Home / Romance / El Amor de mi Vida / Los planes… Charlotte conoce a su “prometido”

Share

Los planes… Charlotte conoce a su “prometido”

Author: Zafir Murano
last update publish date: 2024-01-21 00:15:50

Brian fue el primero en apartarse, temiendo perder el control al besar esos labios tan tibios y dulces de su amada.

—Estaré bien, amor —le dijo mientras se levantaba y se acomodaba un poco la ropa de nuevo.

Ella lo miró sonriente, en especial al notar que estaba evitando perder de nuevo el control. Se lo agradeció en lo más profundo de su corazón, porque se había dado cuenta, al besarlo de nuevo, que no iba a poder contenerlo, ni contenerse, si volvían a empezar.

—Ya pronto, mi amor —le dijo con los ojos brillantes, y con una firme determinación en su mente, continuó— Vámonos de aquí, nos casaremos y ya nada importará, podemos estar juntos como deseamos.

Un ramalazo de deseo espoleó el ánimo del joven muchacho, se sintió lleno de una nueva fuerza y al ayudarla a levantarse del piso la abrazó con fuerza. Se quedó mirando a la chica que lo veía con el mismo amor que él sentía por ella.

—Tenemos que irnos pronto, mi amor —le dijo el joven enamorado.

—¿Cuándo? —fue la pregunta inmediata.

—Por mi nos iríamos ahora mismo —le dijo con entusiasmo casi infantil— Pero debo recoger el dinero de mi paga el viernes en la tarde, por lo que nos iremos antes de las primeras luces del día siguiente.

—¡Estaré ansiosa! —le dijo uniendo su entusiasmo al de él.

—Te esperaré en la curva del camino, Lottie. Y en vez de subir por la cuesta desde donde se ve la iglesia, nos iremos por el camino del arroyo, para que nadie sepa que vamos saliendo del pueblo.

—Está bien, Brian —sonrió ante el acuerdo al igual que él.

Se besaron y cada uno regresó a su casa sin añadir nada más. Habían decidido que no se iban a encontrar hasta el día de la partida porque no quería que los padres de ella supieran que estaban juntos antes de partir.

Brian estaba un poco preocupado por sus padres, pero su hermano mayor se encargaría de cuidarlos. Reuben era un excelente trabajador y ayudaba a sus padres en todo.

Su madre seguramente lloraría y su padre movería de un lado al otro la cabeza en señal de negación, mostrando su desacuerdo con tan desatinada decisión. Pero al final lo perdonaría, él siempre le había dicho a su padre que no se quedaría en el pueblo a pudrirse en la mina de cobre o trabajando de pastor con las ovejas de algunos de los terratenientes de allí. 

Brian siempre había querido surgir, salir de la pobreza con la que había lidiado su familia por generaciones. Había salido muy inteligente, en la escuela los maestros se admiraban de su sano juicio y su aplicación para estudiar.

Apenas terminó el bachillerato le ofrecieron una beca en una universidad que quedaba bastante lejos, pero su padre no estaba de acuerdo porque lo necesitaba en casa, para atender las dos vacas que la familia había logrado adquirir, mientras él y Reuben trabajaban en la mina.

Esa decisión le dolió en el alma y lo hizo encerrarse en su cuarto por varios días, en donde no quería comer ni salir para nada, y ni siquiera las lágrimas de su madre lograban hacerlo entrar en razón y encontrar consuelo. Hasta el cura del pueblo y el director de la secundaria local lo habían visitado.

Pero cuando lo visitó Charlotte él la recibió, y ella lo convenció para que se tranquilizara y tomara las cosas por el lado bueno.

“—Al menos estaremos juntos por un tiempo más —le dijo ella”

Finalmente decidió volver a la normalidad, pero su decisión de salir adelante no lo abandonó nunca.

“—Algún día seré rico, Lottie —le decía mientras paseaban en la cercanía de un arroyuelo solitario tomados de la mano— Y te llevaré lejos de aquí, ¡Ya lo verás!”

Ahora que había decidido marcharse del pueblo con Lottie para casarse pensó en llegar a la capital. Allí si podría trabajar en algo que no fuera una horrible mina o como pastor de ovejas. Conseguiría un empleo decente mientras estudiaba para conseguir un empleo mejor o para tener su propio negocio… era su sueño… uno que no abandonaría por nada en el mundo.

Charlotte por su parte llegó a casa, sus padres la esperaban sentados en la sala, sólo para decirle que esa misma noche los visitaría su prometido y su familia para fijar la fecha de la boda.

Se puso pálida al escuchar esas palabras, y por primera vez, para sorpresa de sus padres, se quedó callada sin protestar, pero ellos pensaron que ya estaba madurando para dejar de comportarse como una niña malcriada cuando la obligaban a hacer algo que ella no quería.

Esa noche conoció en persona al que sería su prometido de ahora en adelante. Reginald Taylor era un hombre hecho y derecho, que  a sus veintisiete años ya dirigía una de las empresas familiares. Era alguien a quien solo le gustaba divertirse y a quien ese matrimonio obligado no complacía en nada, pero su padre lo había amenazado so pena de desheredarlo si rechazaba el compromiso.

Las dos familias se verían beneficiadas al unir sus fuerzas en las empresas en que participaban en común, como la mina de cobre Copperfield Mining & Co. Donde ambas familias reunían la mayoría de las acciones.

Las dos familias compartieron unos canapés y unas bebidas en el salón grande de la casa. Luego de las formalidades, en la que Reginald besó la mano de su, ahora, prometida, y Charlotte, haciendo de tripas corazón le sonrió como si estuviera complacida.

En algún momento ellos dos quedaron solos en el salón, cerca de la chimenea que ahora estaba apagada, pero que lucía unas luces rojizas como para simular las llamas en el verano.

—Así que tú eres la hermosa Charlotte —le dijo Reginald con un tono que a ella le desagradó, en especial porque se dedicó a mirarle con cínico descaro, el escote donde se vislumbraba el nacimiento de sus senos.

—Y tú eres el “gran” Reginald Taylor —le dijo ella con tono de desprecio en la voz. Y era que hasta ella, que era una jovencita, había escuchado más de una vez de las aventuras del “joven señor” Taylor.

Incluso se mencionaba en voz baja que había abusado mas de una vez de alguna ingenua jovencita, incluso forzándola a tener sexo con él, aunque no fuera consentido.

—Ya veo que nos vamos a entender —le dijo, con la dura sonrisa que le caracterizaba— Al menos disfrutaré haciéndote mía… imagino que eres virgen todavía —Charlotte no lo podía creer. Era un malnacido ¡Y ese era el hombre que sus padres querían para ella!

Se prometió que jamás le pondrían una mano encima.

Su decisión de escapar, si es que tenía alguna duda, se hizo firme en ese mismo instante.

Continue to read this book for free
Scan code to download App

Latest chapter

  • El Amor de mi Vida   Renace la felicidad… Y la boda correcta…

    Charlotte estaba sentada en el mueble de la sala tomando una taza de té, pero la angustia no se alejaba de su pecho.«¿Y si les pasó algo a mis niños? —pensaba con angustia— ¿O si le pasó algo a Brian?»Quería gritar y caminar de un lado al otro, pero la firmeza de su ama de llaves la mantenía sentada para que reposara. Ya la habían atendido en el hospital y le habían cogido unos puntos de sutura en la cabeza, los médicos determinaron que no había mayor daño y la enviaron a casa.Su teléfono se había partido cuando cayó al suelo y no podía llamar a Brian y eso la tenía al borde de los nervios, aunque era una mujer muy controlada y segura de sí misma, pero eran sus hijos… y el amor de su vida.Por ello, cuando escuchó las ruedas de un auto en la entrada de la casa, se paró con rapidez saliendo a la puerta para ver quien era. Cuando vio a sus hijos, caminando cada uno al lado de su padre, tomados de las manos, no pudo evitar el llanto y la risa al mismo tiempo, sus rodillas se doblaron

  • El Amor de mi Vida   Una breve lucha y punto final

    Robert llegó en menos de cinco minutos, por lo que JD terminó con esposas en manos y pies, recostado del auto de Brian.—Creo que tendré que aprender a confiar en tus instintos —le dijo Robert, y este solo le sonrió sin dejar de abrazar a su chico.—La diferencia es que tú buscabas a unos matones, yo buscaba a un tesoro: mis hijos —le dijo con la voz llena de emoción.—Pues no fallaste —le dijo sonriendo— Y me alegro. Ya llamé al equipo para que se dirija hacia acá, pero creo que tendremos que intentar recuperar a tu hija nosotros solos, al fin y al cabo, pueden tardar más de una hora y está a punto de caer la tarde, nos queda poco menos de una hora para que oscurezca.Brian dejó de acunar a su hijo contra él para mirarlo a la cara.—Ahora cuéntanos a qué nos enfrentamos exactamente, hijo —le preguntó suavemente pero con firmeza al mismo tiempo.Junior ya estaba recuperado, aunque tenía las marcas de los dedos del matón en el rostro.—Son solo dos hombres, papá —respondió con presteza

  • El Amor de mi Vida   Junior trata de escapar

    Mientras tanto, Brian Junior había corrido entre la maleza como un venado, cuando se detuvo jadeante en medio de un par de gruesos árboles, pudo ver que el sujeto que lo seguía estaba a más de cien metros de él, y se notaba que estaba cansado por la carrera.Con una sonrisa de satisfacción dio la vuelta, pero luego la sonrisa fue sustituida por una cara de preocupación al pensar que su hermana estaba en manos de esos maleantes. Sin embargo tenía un trabajo que hacer, y siguió caminando paralelo a la carretera hasta que estuviera a suficiente distancia para salir, con cierta seguridad, para pedir ayuda.Los dos matones salieron a buscar a Junior sin armas, porque Antony les había obligado a dejarlas en la cabaña, para que no fueran a cometer la estupidez de herir al muchacho, o a matarlo. Así que solo contaban con ser más hábiles que el jovencito que les había dado el esquinazo.Se metieron por la zona donde había ingresado el joven y buscaron el rastro para saber hacia donde se había

  • El Amor de mi Vida   Los chicos no se lo ponen tan fácil

    Brian aceleró su auto, algo le decía que a los chicos los iban a sacar de la ciudad, por lo que tenían varias alternativas u opciones.O se dirigían a la costa, lo cual era un trayecto bastante largo y por carreteras y autopistas que podían ser fácilmente vigiladas.O podrían ir hacia la capital, lo que tampoco parecía muy prudente. Entonces solo quedaban, el camino hacia los campos, el cual era sumamente extenso y el camino hacia las montañas, en cuál era bastante peligroso.Brian se dirigió hacia el camino de las montañas, algo le decía que ese era el camino correcto. Aceleró su deportivo casi al máximo, manteniendo el control del mismo, sin tomar riesgos innecesarios.Había enviado un mensaje a Robert diciéndole hacia dónde se dirigía. Éste le contestó al poco tiempo diciéndole que ellos estaban procurando cerrar los caminos hacia el interior y hacia la capital con la policía estatal, porque no tenían muchos efectivos para cubrir todas las rutas. Robert sospechaba que estarían hac

  • El Amor de mi Vida   Los malvados entran en acción

    Los tres hombres habían irrumpido en la casa amenazando a todos con sus armas. La camarera que había abierto la puerta estaba tirada en el piso porque Antony Morgan la había empujado sin ninguna compasión, a pesar de que era una señora entrada en años.El resto de la servidumbre miraban aterrorizados a los maleantes, solo Junior miraba con rabia a los sujetos, él había estado jugando en la computadora de la biblioteca cuando escuchó ruidos y salió a ver qué sucedía, entonces uno de los matones lo sujetó por el cuello con su manaza y lo inmovilizó sosteniéndolo por un brazo al mismo tiempo.Junior había patraleado para soltarse, pero el sujeto era grande y muy fuerte, por lo que le resultó un tanto sencillo retener al adolescente.Charlene había salido primero que su madre y se había topado con el otro acompañante de Antony quien acababa de subir las escaleras. Este la tomó por un brazo y la arrastró escaleras abajo en medio de sus gritos de protesta.Ese fue el escenario que presenció

  • El Amor de mi Vida   La maldad en marcha

    Rufus esperó en la salida del gran casino de los Murray, allí se le reunió Antony Morgan junto con dos sujetos mal encarados.—El jefe me dijo que lo ayudara, señor Reynolds —le dijo el matón con tono respetuoso. Mentalmente Rufus le agradeció la deferencia.—Sí —dijo medio nervioso— Necesitamos sentarnos en un lugar poco concurrido para trazar un plan.El mafioso le dio un nombre y Reynolds se dirigió a un modesto restaurante en las afueras, donde se sentaron y pidieron algunas bebidas.Cuando llegaron al local ocuparon una de las mesas más retiradas de la entrada, allí, en pocas palabras, Rufus Reynolds le planteó lo que necesitaba al matón de los Murray: Un secuestro.—¿Y a quién vamos a secuestrar, Míster Reynolds? —preguntó Antony mirando al caballero con curiosidad.—A mis nietos —respondió escuetamente.El matón no pudo contener la risa.—Eso es gracioso, Míster Reynolds —le dijo Antony sin dejar de sonreír con la maldad reflejada en la cara— Imagino que hay que tratar a los ch

More Chapters
Explore and read good novels for free
Free access to a vast number of good novels on GoodNovel app. Download the books you like and read anywhere & anytime.
Read books for free on the app
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status