FAZER LOGINHola buenas tardes,les dejo otro capítulo. Si te gusta la novela puedes guardarla en tu biblioteca 🙏🏼
Félix volvió a mirar hacia la cocina. Desde allí llegaba la voz de Denice hablando con una de las empleadas. La escuchaba reír. Reconoció el sonido de inmediato. Sabía cómo era aquella risa cuando estaba realmente contenta, cuándo fingía para conseguir algo y cuándo intentaba disimular que había hecho una travesura. Conocía cada una. —¿Qué mirás? —preguntó Daniela. Félix no respondió. Pero acababa de ver con demasiada claridad la diferencia que había hecho entre sus hijas. Denice apareció unos segundos después con una revista entre las manos. —Papá. —¿Sí? —Marta dice que mañana podemos mirar vestidos después de la escuela. Daniela cerró los ojos. —Denice, todavía no... —Sí —la interrumpió Félix. Denice sonrió. —¿Sí? —Después de la escuela. La niña se acercó corriendo y le dio un beso en la mejilla. —Gracias. Después abrió la revista. —Mirá este. Félix observó el vestido que señalaba. —Es lindo. —Mamá dice que el verde me queda horrible. —No dije horrible —in
CAPÍTULO 25 — Porque soy su padre Daniela sacó la tarjeta del sobre y leyó. Damián Santoro y Valentina Arce tienen el agrado de invitarlos a la celebración de su matrimonio... Sus dedos se tensaron sobre el papel. —Qué maravilla. Félix no respondió. —Mirá qué rápido aprendió tu hija. —Daniela. —No. Mirá esto. Le mostró la invitación como si él no acabara de leerla. —¿Y todavía querés convencerme de que todo esto apareció de la nada en dos días? —No empieces. —Tu hija sabía perfectamente lo que estaba haciendo. Félix la miró. —No sabés eso. Daniela dejó caer la tarjeta sobre una mesa. —No vamos a ir. Félix no dudó. —Yo sí. Daniela tardó un segundo en reaccionar. —¿Qué? —Voy a ir. —¿A ver cómo Santoro utiliza a tu hija para humillarte delante de todo São Paulo? Félix apretó los labios. —Es la boda de Valentina. —Es un espectáculo. —Puede ser, pero sigue siendo su boda. —¿Y vas a prestarte? Félix tomó nuevamente la invitación. —Soy su padre. Daniela soltó un
Denice fue la primera en escuchar el timbre esa tardecita.Bajó corriendo las escaleras antes de que una de las empleadas alcanzara la puerta.—¡Yo abro!—Señorita Denice... no debe...La mujer no llegó a detenerla.Denice ya estaba frente al hombre que esperaba en la entrada con un sobre color crema entre las manos.—Entrega para el señor Félix Arce y familia.Los ojos de la niña se iluminaron.El sobre era grueso, elegante y tenía letras doradas en el frente.Una invitación.—Yo se la doy a papá.El hombre comprobó el apellido.—¿Vivís acá?—Sí.—Entonces está bien.Denice tomó el sobre y cerró la puerta antes de que el hombre terminara de despedirse.Lo giró entre las manos.En una esquina había dos iniciales entrelazadas.D. S. y V. A.No lo pensó demasiado. Denice solía dejarse llevar por la curiosidad y, muchas veces, terminaba haciendo exactamente lo que quería.Introdujo un dedo debajo de la solapa.—Denice.La voz de Félix llegó desde el corredor.La niña se sobresaltó y giró
POV: Damián Media hora más tarde, Damián estaba en su oficina después de un recorrido por las instalaciones. Había intentado concentrarse en dos informes del hotel, las cifras de ocupación de la semana siguiente y un correo del banco que confirmaba que el proceso sobre el antiguo hotel Santoro avanzaba. Todavía faltaban pasos legales, pero por primera vez la posibilidad de recuperarlo dejaba de parecer lejana. Debería haber sido lo único capaz de ocupar su cabeza. Llevaba años esperando aquello. Sin embargo, no había conseguido terminar ninguno de los informes. Dejó el bolígrafo sobre el escritorio. La imagen de Daniela enfrentándose a Valentina seguía regresando. No era solamente la discusión. Era la reacción de Valentina. Había levantado la mano con una rapidez que no nacía únicamente del enojo de aquella tarde. Y antes de eso había soportado cada palabra de Daniela como alguien que conocía perfectamente aquel tono. Damián se levantó. Él conocía el dolor acumulado. Ha
POV: DamiánDamián esperó hasta que el automóvil se detuvo frente al hotel antes de hablar.Durante el trayecto había decidido no volver sobre el beso.No porque lo hubiera olvidado.Precisamente por lo contrario.Valentina llevaba varios minutos mirando por la ventanilla con los brazos cruzados, demasiado concentrada en fingir que todo aquello no la afectaba.Cuando el chofer abrió la puerta, ella fue la primera en bajar.Damián la siguió.—Vas a descansar.Valentina giró apenas la cabeza.—¿Eso fue una sugerencia o una orden?—Tomalo como una recomendación formulada por alguien que paga una habitación bastante cara y espera que sea utilizada.—Qué considerado sos —respondió con una sonrisa sarcástica.Entraron al hotel.Antes de cruzar el hall, Damián le tomó la mano.Valentina bajó la vista hacia sus dedos entrelazados y después lo miró, claramente sorprendida.Él tampoco estaba completamente seguro de por qué lo había hecho.Después de aquel beso, era probable que algún periodista
Daniela Casanova atravesó el hall del hotel Arce con la espalda recta y el paso firme.Aquel edificio había llevado durante años el apellido Santoro.Ahora llevaba el de los Arce.Y, por primera vez desde que había conseguido ponerlo en sus manos, Daniela tuvo miedo de perderlo.No permitió que ninguno de los empleados notara que sus manos temblaban después de todo lo vivido aquel día.Saludó a la recepcionista, respondió con un movimiento de cabeza a uno de los gerentes y continuó hacia los ascensores como si el día hubiera transcurrido exactamente como estaba previsto.Por dentro, era otra historia.La reunión con Esteban Toledo había sido un desastre.Y el encuentro casual con Valentina, peor.Todavía podía verla acercándose a Damián Santoro, apoyándole una mano sobre el pecho y llamándolo mi amor con una naturalidad que Daniela se negaba a creer improvisada.Y menos después de aquel beso.No.Eso no había empezado dos días atrás.Cuando finalmente llegó al despacho de Félix, abrió







