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SIN PALABRAS:

last update Fecha de publicación: 2025-05-16 23:48:50
«¡¿Diez horas?!»

Cara gritó en su mente, aquello era mucho tiempo. Por el hecho de que no sabía si iba a poder controlarse, puesto que apenas podía aguantar diez minutos sin saltar sobre él como una posesa. ¿Cómo se supone que soportar su cercanía?

Cerró los ojos, al mismo tiempo que trataba de controlar su respiración. Creyendo que aquello iba a ayudarla, lo que era completamente imposible. Le habló muy cerca del oído y su cuerpo ya comenzaba a prepararse para él. La sangre comenzaba a hervir e
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Capítulo bloqueado

Último capítulo

  • DÉJATE QUERER ©   COMPARACIÓN:

    Bastiaan dio una respiración profunda, porque ya sabía lo que se le venía.—¿En dónde están mis cosas, Bash? —Cara quiso saber con voz enojada—. Quiero irme de esta casa ahora mismo. —Pedí que te cambiaran de habitación… y no, no puedes irte…—¿Cómo que no puedo hacerlo? —cuestionó frunciendo el ceño.—¿En dónde te quedarás? —la miró haciendo una mueca con la boca—. Además de que no conoces la ciudad. —Pero no puedo quedarme aquí —ella alzó las manos en exasperación— ¡Tu madre no me quiere aquí!¿Cómo explicarle que dejarla ir no sería posible? Porque no quería hacerlo, así de simple. Estaba seguro de que ella no lo iba a entender. —No le hagas caso…—Si lo hago, esta es su casa y yo soy una paracaidista.Bastiaan rompió la distancia entre ellos, la tomó de la cintura y de manera inmediata buscó sus labios. —Estás muy equivocada —expresó cuando rompió el beso, y luego posó su frente sobre la suya —. No lo entiendes, ¿cierto? —La verdad que no, vas tan rápido que no puedo seguirte

  • DÉJATE QUERER ©   INCREÍBLE

    Todavía el ambiente estaba tenso en la mesa, pero Minerva hacía como si no pasara nada. Astrid apretaba los puños al verla tan imponente. —Siéntate a la mesa de una vez por todas —le dijo su tía.—No voy a sentarme a la mesa, se me quitó el hambre…—Les diré a las empleadas que cierren la cocina, después de que terminemos de cenar —Minerva la miró y enarcó una ceja—. No podrás comer, ni siquiera prepararte un sandwich. —Siempre puedo pedir una pizza o ir por unas hamburguesas, lady Minerva —replicó Astrid dándole una sonrisa sarcástica—. Ahora me voy a mi habitación, tengo incómoda la vista. Bastiaan tamborileaba los dedos sobre la mesa, mientras miraba fijamente a su progenitora. La idea de que viniera a América ya no le parecía muy bueno, a pesar de que solo lo había hecho, porque quería otra opinión médica sobre su estado de salud. —Es increíble el comportamiento de esa niña —la mujer mayor se quejó, y miró a su hijo con indignación— ¡¿Te diste cuenta cómo me trató, Bash?! —Si

  • DÉJATE QUERER ©   INCOMODIDAD:

    La tarde transcurrió de manera rápida, y cuando Astrid y Cara se dieron cuenta, ya había anochecido. —¡Oh, Dios mío! —exclamó Astrid un poco sorprendida—. Casi es hora de la cena, hemos estado aquí todo el día.—Sí, el tiempo corre tan de prisa…—Lo bueno es que ya no tendré a Bastiaan monitoreando cada uno de mis movimientos —soltó una risita. —Es mejor que nos vayamos a casa —Cara entornó los ojos ante aquel comentario, porque era obvio que desde el momento en que le había enviado un mensaje a su primo para darle a conocer su número nuevo, el aparato telefónico fue bombardeado. Se estaban subiendo al vehículo cuando una vez más Bastiaan llamó. —Esto es muy incómodo, pero eso ya lo sabías —se quejó ella en voz muy bajita— ¿Quieres que Astrid se dé cuenta?—¿De qué eres más que una amiga de la familia? —él replicó con burla— ¿De qué estamos juntos? —¡Bash…! —chilló—. Hablaremos cuando llegue a casa. De su pecho salió un jadeo de asombro, por lo último que dijo “casa”. Negó con l

  • DÉJATE QUERER ©   CONTROL:

    La conversación con su mejor amiga hizo que su humor cambiara de bueno para mejor, haciéndola olvidar por completo que hizo un viaje de más de diez horas —aunque, realmente, Bastiaan se había encargado de su cansancio— para ella el jet-lag en ese momento era solo un mito. Por esa razón aceptó ir de compras con Astrid para buscar un vestido que le hiciera lucir hermosa esa noche. Ella se había encargado de que la esperanza renaciera de manera más afianzada dentro de su ser. Ya que le contó como fue el estado de ánimo de Bastiaan mientras estuvo fuera del país. Así que sin darle mucha vuelta al asunto, decidió darles una oportunidad, aunque estaba un tanto indecisa por la relación jefe - empleada. La cual sabía de qué no estaría muy bien vista ante los ojos de los trabajadores de la empresa. «¡Además de ser una recién llegada, es la amante del jefe!», pensó con repelús al estar en esa situación. —¡Ya no aguanto más! —se quejó Astrid. Cara la miró un tanto confundida. —¿Qué ocurre

  • DÉJATE QUERER ©   INVITACIÓN:

    —¿Cara? —su amiga la trajo de vuelta a la realidad, ella la miró con angustia, y con la respiración entrecortada, lo que hizo que le pusiera las manos sobre los hombros— No debes temer por nada, ya todo pasó —le dio una sonrisa—. Lo que pasó con Walter no te perseguirá jamás.«¡Lo dudo!, quiso gritarle. —Está bien, pero…—Nada… —terminó Astrid por ella—. Has llegado en un buen momento…—No te entiendo —Cara negó con la cabeza. —Mañana por la noche tendremos una fiesta de la empresa —su amiga juntó las manos como si fuera una niña de cinco años, eso hizo que ella sonriera y recordara lo optimista y alegre que siempre era. Dio un suspiro porque no tenía conocimiento de eso, Bastiaan no le había entregado el cronograma de sus actividades. Tampoco de su agenda, eso le hizo apretar los dientes. —¿Qué celebrarán? —no pudo evitar preguntar con curiosidad.—Es el segundo aniversario de la fusión del conglomerado con una cadena de hoteles muy prestigiosa —su amiga respondió muy animada—.

  • DÉJATE QUERER ©   AL DÍA:

    Casi veinte minutos después, Cara se encontraba con Astrid en la habitación que Bastiaan le había asignado, que causó un poco de desconcierto porque estaba en el área de los integrantes de la familia, y no en el de empleados como regularmente se hacía. Sin embargo, las dos amigas comenzaron a ponerse al día en lo sucedido con sus vidas durante los dos años que Cara estuvo fuera del país. —La verdad es que estás muy cambiada —Astrid le dio una sonrisa sincera—. Ahora entiendo que tenías toda la razón en marcharte. —Lo siento —Cara susurró—, no debí irme de esa forma…—Cierto, pero era la única manera —le soltó con una risita—. Estar bajo la protección de los hombres Karagiannis, no es del todo fácil. —A veces es un poco sofocante, pero se puede manejar —manifestó Cara, y luego la miró seria — ¿Qué pasó con tu empresa? ¿Por qué no estás en Brooksprings?—¡Oh, no! —Astrid le hizo un gesto con la mano—. Todo está muy bien, nos hemos expandido y como es parte del conglomerado, no tenía

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