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Capitulo 2.

Autor: Odunkun
last update Fecha de publicación: 2025-04-17 21:46:08

Capítulo 2.

Después de una intensa sesión de sexo, Calen se levantó de la cama y yo no pude hacer otra cosa más que mirarlo. Era como si dejara de existir en cuanto conseguía lo que quería de mí. Ya no le importaba nada.

Se estiró y se pasó una mano por el cabello alborotado mientras caminaba hacia el baño. Ni siquiera me miró. Yo seguía ahí, desnuda, con las sábanas aún enredadas entre las piernas, sintiendo cómo el silencio se volvía cada vez más incómodo.

—¿Quién era esa mujer? —pregunté al fin. Lo había estado pensado desde el momento en que la vi salir del despacho con él, pero no me había atrevido a decirlo… hasta ahora, que lo acaba de soltar sin pensarlo.

Me arrepentí en cuanto las palabras salieron de mi boca. Lo supe por la forma en que se giró a verme, con esa expresión helada que ya conocía demasiado bien. Me atravesó con la mirada y me habló con ese tono cortante que usaba cuando algo le molestaba, escupiendo cada palabra con rabia.

—No olvides cuál es tu lugar, Every. Solo eres mi amante. No tienes ningún derecho a preguntar por mis asuntos—

Tragué saliva. No dije nada más. Lo vi caminar hasta la puerta del baño y, justo antes de entrar, soltó esa frase que se había vuelto ya una rutina entre nosotros.

—Recuerda tomar la pastilla anticonceptiva—.

Y desapareció tras la puerta.

Me quedé ahí, en silencio, mirando a la nada. El eco de su orden todavía resonaba en mi cabeza. No era una sugerencia. Nunca lo era. Con Calen, todo eran órdenes, como si yo no fuera más que otra de sus cosas, algo que debía mantener bajo control. Las lágrimas comenzaron a caer sin que pudiera detenerlas. Siempre supe que él no sentía lo mismo que yo. Al principio me mentí, pensando que algún día me daría mi lugar. Pero eso nunca pasó… y ya no estaba segura de si eso llegaría a pasar algún día.

“Qué tonta soy, de verdad.”

Recuerdo el día en que lo conocí como si hubiera sido ayer. Él me salvó. Esa es la verdad. Me sacó del infierno en el que vivía, yo allí era una esclava y vivía bajo las torturas y las humillaciones constantes de el Alfa Oscuro, este era conocido por ser el ser más cruel que el mundo haya conocido. Yo era una simple Omega, y todo el mundo sabe lo que eso significa. Nacer con esa condición es casi una condena: trabajos forzados, humillaciones, una vida marcada por el dolor y la obediencia.Nadie iba a preocuparse por mí.

Hasta aquel día que él apareció.Habían ido allí en una misión rápida, sólo había llevado con él a su escuadrón de élite. Todo era simple un ataque preciso que acabaría con la vida del Alfa Oscuro. Y yo... me enamoré de él locamente.

Así que cuando mi aroma llegó hasta su lobo, gracias a la Diosa Luna, supe que era mi pareja. Estaba eufórica.

Pero su expresión de disgusto me heló la sangre. Y me lo dijo, sin rodeos: — No quiero tener nada que ver contigo. Eres una simple Omega. Eres débil.

Después vino mi primer celo,lo inevitable pasó. La conexión entre nosotros era demasiado fuerte. Su olor, su tacto, su energía… todo me arrastraba hacia él. Y, aunque lo negara, sé que a él le pasaba lo mismo. El instinto fue más fuerte.

Desde entonces, me quedé a su lado. Como su amante. Como un cuerpo útil. Como una sombra silenciosa que sabía cuándo callar y cuándo complacer.

Me vestí despacio, con la piel todavía caliente por lo que habíamos hecho, pero el corazón completamente helado. No me dolía el cuerpo. Me dolía el alma. Era como estar atrapada en una cárcel sin barrotes, en una relación donde el amor solo iba en una dirección.

Al salir de su despacho, me crucé con Alexander. Ese hombre siempre me miraba con lástima.

Él era la pareja de Grettel, mi única amiga. La única que no se burlaba abiertamente de mi amor no correspondido. Veníamos de la misma manada. Y a diferencia de mí, Alexander sí la amaba, aunque también fuera una Omega. Le había dado su lugar e incluso llevaba su marca.

Evité su mirada y le hice un gesto leve, un intento de sonrisa, y seguí caminando sin decir una palabra.

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