Compartilhar

3 | Súplicas

last update Data de publicação: 2025-11-18 10:05:53

El pánico se cerró sobre la garganta de Seraphina, robándole el aire. Ignoró el teléfono, llamar a una ambulancia sin dinero ni seguro sería inútil. Todo su universo se redujo al pequeño que temblaba en el suelo.

—No, no, no, Hunter. ¡Mírame! ¡Estoy aquí! —su voz se quebró. Se arrodilló a su lado, buscando sostenerlo.

Lo giró suavemente de lado, como le habían enseñado las enfermeras, asegurándose de que su cabeza estuviera a salvo. Las convulsiones eran violentas en su frágil cuerpo, un terrible contraste con su quietud habitual.

—Resiste, Hunter. Por favor, por favor, resiste... —susurró, con las lágrimas mezclándose con la lluvia en su cabello, y sostuvo su pequeña mano, sintiendo los temblores recorrerlo, contando los segundos como si fueran años.

Finalmente, tan bruscamente como había comenzado, el espasmo cesó.

El silencio que quedó fue peor. Hunter cayó en la inconsciencia, su cuerpo empapado en un sudor frío. Seraphina acercó su oído a sus labios, sintiendo el más débil de los suspiros. Su respiración era superficial, apenas perceptible, y sus labios secos carecían de color.

Con un sollozo ahogado, lo levantó del suelo. Pesaba casi nada. Lo llevó los dos pasos hasta el sofá cama y lo acostó con cuidado, cubriéndolo con la única manta gruesa que poseían. Permaneció allí, temblando, observando el aterrador ascenso y descenso de su pecho.

Miró el inhalador vacío en el suelo. El mensaje de la clínica regresó a su mente como una sentencia y deslizó sus dedos temblorosos por su cabello húmedo.

«Sin dinero y sin empleo, ¿cómo podré seguir adelante?»

La desesperación dió paso a una rabia fría y dura mientras recordaba lo sucedio esa noche, cómo la habían tratado y cómo la habían despedido como si fuera insignificante. Pero ella no lo permitiría.

Su mente se aferró a lo único que había visto esa noche que representara poder, no era el opulento salón ni los invitados enfundados en prendas costosas.

Era él.

Era la forma en que la sala se había silenciado con una palabra suya, cómo destilaba un dominio sobrenatural.

Ronan.

«No eres nada»

Su rechazo ardía en su memoria, al igual que su dura mirada de desprecio, pero no podía ignorar la intensidad con que la había visto antes, cuando la llamó suya.

Era una locura. Era una idea suicida, correr hacia el hombre que la había destrozado públicamente. Pero mientras miraba a Hunter, cuya respiración era un hilo a punto de romperse, se dió cuenta de que no podía poner su orgullo por delante.

Se levantó de un salto. Corrió hacia su abrigo empapado y sacó la invitación arrugada con la dirección de su siguiente evento, uno al que dudaba que fuera a asistir, pero era en la mansión de Ronan.

Buscó un abrigo seco antes de acercarse a Hunter y dejar un beso sobre su frente.

—Estarás bien, hermano. Volveré pronto, lo prometo —susurró y el pequeño se removió, aferrándose a la manta.

Seraphina abandonó su precario piso y salió a la lluvia torrencial que caía del cielo nocturno. Estaba decidida. Iría a la mansión de Raden.

(***)

Seraphina tomó un autobús, que la dejó lo más cerca que pudo de la mansión, y luego caminó hasta un imponente muro de piedra negra de tres metros de altura que desaparecía en la oscuridad del bosque a ambos lados, cubierto de niebla.

Estaba sola, empapada y temblando.

Se tragó el miedo y corrió hacia el muro. Era imposible, pero vió donde un viejo roble había crecido contra la piedra, sus raíces creando asideros. No pensó. Solo escaló. La piedra áspera le rasgó las palmas de las manos y sus músculos gritaban por el esfuerzo, pero al final llegó a la cima y se dejó caer al otro lado.

Estaba dentro.

El bosque allí era aún más oscuro. Se sentía observada. Cada susurro del viento la hacía saltar. «Continúa, Seraphina, no puedes retroceder» se dijo a sí misma, pero el miedo que sentía era un instinto primario que le gritaba que estaba en el territorio de un depredador.

Siguió adelante, avanzando a ciegas, hasta que irrumpió en un vasto claro.

Y allí estaba.

La mansión no era un hogar, sino una fortaleza. Una estructura gótica de piedra oscura y vidrio que se elevaba hacia el cielo nocturno como una bestia dormida.

Y él estaba allí.

Ronan estaba en lo alto de la ancha escalinata de piedra, como si la hubiera estado esperando. No llevaba el elegante traje que ella había arruinado, sino unos pantalones oscuros y una simple camisa negra de manga larga que se ceñía a sus hombros imposiblemente anchos. El viento agitaba su cabello oscuro.

Parecía menos un magnate y más un depredador vigilando su dominio.

Seraphina se detuvo en seco, su aliento saliendo en nubes blancas.

Su rostro era una sombra, pero ella podía sentir la furia emanando de él, una ola de frío palpable que la golpeó desde el otro lado del patio. Su voz cortó la noche. No gritó, pero el sonido retumbó en sus huesos, cargado de un poder helado.

—Te atreviste a venir a mi territorio.

Su tono grave rompió lo último que le quedaba de fuerza. La esperanza de que pudiera haber una pizca de humanidad en él, en el hombre que la había llamado suya, se extinguió.

—¡No! —sollozó, el sonido desgarrador en la quietud.

Tropezó hacia adelante, sus rodillas cediendo. Cayó sobre la grava mojada a los pies de la escalinata, la humillación completa, el dolor insoportable.

«Sólo ésta vez, Seraphina. Piensa en Hunter»

Levantó la vista hacia la silueta oscura que la dominaba.

—¡Por favor! —gritó, su voz rompiéndose en pura agonía—. Hiciste que me quede sin trabajo, no tengo dinero y mi hermano está muriendo porque no puedo pagar atención médica.

Las lágrimas se mezclaban con la lluvia en su rostro.

—No tengo a nadie más. Haré lo que sea. Serviré... limpiaré... ¡no me importa! ¡Solo sálvalo! ¡Por favor, te lo ruego!

La mirada de Ronan se estrechó sobre ella, la delicada y desesperada mujer rogándole de rodillas. Su mandíbula se tensó ante la inexplicable molestia clavándose como una espina en su pecho. Sentía que algo estaba mal.

Dió un paso lento por la escalera, luego otro, su mirada de acero clavada en ella.

Pero entonces, Seraphina sintió otra presencia, una que le heló la sangre.

A su izquierda, saliendo de las sombras del bosque, emergió una forma. Era un lobo de pelaje tan negro como la noche y ojos dorados que brillaban con hambre. Y a su derecha, emergió otro, idéntico.

Los ojos de Seraphina se abrieron con pánico, el miedo que fué como agujas bajo su piel. Se arrastró hacia atrás, lejos de las bestias que avanzaban hacia ella.

Una risa, como el tintineo de un cristal helado, resonó desde lo alto de la escalinata.

Isabelle apareció desde la oscuridad de la mansión. Estaba envuelta en un lujoso abrigo de piel blanca, su cabello rubio recogido perfectamente, su rostro una máscara de diversión sádica.

—Ronan, mira. Qué patético. La miserable humana acaba de caer justo en la trampa.

Isabelle caminó con gracia hasta situarse al lado de Ronan, colocando una mano posesiva en su brazo. Sus fríos ojos azules se clavaron en Seraphina, acurrucada e indefensa.

—¿Me dejas jugar con ella antes de matarla?

Seraphina jadeó con horror ante sus palabras.

Continue a ler este livro gratuitamente
Escaneie o código para baixar o App
Comentários (1)
goodnovel comment avatar
Klivia Nohelia Rivera Zeledon
Da Isabella debe dd ser la bruja que tiene bajo su hechizo a Ronan , porque es evidente que no es su mate
VER TODOS OS COMENTÁRIOS

Último capítulo

  • El rechazo del Alpha   EPÍLOGO

    El césped húmedo se pegaba a las rodillas de Evander, pero él no le daba importancia. Su hijo mayor, con los dedos hundidos en la tierra, analizaba una huella invisible para cualquier otro ojo.—¿Sientes el rastro, hijo? —preguntó Evander, su voz un murmullo bajo que imitaba la cadencia del bosque.El niño frunció el entrecejo, concentrado. Sus ojos, azules y profundos, se clavaron en la marca.—Huele a pino, papá. Y a algo más... ¿humedad? —respondió el pequeño, levantando la vista con un brillo de triunfo.Evander sonrió, una curva lenta que le suavizó todo el rostro. Colocó una mano grande sobre el hombro de su hijo.—Huele a zorro joven. Ha pasado hace apenas unos minutos. Bien hecho. Eres preciso.En ese instante, el crujido del césped anunció la llegada de Iris. Sostenía a la recién nacida, envuelta en lino claro. La bebé, despierta, movía sus manos diminutas buscando el aire. Evander se puso en pie de un salto, dejando atrás su postura de instructor para convertirse en el prote

  • El rechazo del Alpha   70 | Cálido amanecer

    El aire primaveral entró por las ventanas abiertas de la alcoba. La luz dorada del sol bañaba las mantas de piel, creando un ambiente de quietud casi absoluta. El cachorro, ya con algunos meses, se movía sobre el suelo con una energía inagotable.Evander lo observaba desde la cama, apoyado en un brazo.El pequeño intentaba atrapar un rayo de sol. Sus movimientos eran rápidos, torpes pero llenos de una vitalidad que deslumbraba. De repente, el niño se detuvo frente a un juguete de madera tallada. Sus ojos, habitualmente oscuros, brillaron con una intensidad diferente.Un destello dorado cruzó sus pupilas.Un pequeño zarpazo, apenas visible, rasgó el aire. La madera del juguete se astilló bajo sus dedos, no por fuerza física, sino por una chispa de energía pura que se desprendió de su pequeño cuerpo. El cachorro soltó un sonido de sorpresa, una mezcla entre risa y gruñido.Iris, que estaba terminando de organizar unos pergaminos, se acercó de inmediato.Su respiración se detuvo un segun

  • El rechazo del Alpha   69 | Una dulce calma

    La primera semana transcurrió entre sombras suaves y luz tenue. La alcoba se convirtió en un refugio impenetrable. Fuera de esos muros, el mundo continuaba, pero allí dentro, el tiempo se detenía en cada suspiro del pequeño.Evander apenas abandonaba el lado de la cama.El guerrero, cuyas manos habían sostenido el peso de la guerra, se movía ahora con una fragilidad casi irreal. Se acercaba al pequeño con una devoción que rozaba la reverencia. Sostenía al bebé contra su pecho, sintiendo el calor que emanaba de su frágil cuerpo.Iris observaba la escena desde la cama.Su recuperación avanzaba con la rapidez de los seres de su naturaleza. La princesa se sentía plena. Ver a su esposo, el Alpha que la manada temía como respetaba, convertido en un protector tan atento, llenaba su corazón de una paz que no sabía que podía existir.El pequeño dormía la mayor parte del tiempo. Cuando despertaba, reclamaba la atención con una fuerza que sorprendía a ambos. Tenía los ojos del padre y la sereni

  • El rechazo del Alpha   68 | La victoria del Alpha

    El frío del valle se volvió insoportable.El Alpha del Oeste desenvainó un sable largo, forjado en hierro negro y bañado en venenos prohibidos. Su respiración sonaba como un siseo metálico. La bestia que montaba, una masa de carne putrefacta y músculos hinchados, rugió con una desesperación inhumana, preparando el terreno para una masacre final.Evander permaneció inmóvil.Sus manos estaban desnudas. No necesitaba acero para romper huesos ni sombras para ocultar su intención. Su cuerpo irradiaba un calor salvaje que derretía la nieve bajo sus botas. La luz dorada de Iris, descendiendo desde la torre, formó un anillo perfecto alrededor de ellos, atrapándolos en un duelo privado que decidiría el destino de la manada.—Tu mujer caerá antes de que el sol se oculte —bramó el invasor, arremetiendo con un tajo horizontal.Evander se movió con la fluidez de un depredador absoluto.Esquivó el filo envenenado por apenas un milímetro. El aire siseó al pasar. El líder del Norte contraatacó con un

  • El rechazo del Alpha   67 | El enfrentamiento final

    La oscuridad de la alcoba era verdaderamente absoluta.Evander dejó de respirar por completo bajo el peso de las mantas.El líder de la manada norteña se quedó paralizado. Su gran mano descansaba sobre el vientre descubierto de su esposa. El calor bajo su palma no era un simple reflejo del sueño. Era un pulso constante.Una vibración dorada y llena de vida que golpeaba contra su piel con una fuerza innegable.Su instinto de Alpha se disparó de golpe.Los agudizados sentidos del lobo no necesitaban la confirmación de ningún anciano sanador de la corte. Su propia bestia interior aulló de alegría dentro de su pecho. Estaba sintiendo el inconfundible y sagrado lazo de sangre.Un cachorro.Su propio cachorro latiendo en el vientre de su compañera.Evander cerró los ojos con mucha fuerza.El guerrero que había destrozado enemigos sin dudarlo ahora temblaba de pies a cabeza. Un nudo asfixiante se instaló en su garganta. La emoción lo golpeó con la fuerza de un huracán, derribando todas sus m

  • El rechazo del Alpha   66 | Cambiará para siempre

    El inmenso castillo del Norte quedó sumido en un silencio total y absoluto.Las horas de la madrugada avanzaron con lentitud. En la inmensidad de la Gran Biblioteca, la única vela que iluminaba la mesa central comenzó a consumirse hasta convertirse en un pequeño charco de cera derretida.Iris no logró mantener los ojos abiertos por mucho tiempo más.El abrumador desgaste emocional de la jornada y la inmensa paz que le trajo el descubrimiento terminaron por vencer sus defensas. La joven princesa cruzó los brazos sobre el enorme libro de anatomía divina, apoyó la mejilla contra las gruesas hojas amarillentas y cayó en un sueño sumamente profundo y reparador.En la otra punta de la fortaleza, Evander abrió los ojos de golpe en la oscuridad.El fiero Alpha estiró su brazo derecho por instinto sobre el inmenso colchón de pieles. Al no encontrar el cuerpo cálido de su esposa, un pánico ahogado intentó apoderarse de su pecho. Se levantó de la cama de roble en total silencio.Sin embargo, su

Mais capítulos
Explore e leia bons romances gratuitamente
Acesso gratuito a um vasto número de bons romances no app GoodNovel. Baixe os livros que você gosta e leia em qualquer lugar e a qualquer hora.
Leia livros gratuitamente no app
ESCANEIE O CÓDIGO PARA LER NO APP
DMCA.com Protection Status