INICIAR SESIÓN[ALEGRA]
Al día siguiente: 23 de abril
Nunca imagine que derramaría tantas lágrimas en mi vida, ni siquiera cuando lo vi en la cama con ella llore como lo hice ayer, me pesan los ojos, me duele la cabeza y la luz me molesta más que nunca. Camino por los pasillos de la empresa intentando no encontrarme con ninguno de mis compañeros de trabajo para no tener que dar explicaciones y al entrar a mi oficina, cierro con llave para que nadie pueda entrar. Enciendo mi computadora, saco mi celular de la cartera, lo dejo sobre el escritorio y al mirar a mi alrededor, veo la cafetera que está sobre el mueble de mi oficina y que tantas veces me ayudo con las consecuencias de mis pocas horas de sueño a causa de cómo aquel hombre que yo creía que era Asiel y yo nos amábamos, «¿Dónde quedo todo aquello? ¿en qué momento cambio tanto? O ¿es que él era así y yo no lo sabía o no lo supe ver?» es tanta mi decepción, mi tristeza y mi rabia que no sé si en algún momento se me pase.
Me levanto de la silla, camino hacia la cafetera con la intención de prepararme un café, pero lo poco que leí anoche acerca del embarazo, sugería que las mujeres embarazadas no tomaran café «todo sea por ti hijo» digo y saco un saquito de té del mueble para al menos tomar algo caliente que consiga relajarme un poco. Dejo que la maquina haga lo suyo e intento esperar pacientemente, pero el ruido del teléfono de la oficina me interrumpe.
—Hola— Digo al contestar la llamada.
—Alegra, soy Alejandro, necesito que vayas con urgencia a la dirección que te envié por correo electrónico y hagas un estudio de terreno. Necesito el reporte hoy si o si para mañana ir a tramitar los permisos y comenzar con el proyecto— Me informa y esto tiene que ser una broma.
—Sabes que me llevara todo el día— Explico.
—Te pago las horas extras, por favor, si no tenemos los permisos mañana, perdemos el cliente— Me deja saber y supongo que no puedo darle otra respuesta más que un si.
—Es bien, ya salgo para allá y me pongo con ello— Respondo y como si mi vida no fuera lo suficientemente complicada, ahora se le suma esto…
[…]
La palabra perfecta para describir este día es “agotador” y es que después de haber ido al terreno, tomar las muestras de la tierra que necesitaba, regresar a la empresa y trabajar con las muestras en el laboratorio, por fin tengo los resultados y solo queda preparar el reporte, miro la hora y no puedo creer que ya sean las ocho de la noche. En mi celular hay siete llamadas perdidas de Asiel que no pienso regresar y para evitar que su insistencia siga interrumpiéndome, lo apago.
Mis dedos escriben a toda prisa los resultados que encontré en las muestras de tierra y el sonido del teclado hacen eco por todas partes ya que soy la única que ha quedado en el edificio y admito que no me agrada en absoluto ya que ni el guardia de seguridad está en la entrada del edificio. Continúo avanzando en mi reporte, hasta que veo que la luz del pasillo se enciende y con algo de dudas me asomo para ver quien esta y para mi sorpresa, Alejandro me saluda con la mano.
—No te asustes, soy yo, ¿necesitas ayuda? — Me pregunta caminando hacia mí y no sé qué hace aquí a esta hora.
—Eh no… en un rato termino, pero ¿Qué haces aquí? Podría haberte enviado el reporte por correo electrónico— Cuestiono y regreso hacia mi escritorio sintiendo sus pasos detrás de mí.
—No se me hacía justo dejarte sola, además quería hablar contigo— Me deja saber cerrando la puerta detrás de él.
—¿De qué quieres hablar? — Averiguo mientras continúo escribiendo ignorándolo por completo y es que desde que lo bese para intentar vengarme de la traición de Asiel, las cosas se han puesto un poco incomodas entre los dos.
—Del beso que me diste la otra vez… me quedo gustando y si te soy muy sincero, muero por repetirlo— Confiesa y para mi sorpresa, él camina hacia mí y lleva sus manos al apoya brazos de la silla para hacerla girar y que quedemos frente a frente.
Admito que este gesto no me gusta, no entiendo porque se toma este tipo de atribuciones —Ya te lo expliqué, fue un error… estaba enfadada por algo y tuve esa pésima idea— Repito, pero él parece no entender, ya que se inclina hacia mí y por mi parte comienzo a asustarme.
—Insisto, me gusto… ¿no quieres repetirlo? — Me pregunta a poca distancia de mi boca y en respuesta llevo mis manos a su pecho para intentar alejarlo.
—No, no quiero— Respondo firme, pero él me sujeta fuertemente de las muñecas haciendo que me levante de la silla por la fuerza que inflige en mi —¡Suéltame! — Le grito intentando zafarme, pero es tal la manera que maniobra conmigo, que mi espalda termina golpeando con una de las paredes algo que me duele más de la cuenta.
—Claro, me besas y después dices que no pasa nada… así no son las cosas Alegra— Habla a modo de reclamo e intenta besarme, pero muevo mi rostro hacia un lado para evitarlo, algo que le molesta de sobremanera.
—Ya te lo expliqué, fue un error— Insisto, pero suelta una de mis muñecas para sujetarme la cara y por más que trato de moverme él me sujeta con más fuerza.
—Solo buscabas dejarme con las ganas, si es que eres como el resto de las mujeres— Dice en un tono amenazante y aprovecho que una de mis manos está libre para intentar agarrar algo del mueble que está a mi lado hasta que consigo sujetar un candelabro y lo golpeo haciendo que caiga de rodillas en el suelo quejándose del dolor.
—¡Eres un perro asqueroso, no vuelvas a acercarte a mí! — Le grito con fueza mientras que rápidamente tomo mi bolso, mi celular del escritorio y salgo corriendo lo más rápido que puedo. Estoy llegando a la puerta del edificio cuando escucho que me grita y corro con más prisa todavía hasta salir y llegar a mi coche, con mis manos temblando abro la puerta mientras que lo veo acercándose, me subo, trabo la puerta y a toda velocidad pongo el auto en marcha y arranco.
Me tiembla todo el cuerpo mientras conduzco y como si esto se tratara de una película, miro a cada instante que él no me esté siguiendo… «no lo puedo creer… ¿Cómo no me di cuenta de esto?» me reclamo entre lágrimas que son consecuencia del miedo que siento. Intento relajarme, pero es imposible y solo puedo conducir intentando no sufrir un accidente hasta que finalmente llego a la casa y entro el coche en el garaje. Cierro el portón, apago el auto y me quedo aquí dentro un momento intentando que se me pase la angustia, pero me cuesta muchísimo.
—Alegra— Escucho la voz de Asiel y al levantar mi mirada lo veo saliendo por la puerta de la cocina al garaje y acercándose a mi puerta —Ábreme— Me pide cuando no respondo e intenta abrir la puerta, pero no puede. Aprieto el botón para destrabar las puertas del auto y rápidamente él abre y se me queda mirando —¡¿Qué es lo que te sucede?! — Pregunta alarmado al verme en el estado que estoy —¿Qué hiciste? — Insiste y simplemente lo empujo.
—¡Déjame salir! — Le grito haciendo que se aleje de la puerta y salgo del auto rápidamente con mis cosas y corro hasta la habitación para encerrarme allí.
—¡Alegra! — Vuelvo a escucharlo del otro lado de la puerta.
—¡Déjame por favor, quiero estar sola! — Le grito dejándome caer al suelo y me abrazo a mis piernas intentando sacar toda esta rabia y dolor que siento dentro mientras que él sigue presionando del otro lado hasta que se cansa y se marcha haciendo que yo pueda respirar con un poco más de calma.
[ASIEL]Meses despuésUna vez vi un documental donde se decía que los problemas de las guerras no eran las guerras como tal, sino lo que venia después, sobretodo si el gobierno que la inicia no tiene un plan para lo que ocurre después. Sinceramente a Alegra y a mi nos paso algo similar, nos vimos envueltos en una guerra donde nos vimos acorralados y por poco los enemigos acaban con todo lo que fuimos. Sin embargo, después llegaron los aliados al conflicto y su plan de rescate nos aprisiono en un programa de testigos protegidos del cual nos costo bastante salir, pero que afortunadamente lo conseguimos en el tiempo justo para poder estar de regreso en casa para el nacimiento de nuestro hijo. Desde el momento que supimos de su existencia nos dim
[ASIEL]Una tarde en mitad de un invierno conocí una mujer en el coliseo Romano en la capital de Italia y nunca imagine que mi vida llegaría a cambiar tanto. Hemos pasado por muchísimas cosas juntos en un periodo de tiempo relativamente corto. Vivimos un amor intenso donde un beso en la ciudad antigua de Pompeya lo cambio todo, nos casamos en secreto y regresamos a Miami siendo la pareja más feliz del mundo para que después todo desapareciera como lo hizo aquel sitio donde nos besamos por primera vez. No fue un volcán y sus cenizas lo que hizo que nuestro amor pareciera desaparecer, pero si una mujer y su absurda obsesión conmigo junto con su poder. Lo había dado todo por perdido, creía que nuestro amor se quedaría en la historia como tantos otros relatos que hay escritos de esa ciudad en los libros de Latín,
[ALEGRA]3 días después: 17 de julioA comparación de la planificación de nuestra primera boda, esta ha tomado un poco más de tiempo y creo que es porque Asiel esta queriendo que haya muchos más detalles de los que hubo la primera vez donde solo éramos él y yo frente a un juez y luego un cura que nos caso sin muchos preámbulos. Estos últimos tres días ha estado de aquí para allá a pesar de que le he insistido de que se quedara quieto y que descansara un poco ya que todavía no esta al cien por cien a causa de la herida que sufrió, peor si hay algo que es él, es terco… Por otra parte, Ariel ha ido entendiendo que su presencia en la casa ya era muy incomoda y a pesar de que aun tiene ordenes de esta
[ASIEL]Al día siguiente: 14 de julioLa noche de anoche es algo que definitivamente no voy a olvidar jamás, para mi significo mucho más que hacer el amor con la mujer que amor y ponernos al día con algunas cuentas que teníamos pendientes. Lo de anoche significo la confirmación de que nuestro amor ha sido más fuerte que cualquier tormenta que quiso arrasar con nosotros. —¡Shhhh!— Dice cuando cierro la puerta más fuerte de lo normal al terminar de entrar a la casa y supongo que lo dice por Ariel, pero ya es muy tarde porque apenas ponemos un pie adentro, ahí esta él en el salón sentado en el sofá mirándonos como si nos hubiera estado esperando, algo que me parece muy incomodo.
[ALEGRA]Los besos de Asiel han sido siempre únicos, creo que mi boca jamás podría haberse acostumbrado a los besos de otro hombre que no fuera él. Me siento en la cima del cielo con sus manos tocándome como lo hacen y podría detener el tiempo en este instante donde todo es perfecto una vez más entre él y yo. Me fascina la manera que su cuerpo se mantiene levemente en el aire para no apoyar su peso en mi, sé que lo hace por nuestro hijo, porque tiene miedo de hacerle mal, pero al mismo tiempo el deseo es tan fuerte que nos es difícil controlarnos. Rozo el centro de su ancha espalda desnuda con la yema de mis dedos y siento el relieve de sus lunares y también de la venda que aun lleva puesta como consecuencia de la operación que tuvo. Él me vuelve a besar con fuerza y siento como sus manos ahora están quit&aa
[ASIEL]Luego de registrarnos y de que me entregaran la llave de la habitación de hotel donde todo se supone que esta preparado tal y como lo pedí, tomo la mano de Alegra para así ir hacia allí. El sitio es bastante antiguo y como consecuencia su elevador también lo es, haciendo que nuestros minutos allí sean bajo una atmosfera muy encantadora gracias a su decoración de madera y espejos —Te confieso que estoy muy nerviosa— Me dice y ver como acaricia a nuestro hijo me hace sonreír como un tonto.—¿Me tienes miedo?— Pregunto cuando siento el elevador detenerse en el cuarto piso que es donde esta nuestra habitación.Ella niega con la cabeza —No, es solo que me siento como una adolecente que esta viniendo con su novio a un h







