Inicio / Hombre lobo / Imperio de Plata y Ceniza / CAPÍTULO 25: El declive del oro

Compartir

CAPÍTULO 25: El declive del oro

Autor: Luz Sandoval
last update Fecha de publicación: 2026-06-26 01:45:17

El choque de los metales resonó en las profundidades del Gran Salón del Trono como el tañido de una campana funeraria.

Gideon atacó con la fuerza bruta y descontrolada de un Alfa en frenesí. Su espada dorada descendió en un arco violento que buscaba partir a Vanya en dos, pero la estratega no estaba allí. Usando los reflejos que Sura potenciaba en sus venas, se deslizó hacia la derecha en un movimiento fluido, permitiendo que la hoja del usurpador golpeara el suelo de piedra, levantando chispas
Continúa leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la App
Capítulo bloqueado

Último capítulo

  • Imperio de Plata y Ceniza   EPÍLOGO: La cosecha de la eternidad

    Un decenio completo de paz ininterrumpida había transformado las faldas de la cordillera siberiana en la cuna del imperio más próspero y temido que la historia recordara. El invierno, que en otros tiempos fuera sinónimo de aislamiento, hambre y batallas sangrientas bajo la nieve, se había convertido en la estación de la majestad para Colmillo de Plata. Las murallas de bismuto rúnico, ensanchadas y reforzadas por los mejores arquitectos de la corona, no necesitaban repeler invasores; se alzaban como monumentos eternos a una victoria total y definitiva.Desde el mirador más elevado de la Torre de la Sombra, la Emperatriz Vanya contemplaba el desfile de las legiones y los convoyes mercantiles que cruzaban el paso del norte. Vestía un majestuoso túnico de terciopelo color azul noche, bordado en hilos de plata y bismuto que dibujaban el árbol genealógico de la Casa Auren sobre su espalda. La década transcurrida no había mermado un solo ápice de su belleza fría y letal; al contrario, la madu

  • Imperio de Plata y Ceniza   CAPÍTULO 93: La arquitectura de los cuatro tronos

    El atardecer siberiano caía sobre los contrafuertes de Colmillo de Plata teñido de un púrpura denso, bordado por hilos de luz dorada que el sol moribundo proyectaba sobre las torres de bismuto rúnico. El viento helado de las cumbres, habitual azote de la cordillera, chocaba inútilmente contra los escudos invisibles que la marea mística de la ciudadela mantenía encendidos. En el interior del palacio imperial, la paz no se respiraba como la simple ausencia de espadas; era un orden vivo, pesado y perfecto, esculpido durante años con la sangre de los traidores y la mente brillante de sus soberanos.En la gran logia superior, construida sobre el abismo y protegida por ventanales de cristal ahumado, Vanya permanecía de pie frente a la mesa de obsidiana donde reposaba la maqueta tridimensional del continente. Lucía una túnica ceremonial de terciopelo gris plomo, ceñida por un corsé de placas de aleación mística que acentuaba la elegancia recta e impecable de su silueta. Sus ojos azul hielo,

  • Imperio de Plata y Ceniza   CAPÍTULO 92: El fuego en la cumbre del mundo

    El viento de la alta cordillera soplaba con una fuerza ancestral, arrastrando remolinos de nieve fina sobre los parapetos de bismuto rúnico en la torre más alta de Colmillo de Plata. La noche caía sobre el continente con un manto de terciopelo estrellado, y abajo, en los valles pacificados, las luces de los poblados, las aduanas y las fortalezas fronterizas parpadeaban como un firmamento estrellado en la tierra. La paz ya no era un tratado escrito en papel ni una tregua sellada tras el derramamiento de sangre: era una realidad inquebrantable, moldeada por la mente quirúrgica de Vanya y el acero indomable de Alek.En la gran cámara nupcial, iluminada únicamente por las llamas danzantes del hogar de piedra rúnica y el fulgor azulado de los cristales de bismuto, el frío exterior no tenía cabida. El aire estaba impregnado de aroma a pino fresco, cuero, resina y ese calor abrasador y místico que brotaba del cuerpo del Alfa supremo.Vanya permanecía de pie junto al balcón interior, contempl

  • Imperio de Plata y Ceniza   CAPÍTULO 91: Las sombras del consejo de plata

    El frío de la cordillera no daba tregua en los salones superiores de Colmillo de Plata, pero en la Cámara del Consejo Menor el ambiente era denso, sofocante y cargado de una tensión contenida que hacía vibrar las lámparas de bismuto rúnico. A diferencia de las grandes asambleas donde la nobleza del sur acudía a rendir pleitesía, este recinto estaba reservado exclusivamente para la alta cúpula militar y los veedores contables del imperio.En el centro de la estancia, sobre la inmensa mesa de granito negro pulido, reposaba un mapa táctico del continente. Las fronteras, marcadas con hilos de plata y cera negra, mostraban la impecable organización del dominio imperial. Sin embargo, en el extremo occidental del mapa, cerca de las altas mesetas donde la influencia de los clanes de la montaña solía ser más difusa, reposaba una pequeña ficha de latón fuera de su posición habitual.Vanya permanecía de pie junto al estrado, observando la ficha con la frialdad y el detenimiento de un halcón que

  • Imperio de Plata y Ceniza   CAPÍTULO 90: La corte de los horizontes eternos

    El deshielo definitivo de la cordillera trajo consigo no solo el rugido de los ríos de montaña, sino una claridad resplandeciente que bañaba los picos de Colmillo de Plata en tonos de bismuto y oro. La gran unificación del imperio había alcanzado su punto de equilibrio perfecto: la paz no se respiraba como un tregua frágil, sino como una ley natural, inalterable y profundamente arraigada desde las tundras del norte hasta los viñedos del sur.En la gran galería superior, cuyas arcadas de granito dominaban el valle, Vanya revisaba los informes finales de la recaudación estival. Portaba una túnica de gala color azul medianoche con finos bordados de plata que dibujaban runas de protección sobre su pecho. Su silueta estilizada y su postura impecable reflejaban la majestuosidad de una gobernante que había sometido al continente no solo con el filo de las armas, sino con la precisión milimétrica de su mente.Alek cruzó el corredor con su paso firme, felino y dominante. El Alfa supremo vestía

  • Imperio de Plata y Ceniza   CAPÍTULO 89: La red de los tres sellos

    La luz del atardecer siberiano se teñía de un violeta denso sobre los contrafuertes de Colmillo de Plata. El viento del norte, habitualmente furioso en las crestas superiores, se había reducido a un murmullo helado que apenas hacía temblar los grandes estandartes de la Casa Auren. En el gran salón del consejo imperial, iluminado por la luminiscencia azulada de tres enormes cristales de bismuto rúnico suspendidos del techo, la pareja imperial ultimaba el mapa administrativo de la nueva década.Vanya permanecía de pie ante la mesa de obsidiana, con una túnica de gala gris plomo ceñida por un cinturón de eslabones de plata. Sus dedos pálidos y precisos deslizaban el estilete sobre el pergamino, marcando con cera negra las rutas comerciales que ya no necesitaban escolta militar activa. A sus espaldas, la presencia colosal de Alek infundía un calor constante a la estancia; el Alfa supremo vestía sus pieles oscuras habituales, dejando al descubierto los tatuajes dorados de la manada pura qu

Más capítulos
Explora y lee buenas novelas gratis
Acceso gratuito a una gran cantidad de buenas novelas en la app GoodNovel. Descarga los libros que te gusten y léelos donde y cuando quieras.
Lee libros gratis en la app
ESCANEA EL CÓDIGO PARA LEER EN LA APP
DMCA.com Protection Status