Compartilhar

Capítulo 3

Autor: J.C.Castro
last update Data de publicação: 2021-04-25 10:30:47

Andrew, llegó a su casa sintiéndose en extremo agotado del día tan abrumador que tuvo, al día siguiente sería la reunión con aquel empresario tan importante. Según había dicho su secretaria tenía grandes propuestas para TRASNACIONALES WAY, y aunque se alegraba de que Vivian consiguiera nuevos clientes, aquello no hacía más que darle trabajo extra y por si ya fuese poco, tener tantos pendientes solo lograba ponerla de mal humor, y quien pagaba las consecuencias era siempre él.

Hoy se había negado a cualquier tipo de acercamiento, no hubo momentos de pasión, ni siquiera lo había mirado directamente, estaba completamente enfocada en preparar todo para la llegada de aquel nuevo cliente.

Vivian. . .su  fría  Vivian. . . 

Aunque él intentara negarse siempre,  que albergaba sentimientos hacia ella, lo cierto es que era imposible no amarla.

Pocos entenderían su frialdad, y aunque él no conocía su historia, supo por su amiga Johanna, que había amado profundamente a un hombre, un hombre del cual se había separado, un hombre que había sido su primer y gran amor, pero que por desconocidas razones, habían finalizado separados.

Vivian era la mujer más fría que había conocido, su helada mirada dejaba de una pieza a cualquiera, sus dominantes gestos y su indomable carácter te impedían acercarte a ella, a menos que contaras con su consentimiento.

Tristemente él se había convertido en un amante del frío, un amante del hielo, pues sentía que no podría vivir sin ella, y aunque tenían poco tiempo durmiendo juntos. . . ¿durmiendo juntos?, pensó con ironía. Ellos no dormían juntos, ni siquiera hacían el amor, pues ella siempre le recalcaba que solo tenían sexo. Un espléndido sexo, vale acotar. Lo cierto es que ellos nunca dormían junto, después de que Vivian obtenía el placer en sus brazos, sencillamente se marchaba a su casa. Una casa enorme, hermosa, y tan fría como ella. Una casa que solo compartía con las personas del servicio. En ocasiones se preguntaba si ella era realmente feliz con la vida, tan solitaria que llevaba.

Ningún hombre tenía acceso a su corazón, y a su cuerpo lo tenía solo quien ella lo decidía.

Era codiciada por muchos, su indiferencia les atraía descontroladamente, pero ella se satisfacía de poder rechazarlos. Era envidiada por muchas mujeres, porque aunque no se le conocía muchos amantes, si debía reconocer que los que había tenido eran los más exitosos y atractivos de su entorno.

Lo curioso es que hubiese querido tenerlo precisamente a él en su cama. Un empleado más. Si bien era cierto desde que llegara a trabajar en aquella empresa había fantaseado con ella, con su dura expresión, con sus fríos ojos, no es menos cierto que ella le había mantenido a distancia siempre, no le permitía ningún tipo de cercanía más allá de lo laboral.

Todo eso había cambiado hacia unas tres semanas cuando lo había citado en su oficina y sin previo aviso le había besado apasionadamente, él muy gustoso la había estrechado contra su cuerpo y había respondido a su beso. Después de que ella lo culminara se acercó nuevamente a su escritorio y le tendió un papel con la dirección de un reconocido y lujoso hotel.

-Me interesa tu compañía Andrew, sería divertido poder mostrarte todo lo que puedo darte- aquello había sonado a promesa, pero el pronto descubrió que solo le ofrecía placer. . . placer y nada más. Habían quedado en verse en ese hotel y así lo hicieron, Andrew se sintió abrumado con la pasión de ella, pero respondió con la misma intensidad, lo que había traído como consecuencia el mejor encuentro sexual del que hubiese disfrutado en toda su vida.

Luego de haber alcanzado el placer máximo, ella se había dirigido a la ducha y después de un baño se vistió.

-Podríamos quedarnos aquí, toda la noche- le había pedido entusiasmado, pero aquellos ojos que habían brillado de placer, volvían a ser fríos.

-Podríamos Andrew, pero no es mi estilo- y fue en ese momento cuando se dedicó a leerle la cartilla, por así decirlo. Le había dicho que había disfrutado mucho del encuentro, pero que si deseaba que siguiese repitiera, debía seguir sus reglas.

¡Esas malditas reglas las llevaba presente en cada instante de su vida desde ese momento! Y aunque en ocasiones él quisiera saltárselas, ella sencillamente se las recordaba.

Unas reglas que a su parecer eran absurdas, pero estaba dispuesto a seguirlas con tal de seguir disfrutando de su compañía.

Ella nunca dormía en una cama que no fuese la suya. . .

Ella nunca metía a un hombre en su propia cama. . .

Los encuentros serían en un hotel o en la casa de él, si así él lo quería. . .

Ningún hombre dormía sobre sus sabanas. . .

Nunca se quedaba a dormir con nadie, ella amaba su soledad. . .

En la oficina nada cambiaría, ella era la jefa y debía dirigirse a ella como señorita Way. . .

No habrían besos, a menos que ella así lo quisiera. . .

¡Era absurdo!

¡Todo era absurdo!

Pero era aceptarlo o alejarse de ella, y la respuesta era obvia. No estaba dispuesto a privarse del placer de su compañía, y conservaba la esperanza de que las cosas mejoraran entre ellos.

¡Tres semanas habían pasado y nada mejoraba!

¡Comenzaba a sospechar que nunca lo harían!

¡Ella siempre sería la señorita hielo, como solían llamarle los empleados a sus espaldas!

En ocasiones envidiaba a aquel hombre. . . aquel que había sido su primer amor. Según palabras de Johanna, él había disfrutado de una Vivian cariñosa, dulce, atenta, cargada de sueños y rebosante de risas. . . ¿dónde había quedado esa mujer?, Andrew daría la mitad de su vida por conocerla.

Su Vivian no era cariñosa, siempre era mordaz.

Nunca era dulce, por el contrario siempre era sarcástica.

Jamás era atenta, más bien era mandona y exigente.

No mostraba signos de conservar ningún sueño, ni siquiera estaba seguro de que los tuviera.

Y no era para nada rebosante de una hermosa risa; su risa siempre era burlona, y sus sonrisas eran cínicas e insolentes.

Nunca había conocido a esa dulce jovencita, pero a la que si conocía era a la mujer de hielo en la que se había convertido.

Dura, fría, distante, calculadora, nada emocional, directa y práctica. Sin duda aquel hombre había conocido y se había llevado lo mejor de ella.

Continue a ler este livro gratuitamente
Escaneie o código para baixar o App

Último capítulo

  • Hielo y Fuego en las Venas   *EPÍLOGO*

    Vivian. . .Caminar hacia el altar me produce una sensación de extrema felicidad. Me quedo observando como Andrew, me ve llegar de brazos de Gerard.Como mi padre falleció hace ya algunos años y no tengo amigos cercanos, no tenía quién me entregara en el altar, con lo que no contaba era con que tendría a Gerard, Hunther, Alex, Kevin y hasta a el mismísimo Alan, mejor amigo de Milena, peleándose por entregarme en el altar.Había sido tanto el alboroto que la única solución que consiguieron era que cada uno recorriera un tramo conmigo. Entré a la iglesia de brazos de Alex, quien no dejaba de sonreírme y desearme la mayor de las felicidades.Alex, me entregó a Kevin, quien me recibió con una gran sonrisa. Kevin me entregó a Hunter y a su vez Hunter, a Alan, quien me había entregado a Gerard, e irónicamente el mejor amigo de Tyler, era quien ahora me entregaba a quien ya era por lo civil, mi esposo. Ahora solo legalizábamos ante Dios,

  • Hielo y Fuego en las Venas   Capítulo 41 *FINAL*

    Tyler. .Llego al hotel en medio de lágrimas y gemidos contenidos, no puedo creer que Vivian, me haya hecho esto, que vaya a casarse con Smith y que se haya olvidado de mí. ¿cómo pude ser tan idiota de no darme cuenta de que podría perderla?, ¿realmente pensaba que ella se pasaría la vida llorando y esperando por mí?, que tonto fui.-¡Maldita Sea!- exclamo en un sollozo y descargo un golpe sobre la pared.No puedo perderla. Me digo, no puedo permitir que tan fácilmente ella se quede junto a otro, yo la necesito para ser feliz, y sé que suena egoísta, pero no quiero vivir sin ella, sin ver sus hermosos ojos cada mañana, sin escuchar sus gemidos cuando le hago el amor, porque al principio era solo sexo, pero la amo. Amor era lo que yo le hacía, con cada fibra de mi cuerpo y mi alma, aunque mi mente me jugara una mala pasada.Camino hasta el peq

  • Hielo y Fuego en las Venas   Capítulo 40

    Vivian y Andrew, se despidieron de aquel grupo de amigos en medio de abrazos y algunas lágrimas. Ella estaba feliz por los días que pudo compartir junto a ellos, él estaba feliz de verla tan dichosa, tan cálida, tan diferente a aquella mujer que fue, y sobre todo se alegraba enormemente de que ellos le hubiesen tratado tan bien, a pesar de que Vivian, estuviese con él y no con Tyler Donovan.El viaje de regreso fue despejado y tranquilo. Luego de salir del aeropuerto tomaron un taxi directo a casa. Al llegar, Andrew se encargó de abrir la puerta y entre ambos metieron las maletas.-¡Al fin en casa!- suspiró Vivian.-Sí, al fin. . .-¿Qué te sucede, mi amor?- le preguntó ella- durante todo el camino te noté pensativo y distraído, ahora no tienes muy buena cara que digamos.-No me siento bien, mi amor- declaró.-¿Llamo al médico?- le preguntó ella con ojos llenos de angustia y la voz cargada de desesperación.-No- dijo

  • Hielo y Fuego en las Venas   Capítulo 39

    Tyler se encontraba en su oficina, bebiendo su cuarto trago, sin importarle que solo fuesen las nueve de la mañana, ya no le importaba nada, ni siquiera los horarios para beber. Su teléfono timbra y gruñe antes de tomarlo.-Hola, Guapo.-Hola, Celene- le responde serio.- ¿cómo estás?-Extrañándote- dice en tono mimado- tengo tantas ganas de. . . verte- hace una pausa deliberada.-Yo también- responde tomando otro sorbo- ¿nos vemos está noche?, te invito a cenar.-Lo único que quiero cenarme eres tú- responde con una sonrisa- así que saltémonos la salida y vente directo a mi casa.-Estaré allí sobre las siete- responde.-Muy bien SEÑOR FUEGO, hasta entonces- y dicho aquello corta la comunicación.🔥🔥🔥🔥🔥🔥🔥🔥🔥🔥🔥🔥🔥Tyler. . .Mi vaso está casi vacío, así que vuelvo a llenarlo. Me sorprendo cuando la puerta de mi oficina se abre, dándole paso a Gerard. . . ¡diablos, no puede ser!

  • Hielo y Fuego en las Venas   Capítulo 38

    La mañana la sorprendió con el fuerte brazo de Andrew, sobre su cintura. Lo observó por unos minutos, allí completamente vestido, su rostro relajado y todo su amor para brindarle, sería una verdadera tonta si seguí negando el gran amor incondicional que ese hombre le tenía. Dispuesto a apoyarla sin importar lo que estuviese pasando, él siempre estaba allí para ella, si eso no era amor, entonces no sabía qué lo era.Ciertamente perder a Tyler, le había dejado una herida en su ya descongelado corazón, pero estaba dispuesta a recuperarse y ser mejor persona. No por Tyler, No por Andrew, sino por ella misma.Tomó su celular y marcó el número de su amiga.Johanna, estaba de regreso a casa. Volvía de una importante cita médica que tenía. Un chequeo rutinario, cuándo su celular timbró y se dispuso a responder la llamada.-Hola hermosa- le dijo Johanna.- ¿cómo te sientes hoy?-Mucho mejor. Es difícil, pero comienzo a ver la luz- dijo con una tonta so

  • Hielo y Fuego en las Venas   Capítulo 37

    Tyler. . .Desde que Vivian, saliera de la clínica todo ha sido terriblemente tenso, solía encontrarme en su casa con un serio Andrew, que no perdía oportunidad para llenarla de atenciones, no había un día en el que yo llegase que él no estuviese allí.Bien me habían apodado EL SEÑOR FUEGO, porque fuego era precisamente lo que sentía correr por mis venas cada vez que lo veía allí, siempre dispuesto para ella, amándola sin miedo, sin vergüenza, sin importarte ni un ápice lo que los demás pensaran.¿Y es que a ese hombre nunca lo habían lastimado?Aparentemente no, porque no parecía temerle al rechazo y el dolor.Con el pasar de los días me sentía cada vez más angustiado y asfixiado. La necesitaba y reconocer, al menos para mí mismo que la amaba era doloroso, porque no estaba dispuesto a entregar abiertamente mi corazón, y sin mostrarlo si quiera, me estaba haciendo dependiente de ella.Dependiente de sus ojos que en ocasiones no p

Mais capítulos
Explore e leia bons romances gratuitamente
Acesso gratuito a um vasto número de bons romances no app GoodNovel. Baixe os livros que você gosta e leia em qualquer lugar e a qualquer hora.
Leia livros gratuitamente no app
ESCANEIE O CÓDIGO PARA LER NO APP
DMCA.com Protection Status