LOGIN[ELARA]Duermo menos de tres horas, no porque Julian deje de acompañarme, sino porque ni siquiera su voz consigue apagar por completo todo lo que ocurrió durante la noche. Permanece conmigo por teléfono hasta que mi respiración se vuelve lenta y el cansancio termina venciendo al miedo. Lo último que recuerdo antes de quedarme dormida es escucharlo decir que sigue ahí, mientras mantengo una mano cerrada alrededor del teléfono como si, de alguna manera absurda, pudiera sustituir su cuerpo al otro lado de la cama.Cuando despierto, la llamada ha terminado y encuentro un mensaje suyo.Te amo. No hagas nada sin hablar primero con Mateo. Y sí, sé que vas a enfadarte por la segunda frase.Lo miro durante unos segundos antes de responder.Te amo. Y sí.La respuesta llega casi inmediatamente.Lo sabía.Sonrío, aunque la sensación dura poco porque la fotografía de la casa continúa en mi teléfono y termino abriéndola otra vez. Sé que no debería hacerlo. Mateo fue claro anoche: la imagen no permi
[JULIAN]El mensaje llega a las once y diecisiete.Estoy con Mateo cuando su teléfono vibra sobre la mesa. No debería mirar la pantalla, pero veo el nombre de Elara antes de que él alcance el aparato y, por la forma en que cambia su expresión al leer, sé que algo salió mal.—¿Qué pasó?Mateo no responde inmediatamente.—¿Qué pasó?Esta vez gira el teléfono.Cambió algo. Está mirando a Julian.Leo el mensaje dos veces.—¿Qué significa «mirando»?—Exactamente lo que tenemos que averiguar antes de hacer cualquier cosa.Tomo mi teléfono, pero Mateo extiende una mano para detenerme.—No.—Está con Dominic.—Está en Obsidian.—Eso no mejora demasiado la situación.—Precisamente por eso no vas a llamarla.Dejo el teléfono sobre la mesa con más fuerza de la necesaria. Sé que tiene razón y eso solo consigue irritarme más. Elara continúa dentro de Obsidian, rodeada de empleados, clientes y personas que pueden responder directamente a Dominic. Cualquier llamada mía inmediatamente después de que
[JULIAN]Son casi las siete cuando Mateo vuelve a llamarme. Estoy solo en mi despacho y su tono me basta para comprender que no se trata de una actualización rutinaria.—Necesito que Elara escuche esto.—¿Encontraste algo relacionado con su hermano?—Indirectamente. Prefiero explicárselo a los dos.Quince minutos después, Elara entra en mi despacho. Cierro la puerta y comprobamos que podemos hablar antes de que ella cruce directamente la distancia entre nosotros y me bese.No es un beso apresurado ni especialmente largo. Tiene algo cansado, casi íntimo en su sencillez, como si después de todo el día necesitara comprobar que seguimos siendo nosotros cuando nadie está mirando.—Necesitaba hacer eso —murmura.Rodeo su cintura.—Puedes repetirlo todas las veces que consideres necesario.—No me tientes.—No estaba intentando evitarlo.Elara sonríe apenas y vuelve a besarme. Esta vez el beso dura un poco más y, cuando se separa, mantiene las manos sobre mi pecho.—¿Mateo?Asiento.—Encontró
[JULIAN]Despierto unos minutos antes que Elara y durante un rato permanezco completamente quieto, disfrutando de una tranquilidad que sé que no durará demasiado.La claridad que entra por las cortinas todavía es débil y el apartamento permanece en silencio. Ella duerme de lado, con la espalda apoyada contra mi pecho y una de mis manos atrapada debajo de la almohada. En algún momento de la noche debió acercarse más, porque ahora nuestras piernas están entrelazadas y apartarme sin despertarla requeriría un esfuerzo que no tengo ninguna intención de hacer.Anoche necesitábamos esto. No el apartamento ni las precauciones absurdas que tuvimos que tomar para llegar hasta aquí, y mucho menos otra noche escondidos como si estar juntos fuera algo que debiéramos explicar. Nos necesitábamos el uno al otro. Después de escuchar lo que Dominic hizo, de comprender finalmente que el hermano de Elara no es simplemente alguien a quien amenaza cuando necesita asustarla, sino el rehén con el que lleva a
[ELARA]Julian no me dice adónde vamos. Poco después de las ocho recibo una dirección acompañada por un mensaje que me hace sonreír mientras termino de cambiarme.No vengas directamente desde tu apartamento.Ya lo sé, respondo mientras me pongo los pendientes.La contestación llega casi inmediatamente.Déjame fingir que todavía puedo darte alguna instrucción.Puedes intentarlo.Los tres puntos aparecen en la pantalla y, unos segundos después, llega otro mensaje.Te extraño. Date prisa.Dejo el teléfono sobre la cama y me miro en el espejo. Han pasado menos de seis horas desde la última vez que estuvimos solos y, sin embargo, yo también lo extraño. Quizá sea una de las consecuencias más absurdas de tener que esconder una relación: uno termina midiendo el tiempo de otra manera. Podemos pasar una jornada completa en el mismo edificio, cruzarnos varias veces por un pasillo, sentarnos frente a frente en una reunión y escucharnos hablar durante una hora, pero nada de eso significa que realm
[JULIAN]Elara llega a la oficina doce minutos después que yo.Lo sé porque llevo doce minutos mirando el reloj. No porque esté preocupado. Eso es lo que intento decirme mientras reviso por tercera vez el mismo correo sin comprender una sola palabra.Anoche respeté lo que me pidió. No fui a buscarla, no llamé y tampoco cometí la estupidez de aparecer frente a su apartamento después de salir de Obsidian. Dominic acababa de vernos juntos durante casi dos horas y, aunque no hubo nada en nuestro comportamiento que pudiera revelar lo que existe entre nosotros, no pienso regalarle una razón para mirar en la dirección correcta.Aun así, dormí poco.Tenemos que hablar. No por teléfono.Cinco palabras bastaron para asegurarme de que la conversación con Dominic no terminó bien.La veo atravesar el pasillo desde mi despacho. Lleva el cabello recogido, un pantalón oscuro y una blusa color crema. Saluda a Andrea, se detiene a responder una pregunta y continúa hasta su oficina como cualquier otra m







