Compartir

Capítulo 4

Autor: Venus Kozlov
last update Fecha de publicación: 2024-05-01 07:15:38

Ada Sloan

Pegué mi espalda a las paredes del ascensor y abrí la palma de mis manos intentando encontrar un agarre seguro. Sentía que en cualquier momento me caería al suelo.

El hombre desconocido frente a mi me miraba con preocupación y sin saber qué hacer ante aquella situación tan vergonzosa. La voz no me salía para hablar y pedir ayuda porque me estaba quedando sin oxígeno, mis manos temblaban, mi cara hormigueaba y mi mente no paraba de reproducir en mi mente el pasado que tanto me atormentaba.

Finalmente cedí ante los deseos de mi mente y caí de bruces al suelo justo en los pies de aquel desconocido que no tardó demasiado en correr a ayudarme, pero lo que menos quería en ese momento era contacto físico.

Podía arreglarmelas sola.

Tenía que hacerlo.

Aparté sus brazos de mí tan rápido como pude, como si me quemara su toque y me arrastré hasta quedar sentada en una esquina del ascensor. Para ese punto las lágrimas en mis mejillas eran casi infinitas, no podía controlar el llanto y solo quería estar en un lugar a salvo.

—Mírame, por favor —tomó mi rostro entre sus manos e hicimos contacto físico al instante —. Respira conmigo a mi señal.

Aún llorando y sin poder controlarme, negué rápidamente e intenté apartar sus manos de mi rostro para no seguir sintiendo su toque. Sabía que sus intenciones eran buenas, pero no podía evitar sentir desconfianza y rechazo ante cualquier tipo de contacto físico.

—Sueltame, por favor —pedí en medio del llanto y tratando de conseguir oxígeno para poder seguir respirando con normalidad él negó y en una medida desesperada, hundí las uñas de mis manos en las suyas, el terror que sentí en ese momento fué indescriptible y mi mente estaba buscando todos los recursos para protegerme a toda costa.

—No, no lo haré —respondió con firmeza mirándome fijamente a los ojos —. No lo haré hasta que te calmes y puedas estar más tranquila.

Por un momento me dejé llevar por la suave melodía de su voz, su aliento mentolado, su exquisito perfume y la suavidad de su toque, pero los recuerdos de mi pasado asecharon mi mente sin piedad alguna, haciéndome volver a vivir las emociones de aquellas oscuras noches.

Sus manos recorrían mi cuerpo desnudo con suavidad, pero las mismas no provocaban ningún tipo de placer en mí, al contrario, lo que sentía era ganas de vomitar.

Gruesas lágrimas corrían por mis mejillas sin que pudiera hacer algo por detenerlas, gemidos de dolor se quedaban ahogados en mi garganta y las cuerdas que amarraban mis manos estaba tan apretadas que no sabía que dolía más, si sus embestidas violentas, o el nudo que había hecho en las mismas.

—Eres mía —susurró en mi oído mientras seguía embistiendome con fuerza, cerré los ojos y continúe pidiendo en silencio por piedad.

No sabía cuantas veces se habían repetido ese tipo de escenas en mi vida, solo quería que esa pesadilla acabara de una vez por todas.

Me sentía cobarde, una completa estúpida e inútil por no hacer más que quedarme callada ante su abuso físico y emocional.

Era el mejor amigo de mi hermano, como otro hijo para mis padres, lo consideraba mi hermano mayor, pero su obsesión conmigo lo llevó a destruir lo poco que quedaba de mí.

Al terminar de darse placer con mi cuerpo, quitó la cuerda de mis manos y la mordaza que había puesto en mi boca para silenciar mis posibles gritos ante su acto.

—No sigas, por favor —supliqué con la voz rota y él acarició mis mejillas para negar con la cabeza rápidamente.

—No, no llores, mi flor —posó su cuerpo encima de mí y me abrazó fuerte.

En otra circunstancia y con otra persona que tal vez me trajera de manera sexual, hubiera celebrado intermamente por ese gesto, pero la situación en la que me encontraba era lo que no le deseaba ni a mi peor enemigo.

Él decía que yo era su flor, suya.

Pero su obsesión se había encargado de marchitarme, cortarme las raíces y dejarme sin ganas de vivir.

—Te odio —solté con rabia al sentir sus besos por mi cuello y él se detuvo para mirarme a los ojos.

—Tengo fé de que un día me amarás tanto como yo a tí.

—Jamás vas a tener ningún tipo de afecto de mi parte, ese será tu peor castigo por hacerme daño, te odiaré hasta el fin de mis días.

Sabía exactamente qué decir para causarle dolor, muy pocas veces lo había intentado por el miedo, pero cuando lo hacía no fallaba ni una sola vez.

—La fé mueve montañas y sé que me amarás, lo sé —se apartó de mí y entró al baño de mi habitación. Me senté en la cama gimiendo de dolor y miré mis partes íntimas para nuevamente arrancar a llorar.

Había dejado moretones en mis piernas, vientre y estómago. Pero sobre todo, en mi alma.

—¡Maldita sea, mírame y respira conmigo! —el grito de aquel desconocido me trajo de vuelta al presente.

Me encontraba entre sus brazos, sin fuerzas para poder valerme por mi misma y con la respiración entrecortada por la falta de oxígeno.

Mi pecho dolía, sentía ganas de vomitar y todo daba vueltas a mi alrededor.

No, no, no.

Otra vez no.

Me desespere al entender que estaba en medio de un ataque de pánico y quise respirar con normalidad, pero era completamente imposible.

Escuchaba la voz de aquel hombre a lo lejos pidiéndome que lo mirara a los ojos y respirara con él, pero mi mente no podía seguir sus órdenes, estaba concentrada tratando de volver a la normalidad por mi misma y quitar sus manos de mi cuerpo.

—¡No me toques! —grité desesperada y lo empuje tan fuerte como pude, él solo me miró por unos instantes y asintió para luego acercarse con más cautela.

—Tranquila, no importa que esté pasando por tu cabeza ahora mismo, pero no te haré daño, ¿está bien? —no respondí ante sus palabras y continúe llorando desesperada porque no podía respirar.

¡No me quería morir, maldita sea. No en esas circunstancias!

Luego de unos segundos de desespero total al no poder respirar con éxito, por el miedo a morir ahí, decidí hacer lo contrario a mis deseos y acciones anteriores.

Me acerque a él en una medida desesperada y apoyé mis manos en sus brazos apretandolos tan fuerte como me fue posible.

—Ayudame a respirar, por favor. No me quiero morir aquí —suplique con la voz entrecortada y él inmediatamente tomó mi rostro entre sus manos y me miró a los ojos.

—No te vas a morir aquí y menos si yo puedo impedirlo, ¿entendido? —no respondí, simplemente me dejé llevar por la suave melodia de su voz llamándome y sonreí mientras la oscuridad me atrapaba.

Sentí sus brazos rodearme y, por primera vez en mi vida, no sentí miedo del contacto físico con un desconocido.

Continúa leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la App

Último capítulo

  • LA OBSESIÓN DE LA BESTIA    Comunicado importante

    *Este mensaje se repetirá en todas las historias publicadas con el fin de que todos los puedan leer*(...)Extrañaba con todo mi corazón posar mis dedos sobre el teclado y dejar volar mi imaginación, extrañaba sus comentarios que siempre me hacen llorar de la alegría al saber que lo que hago les gusta y que su cariño sigue siendo el mismo a pesar de mi larga ausencia. Han sido meses donde me he sentido realmente mal por no poder escribir en lo absoluto, pero mi mente simplemente se quedaba en blanco a la hora de querer escribir algún capítulo. La emoción que un día sentí creando las historias, se fué y no sabía cómo recuperarla. Para quienes están aquí desde el principio, saben que aproximadamente desde abril del 2023 entré en un bloqueo de escritor que no me permitió continuar con los proyectos que tenía en mente, siendo esta la razones principales de mi ausencia y la pausa de de todas las historias en actualización. Dos años me tomó poder salir del bloqueo y recuperar la inspiraci

  • LA OBSESIÓN DE LA BESTIA    Capítulo 14

    Ada Sloan Solté un largo suspiro y finalmente me atreví a hablar luego de varios minutos en silencio. —Lo siento, Vlad —susurré con un nudo en la garganta.Nos encontrábamos sentados a un lado de la carretera desde que me atreví a ser sincera con él y conmigo misma. Porque sí, debía reconocer que mi actitud no había sido la más madura a pesar de todo lo que había pasado. Debía actuar como la mujer que era y no desde mi niña interior; ésa que aún pedía atención a gritos y a la que le estaba complaciendo el capricho de llamar la atención de Vlad. Él por su parte guardó silencio y no respondió, por lo que entendí que me estaba dejando expresarme con respeto y se lo agradecía.—Reconozco que la actitud que he tenido contigo desde hace algunos días no ha sido la más correcta ni madura y por ello te pido disculpas. —Nunca pidas disculpas, siempre ofrecelas —fruncí el ceño al escucharlo y él al entender mi gesto, continuó hablando —. Cuando te quieras disculpar con alguien, jamás le pida

  • LA OBSESIÓN DE LA BESTIA    Capítulo 13

    Ada SloanMordí mi labio con nerviosismo al terminar de escuchar las palabras de Dasha, quien se encontraba sentada frente a mí.Junto a ella se encontraba su esposo y a mi lado se encontraba Vlad, quien desde que habíamos llegado acariciaba mis piernas con la ñema de sus dedos. El acto lograba calmar mis nervios, por lo que no le había pedido que se detuviera. —De verdad lamento todo esto, Dasha —rompí el silencio de la habitación disculpándome enseguida —. No ha sido mi intención causarte molestias con respecto a este tema, sé lo difícil que debe ser para tí recordar todo eso —confesé con un nudo en la garganta. Desde que habíamos llegado a la mansión del menor de los Vólkov, mis emociones parecían haberse montado en una montaña rusa y estar atravesando la curva más grande que pudiera existir. Comenzando por el hecho de que Vlad me presentó como su novia ante Dasha y su hermano; quién era un hombre que hablaba muy poco y tenía cara de pocos amigos. Aún así, había sido muy amable

  • LA OBSESIÓN DE LA BESTIA    Capítulo 11

    Ada Sloan Gruesas lágrimas caen por mi rostro sin que pueda hacer nada por detenerlas, el sollozo ahogado en mi garganta a causa de la gruesa mano de Andrei tapando mi boca, solo me hace llorar aún más. Mi cuerpo no para de temblar, mi corazón late frenéticamente en mi pecho y yo solo quiero despertar de la pesadilla que estaba viviendo. Miro a Andrei a los ojos para ver si con eso lograba que me soltara de una vez, pero él solo se quedó en silencio mirándome fijamente. No había algún rastro de maldad o mala intención en su mirada, al contrario, me miraba con compasión, pero los sucesos del pasado no me permitan confiar en él. Primero muerta. Me removí tanto como pude para soltarme de su agarre y él me sujetó con más fuerza, lo que me dejó en evidente desventaja, intenté gritar, pero fue casi imposible que alguien pudiera oírme con su enorme mano tapando mi boca. —¡Escúchame, Ada! —me gritó en medio del forcejeo y detuve mis movimientos para mirarlo a los ojos y prestarle at

  • LA OBSESIÓN DE LA BESTIA    Capítulo 10

    Ada Sloan Al ritmo de la suave melodía que se reproduce en mi teléfono, comienzo a quitarme la ropa para ir a la cocina y prepararme algo de comer. Nuevamente, durante todo el día, no he probado casi bocado y mi estómago ruge en señal de reclamo. Con la pijama puesta, paso rápidamente por el área de lavandería dejando la ropa sucia en su lugar y me dirijo a la cocina tarareando parte de la canción que escogí para cocinar. Dejo el teléfono encima del mesón y comienzo a revisar la nevera para escoger el menú de hoy. No tengo ganas de hacer mucho, pero mi salud es primordial y no me puedo ir a dormir sin nada en el estómago, así que con este pensamiento en mente, me decido por una pasta a la Carbonara. Mi teléfono vibra anunciando una nueva notificación y sonrio al saber de quién se trata, rápidamente lo tomo entre mis manos y mi sonrisa se intensifica al ver el nombre que aparece en la pantalla. Mensaje recibido — 8:34 pm. Vlad Vólkov. “No dejo de pensar en tí 🖤” Sin quita

  • LA OBSESIÓN DE LA BESTIA    Capítulo 9

    Ada Sloan Le di un sorbo a mi café y rápidamente comencé a pasar la historia médica de mi paciente a una hoja en blanco, debía apresurarme si quería entregarla a tiempo y salir de mi guardia temprano. El área de emergencias estaba repleto de pacientes, lamentablemente había ocurrido un accidente de tránsito donde habían estado involucradas varias víctimas y todo era un caos. Tenía la esperanza de poder dormir un poco en esta guardia, pero por los vientos que soplan, eso no se podrá. Desvié mi atención de los papeles que tenía frente a mí y sonreí para tomar el teléfono y escribirle un mensaje a Vlad. Últimamente teníamos esa costumbre, pasábamos prácticamente todo el día hablando por mensajes y no podía negar que me encantaba hacerlo. Sabía que me estaba adentrando en un terreno peligroso, él era un hombre muy misterioso y reservado, pero aún así tenía algo que me encantaba y no podía negarlo. Tecleé rápidamente un mensaje para él y nuevamente dejé el teléfono en su lugar para

Más capítulos
Explora y lee buenas novelas gratis
Acceso gratuito a una gran cantidad de buenas novelas en la app GoodNovel. Descarga los libros que te gusten y léelos donde y cuando quieras.
Lee libros gratis en la app
ESCANEA EL CÓDIGO PARA LEER EN LA APP
DMCA.com Protection Status