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Autor: HET
last update Fecha de publicación: 2021-12-08 22:04:24

Las calles del vecindario estaban casi desiertas salvo por algún que otro niño en bici, y no era para menos, con todo el calor de California no me extrañaba que las playas estuvieran llenas en pleno junio.

—Eh tú —Nora tiró de mi camiseta, y se pegó a mi costado mirando al frente —. Si ese pivón quiere una noche loca, que sea la mejor la que se lo lleve. 

Oh sí, tenía que ser la mejor si quería a Jax Jones en mi cama y haciéndome disfrutar. Él podía ser todo aquello que los rumores decían, y esa frase que tanto le gustaba de: las mujeres solo sirven para follar; yo se la aplicaba a él en cualquier sentido, podría esforzarse más que ninguno en demostrar que era bueno en sus mierdas, pero la actitud que me había demostrado se lleva todos sus esfuerzos por delante dejándole en... eso, solo un buen físico y una polla que usaba con todas. 

Miré de reojo a Nora. Estaba más que segura que elegiría a Trent en cuanto lo viera en mi casa, Nora nunca había perdido tanto la cabeza a cómo cuando lo hizo al ver que el amigo de Jax estaba en la misma discoteca que nosotras; literalmente perdía el culo por él. Primero me regañaría por no haberla dicho que ese amigo de Jax que había en mi casa era Trent, pero luego lo celebraría en mi habitación mientras cotilleaba el I*******m de Trent.

—Podríamos ir esta noche al autocine, me han dicho que en Paramount ponen una buena película de risa.

—Es un buen plan —empujé las caderas de Nora para que cruzara por el césped. Mi padre odiaba cuando pisaba el césped de la entrada, pero me lo solía sudar —. Nos llevamos unas cuantas botellas de vodka o algo de eso y cenamos allí para después quedarnos ya en casa de Bryce. 

Abrí la puerta del chalet, y la empujé con algo más de fuerza de la necesaria haciéndola chocar contra la pared que separaba la cocina del salón. Miré a Nora de reojo cuando noté su fuerte agarre en mi brazo. A pesar de que quise reírme por su cara de tonta mientras miraba a Trent, no lo hice, pero era más bien porque Jax me miraba desde el sofá y no era muy bonito lo que parecía salir de su cabeza referido a mí. Sus ojos marrones parecían alarmas que me gritaban: ¡aléjate pija! Pero vamos, que si se refería a mí, se estaba equivocando.

—Te mataré de tal manera que todos escucharan como me suplicas por tu vida, Andra —me susurró Nora. Iba tirando de mi brazo para cruzar el salón, y miré hacia el resto del salón para buscar a las otras cuatro personas que faltaban —. Vamos a prepararnos, anda.

—Ve subiendo tú, tengo que hablar con mi hermana. 

Realmente esperaba que no hubiera dejado al resto de imbécil sueltos por la casa, los mataría si los veía por ahí cotilleando. Nora asintió; pocas veces me veía junto a mi hermana, básicamente porque no es que tuviéramos la mejor relación ni la más expresiva. Yo me pasaba el día fuera de casa y ella se entretenía fácilmente con sus hipócritas amigos y estudiando.

—Ten cuidado con tu hermana que está enfadada —Nora golpeó levemente la mejilla de Samay, que apretó el boli que sostenía en la mano y dejó de escribir para mirarme. 

Nora siempre intentaba meterle miedo a mi hermana, y Samay no se lo impedía, pero yo estaba más con mi mejor amiga que con mi hermana. Intentaba hacer lo mejor por Samay, enseñarla cosas de la vida que en los libros no salían, y esperaba con todas mis fuerzas que en algún momento dejara salir su lado escondido y plantarme cara.

Tiré las llaves sobre el montón de papeles y libros que ocupaban la mesa de centro. Ignoraba a Jax, su mirada no podía intimidarme ni hacerme algún tipo de daño con todas sus palabras, él no sería el último que me insultara, y tampoco era el primero. De cierta forma sabía lo protegida que Samay se encontraba entre Trent y Jax, ¿dos chicos fuertes contra mí? Era obvio que podrían conmigo si algo pasaba.

— ¿Dónde están? —me acuclille en el otro lado de la mesa, y miré por encima los apuntes que tenían sobre algo de matemáticas —Deberías saber que si lo has dejado subir arriba te habrán rebuscado hasta detrás de los libros, Samay, no puedes dejar que se tomen tu vida y tus privilegios como si fueran suyos. 

—Dakota, Rose y Dominic se han ido, y Bella solo ha subido al baño. 

Asentí, y me apoyé en el otro borde de la mesa para golpear su frente sin fuerza. Siempre lo hacíamos, y ya lo veía como un saudo entre nosotras. Mis padres habían insistido millones de veces en que era yo la que debía cambiar y dejarme ayudar por Samay, pero no podía verla como una hermana mayor, su timidez, simpleza y lo desviada que estaba de la realidad... era imposible que por mucho que me sacara dos años la viera como alguien por quien me dejaría influenciar. 

—Voy a salir con mis amigos, nos vamos a Paramount —rodeé la mesa, y clavé la vista en Jax; podía tener la mejor sonrisa que hubiera visto y estar convencido de que me alejara de él, pero estaba dispuesta a saber de él —. ¿Os queréis venir vosotros dos?

— ¿A dónde vais? —preguntó Trent. 

Joder, si conseguía que el fuera, Nora me haría una escultura, y todo ello me llevaría a un punto: Jax y sus misterios resueltos para mí. 

Sonreí, y me peine con los dedos mi pelo rubio mirando las cara con algunas pecas de Trent. 

—Al autocine, echan una peli de risa y nos quedaremos hasta tarde, después vamos a casa de un amigo en Manhattan Beach. Da una pequeña fiesta en la playa, ¿venís o no? 

—Ni de coña, rubia. 

Miré fulminante a Jax. Si él no quería ir, no pasaba nada, pero si Trent quería venir, ¡que se viniera! Nora estaría contenta y yo también porque por lo menos me dejaría acercarme a su hermano sin que nos separarse porque no me quería de cuñada. 

  —Déjale a él, Jax. Que tu seas un aburrido que no sabe divertirse si le sacas de su zona de confort no quiere decir lo mismo para los demás —espeté.

  —Lo siento, tío, yo si voy —se notaba el gran aprecio que esos dos se tenían, porque fueron salir esas palabras de Trent, y Jax ya estaba dentro de los planes.

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