INICIAR SESIÓNScarlett
El aire huele a tierra húmeda y a sangre. La batalla ha terminado, pero la victoria sabe amarga. Elijah ha sido derrotado, pero no sin dejar una marca imborrable en la manada. El suelo está lleno de cuerpos, algunos amigos, otros enemigos. Me cuesta respirar al ver a tantos de los nuestros caídos. La guerra siempre tiene un precio, y hoy lo hemos pagado en carne y alma.—Lo logramos —susurra Dante a mi lado, su voz baja, casi incrédula.Miro a mi alrededor.La brisa nocturna acaricia mi rostro mientras camino junto a Dante, nuestras manos entrelazadas con una firmeza tranquila. La batalla ha quedado atrás, pero las cicatrices —físicas y emocionales— todavía marcan a nuestra manada, a nosotros. Sin embargo, esta noche no se siente como el final de algo. Es un comienzo. Un futuro que hemos ganado con sudor, sangre y sacrificio.Miro a Dante de reojo. Su perfil bajo la luz de la luna es sereno, pero la fuerza que irradia sigue intacta. Es el Alfa que las manadas necesitan, pero también el hombre que yo necesito. Aún no sé cómo logra equilibrar ambos roles, pero ha demostrado ser capaz de liderar y amar con igual intensidad.—¿En qué piensas? —pregunta, sin mirarme, pero apretando ligeramente mi mano.—En nosotros —respondo con honestidad. No tiene sentido ocultarle nada ahora. Después de todo lo que hemos pasado, Dante conoce cada rincón de mi alma, incluso los oscuros.Se detiene y gira hacia mí. Sus ojos, brillando con el reflejo plateado
La mañana de la ceremonia está llena de una calma solemne, como si incluso el viento y el cielo entendieran la importancia de este día. Desde antes del amanecer, he estado preparando el lugar en el claro, cerca del río, donde las diferentes manadas nos reuniremos. No puedo evitar sentir una mezcla de nervios y orgullo. Hoy, estamos aquí no solo para honrar a quienes cayeron en la batalla contra Elijah, sino para asegurar que su sacrificio marque un cambio duradero entre nuestras comunidades. A mi lado, Scarlett camina en silencio, su mirada fija en el horizonte. Aunque nunca ha liderado un ritual como el que está a punto de hacer, su determinación es inquebrantable. Luna le ha enseñado lo necesario para la ceremonia y ahora, bajo su guía, Scarlett se prepara para convertirse en algo más que la hechicera que salvó a la manada. Hoy, ella es un símbolo de unidad, un puente entre dos mundos que han estado en conflicto durante demasiado tiempo. —¿Listo para esto? —le pregunto, sabiendo
Los primeros rayos de sol empiezan a iluminar el campamento, dispersando las sombras que quedaron tras la batalla. El aire huele a tierra húmeda y a hojas frescas, como si el bosque mismo estuviera respirando con nosotros, aliviado por el fin de una guerra que parecía interminable. Estoy sentada en un tronco caído, observando a los guerreros que se recuperan poco a poco, algunos aún heridos, otros reunidos en pequeños grupos, hablando en susurros. Verlos me hace darme cuenta de lo mucho que esta manada ha cambiado para mí. Antes solo eran aliados temporales, pero ahora son algo más. Siento una presencia familiar a mi lado, y al girarme, veo a Dante. Él parece diferente hoy, como si la carga del liderazgo hubiera cambiado. Hay algo en sus ojos, una mezcla de orgullo y gratitud, pero también un cansancio que solo alguien como él puede llevar con tanta dignidad. Sin decir una palabra, se sienta junto a mí y entrelaza su mano con la mía. Su tacto es cálido, y el silencio entre nosotros e
El aire en el campo de batalla es pesado, impregnado de un silencio extraño tras la tormenta de la guerra. A mi alrededor, los restos de la contienda yacen en calma, como si el mundo mismo contuviera el aliento, testigo de todo lo que hemos sacrificado. Elijah está caído, su poder oscuro dispersado y extinguido finalmente. Con mi último aliento, he logrado vencerlo y liberar a nuestra manada de su amenaza.Pero el costo de esta victoria se siente en cada fibra de mi ser. Mis fuerzas se escapan como agua entre los dedos. El mundo comienza a desvanecerse, y por un momento, pienso que este podría ser el fin para mí. La luz que habíamos invocado, el poder que canalicé, se ha cobrado su precio, dejándome exhausto y al borde de la inconsciencia.Justo en ese instante, siento una mano en mi hombro. Abro los ojos apenas, y la veo: Luna está a mi lado, su expresión serena y concentrada, pero con una determinación que ilumina sus ojos.—No te dejaré ir, Dante —susurra con voz suave pero firme.
Narrado por DanteEl campo de batalla es un mar de caos. Las sombras de la guerra se alzan, retumbando en mi pecho mientras miro a mi alrededor. Mis guerreros, exhaustos y heridos, luchan con la rabia y el valor que los caracteriza, pero la verdad es innegable: estamos perdiendo. Elijah, alimentado por el poder oscuro que lo corrompe, avanza implacable, y la desesperación comienza a hacer mella en mis soldados.De repente, en medio del fragor de la batalla, una idea desesperada se presenta ante mí. Si quiero salvar a Scarlett y a mi manada, debo aceptar mi verdadero destino: el de un salvador. Pero este camino no será fácil. He escuchado historias de rituales antiguos, de sacrificios que requieren una conexión profunda con la esencia misma de la manada. Necesito canalizar el poder de cada guerrero, de cada alma que ha caído en esta lucha, para enfrentar a Elijah.Mis manos tiemblan mientras me concentro, sintiendo la energía fluir a través de mí. Busco en lo más profundo de mi ser y r
Narrado por ScarlettEl campo de batalla yace en un extraño silencio tras la confrontación. Mi respiración es entrecortada, y el agotamiento se siente como un peso que arrastra cada uno de mis pasos. Pero antes de que pueda descansar, Luna aparece entre las sombras, su figura envuelta en una calma que me desconcierta.—Scarlett —su voz es baja, pero hay algo en su tono, una urgencia que me atraviesa—. Es momento de que descubras quién eres realmente.Me quedo mirándola, aturdida. Su expresión revela una verdad que parece haber guardado por mucho tiempo. Me toma de las manos y, al instante, siento una oleada de energía antigua, una conexión que trasciende las palabras. Hay algo en ella que me resulta familiar, como si siempre hubiera estado esperando este momento.—Luna, ¿qué me estás diciendo? —mi voz es un susurro, y mis dedos tiemblan en sus manos.Ella sonríe con una mezcla de tristeza y orgullo.—Pertenecemos al mismo linaje, Scarlett. Eres descendiente de una antigua línea de san







