INICIAR SESIÓNG.E.N.I.A.L.
Cuando todos terminan de comer y comienzan a levantarse de la mesa, me acerco a Aidan con la intencion de disculparme, mas que por mis palabras por el tono, sin embargo el habla con una chica rubia de ojos castaños justo al lado de la puerta. Al verme su sonrisa decae un poco en las esquinas y no puedo evitar compararlo de nuevo con un cachorro. Dios, solo le faltaban que le salieran una orejas de perro para completar el look. Era un tanto frustrante porque te hacia sentir mal, muy mal y Yo, bueno, soy débil a las cosas que me hacen sentir mal. Me detengo junto a él trantando de no sobrepensar las cosas, la chica se detiene para presentarse, una sonrisa colgando de sus labios con su mano extendida. - Un placer, Soy Kaia -Tomo su mano y la sacudo unos segundos a la vez que me presento rapidamente, a lo que ella simplemente sonrie - ¿Cómo te ha parecido el lugar? ¿A Qué es cool? Tal vez es cultural, así como algo que todos dicen. - Ummm sí, un poco grande, va a ser un trabajo no perderme-Trato de aligerar un poco mi voz, normalmente grave y baja para sonar como una broma, ella suelta una pequeña risita y asiente. Kaia era un poco pálida y sus mejillas estaban sonrojadas pero no sabía si era algo natural en ella o porque estaba sonriendo. - Te entiendo, pero junto a nosotras tenemos a Aidan, señor de los pasadizos- Su voz toma un tono más grave, como imitando a un presentador de televisión en juego, para luego volver a su habitual color - Es el que mejor conoce este lugar y creo que sí se lo pides te puede ayudar un poco con ello. Ambas posamos nuestra mirada en Aidan quien sonríe un tanto apenado - Estoy dispuesto a ayudarte así, solo debes pedirlo- Aidan también cambia su voz y su expresión a una chula y llena de confianza, esta vez en juego- Como dice mi querida Kaia soy el auto nombrado señor de los pasadizos y no me molesta ayudar a una alma nueva a encontrar su camino. - Estaré contando contigo entonces- Le sigo el juego. Al otro lado de la habitación junto al gran ventanal Elden me hace señas para que me acerque, por lo que me despido y voy hasta él quien se encontraba junto a la mujer con la que había hablado antes. - Nerea te presento a Cassandra, ella es de quien te hablaba antes- Me llevaba unos 5 centímetros de diferencia en estatura, se veía unos 2 o 3 años menor que Elden de ojos claros bellísimos y pestañas increíblemente largas. Era una completa belleza. -Un placer- Estrecho su mano unos segundos. -El placer es mío, Nerea. Casi me caigo de mi silla cuánto te vi entrar por la puerta,no se como es que estos niños pueden crecer y cambiar tanto ¿No lo piensas Elden? - Lo mismo le dije apenas la vi.... - Ambos siguen hablando pero mi atención es robada por un un cofre a un lado de Elden. Posicionado sobre una mesita a una de las esquinas de la habitación, visiblemente de madera no mas grande que un libro con unos retoques en las esquinas dorados. Mis ojos viajan directamente a el símbolo tallado encima, dos “g” superpuestas justo en el centro y un círculo hecho de dos líneas entrelazadas rodeandolo.-Es hermoso- Esa confesion se me sale sin querer. Realmente no podía recriminarmelo porque decir lo contrario seria mentir y no decir nada, un sacrilegio dado lo que estaba ante mis ojos.Dereck suelta una pequeña risa por lo bajo, pero asiente confiado dándome la razón. Y no era para menos. Mi mano se levanta por si sola hacia el lienzo como tratando de comprobar que si es una pintura y no mi balcón.Conocia ya casi de memoria esa vista puesto que era la que se veia desde mi balcon todas las tardes a la hora del crepusculo, cuando el sol se ponia y coloreaba todo de se tonos naranjas y rojos que luego pasaban a ser azules y morados plagados de estrellas. -Lo pinte mientras te cuidaba y debo decir que estoy muy celoso. Tamara escuchó muchos reproches de mi parte por la injusta distribución de habitaciones- El dice sentandose en un banquillo que estaba frente a una pintura sin terminar, pero que desde ya se veía increible- Me huele a que eres su favorita. Ruedo los ojos. Literalmente
Algo que me gustaba de la casa madre desde el primer dia, eran los momentos donde nos sentabamos todos a comer al mismo tiempo alrededor de la mesa. Podia sonar o verse algo natural y normal, de todos los dias para muchos, pero que no lo fue para mi. Las pocas veces que mi "familia" y yo comiamos juntos se podian contar con los dedos de las manos y se presentaban porque mi abuelo nos obligaba y mis padres debian aparentar que eramos una familia perfecta, frente a ellos. Claro que eso no se lograba ni de cerca, porque terminaban siempre en largas discusiones sobre el futuro de la compañia. A diferencia de todo eso, aquí la mayoria del tiempo el ambiente era diferente. Amigable, calido y tranquilo unas veces, mientras otras llenas de risa y bromas. Me encantaba aunque no lo expresara mucho y pese a que mis participaciones eran contadas. El problema era la palabra "mayoria" porque dias como hoy, todos esos adjetivos que habia antes mencionado se ahogaban en la tension que se creaba cua
-No lo puedo creer- Tamara dice examinando el brazo de Dereck y vendándolo- Los dones no son para jugar ni mucho menos para hacerse daño entre ustedes. No son niños para resolver las cosas a los golpes.La morena estaba visiblemente molesta e intercalaba miradas entre Dereck, sus heridas y Myles al tiempo que les llamaba la atención. Los demás ya se habían ido a almorzar y solo quedábamos nosotros.Para ser honesta no sé qué hacía aquí todavía, estaba muerta del hambre y cansancio, pero había una incomodidad en mi estomago al ver a Dereck herido que no me dejaba salir de la sala de entrenamiento y seguir a los demás.-Lo siento Tamara, trataré de que no vuelva a ocurrir- Myles se disculpa bajando la cabeza. Pero Tamara niega con la cabeza.-Es que no se va a volver a repetir. Desde este momento ambos tienen prohibido utilizar sus dones si no es para en
-Estoy molida- Dice Jane a mi lado. Todos estábamos descansado sentados con la espalda en la pared. No creo que fuera muy saludable dado que la pared estaba helada y nosotros sudando y con la temperatura corporal bastante alta a comparación, pero a ninguno nos parecía importante y estaba muy cansada para decir o hacer algo.Asentimos ante sus palabras y nos quedamos en silencio solo escuchando nuestras respiraciones. No sé cuánto tiempo nos quedamos sentados sin decir nada. Tamara ya había dado por terminado el entrenamiento y se supone que nos esperaba en el comedor, pero no tenía fuerzas para moverme.- Te juro que tampoco estoy feliz contigo de compañero, imbécil - Victoria se levanta mirando hacia Myles con una mirada fulminante para luego salir de la sala de entrenamiento, dejándonos a todos sorprendidos. ¿Qué había pasado?- ¿Y ahora qué hiciste? - Gib le reclama a Myles. -No hice nada. No puedo creer que ya ni puedo expresarme en mi propia mente. Si no le gusta lo que pienso
Durante los siguientes días construí una pequeña rutina. Me despertaba, me arreglaba, tomaba el desayuno e iba a entrenar. Almorzar y luego ir a el estudio de Tamara en donde investigábamos hasta la hora de la cena, y después de comer me iba directo a mi cuarto.Podía parecer fácil y no tan cargado, pero drenaba hasta la mínima gota de energía que albergaba mí cuerpo. El entrenamiento que en un principio solo era control y más que todo mental, se había convertido en algo físico, a la par e incluso peor que aquellos a los que acostumbraba en mi época de tenista en la universidad. Salíamos de ese lugar (porque si, ya entrenaba con los demás y ellos tampoco estaban mejor que yo) casi sin podernos mantener sobre nuestros pies, hambrientos y sudorosos. Eso para luego ir a partirme la cabeza buscando cualquier pista, por más peque&nti
-Miren a quien tenemos aquí, la nuevita despertó- Gib pasa su brazo sobre mis hombros sorprendiéndome. Todos habíamos terminado la primera parte del entrenamiento e íbamos de camino a almorzar- ¿Cómo estás? ¿Te sientes mejor? -Algo así- Le sonrío y el me devuelve el mismo gesto sin dejarme ir- ¿Sucedió algo interesante en mi ausencia? -mmmm, no lo creo ¿Por qué lo preguntas? - Ambos nos detenemos al mismo tiempo, sus ojos oscuros brillando de curiosidad. -Bueno, despierto y me encuentro a Dereck siendo amable, a su manera, claro. Myles me vuelve a hablar de la nada y bueno, Victoria actuando….no tan victoria. Antes, cuando estábamos entrenando, por accidente derrame uno de mis ejercicios sobre ella y ni siquiera reaccionó, simplemente me miró y se volteó a buscar una toalla. Me siento como despertando en un mundo alternativo. Él asiente sopesando mis palabras y ambos comenzamos a caminar de nuevo- Desafortunadamente no voy a ser de mucha ayuda para resolver tus dudas. Solo te diré







