INICIAR SESIÓNIsabella Di'Giotanno.
Eric condujo directo a casa. Durante todo el camino a penas hablamos. La verdad es que estaba totalmente absorta en mis pensamientos y el dolor de la caída provocada por la psicótica de Juliette.
Me tomé unos calmantes que Eric compró antes de conducir a casa, pero no me hacen mucho efecto la verdad.
Mis pensamientos están puestos en la idea de tener a mi loba, ya que me ilusionaba mucho más de lo que estaba dispuesta a admitir.
Al llegar a la casa de la manada, Eric estaciona mi escarabajo, mientras apaga el motor le pregunto, “Eric, ¿cómo es tener un lobo?”
“¿A qué te refieres?”
“Me refiero a que ¿cómo se siente tener que compartir tu cerebro y tu cuerpo con otro ser?”
Él parece pensar por un momento y luego responde, “¡Ah! ¡Eso! Bueno, la verdad es genial. Tengo a Anouk desde mucho antes de cumplir los diez años, así que es más de la mitad de mi vida con él. Tenerlo significa… Grandes dolores de cabeza, honestamente.”
Me lo dice dándome una gran sonrisa, esa que me encanta ver. “Pero hablando en serio, Isa, significa tener un mejor amigo y hermano. Uno que te aconseja y ¡también se ríe de ti cuando la cagas!”
Me río nerviosamente, mientras le respondo, “Te creo.”
Él me pregunta intrigado, “¿Por qué lo preguntas?”
“Curiosidad.”
Y luego agrega, “Isabella, te conozco de toda la vida y es la primera vez que me preguntas eso. Es más, creo que jamás te he escuchado hablar o preguntar por nuestros lobos. Ni siquiera cuando eras pequeña.”
Me muerdo mi labio inferior y muevo mis manos nerviosamente hasta que le digo, “Creo que mi loba está hablándome.”
Su cara se ilumina mientras me responde felizmente, “¿¿¿qué??? ¡Eso es genial Isa!”
Suspiro mientras respondo, ¿lo es?
Él me responde asegurando, “¡Claro que sí!” Y luego pregunta, “¿Por qué no lo sería?”
“No lo sé Eric, no sé absolutamente nada de cómo tener un lobo.” Él se ríe divertido ante mis dudas, mientras me responde, “Tranquila nena es pura intuición. Pero cuando estés conversando con ella procura no hablar en realidad con ella o de lo contrario creerán que estás loca. No, raya eso. Creerán que estás MÁS loca de lo que ya estás.”
Le blanqueo los ojos, mientras le respondo, “Oh por la diosa, ¡gracias por la recomendación!”
“Para eso están los amigos.” Me lo dice guiñándome un ojo.
Nos bajamos y entramos a la casa.
“¿Mamá? ¿Dónde estás?” Grito desde las escaleras. Intenté contactar a mamá desde el enlace mental, pero me cortaba la conexión.
“Está en la oficina del alfa,” me dice Sarah, la cocinera de la casa de la manada. Eso explica por qué cortaba la conexión.
“Gracias, Sarah”, le digo. Luego agrego, “¿Vienes conmigo, Eric?”
Él replica, “No, debes ir sola. Esta es una conversación que quieres tener con tu mamá. Pero te agradezco que me lo hayas contado a mi primero. Significa mucho para mí. Es… especial.”
Mirando sus perfectos ojos grises, su bella nariz perfilada, sus apetecibles labios y su hermoso pelo castaño rizado, puedo ver que todo lo que me dice es verdad.
Suspiro, luego me aproximo a él diciendo, “Eric, tú sabes lo importante que eres para mí, ¿verdad?”
Él responde divertido, ¿lo soy?
“¡Cállate!” Yo replico con una sonrisa.
Y así, mientras sonríe me da un beso en la frente, cosa que me pareció rara y como más de pareja que de amigo, me envió al despacho de su padre.
Subo las escaleras y toco dos veces antes de escuchar una voz profunda que dice, “adelante.” Abro y veo al alfa sentado en su silla y a mi madre sentada en frente.
“¿Sucede algo, hija?” Dice mamá.
“Buenas tardes, Alfa,” saludo nerviosa.
“Hola Isabella.” Dice el Alfa.
“Mamá, ¿crees que podamos conversar a solas un momento?”
“¿Alfa?,” pregunta mamá.
“Sí, claro, ve tranquila, Claire. No te preocupes. Después seguiremos con los preparativos de la Valoración.”
“Gracias Alfa,” responde mamá.
Luego añade, “Vamos cariño.”
Seguimos caminando por el pasillo hacia la derecha con destino a mi habitación.
“¿Qué pasa hija? ¿Por qué tanto misterio?”
“Mamá, tengo algo súper importante que decirte.”
“Isabella, por favor, no me asustes.”
No sentamos en mi cama. Respiro profundo para calmar mi alocado corazón mientras le digo, “Mamá, escuche a mi loba.”
“¿¿Qué?? ¿Estás segura?”, pregunta sorprendida.
Yo respondo con una sonrisa nerviosa, “Pues o es mi loba o me estoy volviendo loca porque estoy escuchando otra voz en mi cabeza que no es la mía. ¡Y por la diosa! ¡Que bocota tiene!”
La cara de mamá se ilumina mientras me responde contenta, “¡Aww mi bebé! Estoy tan contenta por ti cariño. ¿Te dio alguna indicación?”
“Sí, me dijo que me prepare para la luna llena. Que ahora era muy pronto y que no podía quitar en velo.”
“Eso tiene sentido.” Mamá frunció el ceño mientras asiente.
“¿Lo tiene?”, pregunto.
Luego de pausarse por un momento, responde, “Pues sí. Ella no debe ser una loba ordinaria. Debe tener dones. Tiene mucho sentido de que espere a la luna llena para poder venir a ti, ya que es en su punto más alto que más recarga nuestras energías.”
“Pues cuando lo dices así, creo que sí lo tiene.” Replico sonriendo.
“Estoy contenta por ti, cariño.” Ahora su voz cambia a una de preocupación, “Pero debemos ser cuidadosas. Ahora estás a salvo en la manada, pero una vez que ya tengas tu loba, tendrás que presentarte en la Valoración. El panel notará que tu loba es distinta. Y ahí pueden venir problemas.”
Frunzo el ceño, preocupada, mientras respondo, “¿A qué te refieres, mamá?”
Ella respira profundamente mientras responde, “Las demás manadas sabrán el tipo de loba que eres y querrán poseerte, reclamarte como su Luna.”
“Es muy probable que tengamos un desfile de alfas, mandatarios y todo lobo sin pareja que quiera reclamarte. Isabella, la diosa de la luna, siempre nos da una elección.”
“Tú puedes escoger a tu pareja. Y créeme, cariño, que las parejas elegidas tienen un vínculo más fuerte y profundo que las destinadas.”
Abro mucho mis ojos y vuelvo a preguntar preocupada, “Pero mamá, ¿cómo podría desafiar el destino que tiene preparado para mí la diosa de la luna?”
Ella sonríe tiernamente mientras me dice, “Porque tal como nos destina parejas, nos regala la opción de escoger. El libre albedrío Isabella es el mayor regalo que la diosa de la luna les ha regalado a sus hijos. Siempre recuérdalo, cariño.”
Y así mi madre me abraza muy fuerte, me besa en la frente, me dice que me ama más que a nada, que todo saldrá bien y se marcha al despacho del Alfa, a seguir trabajando en los preparativos para la Valoración, dejándome inmersa en mis pensamientos y extremadamente preocupada por lo que se aproxima en la semana siguiente, cuando la luna llena finalmente arribe.
Alessia Di’Giotanno. Londres, 4 de noviembre de 1890. Es de noche y la fría brisa golpea mi rostro. Las calles están iluminadas por algunas farolas eléctricas y puedo ver cómo los coches se trasladan tranquilamente. Aún puedo ver cómo las damas son escoltadas por los caballeros de la época. Paseos de cortejo, creo que les llamaban. Nunca presté mucha atención a la historia universal, hasta ahora. Había sido un día agitado, al parecer, debido a la inauguración del primer ferrocarril urbano subterráneo electrificado. Fue un gran evento, según los periódicos. Es por eso por lo que aún es posible ver personas deambulando por las calles. Suspiro, sin saber cuándo podré saltar nuevamente a mi época. Llevo en este lugar, por una semana. Gracias a las diosas por la gargantilla que me obsequió mi papá Alec cuando cumplí 8 años. A esa edad, mi loba vino a mí. Es por eso por lo que papá me dio la gargantilla de regalo. Pude venderla y me dieron bastante dinero para poder alquilar una habita
Isabella Di’Giotanno.Nueve años después.Estamos reunidos en los jardines privados del palacio, disfrutando de un soleado día de pícnic. Cuando veo a los gemelos, Andrew y Edmond correr hacia el bosque.“Eric, anda y busca a tus hijos... me cuesta trabajo moverme. ¡Ayúdame!”“Pero nena, deberías quedarte sentada. El médico ya nos dijo que en cualquier minuto ese trío nacerá.”“No me lo recuerdes. ¡Por un demonio! ¿Por qué me dejé convencer de tener más hijos? Pero no, nunca aprendo. Mellizas, gemelos y ahora trillizos.”Ahora miro a Alec y Eric con total molestia mientras les digo, “¡Les juro a los dos que les cortaré los testículos en señal de protesta si vuelven a embarazarme!”Eric asiente, sonríe en silencio mientras lo veo correr detrás de los pequeños de cinco años. Aryan se ríe también, mientras apoya su cabeza en mi regazo.Mi pequeño guerrero, que ya no lo es, tiene 14 años, recién cumplidos.Es un joven precioso, con sus ojos azules, brillantes y expectantes, extremadamente
Isabella Di´Giotanno.Seis meses después…Los últimos meses de nuestras vidas, han sido caóticos. Gobernar y estar embarazada de mellizos, es lo más difícil que he podido hacer. Aryan está tan feliz de poder convertirse en hermano mayor.Sophia y Adair se encargarán de manejar la manada Suave amanecer hasta que Aryan tenga la edad suficiente y pueda tomar el mando.Si bien, hemos podido disfrutar nuestros últimos momentos de libertad, los cachorros ya quieren salir. Durante los últimos días, he tenido muchas contracciones de Braxton Hicks.Scott viene a la manada real cada quince días a controlarme, pero ahora se ha quedado por más tiempo. Tanto Eric y Alec solo en él confían y se han vuelto más posesivos que de costumbre, asustando a todos los lobos que se me acerquen.“Nena, deja que te ayude. Sabes bien que ya no puedes hacerlo sola.”Aprieto la mandíbula en señal de molestia, debido a que ni siquiera soy capaz de poder amarrarme los cordones de los zapatos. “¡Esto es absurdo! ¡No
Isabella Di´Giotanno.Una vez que la ceremonia de bodas se ha terminado, no puedo ocultar la inmensa felicidad que siento. Miro mi mano y veo mi sortija de compromiso y sobre ella, las dos argollas de matrimonio.Tuvimos una breve recepción y luego los invitados se trasladaron hacia el sector de la plaza central de la manada real, para asistir a la ceremonia de ascensión al trono real supremo.En este momento, estamos en el palacio cambiándonos de ropa y repasando las palabras que debemos decir.Eric gruñe frustrado, mientras dice, “¡Esto es absurdo! ¿Cómo es posible que no pueda ser capaz de ponerme una corbata?”Alec se ríe y le dice, “Ven aquí, déjame ayudarte.”Me siento en la cama, cruzo mis piernas, me muerdo mi labio mientras veo como Alec le hace el nudo de su corbata. Cuelgo mi cabeza de lado, pensando en la suerte que tengo de que estos dos hermosos hombres, sean completamente míos.“¿Te gusta lo que ves?”“¿Qué?” Digo, totalmente perdida por mis pensamientos candentes.“Tu
Isabella Di’Giotanno.Un mes después…Luego de que la tríada me reviviera, descubrí que tengo nuevas habilidades. Una de ellas, es la capacidad de ver el pasado de una persona.Como habían tomado detenidos al líder de sus soldados y al líder médico, mis parejas se entretuvieron interrogándolos. ¡Uh! Qué paliza les dieron a esos dos.Gracias a sus declaraciones y mi nueva habilidad, nos enteramos donde estaban las nuevas instalaciones, las cuales se encontraban a veinte minutos de la manada Suave Amanecer.Muchas de las mujeres embarazadas, fueron trasladadas a esa manada y los demás podían decidir qué es lo que querían hacer. Como las reglas dicen, la manada real no puede aceptar hombros lobos como parte de su gente, ya que es la única manada exclusiva para Lycan.Por lo tanto, todos los sobrevivientes adultos fueron trasladados a las manadas que ellos decidieran. Con respecto a los cachorros, construimos un orfanato especial, el cual yo soy la encargada principal.Les bridamos educac
Isabella Di’Giotanno.Sin dejar de abrazar a Alec, me niego a salir de ahí. Mis lágrimas caen sin cesar mientras Aika aúlla desconsoladamente en mi cabeza.Beso su frente y mis sollozos se hacen más audibles. Todo a mi alrededor está en completo silencio, en donde solo se escucha mi llanto descontrolado.“Mi reina, permita que nos llevemos al rey Alec.” Me habla Peter, desconsolado al igual que yo.Siento pasos detrás de mí y el olor me indica que es el aquelarre. Veo movimiento por el rabillo de mi ojo hasta que noto que me han traído a Eric y lo han puesto al lado de Alec.Al verlos ahí tan vulnerables, lloro aún más fuerte por el dolor que siento en el pecho. Mis almas gemelas se han ido y no hay forma de remediarlo. El daño ya está hecho. Mis parejas han muerto, por salvarnos a todos.De repente escucho un quejido masculino a mi espalda. Me giro y veo a Francesco encadenado de manos y pies, tirado en el suelo, intentando colocarse de rodillas.Mi tristeza se transforma en ira y co







