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V.

Autor: Isi2904
last update Fecha de publicación: 2022-08-15 09:28:14

AMALIA.

Veo al rey con una mezcla de miedo, sorpresa, confusión y nervios, mientras él solo me ve con una leve sonrisa -que parece falsa- en su rostro.

Me sobresalto un poco y vuelvo a la realidad cuando de repente todos los que nos rodean empiezan a aplaudir haciendo que vea todo nerviosa.

¿¡Por qué aplauden!?

Busco a mis primos con la mirada y cuando doy con ellos los veo aplaudir al igual que los demás, solo que Ami alza los hombros y Pato me sonríe con una expresión de "no sé qué decirte".

Siento como el monarca me acerca aún más a él, lo que provoca que lo voltee a ver y él se inclina un poco para cuestionarme en el oído seriamente y en voz baja:

—¿Quiénes son ellos?

Mi piel se eriza y con muchos nervios le contesto:

—M-M-Mis pr-primos.

Él solo murmura un "bien" antes de alejarse y, para mi alivio, dejar de apretarme a su cuerpo.

Suspiro aliviada y llevo una mano en mi pecho para sentir como mi pobre corazón late como loco.

No sé como es que todavía sigo viva.

—VUELVAN A SUS ASUNTOS —doy un mini salto ante el grito inesperado del rey—. Y QUE SIGA LA FIESTA.

Lo veo chasquear los dedos hacia la orquesta, los cuales empiezan a tocar mientras los consortes aún sin pareja hacen la reverencia de despedida antes de moverse para hacer las dos filas correspondientes mientras yo los veo nerviosa y puede que con un poco de envidia, ya que ellos estarán por lo menos un año más sin ser el objeto de alguien más.

Escucho como alguien se aclara la garganta y cuando volteo, miro al rey tenderme la mano.

Lo veo nerviosa y del mismo modo acepto su mano.

El rey aprieta mi mano y me acerca a él para pasar un brazo por mi cintura y hacer que caminemos hacia... un lugar.

Pasamos por donde están Pato y Ami y yo los veo nerviosa mientras ellos me miran con lástima.

Llegamos a una puerta y cruzamos por ella para encontrarnos con unas escaleras, las cuales empezamos a subir para llegar al balón principal en donde vemos todo el salón.

—Siéntate ahí.

Asiento con la cabeza y obedezco al rey, el cual toma asiento a mi lado y chasquea los dedos para que todos los seres empiecen a hablar, bailar o hacer cualquier otra cosa que no sea quedarse callados y mirarnos

Juego con mis manos nerviosamente mientras siento la mirada fija del hombre a mi lado.

—¿Cómo te llamas?

Intento verlo a la cara, pero mis nervios me ganan y termino viendo mis manos al contestarle:

—A-Amalia.

—Con que A-Amalia —lo escucho murmurar mi nombre como si lo estuviera probando y burlándose al mismo tiempo—. Me encanta tu nombre.

Asiento sin saber qué decir o como reaccionar.

—No te pongas nerviosa —me dice—. No te voy a morder o a comer, bueno, no al menos que tú quieras, claro.

Me sorprendo y avergüenzo por sus palabras, hasta que recuerdo que hay habitaciones en este edificio para los que encontraron a su pareja y normalmente ahí ellos... eh, bueno, se conocen más.

Y con eso me refiero a que estudian de una manera muy profunda la anatomía del otro.

—Supongo que tienes 21 años o vas a cumplirlos, ¿no? —habla el rey—. Porque de lo contrario te habría detectado en las otras fiestas.

—A-Así es, rey.

Lo escucho reír en un tono muy bajo.

—Eres mi alma gemela, mi chocolatina —me comenta—. No tienes que hablarme con títulos, en vez de eso, me puedes decir amor, cariño, osito de peluche, lobito, amor de mi vida, mi media naranja, novio, pastelito, regalito, caramelito, chocolatito, tesoro, bebé, bizcochito, honey, osito bubu —empiezo a sentir como me pongo roja—. O simplemente me puedes hablar por mi nombre.

Asiento con la cabeza sin decir nada.

—Eres muy callada —me dice— ¿Normalmente eres así?

No.

Asiento con la cabeza sin voltear a verlo.

—Que lastima, tienes una voz muy hermosa para no hablar mucho.

Trago saliva antes de murmurar:

—G-Gracias.

—No hay de que —me dice—. Después de todo, solo digo las cosas como son.

Ambos nos quedamos en silencio y solo vemos a las personas socializar, ya sea con sus parejas o con otros seres.

—¿Tienes sed?

Niego.

Doy un mini brinco en mi asiento cuando siento como el rey me agarra de una mano y posteriormente, levanta mi barbilla para verlo a la cara, pero a pesar de eso evito mirarlo a los ojos.

—Vamos a bailar.

Se levanta de su asiento y yo copio su acción.

Solo quiero que este día acabe.

🍋🍋🍋🍋🍋

Agg, maldición.

Sigo bailando a pesar del dolor de mis piernas por estar usando mucho tiempo tacones.

Lo malo y bueno a la vez de ser una "joya", es que los tacones que utilizamos son diseñados a la medida para cada una y no nos hacen heridas de ningún modo, pero eso no evita el hecho de que nos cansemos por usarlos.

Muevo mi cara y la recuesto mejor en el pecho del rey.

Creo que lo único que me gusta de este baile es que no tengo que mirarlo a los ojos o ver como los demás nos observan.

Sí, nosotros somos el bicho raro de aquí y por eso todos nos ven raro, aunque traten de disimularlo.

Por otro lado, lo que no me gusta es estar tan cerca de él, ya que me pone muy incómoda.

—¿Estás cansada?

Niego contra su pecho.

Seguimos bailando hasta que dan el anuncio de que es hora de que todos regresen a sus mesas para cenar.

El rey se separa de mí y pasa un brazo por mi cintura para hacernos caminar hacia nuestros asientos, en donde ya está una mesa con dos platos.

Nos sentamos y empezamos a comer al igual que todos mientras la orquesta sigue tocando y algunas personas hablan.

Volteo a ver discretamente al rey para poder ver la hora en el reloj que trae en su muñeca.

Veo como gira su cabeza en mi dirección, así que rápidamente vuelvo a mirar la comida para fingir que no ha pasado nada.

Hago una mueca cuando por estar fingiendo que no voltee a ver al rey me llevo un pedazo de jamón de pimiento a la boca.

Que asco.

Veo como el rey agarra mi plato y se sirve mi jamón de pimiento en el suyo antes de poner un par de sus verduras en mi plato y ponerlo delante de mí.

Lo veo un poco confundida, pero decido no tomarle importancia y volver a comer.

Se me quita el hambre más rápido de lo esperado y solo muevo la comida con el cubierto mientras los demás siguen cenando hasta que unas personas del servicio empiezan a recoger todos los platos.

—¿Te gusto la comida?

Asiento sin voltear a verlo.

Ninguno de los dos vuelve a decir nada y solo nos dedicamos a ver a los demás seres, los cuales empiezan a ser cada vez menos, ya que la mayoría se está yendo a las habitaciones a... "hablar de finanzas".

Muevo mis pies intentando encontrar una posición cómoda, porque todavía los sigo sintiendo cansados.

Malditos tacones.

—Vámonos.

Asiento y ambos nos levantamos de los asientos.

Sigo al rey, el cual camina delante de mí, hasta que salimos del gran salón, y eso me pone un poco alerta y nerviosa, por el hecho de que no hace falta decir a donde vamos y que vamos a hacer.

—Espera aquí.

Asiento y me siento en una silla mientras el rey se acerca a una mujer que está detrás de una mesa.

—Quédate aquí.

Levanto la mirada y veo a la pareja de mi primo decirle eso, antes de que él se siente a mi lado y ella haga fila detrás del rey.

—Hola —me dice Pato.

—Hola —le digo sin ánimos.

Ninguno de los dos vuelve a hablar.

Estar así con Pato me recuerda mucho a como era todo antes de que nos volviéramos cercanos.

El rey se acerca y se pone delante mío.

—Vámonos.

Asiento sin verlo a la cara y me levanto de la silla.

Le digo a Pato –bye– con la mano antes de irme de ahí.

Sigo al hombre delante mío hasta que él se detiene y con una llave abre una puerta.

—Entra.

Acato su orden y entro a la habitación.

No. Puede. Ser.

Veo la habitación sorprendida, ya que está se encuentra con una decoración muy... ¿romántica?

Escucho como la puerta es cerrada con llave antes de ver la silueta del rey pasar a mi lado.

—Siéntate en la cama.

Lo obedezco y después veo como él pone delante de mí y se arrodilla.

—Levanta un poco la falda del vestido.

—Está bien.

Levanto la falda de mi vestido dejando al descubierto mis piernas y pies.

El rey me agarra el pie derecho y observo como le quita el seguro al tacón dorado que tengo puesto para después quitármelo y dejarlo a un lado antes de hacer lo mismo con el otro pie

—Listo.

Se levanta y yo suelto la falda.

Ok, eso no me lo esperaba.

Veo al rey –el cual está de espaldas– y miro como se quita el antifaz antes de empezar a hacer lo mismo con el saco y la camisa que trae puestos.

¿Dato curioso? Parece ser muy musculoso y tiene muchos tatuajes.

Se da la vuelta y yo veo hacia otro lado.

Confirmado, es muy musculoso.

Siento como se pone delante de mí y yo sigo viendo la pared, ya que no lo quiero ver así, lo cual es irónico tomando en cuenta a que venimos a hacer a esta habitación.

—Toma.

Me tiende su camisa y saco y yo los agarro un poco insegura.

—Puedes usarlos para dormir —lo veo sorprendida, pero desvío la mirada rápidamente—. Puedes cambiarte en el baño o aquí, solo dime en donde prefieres hacerlo para darte privacidad.

Me quedo callada pensado en sus palabras.

¿Él no me va a tocar?

—Chocolatina, necesito tu respuesta.

—Ah... sí... yo... —hablo nerviosa—. Eh... ¿Aquí?

—¿Segura?

Niego con la cabeza.

—Bueno, en ese caso, yo me quedo aquí y tú vas a cambiarte al baño —se sienta a mi lado y yo me sobresalto un poco por eso— ¿Quieres que te ayude con los lazos del vestido?

Asiento con la cabeza.

Siento como el rey toca mi espalda y como va a desatando el vestido, ya que la parte de arriba es un corset.

—Listo, ya terminé —me dice—. Ten cuidado al levantarte, se te puede caer el vestido.

—Está bien, gracias.

Sujeto bien la parte de arriba del corset y me levanto de la cama con dirección al baño.

🍋🍋🍋🍋🍋

¡Tú puedes, tú puedes, tú puedes!

Suspiro y agarro el pomo de la puerta después de darme ánimos (o intentar hacerlo) para salir.

Abro la puerta decidida, pero eso cambia cuando veo al hombre sentado en la cama ver en mi dirección.

Veo hacia otro lado y cierro la puerta después de salir.

—¿Estás bien?

Asiento con la cabeza mientras veo mis pies desnudos.

—Supongo que debes de estar cansada y tener sueño —habla el rey—. Tú duerme en la cama, yo voy a dormir en el sofá.

¿Qué?

Veo como se levanta de la cama y se acuesta en el sofá antes de que yo vaya a la cama a acostarme.

—Buenas noches, mi chocolatina.

—B-Buenas n-noches.

Veo en su dirección antes de darme la vuelta y abrazar una almohada para dormir, lo cual termino haciendo después de mucho tiempo.

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Último capítulo

  • LA CHOCOLATINA DEL REY.   Epilogo.

    AMALIA.—¿Y bien? —levanto la vista— ¿Cuál es el resultado?Le sonrío un poco.—Negativo —le doy la vuelta para que vea el resultado—. Nuevamente.Me siento a su lado decepcionada y triste.—Ey, no te pongas triste —pasa un brazo por mis hombros—. Ya lo conseguiremos.—Llevamos bastante tiempo intentándolo y todavía no lo logramos, ¿y si nunca lo conseguimos?—No digas eso —me intenta animar—. Ya lo conseguiremos, solo necesitamos seguir intentándolo.—Pero yo ya no quiero seguir intentándolo, simplemente quiero lograrlo —cubro mi rostro con las manos frustrada— ¿Por qué tiene que ser tan difícil?Siento como Paxton soba mi espalda en señal de "consuelo" antes de que su celular suene y él se aleje para contestar después de dejar un beso en mi cabeza.Veo el test negativo de embarazo en mis manos antes de lanzarlo a la cama.Paxton y yo ya llevamos poco más de diez años de casados y hace dos años decidimos que ya estábamos listos para ser padres, así que desde entonces hemos tratado de

  • LA CHOCOLATINA DEL REY.   XXXXXII (19/19)

    "A veces, el haber ganado las batallas no significa que hayas ganado la guerra".CAPITULO FINAL.—¡NO!Uno de los rogues aprovecha que el rey se distrajo cuando grito cuando vio a su soulmate dar su último respiro y encaja hasta lo más profundo una de sus garras en el pecho del susodicho, el cual, no parece reaccionar hasta que todos se alejan de su alrededor y este cae débilmente al suelo.Paxton, con la sangre hirviendo de dolor y rabia, se levanta como puede del suelo e intenta llegar hacia donde su pareja para lanzarse sobre la asesina de esta, pero no llega muy lejos cuando una espada atraviesa su abdomen desde atrás y después de que sea retirada, termina cayendo al suelo.—Vaya, vaya —dice el líder de los rogues en un tono burlón mientras pone un pie sobre la espalda del rey provocando que este ultimo gima de dolor y no se pueda mover—, parece que el querido rey ha perdido a su querida reina.Paxton no le presta ni la más m

  • LA CHOCOLATINA DEL REY.   XXXXXI (18/19)

    AMALIA.—Es cierto que la maternidad es muy bonita, pero es el doble de agotadora.—¿En serio? —asienten— ¿Pero solo son los primeros meses, no?Las lunas (que tienen hijos) intercambian miradas por muy pocos segundos antes de empezar a reírse.La luna que ha hecho la pregunta y las que no tienen hijos (incluyéndome) las vemos confundidas.—Ay, dios, es lo más gracioso que he escuchado en mucho tiempo —dice una de ellas mientras intentan dejar de reír—. Me recuerda a cuando yo pensaba así.Las vemos más confundidas que antes.Alan, el hijo de cuatro meses de una las lunas, se queja cuando lo intento sentar en mis piernas, así que lo vuelvo a "parar" y el queda recostado sobre mi pecho mientras tiene una mano en la boca.—A ver, las vamos a guiar un poco —dice una de ellas dejando de reír casi por completo—. Eso de que los primeros meses son los más difíciles son una completa mentira, de hecho, esos meses son los

  • LA CHOCOLATINA DEL REY.   XXXXX (17/19)

    AMALIA.—¿Entonces te ha vuelto a buscar?—Sí —contesta con pesar mientras mueve el popote dentro de su malteada—. Esa mujer no se cansa.—Deberías de ponerle una orden de restricción —le digo—. Se ve que no te va a dejar en paz hasta que le des lo que ella quiere.—Sí, lo he estado pensando —nos revela—. Incluso Biel ya investigo todo lo que se necesita para hacerlo.—¿Entonces por qué no lo has hecho? —le pregunta Pato.—Estoy esperando tener pruebas suficientes, si solo llego y pido la orden diciendo que ella me busca a cada rato, no van a querer darme la orden de restricción.—¿De qué hablas? —le pregunto confundida.—De que no he pedido la orden de restricción porque no tengo pruebas suficientes de que esa mujer me este molestando.—No me referia a eso —le digo— ¿Por qué crees que necesitas más pruebas? Lo que ella esta haciendo ya es acoso.—Sí, lo sé, ¿pero que puedo hacer? Si voy y digo

  • LA CHOCOLATINA DEL REY.   XXXXIX (16/19)

    AMALIA.—Yo, su rey Huxley, decreto que a partir de hoy se pondrán en vigor nuevas leyes para el bien de todos, les guste o no les guste. La primera ley en entrar en vigor a partir de este momento será la ley con el número 221.106.923, que establece que los hijos cuyos padres no estuvieron presentes en sus vidas o que les hicieron daño de alguna forma, no están obligados bajo ninguna circunstancia a darles algo.La sala se llena de algunas exclamaciones de sorpresa.—La siguiente ley en entrar en vigor a partir de este momento será la ley con el número 221.106.924 que establece que a partir de este momento, el derecho a tener hijos, incluyendo a todas las especies, estará bajo el poder de un nuevo comité familiar que determinará si las persona o personas está en una buena situación para darle una buena vida a su descendiente —hay más exclamaciones de sorpresa —. Este ley no se podrá violar de ninguna forma ya que todos están bajo un hechizo a partir de est

  • LA CHOCOLATINA DEL REY.   XXXXVIII (15/19)

    AMALIA.La buena noticia, es que no es tan difícil ser anfitriona y el hecho de que todos sean tan amigables hace que sea bastante agradable.La mala noticia, no soporto más a Ángela y eso que no interactuamos mucho ya que su padre y Huxley han hecho todo lo posible para que no estemos juntas.Aunque, sinceramente, nadie de aquí la aguanta, ni siquiera su padre, el cuál en cuanto alguien dice el nombre de su hija o dice que tiene que hablar con él, este suspira pesadamente y del mismo modo pregunta que fue lo que hizo o dijo su descendiente.Y por eso y por muchas otras razones, todos en el castillo intentamos evitarla lo más posible, sé que suena feo, pero es lo mejor porque Ángela se ha dedicado a molestar a todos, incluso a los niños pequeños, lo cual, obviamente, ha hecho que sus padres le agarren cada vez más coraje y que los niños la hayan apodado de bastantes maneras para nada buenas, aunque el apodo que más resalta de todos ellos es de "Do

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