me miraba como si fuera una broma.

—Tu edad no define tu madurez —dijo él todo lo calmado posible.

—Ese no es el problema, tienes que aprender a manejar, chico. Soy abogada y pude haberte puesto una demanda. Por mal manejo. —mentí. Solo quería asustarlo un poco.

Elevó una ceja curioso.

—¿Ah si?

—Sí. —miré el acantilado. Estaba tan alto. No pude haber sobrevivido a esa caída. Aun me temblaban mis manos y mis piernas. Estaba tratando de procesar todo. Me senté en el capo de mi Volkswagen Beetle y traté de tranquilizarme.

—¿Por qué no lo haces? Demándame. Estoy seguro de que en este pueblo todo se resuelve —lo dijo con sarcasmo. Lo sé. El chico se sentó a la par mía y sacó un cigarrillo.

No puede ser.

—Agh —rodé los ojos y me puse de pie— Me tengo que ir... —pero antes de todo recordé algo más—... ¿como... como hiciste para mover mi coche? Con tus manos —lo miré con miedo. Usaba un abrigo negro, pantalones negros. Todo de negro. Quizás hasta venía de un velorio.

El chico no respondió en seguida, encendió el cigarro y le dio dos caladas para después mirarme.

—Fuerza —dijo simplemente.

Fruncí el ceño.

—Estoy segura de que... —iba a decir, pero él me interrumpió.

—Deja de ver películas, niña. Aunque te vistas como mujer adulta no dejas de ser una niña —me echó humo en la cara. No me inmuté, más bien lo reté con la mirada y le sonreí.

—Gracias por el consejo —le palmeé su hombro y me dirigí al asiento principal del coche. Abrí la puerta y me metí.

—Nos veremos por ahí —me guiñó un ojo. Le rodé los ojos, arranqué y me fui de ahí lo más lejos posible de ese chico.

Había pasado un buen susto.

Del trabajo me dijeron que podía volver mañana perfectamente así que no me quedó más remedio que volver. En la universidad iría por la tarde. Lo malo es que tendría que volver a pasar por ese acantilado, solo esperaba no encontrarme con ese sujeto de nuevo. Era muy extraño y muy oscuro. De tan solo pensar en él me da escalofríos. Manejé por el mismo camino, esta vez no hubo ningún percance y pude pasar bien. De vuelta al pueblo decidí pasarme por la universidad. De todas formas andaba con mis apuntes. Ya había llamado más antes para anotarme y todo. Estacioné el coche junto con los demás, creo que mi coche era más visible porque era color crema y casi todos eran colores oscuros. Aun seguían cayendo gotas de lluvia. Aquí todos llevaban abrigos y paraguas. Tendría que comprar uno, quizás pase al centro comercial más tarde. Tomé mi bolso y salí. Casi corrí hacia la entrada para no mojarme y no enfermarme. Dentro estaban todos los estudiantes universitarios, estaban en la hora del almuerzo, la cafetería estaba demasiado llena de gente. Parece qué hay muchos estudiantes aquí. Avancé lentamente por los pasillos, quería conocer todo. Saqué mi horario y revisé mis aulas. Por la tarde me tocaba la del segundo último piso. Busqué las escaleras y subí.

Arriba, una chica traía rota su mochila y sus cuadernos y lápices se venían cayendo.

—Disculpa —la llamé mientras recogía sus cosas. Ella me miró— Tu mochila está rota.

—Oh —se dio cuenta hasta ahora— No puede ser —también se inclinó a recoger cuadernos— Qué torpe soy. Lo siento.

—No te preocupes—me reincorporaré dándole sus lápices.

—Muchas gracias, estoy segura de que no eres de aquí sino no me hubieses ayudado —dijo ella.

—¿Por qué dices eso?

—Todos son así aquí —se encogió de hombros.

—Pues... si, creo que si —admití, recordando al chico egocéntrico de esta mañana. —Soy Laura, por cierto. Soy nueva aquí y en el pueblo.

—Soy Gisela, mucho gusto, Laura. Y si, estoy segura de que te recordaría. En el pueblo todos nos conocemos. Vienes a clases supongo.

—Si —empezamos a caminar juntas— Estoy en mi último semestre de leyes así que...

—Genial, yo estoy empezando mi ultimo año. Estoy estudiando criminología.

—Perfecto, creo que haremos buen equipo, ¿no crees? —ella sonrió.

—Eso espero. En realidad buscaba el aula 238 del último piso.

—Te llevaré.

Me sorprendió ver a unas enfermeras.

—¿Pasó algo o...?

—No —me respondió— Es un banco móvil de sangre, es para donar sangre. Los que quieran y obviamente los que están sanos. Creo que iré a donar en un rato, ¿quieres ir?

—Uhmm pues no lo sé. Nunca he donado sangre.

—Ya pues quizás esta sea tu primera vez. Esta es tu aula, ¿estarás con el profesor Walter?

—Pues... —revisé el horario—... si, aquí dice su nombre.

—¿Pero no te dijeron? El profesor Walter está incapacitado estos días, tuvo un accidente mientras andaba cazando en el bosque.

—Oh, no sabía.

—Así que tendrás clases con el hasta la otra semana. Creo que tienes la tarde libre.

—Si, eso creo.

—Entonces vamos a ver a los donantes. Dicen que algunos médicos son súper guapos y jóvenes. —Gisela me tomó de la mano y me llevó escaleras abajo.

Cuando llegamos al patio trasero de la universidad noté tres camiones, supongo que es donde guardan la sangre. En el pasillo estaban las enfermeras y una fila de chicos para donar.

—Yo iré a donar —me dice Gisela.

—Te espero aquí entonces —acomodé un mechón de pelo detrás de mi oreja. Sentía que estaba hecha un desastre ya. Gisela se anotó en una lista e hizo la fila. Yo observé los alrededores hasta dar con un grupo de chicos a lo lejos. Era imposible no verlos. Fue ahí donde miré a ese chico del acantilado, que mala suerte la mía de encontrármelo por aquí. Es más, ni siquiera quería que me viera. Rodé los ojos porque me caía mal y me giré para esperar a Gisela en otro lugar, pero en un abrir y cerrar de ojos, cuando me giré, el chico ese estaba Justo frente a mi, mirándome con diversión.

—¿C-como...? —quise preguntar. Si lo había visto del otro lado del campo de fútbol. ¿Cómo llegó aquí... tan rápido? ¿Me estoy volviendo loca? ¿Alucinaciones?

—Vaya, vaya, mira a quien tenemos por aquí —sonrió.

—Tú...

Su mirada era penetrante, no podía dejar de ver sus ojos, era como si me hipnotizaran por unos momentos. No era casualidad encontrarlo aquí, menos con esta gente. Ya decía yo que era raro y más aún cuando abrió su boca y me hizo esa desconcertante pregunta:

—Entonces, niña, ¿estás aquí para darme tu sangre?

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  • Besos con sabor a sangre    C100

    —Supongo que es de estar preparada para lo que se viene, estuve reflexionando toda la noche y ella cada conclusión acerca de las cosas que tú me llegaste a decir en su momento, quizás no soy la persona más adecuada para decirte todo esto, pero creo que voy a tener en cuenta lo que me dijiste, voy a tratar de hacer mi vida diferente y esta vez espero y realmente quiero no morir en el intento, creo que durante este tiempo me dado cuenta que mi vida es muy valiosa y que vale demasiado, necesito arreglar muchas cosas en mi vida, pero sobre todas las cosa te agradezco porque me hiciste abrir los ojos, como puedes notar está apunto de amanecer y ya tenemos muy poco tiempo para acercarnos al castillo para poder llegar al calabozo, créeme que creo que es la primera acción en mi vida en la cual voy a hacerlo de una forma buena.—Pues esas son muy buenas noticias, me da gusto saber que al final de todo pudiste llegar a aceptar las cosas como te dije, y es la verdad te lo mereces mucho y sabes,

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    LAURA—Te explicaré ciertas cosas que debes de tener en cuenta antes que podamos entrar al celular porque es evidente que el peligro es inminente y la verdad no sé si estamos capacitado todavía para poder realizar muchas cosas dentro de la cueva, lo único que te puedo decir es que debes de tener suficiente valor a como lo has tenido desde un principio para poder hacer algo, creo que vamos a tener alrededor de un minuto, así que está subiendo bastante extremo pero nosotros trabajamos organizadamente, no quiero darte en qué pensar y mucho menos cosas semejantes, pero lo que si debes de tener en cuenta es que debe de estar preparada para poder matar a cualquier persona, quizás en su momento puedes escucharlo horrible o algo por el estilo, pero es lo único que te puedo pedir durante este proceso porque la verdad las cosas se van a poner bastante fea y no puedo negar que tengo que A ver 10 de todo este signo número de situaciones porque es posible que es cuando estemos dentro tengas que as

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    Y sí, acepto que al inicio lo miraba con malos ojos y a veces por el simple hecho de qué él estuviera solo lo señalaba, mas sin embargo no sabía que dentro de ese chico había alguien muy impresionante, él me demostró que a pesar de que las personas puedan llegarte a odiar o incluso puede rechazarte al final de todas las cosas también uno tiene la decisión de poder tomar rumbo en su propia vida, es bastante egoísta de mi parte sentirme de esa forma, pero al final de todas las cosas creo que él tenía razón en muchas cosas, yo me comporte muy mal a veces respondiéndole de una manera grotesca incluso muchas veces lo corrí de mi casa, creo que el día de hoy me ha tenido suficiente paciencia porque creo que cualquier persona en su lugar si hubiera entristecido rápidamente y hubiera desistido de todas las cosas que están pasando, pero él no era así él se caracterizaba por ser una persona paciente.Siempre lo tildaba que era como Leon, que sabía esperar el momento preciso para saber atacar,

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    JASMINEEstaba muy enojada habían tantas cosas que me enojaba en la vida y todavía estaba muy enojada, especialmente por James, al final de todo creo que había sido un mal agradecido por todas las cosas que yo le brinde en su momento y me pagaba esta forma, creo que de una u otra forma nosotros éramos responsable todas las cosas que nos llegan a pasar en esta vida, pues yo estaba muy satisfecha por las cosas que había logrado, pero había algo que me había afectado tanto que no sabía qué hacer y era la separación que teníamos y yo, en un inicio fue bastante bonito, creo que la relación que llegamos a tener fue bastante grande y fue numerosa que es un momento creí que realmente él y yo éramos el amor de nuestras vidas, pero vidente mente la cosa llega a cambiar cuando de pronto conoces a otra persona, al menos de mi paarte eso jamás llegaría pasar porque yo sólo tenía ojos para una persona.Pero era ciertamente bastante decepcionante cuando la persona está contigo durante mucho tiempo l

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    Todo era tener una actitud positiva porque la verdad sabía que las cosas siempre han cambiado constantemente ido de saber aceptar y a veces también la persona que uno ama no es la persona correcta que te va estar con nosotros, pero tampoco me dar por vencido y tampoco iba a aceptar semejantes cosas, siento que la vida también se ha encargado de hacerme cosas muy malas, por eso estaba tan enojado yo también tenía que hacer muchas cosas al respecto, especialmente por la relación que yo tenía, no me parecía justo que después de todo lo que yo hice por ella me pagara esa forma, creo que una de las cosas más justa que puede darme la vida y el destino es que ella pueda quedar conmigo, por eso mismo me había entregado tanto durante todo este tiempo porque sabía que en cualquier momento que me pudiera luchar contra James, creo que sería el momento oportuno para demostrarle que realmente quién es el que manda en este lugar, por supuesto que para él y yo no habían mas lugares.Eres vidente que

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    —Me gusta mucho la forma que me estás expresando las cosas, creo que has madurado antes de tiempo y realmente es de admirar, me siento sumamente orgullosa porque también ha crecido a mi lado, pues no soy la persona más conveniente poder decir esto, pero la mayor parte del tiempo he visto que siempre te quedas pensando y por eso es que yo me quedo detenía también, creo que los chicos también anotado eso y por eso son bastante flexibles con nosotros, al final de todo también ellos son humanos, independientemente que ellos puedan tener habilidades o una raza diferente no quiere decir que yo también tengo sentimientos, ellos pueden decidir si no tienen sentimientos o no, pero al final de todo creo que la humanidad en ellos siempre existe, pues muchas veces mientras estuvimos en este trayecto me estuvieron hablando de ti, él dice que le pareces una persona muy interesante y que se quedan asombrados del valor que has tomado.—Pues agradécele de mi parte porque la verdad se lo teníamos reser

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