FAZER LOGINLARS
Unas tremendas ganas de vomitar me invadieron justo cuando super que era yo mismo, y la confusión me llenó.
Abrí los ojos y estaba en un lugar apenas iluminado. Sentía el cuerpo pesado y casi no podía moverme. ¿Qué había pasado?
Traté de mover las piernas, pero no las sentía, y lo mismo con los brazos; de hecho, apenas veía algo, y tenía unos mareos terribles.
En ese segundo algunas cosas volvieron a mi mente: salí a caminar luego de encontrar a mi prometida acostándose con otro en nuestro cuarto en el hotel. Claro… había venido a esta ciudad para una conferencia; de hecho, más temprano ese día fui uno de los ponentes, por eso llegué tarde al cuarto.
Demonios… ¿qué pasó después?
Ah, claro, sentí un golpe en la cabeza y me desmayé.
¿Y entonces?
Alcé la cabeza todo lo que pude y evalué el entorno. Poco a poco empezaba a despertar, y el dolor también. Sentía que la cabeza me palpitaba de forma horrible, y al intentar enfocar algo me dio vueltas. Aquí no había mucho: era un cuarto desgastado en obra gris, y que olía feo, como a heces humanas mezcladas con las de cualquier animal imaginable.
Dios, qué asco.
Se me retorció todo por dentro, pero eso fue sustituido por temor cuando la puerta se abrió, y me paralicé al ver a un par de tipos grandes entrar.
—Oh, mira, ya despertó —dijo uno de ellos, en muy fluido danés.
—Perfecto. Eso lo hace todo más fácil.
Se rieron y caminaron hacia mí, que apenas pude enderezarme antes de recibir el primer guantazo.
La silla en la que estaba atado, o esposado, o quién sabe qué, se tambaleó y casi cayó, pero consiguió mantener el equilibrio, solo para recibir un segundo al otro lado de la cara que me dejó viendo estrellitas.
—¿Qué…? —balbuceé, pero apenas se me entendía algo.
—¡Cállate! —clamó uno de ellos, y alzó la pierna para dejarme toda la suela de su bota marcada entre el pecho y el abdomen, y empujó con fuerza.
El golpe me sacó el aire y me sentí más mareado, pero fue el impacto contra el suelo que revolvió todo el mi interior, y perdí la noción de la realidad.
Me dolía la cabeza, pero podía oír sus risas y sus conversaciones.
—Es un niño de mami y papi. Mira, si ni siquiera aguanta un par de golpes… ¿Los de la nobleza son tan débiles? ¡Que desperdicio! Vivir entre algodones es un asco.
Oí sus pasos acercándose de nuevo y temí. Uno de ellos me removió con el pie, como si yo fuera un animal muerto, y apenas me moví piso mi mano.
Solté un quejido y él una risa, y eso continuó por un rato, hasta que sentí un sabor amargo contra mi boca. Mi sangre
—¿Por qué… hacen esto…? —musité casi sin fuerzas.
Yo no tenía enemigos. Vamos, ¡era un desabrido! ¿De dónde demonios le saldrían a alguien ganas de secuestrarme y pegarme?
—Hmm, por plata —contestó uno de los tipos.
A estas alturas no sabía quién era quién, no coordinaba.
—Nos pagaron una buena plata por darte tu merecido y listo. ¿Hace falta más? Un pijo como tú no sabe nada del mundo. Naciste en cuna de oro, así que no entiendes que tenemos que trabajar para vivir.
¿Pijo? ¿Que no entendía nada del mundo? ¿Quiénes se creían que eran? ¿Quiénes se creían que era yo? ¿El Rey de Hiraeth?
Solo era un tipo que casualmente había nacido el primero en la línea de sucesión a su padre, el Duque de Arenberg, pero… ¿y qué?
O no, espera… ¿Acaso esto tenía que ver con mi padre? ¿Querían hacerme daño para extorsionarlo?
¡Buena suerte! Si fuera legal, mi padre amaría tirarme por un barranco y no saber nunca más de mí.
Si mi vida dependía de su buena voluntad… estaba muerto.
Dios, no quería morir.
Mi vida era un asco, pero quería hacer cosas. ¡No quería mo…!
De repente, mis pensamientos se vieron interrumpidos por un ruido fuerte, y gritos se oyeron desde afuera, seguidos por el estruendo de algo que parecían disparos.
Apenas tuve consciencia para alarmarme, pero los tipos que antes me golpeaban se pusieron en guardia.
La puerta se abrió de repente, y entró un tipo a toda velocidad.
—¡Jan, alguien vino a…!
Pero su voz se silenció tras un ruido sordo, y cayó al suelo como si fuera un saco de papas, por completo inconsciente.
Por un momento temí por mi vida. ¿Acaso venían a encargarse de esta gente para llevarme a otro sitio y hacerme cosas peores?
El corazón se me aceleró en el pecho a la par que el temor creció en las caras de mis captores.
Uno de ellos se llevó la mano a la cintura, de seguro para buscar su arma y así poder defenderse, pero al segundo siguiente el compañero a su lado cayó al suelo tras un simple y suave sonido que cortó el aire como un susurro.
El tipo, que no sabía si era Jan, alzó la cara con horror, y él y yo lo vimos al mismo tiempo: una figura espigada, alta y completamente vestida de negro. No se le veía la cara, porque tenía puesta una máscara táctica, y en la zurda apuntaba un arma.
Se me encogió el corazón, y casi vi en cámara lenta cómo se activaba el arma justo antes de que mi captor sacara la suya, y él solo cayó al suelo. Lo vi de reojo y noté un agujero en su frente.
¿Cómo apuntó con tanta precisión desde esa posición?
Sin embargo, mis problemas eran más graves ahora; después de todo, nadie sabía que me habían secuestrado, así que nadie me buscaba, lo que quería decir que este tipo…
¡Este tipo también podría querer matarme!
LARS«El Premio Nobel de Medicina 2032 se concede este año los daneses, Doctor Dagmar Reus Jantzen, a su Alteza, el Doctor Ulrik Till Jantzen, y a su Alteza, el Doctor Lars Rembrandt Arenberg de Hiraeth por el desarrollo de un tratamiento específico y especializado para el cáncer de páncreas y el desarrollo de una prueba de laboratorio para favorecer a su detección temprana».Estaba en casa de los padres de Ulrik cuando escuché eso. Todos nos habíamos reunido ahí, incluso mi madre y hermano, porque era un día importante.Sí. Unos meses atrás nuestra investigación de casi ocho años dio sus frutos, y tras muchos ensayos clínicos por fin estuvimos en posición de sacarlo, de sacar a la luz algo que bien podría calificar como la cosa más importante que había hecho y haría en mi vida profesional por el resto de mis días.Por supuesto, no estaba solo.Dagmar, Lars y yo estuvimos trabajando duro en esto por mucho tiempo. No nos rendimos a pesar de los problemas que surgieron, solo seguimos ad
LARSLa vida después de despertar de mi segundo coma fue… interesante.Tras pasar un tiempo hospitalizado, me dieron el alta, aunque debía seguir siendo tratado entre algodones, y tenía la persona perfecta a mi lado para eso.Ulrik era… especial. Se tomó una licencia indefinida para cuidarme hasta que estuviera bien, alegando que era su deber porque yo era su hombre, y terminamos en la casa de mi familia.Soren había comenzado a hacer terapia y todo parecía ir bien dentro de lo que tener a la mitad de tu familia en la cárcel y la sombra de la corrupción sobre tu cabeza podía.Pero en los últimos días me sentía bien. Ya podía caminar, comer con normalidad, hablar, moverme, y era magnífico; sin embargo, aún no podía subir a un avión, básicamente porque mi cerebro seguía delicado y la presión podría volármelo.A partir de ahora tendría que tomarme la vida con más calma.Gracias papá, gracias Elisse, gracias maldito Greifen.Era una mierda.Esa noche salí de la habitación tras darme una d
ULRIKPor fin, maldita sea, por fin me había casado.Cuando el juez dijo que estábamos casados, después de las firmas, de los testigos y toda esa mierda… solo después de eso me la creí.¡Estaba casado, joder! ¡Por fin!Por eso agarré a Lars, y sin importarme mis padrinos o los suyos, ni nadie más, le di uno de los mejores besos que había dado en mi vida.Había pasado tanto, tanto, y esto se sentía como acabar un largo capítulo y empezar una nueva vida. El camino estuvo accidentado, pero valió malditamente la pena.Ahora era oficialmente el Duque de Arenberg, ¿no era eso irónico? Ya que mi esposo era el Duque, yo también tenía derecho a ser llamado de esa forma según las leyes nada discriminatorias de Hiraeth.Dios mío, esa era la ironía más grande que podía pasarme. Por supuesto, nuestros hijos no seguirían con el legado, sino que serían los hijos de Soren, ya que las leyes eran claras en ese sentido.La próxima vez que viera a Niels definitivamente me burlaría de él.El viejo apenas
LARSLa vida siempre tiene formas misteriosas de desarrollarse.Cualquiera pensaría que después de todo el desastre seríamos felices por siempre, habría una boda y toda esa mierda con palomitas blancas surcando el cielo azul, un retrato de felicidad, ¿no?Pues nada más lejos de la realidad.Para empezar, todo a nuestro alrededor era un desastre, y nos tomó mucho tiempo arreglarlo.Desde aclarar el secuestro de mi madre, tratar con las autoridades, la recuperación de Soren, volver al trabajo y trabajar codo con codo con Ulrik para restaurar la reputación de Almen, esta vez no como una empresa matriz, sino como una subsidiaria de Frantid que, al final, en mi cumpleaños número treinta, Ulrik me terminó regalando.Sí, la sacamos juntos a flote y se convirtió en mía, aunque yo no la quería.No me juzguen, gracias a Almen conocí muchas cosas buenas e interesantes, pero ese no era mi destino, y tras hablarlo con Ulrik, él lo entendió.Al final, dividí mi propiedad de Almen entre mi madre y m
ELISSEEn un segundo estaba en aquel cuartucho, y un hombre desconocido me dio un golpe que lo hizo todo negro,Cuando desperté me encontraba en un lugar oscuro, en movimiento, pero no podía moverme. Era como si estuviera encerrada en algo pequeño, con las manos pegadas a mi cuerpo. Ni siquiera podía abrir los ojos ni gritar y, de nuevo, a los pocos segundos todo se sumió en la inconsciencia.En mi segundo despertar ya no estaba encerrada. Me encontraba en un sitio gris y frío, tenía mucho frío.Me levanté del suelo como pude, pero apenas dar dos pasos algo me llevó hacia atrás. Solo en ese momento contemplé mi propia desnudez, y me di cuenta de que dos grilletes me ataban a la pared.Miré alrededor: todo era gris, sin ventanas, solo una ventilación. Al otro lado había una pantalla grande y, apenas yo moverme, esta se encendió.De pronto, un sonido estridente me hizo llevarme las manos a los oídos, pero no cesó. Era como un chillido penetrante que me llegaba hasta la médula. Me apreté
ULRIKPara algunos culpables la muerte no era el peor castigo, sino la vida, una llena de dificultades, de dolor, de sufrimiento y de tribulaciones, y eso era lo que le daría a las dos personas responsables de todo este desastre.Bueno, eran cuatro, pero a uno no podía matarlo todavía, y con el otro estaba por divertirme.La muerte era demasiado fácil para gente como ellos.Tomé la mano de Lars y lo conduje con calma a una sala de pruebas.Tras abrirse la puerta, el cuarto se iluminó y aparecieron dos figuras. Uno de ellos era Niel, raquítico, desmejorado, pero con el mismo fuego de antaño en sus ojos; el otro era Frank, el desgraciado al que esta gente contrató para que ultrajara a Lars y a su madre. Ambos se hallaban atados a unas camas metálicas, y el último tenía una goma en los testículos que, a juzgar por el color de estos, comenzaba a hacer su trabajo.Una vez se le cayeran, haría que Niels se los comiera.Los dos estaban inconscientes, porque habíamos hecho algunos experimento







