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47 | La novia es mía

last update Fecha de publicación: 2025-11-27 15:55:35

El día amaneció con un cielo de un azul insultante, tan perfecto que parecía pintado para ocultar las grietas del mundo.

Seraphina estaba de pie frente al espejo de cuerpo entero en la suite nupcial. No llevaba harapos grises. No llevaba ropa táctica manchada de barro y sangre.

Llevaba luz.

El vestido era una cascada de seda blanca y encaje antiguo que se ceñía a su cuerpo transformado como una segunda piel, resaltando la fuerza de sus hombros y la curva de su cintura antes de caer en una falda
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Último capítulo

  • El rechazo del Alpha   EPÍLOGO

    El césped húmedo se pegaba a las rodillas de Evander, pero él no le daba importancia. Su hijo mayor, con los dedos hundidos en la tierra, analizaba una huella invisible para cualquier otro ojo.—¿Sientes el rastro, hijo? —preguntó Evander, su voz un murmullo bajo que imitaba la cadencia del bosque.El niño frunció el entrecejo, concentrado. Sus ojos, azules y profundos, se clavaron en la marca.—Huele a pino, papá. Y a algo más... ¿humedad? —respondió el pequeño, levantando la vista con un brillo de triunfo.Evander sonrió, una curva lenta que le suavizó todo el rostro. Colocó una mano grande sobre el hombro de su hijo.—Huele a zorro joven. Ha pasado hace apenas unos minutos. Bien hecho. Eres preciso.En ese instante, el crujido del césped anunció la llegada de Iris. Sostenía a la recién nacida, envuelta en lino claro. La bebé, despierta, movía sus manos diminutas buscando el aire. Evander se puso en pie de un salto, dejando atrás su postura de instructor para convertirse en el prote

  • El rechazo del Alpha   70 | Cálido amanecer

    El aire primaveral entró por las ventanas abiertas de la alcoba. La luz dorada del sol bañaba las mantas de piel, creando un ambiente de quietud casi absoluta. El cachorro, ya con algunos meses, se movía sobre el suelo con una energía inagotable.Evander lo observaba desde la cama, apoyado en un brazo.El pequeño intentaba atrapar un rayo de sol. Sus movimientos eran rápidos, torpes pero llenos de una vitalidad que deslumbraba. De repente, el niño se detuvo frente a un juguete de madera tallada. Sus ojos, habitualmente oscuros, brillaron con una intensidad diferente.Un destello dorado cruzó sus pupilas.Un pequeño zarpazo, apenas visible, rasgó el aire. La madera del juguete se astilló bajo sus dedos, no por fuerza física, sino por una chispa de energía pura que se desprendió de su pequeño cuerpo. El cachorro soltó un sonido de sorpresa, una mezcla entre risa y gruñido.Iris, que estaba terminando de organizar unos pergaminos, se acercó de inmediato.Su respiración se detuvo un segun

  • El rechazo del Alpha   69 | Una dulce calma

    La primera semana transcurrió entre sombras suaves y luz tenue. La alcoba se convirtió en un refugio impenetrable. Fuera de esos muros, el mundo continuaba, pero allí dentro, el tiempo se detenía en cada suspiro del pequeño.Evander apenas abandonaba el lado de la cama.El guerrero, cuyas manos habían sostenido el peso de la guerra, se movía ahora con una fragilidad casi irreal. Se acercaba al pequeño con una devoción que rozaba la reverencia. Sostenía al bebé contra su pecho, sintiendo el calor que emanaba de su frágil cuerpo.Iris observaba la escena desde la cama.Su recuperación avanzaba con la rapidez de los seres de su naturaleza. La princesa se sentía plena. Ver a su esposo, el Alpha que la manada temía como respetaba, convertido en un protector tan atento, llenaba su corazón de una paz que no sabía que podía existir.El pequeño dormía la mayor parte del tiempo. Cuando despertaba, reclamaba la atención con una fuerza que sorprendía a ambos. Tenía los ojos del padre y la sereni

  • El rechazo del Alpha   68 | La victoria del Alpha

    El frío del valle se volvió insoportable.El Alpha del Oeste desenvainó un sable largo, forjado en hierro negro y bañado en venenos prohibidos. Su respiración sonaba como un siseo metálico. La bestia que montaba, una masa de carne putrefacta y músculos hinchados, rugió con una desesperación inhumana, preparando el terreno para una masacre final.Evander permaneció inmóvil.Sus manos estaban desnudas. No necesitaba acero para romper huesos ni sombras para ocultar su intención. Su cuerpo irradiaba un calor salvaje que derretía la nieve bajo sus botas. La luz dorada de Iris, descendiendo desde la torre, formó un anillo perfecto alrededor de ellos, atrapándolos en un duelo privado que decidiría el destino de la manada.—Tu mujer caerá antes de que el sol se oculte —bramó el invasor, arremetiendo con un tajo horizontal.Evander se movió con la fluidez de un depredador absoluto.Esquivó el filo envenenado por apenas un milímetro. El aire siseó al pasar. El líder del Norte contraatacó con un

  • El rechazo del Alpha   67 | El enfrentamiento final

    La oscuridad de la alcoba era verdaderamente absoluta.Evander dejó de respirar por completo bajo el peso de las mantas.El líder de la manada norteña se quedó paralizado. Su gran mano descansaba sobre el vientre descubierto de su esposa. El calor bajo su palma no era un simple reflejo del sueño. Era un pulso constante.Una vibración dorada y llena de vida que golpeaba contra su piel con una fuerza innegable.Su instinto de Alpha se disparó de golpe.Los agudizados sentidos del lobo no necesitaban la confirmación de ningún anciano sanador de la corte. Su propia bestia interior aulló de alegría dentro de su pecho. Estaba sintiendo el inconfundible y sagrado lazo de sangre.Un cachorro.Su propio cachorro latiendo en el vientre de su compañera.Evander cerró los ojos con mucha fuerza.El guerrero que había destrozado enemigos sin dudarlo ahora temblaba de pies a cabeza. Un nudo asfixiante se instaló en su garganta. La emoción lo golpeó con la fuerza de un huracán, derribando todas sus m

  • El rechazo del Alpha   66 | Cambiará para siempre

    El inmenso castillo del Norte quedó sumido en un silencio total y absoluto.Las horas de la madrugada avanzaron con lentitud. En la inmensidad de la Gran Biblioteca, la única vela que iluminaba la mesa central comenzó a consumirse hasta convertirse en un pequeño charco de cera derretida.Iris no logró mantener los ojos abiertos por mucho tiempo más.El abrumador desgaste emocional de la jornada y la inmensa paz que le trajo el descubrimiento terminaron por vencer sus defensas. La joven princesa cruzó los brazos sobre el enorme libro de anatomía divina, apoyó la mejilla contra las gruesas hojas amarillentas y cayó en un sueño sumamente profundo y reparador.En la otra punta de la fortaleza, Evander abrió los ojos de golpe en la oscuridad.El fiero Alpha estiró su brazo derecho por instinto sobre el inmenso colchón de pieles. Al no encontrar el cuerpo cálido de su esposa, un pánico ahogado intentó apoderarse de su pecho. Se levantó de la cama de roble en total silencio.Sin embargo, su

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