FAZER LOGIN¡Nos vemos mañana! ¡Aún falta demasiado por verse y pocos capítulos para terminar! Te invito a visitarme en i.g como Atty Videla, para conocer mejor mis historias y quizás interesarte en otra. ¡GRACIAS POR LEER FRAUDE MATRIMONIAL!
Se especularon muchas cosas en torno a mi inesperado divorcio, desde que Adam me fue infiel con Alexandra, la patinadora rusa, hasta que yo era quien le engañé con otro hombre y él nos descubrió. Todo mundo trató de averiguar la verdadera razón de la ruptura, pero cada que la prensa acorralaba a Adam y le pedía declaraciones, él simplemente los ignoraba y seguía su camino. Todo esto yo lo veía desde la televisión, veía cómo los reporteros se aglomeraban a las puertas de la mansión Baker y de la empresa familiar, buscando obtener una nota valiosa.A través de las cámaras, veía al hombre del que acababa de separarme, y me partía el alma su actitud distante y sus expresiones apagadas. Siempre que era fotografiado o grabado, podía verle más ojeras en los ojos, una cara cada vez más inexpresiva y un actuar incluso grosero, como nunca lo fue. Acerca de mí, la prensa también trató de encontrarme para saber qué había pasado con mi codiciado matrimonio con ese hombre rico, pero yo me había muda
Adam hizo que la enfermera de su padre le entregará a nuestra pequeña bebé y, con Ethan de la mano, llamó al piloto del helicóptero para llevarnos a casa. Pero cuando pretendió hacerme salir de la finca con un gesto de cabeza, simplemente me negué.—Tú y yo debemos hablar, Adam —mi propia voz me sonó fría.Dominic entendió mis intenciones primero y llamó a Ethan.—¿Quieres ver los caballos, Et? —le sonrió y a mi hijo le brillaron los ojos.Soltó la mano de su papá y corrió junto a su abuelo.—¡Si, si quiero!Dominic le acarició el abundante cabello rubio y luego alzó la cabeza para ver a su propio hijo. Adam miró la dulce escena entre abuelo y nieto con una expresión ajena, incluso indiferente.—Dame a la bebé, Adam, y habla de una vez con tu esposa. No pueden seguir así.Esperé en silencio y quietud mientras mi esposo lo pensaba y decidía. Pero cuando asintió despacio y caminó hacía su padre para entregarle a la bebé, respiré profundamente de puro alivio. Sin mis hijos presenciando es
Dominic me permitió quedarme con mis bebés varios días en su casa, mientras sus abogados buscaban algún resquicio en el contrato matrimonial que pudieran usar para alcanzar el divorcio. Su equipo legal era amplío y muy experimentado, todos abogados de gran renombre y éxitos; aunque ni eso fue suficiente para encontrar una solución rápida.Pero, a diferencia de los días anteriores, ahora ya me sentía más segura. La finca era un lugar agradable, con densos bosques que bloqueaban el paso como una barrera y un sol cálido que nunca desaparecía. Dominic tampoco era un suegro terrible, cuando no estaba acostado por su delicada salud, se sentaba en el jardín y jugaba con Ethan o me ayudaba sosteniendo a mi pequeña.—Los dos son muy parecidos a mi hijo —comentó una tarde, quitándole los largos cabellos castaños de la frente de mi bebé y mirándola abrir los ojos después de una larga siesta.A pesar suyo, verla, le hizo extender una sonrisa de abuelo ya enamorado de su nieta. Me senté con él, ca
El helicóptero me dejo en la finca de los Baker solo un par de horas después de separarme de Antony, pero aún así yo ya tenía el tiempo encima. Así que en cuanto salté a la pista, corrí hacía la gran casa, en medio de campos abiertos y establos. Me adentré en la propiedad sin anunciarme, y me encontré con mi sorprendido suegro en la estancia. Sus ojos se agrandaron al verme entrar abruptamente en su casa, ruborizada por la breve carrera y con mis dos bebés conmigo.—¿Hannah?Asentí rápidamente, jadeante.—Hola. Lamento mucho no haber tocado, pero tengo prisa.Su enfermera, que había llegado debido al tumulto que yo había provocado al irrumpir, se me acercó y con la mirada me ofreció ocuparse de mis niños. Estaba tan agotada, nerviosa y preocupada, que se los entregué. Cuando ella se marchó con ambos, di un paso hacía mi suegro.—¿Puede escucharme? —le pedí, esforzándome por calmar los temblores nerviosos de mis manos—. Se trata de Adam.Cuando mencioné el nombre de su hijo, automátic
No fui consciente de cuando apagué el televisor y bajé al comedor. Estaba aturdida, perturbada y aún incrédula, aunque la verdad estaba allí. Fría, real y escalofriante. El cuerpo que la policía había hallado en ese congelado lago, no era otro que Sean. Mi ex novio fue a quién sacaron de ese lujoso Bugatti, y aunque todo apuntaba a una muerte intencional, yo sabía que no lo era.Yo sabía, aún sin conocer cómo paso ni cuando, que Sean no había tirado del gatillo de esa arma, sino que había sido alguien más, otro hombre: el dueño del coche.—¿Lista? ¿Nos vamos?Su voz, normal, traspasó la espesura oscura que en esos momentos eran mis pensamientos. Como pude, me recompuse y logré hablar.—Quiero... ir sola. Adam puso enseguida mala cara, así que yo me apresuré a buscar a Antony con la mirada. Verlo fue un alivio, en plan se formaba en mi cabeza sobre la marcha, y no habría momento mejor. Debía ser cautelosa, precavida, pero sobre todo, rápida. Sí cometía un error, nunca podría repetirlo
Realmente me tomó gran esfuerzo recuperarme del agotamiento de esa noche. Me dolían las caderas y sentía las piernas pesadas, que me quejé cuando estiré los músculos y, entre muecas, me tambaleé fuera de esa cama.En el centro de aquella habitación vacía, me detuve un poco perturbada. Desde todas las direcciones y todos los ángulos posibles, me vi a mí misma convertida en un terrible desastre.El maquillaje estaba corrido en mis ojos, mi cabello era un enredado revoltijo y toda mi espalda se hallaba cubierta de marcas hechas por él. Cuando traté de tragar saliva, me costó gran esfuerzo; tenía la boca seca y me sentía bastante deshidratada, seguro por la cantidad de veces que me vine en contra de mi voluntad.Aún aturdida, paseé la vista por el escaso mobiliario, buscando algo con que cubrirme para salir de allí. Entonces, a los pies de la cama desnuda, me encontré con una bata de seda, que seguro él había dejado allí para mí. Luego de ponérmela y cerrarla casi con celo, me moví hasta l







