Compartilhar

capitulo 7

Autor: azly
last update Data de publicação: 2026-04-09 16:03:11

Kaelen no me dio tregua tras mi salida del Pozo. Mientras mis pulmones aún se adaptaban al aire gélido de la superficie y mis ojos procesaban la luz de las antorchas, él ya estaba de pie frente a un mapa de cuero extendido sobre la mesa de piedra. No hubo palabras de felicitación ni un momento para asimilar el poder que ahora latía bajo mi piel como un segundo corazón.

—El tiempo de lamentarse terminó en el fondo de ese agujero, Lia —dijo, sin mirarme. Sus dedos largos trazaron una línea roja
Continue a ler este livro gratuitamente
Escaneie o código para baixar o App
Capítulo bloqueado

Último capítulo

  • EL RASTRO DE MI RECHAZO: La luna que volvió con poder   capitulo 85 epílogo

    El sol de la mañana se filtraba por las pesadas cortinas de seda, tiñendo el aire de un color ámbar que bañaba las sábanas revueltas. Me incorporé lentamente, sintiendo el roce del lino contra mi piel desnuda, una piel que todavía conservaba el calor de las manos de Damián. A mi lado, el hombre que una vez fue mi verdugo y ahora era mi primer súbdito dormía con una expresión de paz que no merecía, pero que yo le permitía tener por ahora. Me levanté y caminé hacia el balcón, dejando que la bata de seda negra se deslizara sobre mis hombros sin llegar a cubrirme del todo. Desde aquí, la vista era imponente. La manada se extendía bajo la luz del amanecer, un mar de casas y bosques que ahora, por fin, reconocían a su verdadera soberana. No había rastro de la debilidad que me expulsó de estas tierras años atrás. Hoy, el aire mismo parecía vibrar con mi autoridad. Escuché el siseo de las sábanas al moverse y, segundos después, s

  • EL RASTRO DE MI RECHAZO: La luna que volvió con poder   capitulo 84

    La lluvia golpeaba con una violencia rítmica contra los ventanales de la alcoba real, pero dentro de esas paredes de piedra, el único sonido que importaba era el roce de la seda contra el suelo. Me miré en el espejo de cuerpo entero, observando a la mujer que me devolvía la mirada. Ya no había rastro de la niña que mendigaba amor; solo quedaba una reina que vestía su dolor como una armadura de terciopelo negro. Damián estaba detrás de mí, manteniendo una distancia prudencial que delataba su incertidumbre. Había pasado de ser el verdugo de mi alma a ser el guardián de mis sombras, y esa transición le estaba costando cada gramo de su orgullo. A través del reflejo, vi cómo sus ojos recorrían la curva de mis hombros, deteniéndose en las marcas que el destino —y él mismo— habían grabado en mi piel. —Mañana es la coronación final, Lía —dijo, y su voz era una vibración profunda que sentí en la base

  • EL RASTRO DE MI RECHAZO: La luna que volvió con poder   capitulo 83

    El olor a sangre fresca y a tierra mojada todavía se aferraba a las paredes del gran salón, un recordatorio metálico de la ejecución que acababa de presenciar. No sentía el vacío que esperaba; sentía una plenitud oscura, una satisfacción gélida que me recorría la columna mientras me despojaba de mis guantes de cuero negro, manchados con el rastro de mi pasado. Damián estaba allí, de pie frente al ventanal, observando cómo la manada se dispersaba bajo la lluvia tras la caída de la mujer que una vez ocupó mi lugar. Su figura, imponente y ancha, proyectaba una sombra larga que parecía querer alcanzar mis pies. Se giró lentamente, y vi en su rostro algo que nunca antes había estado presente: un miedo reverencial. No temía por su vida, temía por mi silencio. —Se ha hecho justicia, Lía —dijo, su voz era un eco ronco que vibraba en el aire estancado—. Los traidores han purgado sus pecados. La manada vuelve a tener un norte. Cam

  • EL RASTRO DE MI RECHAZO: La luna que volvió con poder   capitulo 82

    El eco de mis botas contra el suelo de piedra del pasillo principal era el único sonido que se atrevía a desafiar el silencio de la madrugada. La mansión de la manada, que alguna vez sentí como una prisión de cristal, ahora se doblegaba ante mi presencia. No necesitaba una corona física para saber que el poder había cambiado de bando; lo veía en los ojos de los guardias que bajaban la cabeza al verme pasar, y lo sentía en el aire, que vibraba con una electricidad que solo yo controlaba. Me detuve frente a las pesadas puertas de la biblioteca. Sabía que Damián estaba allí. Podía olerlo: ese aroma a tormenta, madera de cedro y una desesperación amarga que se le pegaba a la piel como una segunda sombra. Abrí la puerta sin llamar. Él estaba sentado frente a la chimenea, con una botella de cristal medio vacía sobre la mesa y la mirada perdida en las llamas que devoraban los troncos con un siseo violento. Al verme, se puso en pie de un salto, con

  • EL RASTRO DE MI RECHAZO: La luna que volvió con poder   capitulo 81

    El frío del trono de piedra se filtraba a través de mi vestido, pero no se comparaba con la frialdad que yo misma sentía en el pecho mientras observaba el salón vacío. Las sombras se alargaban con la caída del sol, y con ellas, el peso de una corona que aún no me había puesto oficialmente, pero que ya reclamaba cada fibra de mi ser. Había pasado la etapa de las súplicas. Damián había pasado días intentando encontrar una grieta en mi armadura, un rastro de la Lía que se deshacía con sus caricias, pero lo que encontró fue a una mujer que había aprendido a usar el placer como una herramienta de guerra. Escuché sus pasos antes de verlo. Un ritmo pesado, seguro pero cargado de una vacilación que solo yo podía detectar. Cuando entró en el salón, no traía su capa de Alfa ni sus insignias de mando. Vestía una camisa negra desabrochada en el cuello y pantalones oscuros que se ceñían a sus muslos poderosos. Se detuvo a unos metros de los peldaños que llevaban al tron

  • EL RASTRO DE MI RECHAZO: La luna que volvió con poder   capitulo 80

    La luz del alba comenzaba a filtrarse por las rendijas de las contraventanas, trazando líneas de polvo dorado sobre el desorden de nuestra batalla nocturna. El aire en la habitación todavía estaba cargado, denso por el rastro de la pasión y las palabras que, una vez dichas, no podían retirarse. Me incorporé lentamente, dejando que la sábana de lino se deslizara por mi espalda, sintiendo el frío del amanecer chocar con el calor que aún emanaba de mi piel. Damián no dormía. Estaba sentado al pie de la cama, con los codos apoyados en las rodillas y la espalda desnuda exhibiendo las marcas de mis uñas como medallas de una guerra que no había terminado. Su respiración era pesada, rítmica, cargada de un pensamiento que parecía aplastarlo. —Podrías haberte ido mientras dormía —dijo sin girarse. Su voz era un trueno sordo, áspero por la falta de sueño—. Habría sido la forma más pura de tortura. Despertar y confirmar que la noche fue solo u

Mais capítulos
Explore e leia bons romances gratuitamente
Acesso gratuito a um vasto número de bons romances no app GoodNovel. Baixe os livros que você gosta e leia em qualquer lugar e a qualquer hora.
Leia livros gratuitamente no app
ESCANEIE O CÓDIGO PARA LER NO APP
DMCA.com Protection Status