MasukRowán sostuvo su cintura mientras la miraba a los ojos, sorprendido al reconocerla.
Como Amanda no podía reconocerlo, logró apartarse de él y lo miró con furia.
—Lo… siento —balbuceó Amanda.
Rowán recordó haber tenido una aventura de una noche con ella hace cuatro años y de inmediato asumió que la villa la había enviado para recogerlo, ya que él la había colocado allí el día que viajó.
—¿Viniste a recogerme? —preguntó, alzando las cejas. Su pregunta sorprendió a Amanda, pues no tenía idea de qué estaba hablando.
—¿Vine a recogerte? ¿Quién eres tú? Ni siquiera te conozco —respondió Amanda, mirándolo de forma extraña.
—Deja de hacerte la loca. Ya fue demasiado lo que pasó entre nosotros. Han pasado cuatro años y nunca llamaste siquiera para saber cómo estaba. Supongo que preferiste disfrutar de la lujosa villa, ¿verdad? —preguntó Rowán. Nada de lo que decía tenía sentido para ella.
¿Está loco? ¿De qué está hablando? ¿Qué pasó hace cuatro años?, se preguntó Amanda y decidió irse.
—Deja de parecer un zombi —espetó él con enojo.
—Mire, señor sea-quien-sea, no lo conozco y no sé de qué está hablando ni de lo que ocurrió hace cuatro años. Tal vez está equivocado. Ahora, si no le importa, tengo cosas que hacer. Adiós —dijo Amanda y comenzó a alejarse.
Él la agarró de la mano y su corazón empezó a latir descontroladamente.
Sintió algo agitarse dentro de ella. Aparte de que su voz le resultaba familiar, su contacto también se sentía repentinamente familiar.
—¿Por qué actúas de forma rara? ¿Crees que esto es gracioso? ¿Crees que tengo tiempo que perder? Si estás aquí para recogerme, vámonos —Rowán gritó a medias con impaciencia.
—Está bien, entiendo. Vine a recogerlo. Ahora cálmese, respire hondo para que podamos irnos y suelte mi mano —dijo Amanda. Todo lo que quería era que la soltara para poder escapar.
—Está bien —respondió él y soltó su mano.
En el momento en que lo hizo, ella salió corriendo a toda velocidad. No se detuvo ni miró atrás hasta que estuvo lejos del bar.
Rowán frunció el ceño y suspiró con frustración, preguntándose por qué ella había actuado de manera tan extraña.
De todos modos, le preguntaré cuando llegue a la villa, concluyó.
Regresó junto a Jack y se sentó.
—Te ves tenso. ¿Qué pasó? —preguntó Jack, mirando alrededor.
—¿Recuerdas a la mujer con la que tuve una aventura de una noche hace cuatro años? —dijo Rowán, cerrando los ojos brevemente antes de abrirlos de nuevo.
—Sí. Pensé que vivía en la villa familiar —respondió Jack, recordándola.
—Así es. Pero la vi aquí esta noche y actuó como si no me conociera. ¿Qué estaría haciendo fuera a esta hora? —preguntó Rowan, masajeándose las sienes.
—Tal vez solo intentaba hacerte una broma. De todos modos, vamos a la villa. Estoy seguro de que la encontrarás allí y le preguntarás por qué decidió comportarse de forma tonta. En cuanto a mí, ojalá pudiera ver otra vez a esa bonita cantante —dijo Jack con alegría, con la admiración aún brillando en sus ojos.
—¿Te refieres a la cantante fea? —se burló Rowan, tratando de no reírse.
—Vamos, es muy bonita. En fin, se está haciendo tarde. Vámonos —respondió Jack, poniéndose de pie.
Se dirigieron a sus autos y los conductores se marcharon.
---
Amanda se detuvo para recuperar el aliento después de escapar del extraño hombre llamado Rowán. Apretó los dientes con enojo.
—Qué psicópata. Tal vez estaba borracho y pensó que me parecía a alguien que conoció hace cuatro años. Todos estos niños ricos… ninguno es normal. Se comportan como si hubieran escapado de un hospital psiquiátrico —murmuró.
Miró el dinero que el gerente del bar le había dado y sonrió, aliviada de que al menos sus hijos no serían enviados a casa. Subió a un taxi y el conductor arrancó.
---
<<<< VILLA XI >>>>
Mabel, como de costumbre, estaba vestida de manera extravagante con un vestido, usando un collar y aretes de diamantes relucientes.
Estaba grabando un video, presumiendo su riqueza y su lujoso estilo de vida en las redes sociales, cuando de repente apareció una notificación en su pantalla. Vio la foto de Rowan Xi y sintió curiosidad, sabiendo que había estado fuera durante cuatro años.
Hizo clic y apareció la noticia completa. Su corazón dio un salto al leer.
“Última hora: el señor Rowán Xi finalmente ha regresado al país después de cuatro años en el extranjero. Su llegada ha causado un frenesí entre los fans, especialmente entre las admiradoras. El multimillonario fue visto entrando en su auto de lujo, y todos en la villa esperan ansiosos su regreso.”
—Dios mío… no, ¡no! —gritó Mabel, dejando caer su teléfono sobre el sofá. Su cuerpo comenzó a temblar violentamente.
Si Rowán dejó caer ese reloj para Amanda, significa que conoce su rostro. Si ve el mío, me echará de la mansión. No… no puedo permitir que eso suceda. No puedo perder esta vida lujosa después de cuatro malditos años, pensó, sudando profusamente.
Corrió hacia su habitación y casi chocó con una sirvienta.
—¡Fíjate por dónde vas! —gritó Mabel, recuperando el equilibrio antes de seguir corriendo. No se detuvo hasta llegar a su habitación, con el corazón latiendo como si fuera a estallar.
---
Rowán llegó a la villa tarde en la noche. Ningún miembro de la familia estaba presente para darle la bienvenida, y así lo prefería. Odiaba el ruido. Además, quería respuestas de la mujer que había fingido no conocerlo.
Los sirvientes lo saludaron al entrar.
—¿Dónde está la…? —se detuvo, dándose cuenta de que no sabía su nombre.
—¿Se refiere a la señora Mabel? —preguntó una de las criadas.
—Sí. ¿Dónde está? —preguntó Rowan, recorriendo la sala con la mirada.
—Está en su habitación, señor. Está tomando un baño —respondió la criada. Rowan le indicó que se retirara.
Se dirigió hacia la habitación.
Así que ahora se está escondiendo de mí, pensó con una sonrisa diabólica mientras abría la puerta.
—¿Crees que puedes esconderte de mí, eh? No va a funcionar. Actuaste como si no me conocieras hace una hora, y ahora también te escondes en el baño. Disfruta ahí dentro —dijo Rowán en voz alta antes de azotar la puerta del baño y marcharse.
Mabel soltó un suspiro tembloroso de alivio.
Al menos había escapado hoy.
¿Pero qué pasará mañana?
Ese pensamiento permaneció pesadamente en su mente.
¿Qué harías si el amor regresara… con cuatro hijos?¿Qué pasaría si el mayor error de tu vida se convirtiera en tu mayor bendición?¿Y si el hombre que una vez te destrozó el corazón apareciera años después… no solo con arrepentimiento, sino con los brazos abiertos?¿Y si el secreto que guardaste para sobrevivir… fuera precisamente lo que podría destruirlo todo?Esta no es solo una historia de amor.Es una historia sobre segundas oportunidades.Sobre orgullo y dolor.Sobre niños que ven la verdad con más claridad que los adultos.Y sobre un amor que se negó a morir — incluso cuando fue enterrado bajo mentiras, traición y tiempo.En el centro de esta tormenta emocional está Amanda — una mujer que ha pasado nueve años construyendo su vida alrededor de una sola verdad: sobrevivir. Se alejó del hombre que amaba. Crió a sus hijos sola. Soportó susurros, juicios, desilusiones y recuerdos que intentó desesperadamente olvidar.Pero aquí está el giro inesperado…No se fue sola.Se fue embaraza
Era el cumpleaños de Amanda. Rowán no le mencionó nada. Los niños solo la felicitaron de manera casual, sin querer levantar sospechas.Esa tarde, la señora Roberts entró en su habitación con un vestido elegante, insistiendo en que se lo pusiera.—¿Por qué quieres que use esto, mamá? No voy a ningún lado —protestó Amanda.—Porque lo compré para ti y es tu cumpleaños. Quiero que te arregles. Muéstrale a Rowán que todavía lo tienes —dijo la señora Roberts mientras la ayudaba a vestirse.—¿Cuántas veces te he dicho que estamos yendo despacio? No tengo nada que demostrar —respondió Amanda con fastidio.—Eres tú la que va despacio, no él. Todos lo sabemos. Anímate de una vez y empieza a vivir tu mejor vida con Rowán —contestó su madre.—Mírate… estás preciosa —añadió la señora Roberts, admirándola—. Ahora vamos a mostrarle a toda la casa lo que vales.—¡Mamá! —exclamó Amanda, sintiendo que estaba demasiado arreglada para alguien que no iba a salir.—Vamos —dijo su madre, arrastrándola suave
Pasaron dos días y todo parecía ir bien. Aunque Amanda seguía distante en casa, especialmente alrededor de los padres de Rowán, la tensión había disminuido. El resto del personal también había regresado, lo que levantó el ánimo de Amanda.Los niños también estaban encontrando su lugar con Rowán y en la casa. Esa tarde estaban planeando la sorpresa de cumpleaños de Amanda, reuniéndose en secreto e intentando ocultar sus planes cuando Rowán los sorprendió. Él levantó una ceja, fingiendo ignorancia.—¿Qué está pasando aquí? —preguntó con una sonrisa juguetona.Adora, intentando sonar natural, respondió:—Oh, nada. Solo hablamos de… ya sabes, cosas.Rowán soltó una risa.—¿Cosas, eh? Parecen cosas secretas. ¿Debería preocuparme?Tyler dio un paso al frente, con un brillo travieso en los ojos.—No te preocupes, papá. Solo estamos planeando una misión ultrasecreta. Pronto lo sabrás.Rowán alzó una ceja, divertido.—¿Misión ultrasecreta? Bueno, no voy a interferir. Solo recuerden que yo tambi
—¿Qué está pasando aquí? —preguntó Amanda, tratando de entender la situación.Mason intentó explicar, pero Rowán lo detuvo, mintiendo.—Nada, solo estaba conversando con los niños.—Ya veo —respondió Amanda—. Vayan a buscar sus cosas. El taxi llegará en unos minutos.Terminó de hablar antes de notar la expresión en los rostros de los niños.—¿Qué pasa?Adora fue la primera en hablar.—Pensé que dejaste a mamá porque ella mintió. Ahora tú estás haciendo lo mismo.La expresión de Amanda cambió de inmediato, la preocupación apoderándose de su rostro.—¿Mentir sobre qué?Rowán dudó, sin saber cómo explicarlo.—Tuve un pequeño accidente, me golpeé la cabeza contra la pared. Estoy bien, solo un poco mareado.—¿Qué? —exclamó Amanda, corriendo hacia él—. Déjame ver.Tyler regresó a la habitación, seguido de la señora Roberts con una compresa fría.—Toma, ponte esto en la cabeza. ¿Cómo pasó? —preguntó.—¿Qué tan grave es? ¿Necesitamos llevarte al hospital? —preguntó Amanda, preocupada.—No, es
Dos horas después, Rowán regresó a la casa. Había salido a caminar tras separarse de Amanda para recomponerse. Cuando entró, la tensión persistente parecía haberse disipado.—Eso es bueno —murmuró antes de dirigirse a su habitación.Casi pasó de largo cuando notó a Tyler sentado en un rincón, justo debajo de las escaleras. Rowán se acercó.—Hola, amigo.Tyler lo miró y apartó la vista de inmediato.—¿Puedo sentarme?—Si preguntas porque quieres que diga que no, no hace falta. Es tu casa —respondió Tyler, jugando con los dedos.—No… lo pregunto porque voy a invadir tu soledad, tu tiempo personal —dijo Rowán con cuidado—. ¿Puedo?Tyler asintió.—Cuida tu cabeza —le advirtió mientras Rowán intentaba acomodarse bajo las escaleras.—¿Cómo estás llevando todo esto? —preguntó Rowán, sin saber muy bien cómo empezar.Tyler alzó la vista, con los ojos llenos de incertidumbre y vulnerabilidad.—¿Llevar qué? ¿Que tus padres hayan sido crueles con mi mamá? ¿O que tú podrías ser mi papá? ¿O que quiz
Rowán, frenético y dividido, corrió tras Amanda llamando su nombre, intentando alcanzarla.La señora Xi, ahora incómoda, dijo:—No tienes que irte. Supongo que Amanda aún está enfadada.—Usted no tiene derecho a decirnos qué hacer —replicó la señora Roberts—. En un momento somos mentirosas y manipuladoras a las que quiere fuera de la casa de su hijo, y al siguiente somos simples desconocidas que pueden quedarse en su casa.—Entiendo su enojo —respondió el señor Xi—. Pero si lo que nuestros hijos acaban de decir es cierto, entonces tenemos que ayudarlos.—La única ayuda que puedo darle a mi hija es apoyar lo que ella quiera —contestó la señora Roberts con dureza—. Si ella dice que se va, entonces nos vamos. No permitiré que se quede con las personas malditas a las que llamó suegros.—Veo que ya estamos del lado equivocado —dijo la señora Xi—. Pero este enojo suyo no ayudará en nada. Si tengo que disculparme por las cosas que dije, lo haré, porque no permitiré que mis nietos me etiquete







