Home / Romance / El Pacto del Acónito / Capítulo 37: La Batalla Comienza

Share

Capítulo 37: La Batalla Comienza

Author: SoulStory
last update Petsa ng paglalathala: 2026-09-24 03:32:19

—Están aquí.

La voz de Aldric cruzó el santuario a la carrera, y Seren salió del refugio para encontrar el cielo sobre la cresta ya oscuro de alas, docenas de ellas, dragones más pequeños criados y empoderados por la fe de la Sodalidad, y debajo de ellos, coronando el acceso angosto, el destello de armaduras y puntas de lanza atrapando la luz temprana, un ejército más grande de lo que su pequeña y apresurada defensa tenía alguna esperanza real de sostener.

—¡Posiciones! —gritó Aldric, y el pequ
Patuloy na basahin ang aklat na ito nang libre
I-scan ang code upang i-download ang App
Locked Chapter

Pinakabagong kabanata

  • El Pacto del Acónito   Capítulo 38: Lo Que Dio Kael

    —Cuidado a tu izquierda, cuidado a tu izquierda, cuidado con...La advertencia llegó demasiado tarde para el muchacho a su lado, un joven colono de los Ocultos que apenas había pasado sus dieciséis años, y Kael observó, impotente, cómo la espada de un soldado encontró el hueco en la guardia del muchacho y éste cayó pesadamente en el barro removido del cuello de botella, no muerto, todavía no, pero caído, ya incapaz de sostener la línea.—Llévenselo, llévenselo con los sanadores —gritó Kael, ya moviéndose para llenar el espacio que el muchacho había dejado, el brazo de su espada ardiendo con una fatiga que no tenía nada que ver con la pelea misma y todo que ver con el vaciamiento lento y paciente que el vínculo con Aethara le había estado haciendo durante años, una deuda por fin venciendo toda a la vez, en la única mañana en que menos podía darse el lujo de pagarla.A su alrededor, el acceso angosto se había convertido en un revoltijo agitado y gritando de cuerpos, soldados de la Sodal

  • El Pacto del Acónito   Capítulo 37: La Batalla Comienza

    —Están aquí.La voz de Aldric cruzó el santuario a la carrera, y Seren salió del refugio para encontrar el cielo sobre la cresta ya oscuro de alas, docenas de ellas, dragones más pequeños criados y empoderados por la fe de la Sodalidad, y debajo de ellos, coronando el acceso angosto, el destello de armaduras y puntas de lanza atrapando la luz temprana, un ejército más grande de lo que su pequeña y apresurada defensa tenía alguna esperanza real de sostener.—¡Posiciones! —gritó Aldric, y el pequeño grupo corrió hacia las defensas que habían logrado construir, los refugiados de Thornhallow tomando las armas que tenían, los pocos colonos capaces de los Ocultos uniéndose a ellos en el cuello de botella angosto donde el acceso se estrechaba entre dos muros verticales de roca.Rethan estaba parado en el punto más alto del santuario, todavía humano, pero los patrones dorados bajo su piel ardiendo brillantes y visibles ahora incluso a plena luz del día, observando al ejército que se acercaba

  • El Pacto del Acónito   Capítulo 36: La Víspera

    —Quiero que me prometas algo, y quiero que de verdad lo digas en serio, no que simplemente digas las palabras para calmar mi preocupación.La voz de Rethan era baja, urgente, mientras yacían juntos en el pequeño refugio de piedra que se había convertido en el suyo para esta última noche antes de lo que fuera que trajera la mañana, la luz de luna cayendo suave a través de la brecha sin techo arriba, las mismas estrellas que habían vigilado el foso ahora vigilando esto en cambio.—Te voy a prometer lo que pueda —dijo Seren, trazando los patrones dorados débiles todavía brillando, más brillantes ahora, bajo su piel—. No te voy a prometer algo que no pueda cumplir.—Justo. —Atrapó su mano, presionando un beso contra sus nudillos, viejos hábitos de formalidad todavía saliendo a la superficie a veces incluso ahora, entrañables en vez de distantes—. Si esto se convierte en lo que temo que podría convertirse, si el dragón se levanta antes de que yo esté completamente listo para sostenerlo, ne

  • El Pacto del Acónito   Capítulo 35: El Santuario

    —Ahí. A través de esa brecha en la cresta. Ya se pueden ver las piedras viejas desde aquí.Maren señaló hacia adelante mientras su pequeño grupo coronaba la última subida, y Seren siguió su mirada hacia donde un círculo de piedras erguidas, desgastadas y medio tragadas por siglos de hiedra trepadora, coronaba un tazón natural de tierra alta, defendible por tres lados gracias a la roca vertical y abierto, por el cuarto, sólo a un acceso angosto fácil de vigilar.—Es más pequeño de lo que esperaba —dijo Kael, aunque no había decepción en su voz, sólo la evaluación cuidadosa de un hombre haciendo cálculos constantes y callados sobre defensa y números y cuántos cuerpos podía en verdad albergar un lugar de este tamaño.—Nunca fue pensado para sostener un ejército —dijo Maren—. Fue pensado para sostener lo que más importaba, escondido, mientras el mundo de afuera olvidaba buscarlo. —Los guio hacia abajo, dentro del tazón, donde las ruinas de estructuras viejas, sin techo ahora, muros derrum

  • El Pacto del Acónito   Capítulo 34: Los Seis lo Sienten

    —¿Cuánto tiempo tenemos?La pregunta de Kael cortó el silencio tenso que se había asentado sobre el grupo, y Rethan, todavía observando el cielo oriental que se oscurecía con una expresión que se había vuelto completamente quieta, se tomó un largo momento antes de responder.—Días, tal vez. No semanas. —Se le tensó la mandíbula—. No va a venir ella misma de inmediato. Incluso ahora, incluso sintiendo lo que siente, es demasiado orgullosa, demasiado cuidadosa, para moverse sin certeza. Va a mandar exploradores primero. Dragones propios, sirvientes menores criados y empoderados por sus fieles, para confirmar lo que sospecha antes de comprometerse ella misma directamente.—¿Y si lo confirma?—Entonces viene ella misma, y trae lo que quede de los ejércitos de la Sodalidad con ella, y este valle, por bien escondido que esté, no va a estar lo bastante bien escondido como para importar. —Se apartó del cielo, encontrando los ojos de Seren, algo urgente y asustado moviéndose detrás de los suyo

  • El Pacto del Acónito   Capítulo 33: El Dragón se Agita

    —Algo es distinto en ti esta mañana. Lo sentí en el momento en que desperté.Seren trazó un dedo a lo largo del antebrazo de Rethan, donde patrones débiles, hilados de dorado, habían empezado a brillar bajo su piel en la luz temprana, patrones que no habían estado ahí la noche anterior, delicados como escarcha, atrapando el sol de la mañana de un modo que se veía menos como una cicatriz y más como algo despertando bajo su superficie.—Yo también lo siento. —Giró el brazo, estudiando las marcas con una expresión atrapada entre el asombro y la cautela—. El pacto selló algo anoche, más allá de lo que ninguno de los dos esperaba, creo. No sólo un vínculo rehecho. Una puerta dejada más abierta de lo que estaba.—El dragón.—Más cerca de la superficie de lo que ha estado en mil años. —Se sentó, y Seren observó los patrones atrapar la luz otra vez mientras se movía, formas débiles de escama trazándose por sus antebrazos, desapareciendo bajo la manga de su camisa—. Puedo sentirlo ahora del mo

Higit pang Kabanata
Galugarin at basahin ang magagandang nobela
Libreng basahin ang magagandang nobela sa GoodNovel app. I-download ang mga librong gusto mo at basahin kahit saan at anumang oras.
Libreng basahin ang mga aklat sa app
I-scan ang code para mabasa sa App
DMCA.com Protection Status