Compartilhar

CAPITULO TERCERO

Autor: AZAHARA
last update Data de publicação: 2023-03-30 20:42:43

La ceremonia se celebró en el juzgado a las diez como me dijo Mario, siendo como testigos de la boda, mi amigo Brody y el abogado de Mario. Fue muy cortita, pero cuando nos intercambiamos los anillos y el funcionario nos dijo que nos podíamos besar, yo no sabía que hacer siendo Mario el que se lanzó a mis labios, dándome un beso que me dejo casi sin poder respirar. Cuando la ceremonia termino y me despedí de mi amigo las lágrimas se hicieron presentes en los dos. subiendome con mi hija despues, a la limusina  con Mario, llevándonos el chofer a la casa donde vivía su madre Adelina. Nada más entrar en la casa, Maria la sirvienta me reconoció enseguida dándome un abrazo cogiendo a mi hija en sus brazos, besándola en sus gorditos mofletes.

— Que alegría Erika, que seas tú la que se ha casado con Mario, ya temía que hubiese una de sus — Mario no la dejo terminar de hablar

— María, no me gusta que hables así — le dijo Mario muy serio

— Ya conoces la casa, acomódate donde quieras, yo tengo trabajo — me dijo Mario

A la hora de comer nos sentamos los dos solos en la mesa, ya que mi pequeña se quedó dormida en su cuna.

— Sabes que tienes que hacer las obligaciones de esposa, tienes que acompañarme en los viajes, en cenas de negocios y eventos donde necesite que estes presente — me dijo

— Entonces tendré que contratar una niñera, porque mi hija es muy pequeña — contesté

— Haz lo que tengas que hacer con tu hija, no te impediré nada — me dijo muy serio

El tiempo fue pasando, pero el carácter serio de Mario no cambio en nada, me hablaba como si diera ordenes, venía a casa cuando quería, y como quería, despertando a mi hija algunas veces. Una noche de calor me acosté en la cama con un camisón corto, cuando me estaba quedando dormida, escuché a mi hija llorar, me levanté enseguida de la cama para ir a su dormitorio viendo a Mario con ella en brazos, cuando entré él me miro de arriba abajo y viceversa.

— Ya se está quedando dormida, tranquila — me susurro

Cuando la dejo en la cuna, me gire para irme a mi dormitorio siguiéndome Mario, apoyando su brazo en el marco de la puerta.

— Estas, preciosa con ese camisón, lástima que no me dejes quitártelo   — me dijo

— Mario por favor, buenas noches — contesté

 — ¿Por qué?, ¿te doy miedo querida esposa?

 — No, pero no voy a follar contigo si es lo que estás pensando 

— Erika, estamos casados, no tenemos obligaciones con otras parejas, ¿Por qué no disfrutar estos meses los dos? — me dijo acercándose a mi

— Te lo advierto Mario, no te acerques más, vete de mí dormitorio

— Venga Erika, me deseas como yo te deseo a ti — me dijo empujándome tumbándome en la cama. 

 — Vete por favor, Mario — grité 

Se puso encima de mí, apretando su boca con la mía, mientras yo intentaba apartarlo escuchando como se bajaba la cremallera de su pantalón, arrancandome las bragas despues, le mordí en el labio, pero me dio una bofetada sintiendo como  su miembro se adentraba en mi ser y me hacía suya.

— No Mario por favor   — le suplique llorando 

— Tu lo has querido, me has provocado con ese pequeño camison, eres mi mujer y si no puedo follarme a ninguna mujer, tú tienes obligación de complacer los deseos de tu marido — me dijo

Cuando senti como se corria en mi interior, nos miramos a los ojos, seco con sus dedos mis lágrimas, rozando sus labios con los míos.

 — Eres preciosa Erika, te deseaba desde que te vi entrar en el despacho de mi abogado — me dijo

 — Vete por favor, Mario, déjame sola — le suplique 

Todos los días desayunábamos juntos, pero yo evitaba mirarlo, el recuerdo de mi violación y el que me tomara Mario a la fuerza, me hizo que cada vez que estuviera a su lado mi cuerpo temblara.

— Mañana tenemos que viajar, prepara tu equipaje todo el mundo espera verme llegar a la recepción con mi esposa — me dijo

 — Tendré que buscarle a mi hija una niñera — contesté

— Si necesitas dinero dímelo, haz lo que mejor veas —

Por la noche cuando acosté a mi hija me dediqué a preparar el equipaje, escuchando cuando Mario entró en la casa, intenté cerrar la puerta de mi dormitorio, pero no pude por él estaba apoyado en el marco de la puerta mirándome.

— Vamos a Paris, mañana te tienes que comprar un vestido de fiesta para la recepción— me dijo

— De acuerdo ¿puedes marcharte por favor? Quiero dormir —

— Saldremos mañana temprano, buenas noches — dijo marchándose

Me levanté temprano al día siguiente, me duché y despues de vestirme fui a la cocina para tomarme un café.

— Buenos días — me dijo Mario asustándome

—Buenos días, podrías hacer algo de ruido, me has asustado — le dije

 — Lo siento, no era mi intención asustarte, termina de tomarte el café salimos enseguida para el aeropuerto — me dijo

Me tomé el café dejando la taza encima de la encimera, fui a la habitación de mi hija viendo al lado de la cuna a María.

— Vete tranquila mi niña, si pasa algo ya te avisare — me dijo

Besé en la frente a mi pequeña, le di las gracias a María, cogí mi bolso y mi equipaje dirigiéndome al vehículo donde ya me esperaba el chofer con la puerta abierta, cuando el chofer puso el equipaje en el maletero del vehiculo, arranco llevandonos  despues al aeropuerto. Al llegar a Paris, nos esperaba otra limusina a pie de pista, subimos al vehiculo llegando poco despues al hotel, donde todos los empleados se deshicieron en halagos con Mario. Uno de los botones cogió nuestro equipaje haciéndonos acompañarle hasta el ascensor, subimos hasta la última planta donde estaba la habitación. Nada más entrar cogí mi equipaje sacando algo de mi ropa ya que necesitaba ducharme, fijándome en la mirada de lujuria de Mario.

Me llevó a varias tiendas, donde encontré un vestido precioso, Mario escogió los zapatos y un bolso de mano, luego fuimos por deseo de él a una joyería y aunque me negué, me regalo un collar con varios diamantes y los pendientes a juego, pagando él una fortuna por las dos cosas. Despues de las comprar comimos en el restaurante del hotel, subiendo a la habitación al terminar de comer. Mientras él miraba unos documentos, prepare el jacuzzi, me desnude metiendome dentro del agua para relajarme.

Por la noche para ir a la recepción, Mario se puso un traje azul oscuro y camisa blanca, dejándome impresionada por lo guapo que estaba.

— Te espero en el bar, no tardes — me dijo cuando iba a salir de la habitación.

Me arregle mirándome en el espejo, lo bien que me sentía el vestido que me regalo, poniéndome también las joyas, cogí mi bolso, salí de la habitación dirigiéndome al bar del hotel donde Mario me esperaba, pero cuando entre me di cuenta de que Mario estaba acompañado por una mujer rubia y muy guapa.

— Buenas noches — dije mientras Mario me miraba de arriba abajo

— Buenas noches, Vanesa te presentó a mi esposa, lo siento, pero tenemos que marcharnos— dijo Mario

Salimos del hotel subiendo a la limusina, en el trayecto hasta la recepción me quede sin palabras viendo lo bonita que era Paris de noche. Cuando llegamos a la recepción, nada más bajar del vehículo rodearon a Mario varias mujeres comiéndoselo con sus miradas. Cogió mi mano, y nos mezclámos con los invitados presentándome como su esposa a sus amigos y socios, en un momento de la noche, me fui al baño para retocarme el maquillaje acercándose una mujer joven a mí.

 — Con que tú eres la esposa de Mario O "Brien — me dijo

  — Si soy su esposa, me llamo Erika — me presenté

— Apártate de él, ¿me oyes? Mario es mío, quedas advertida monina — me dijo 

Sali del baño acercándome a Mario sin comentarle lo que acababa de pasar en el baño, ya que lo nuestro era un acuerdo y sabía que él volvería a su vida anterior, así que decidí restarle importancia a la amenaza de la mujer. Ya de madrugada decidimos marcharnos de la recepción, subimos a la limusina llegando al hotel poco despues, cogimos el ascensor subiendo a la última planta. Entramos en la habitación, dirigiéndome al baño para cambiarme de ropa, me puse el pijama acostándome despues en la cama quedándome dormida enseguida por el cansancio. Me desperté sintiendo una mano acariciando mi cuerpo viendo que era Mario.

— Mario ¿Qué estás haciendo?   —

 —Cállate, eres mi mujer y te deseo — me dijo apestándole el aliento a wiski

—  Pero yo no y además estas borracho, déjame en paz — dije  

— Me das lo que quiero o te ato a la cama — me dijo

— No te voy a dar nada, hay muchas mujeres que estarían encantadas búscate una — contesté

 — No las necesito, ya te tengo a ti y me lo vas a dar, soy tu marido — 

Intenté levantarme de la cama, pero lo tenía encima y no pude, me quiso quitar la camiseta del pijama mientras yo intentaba apartarlo con mis manos, pero me cogió las manos subiéndolas por encima de mi cabeza, bajándose la cremallera del pantalón con su otra mano, pudiendo yo darle entonces una patada en sus coronas reales, levantándome despues de la cama encerrándome en el baño.

— Puta, si no quieres atente a las consecuencias — me dijo

— El acuerdo que firme, no decía que me hicieras tuya cuando quisieras — le grite

—Si no me das lo que deseo de ti como mi mujer que eres, llamaré a mi abogado para que llame a los servicios sociales ¿lo quieres así? — me dijo

Sali del baño temblando, mirándonos los dos a los ojos.

— Eso está mejor, ahora desnúdate y ven aquí, te voy a hacer el amor hasta que te quedes sin fuerza para gritar — me dijo muy enfadado

Me acerque temblando a la cama viendo como Mrio se desnudaba tambaleandose, me tumbe en la cama cerrando los ojos, cuando senti como besaba y mordia cada centimetro de mi cuerpo. Pero yo no podia disfrutar de ese momento, lo único que deseaba era que se cansara pronto y se durmiera.

Al día siguiente cuando me desperté, me costó levantarme ya que tenía el cuerpo dolorido, entré en el baño mirándome en el espejo todas las marcas que Mario me había dejado en mis pechos y cuello con sus dientes, me senté en el inodoro llorando desconsoladamente sintiéndome sucia, me duché saliendo despues del baño con el albornoz, viendo en la terraza a Mario desayunando tranquilamente.

— Buenos días, no sabía que te apetecería y he pedido unos bollos y magdalenas ¿Quieres café? — me preguntó

— Si gracias — le dije cogiendo la taza que me ofrecía

Despues de desayunar, Mario se vistió marchándose sin decirme absolutamente nada, lo que aproveche para coger mi móvil llamando a su abogado, contestándome este al segundo toque.

— Buenas soy Erika O "Brien — le dije titubeando

— ¿En qué puedo ayudarla? — preguntó

— Por favor quisiera saber una cosa, ¿podrían los servicios sociales quitarme a mi hija, estando casada con Mario? — le pregunté

— No le voy a preguntar nada señora, pero si mi cliente desea romper el acuerdo, el mismo puede llamarlos y le quitarían a su hija — contestó

— Gracias y por favor no le diga a Mario que hemos tenido esta conversación — le rogue

— No se preocupe, buenos días, señora — me dijo terminando la llamada

Continue a ler este livro gratuitamente
Escaneie o código para baixar o App

Último capítulo

  • LA VERDAD OCULTA DEL CEO   LA RECUPERACIÓN

    MELISA Me desperté en la madrugada, sola en la cama, me levanté para ir a la cocina a por un vaso de agua, vi una luz tenue en el salón, abrí la puerta para ver si había alguien viendo a Mario con una botella de whisky y un vaso en ambas manos. Me acerqué a él mirándonos los dos a los ojos. — ¿Qué estás haciendo? — le pregunté — Ya lo ves, emborrachandome en casa, por no buscar a una puta de la calle y follarmela — contestó — Si quieres por mi no te prives, si tan infeliz te hago en la cama – le dije viendo de qué forma habría Mario los ojos, asustandome — ¿Erika? tu siempre me has echo feliz en nuestra cama,y en todo lo hemos echo juntos — me dijo — Mario estoy embarazada y no puedo hacer muchas cosas, pero si puedo hacer que me ames aún más – le dije Dejó el vaso y la copa en la mesita acercándose a donde yo estaba,puso su mano en mi nuca acercando despacio sus labios a los míos, besándonos los dos con deseo. – Has vuelto, ¿eres tú mi mujer? – me dijo llorando mientras me abr

  • LA VERDAD OCULTA DEL CEO   EL ALTA DEL HOSPITAL

    Después de hablar con mi amigo, entramos en la clínica, cuando llegamos a la UCI, Maria se puso a llorar al ver a Erika con los tubos y las máquinas que tenía en el cuerpo, se acercó a ella besándole la frente y hablándole, después me acerque yo con mi hija, acerque carita a la mejilla de su madre manchandola de babas, Maria le cogió la mano a mi mujer hablándole mientras yo sentaba a mi hija en el regazo de su madre, moviéndose mi pequeña y chillando mientras se reía y fue cuando me pareció que Erika abría los ojos.saliendo Maria de la habitación corriendo para llamar al doctor, quedandome yo con Erika mirándola, porque deseaba que lo primero que viera cuando abriera los ojos era a nuestra hija y a un hombre que la amaba con locura.el doctor entró en la habitación dirigiéndose a la cama donde estaba mi mujer, le miro los ojo, le tomó el pulso, la examino y se dirigió a nosotros para hablarnos.— Parece que va saliendo del coma, dejenla descansar y si hay alguna novedad les aviso – n

  • LA VERDAD OCULTA DEL CEO   DESESPERACIÓN

    MARIO Estaba teniendo pesadillas, veía a Erika muerta llamandome, me levanté de la cama asustado y empapado de sudor, me di una ducha y fui a la cocina a por un vaso de agua cuando de pronto empecé a escuchar mi móvil , lo cogí enseguida, sintiendo que algo malo habia pasado — Mario soy Robert – me dijo — ¿Has encontrado a mi mujer? – pregunté enseguida — Si, la han dejado tirada cerca de la puerta de urgencias en el hospital, pero tengo que decirte que no son buenas noticias — — Voy enseguida, luego me cuentas – le dije terminando la llamada Me fui a mi dormitorio, vistiéndome muy nervioso, me acerque al dormitorio de Maria sobresaltandose ella cuando la desperté. —¿Qué pasa Mario? — me preguntó — Han encontrado a Erika, está en el hospital, cuida de Lidia por favor – le dije Sin esperar a que Maria me respondiera, salí de mi casa, subí al coche y apretando el acelerador lo más que pude me marché a la clínica donde se encontraba mi amor, mi mujer. Cuando llegue y aparque el

  • LA VERDAD OCULTA DEL CEO   SOSPECHOSA

    MARIO La fiesta estaba siendo un éxito un éxito, y yo estaba contento de como los invitados disfrutaban de mi hija jugando con ella, aunque me faltaba lo más importante, mi mujer, pero cuando vi el semblante que tenía la cara de María toda mi felicidad se vino abajo, temiendo que algo pasaba, así que decidido me acerqué a ella para preguntarle si pasaba algo. -— ¿Qué pasa María? ¿Dónde está mi mujer? -— le pregunté -— No lo sé Mario, ay mi niña ¿Dónde estará?, vino un hombre que quería hablar con ella y Erika salió de la casa para ver que quería, pero no la encuentro por ningún sitio. — ¿Por qué no me lo has dicho antes, voy a buscarla -— le dije — Mario es mejor que llamemos a la policía, — me dijo Llame a mi amigo que era teniente en la policía, tardando unos minutos en llegar a mi casa, aunque a mí me parecieron horas. — Gracias por venir Robert, mi mujer ha desaparecido, según nuestra niñera vino un hombre a mi casa preguntando por ella, tienes que encontrarla por fa

  • LA VERDAD OCULTA DEL CEO   EL SECUESTRO

    El día que decidí volver a la casa de Mario, Brody se enfadó muchísimo conmigo repitiéndome una y otra vez todo lo que me hizo pasar, pero yo aún amaba a Mario y estaba segura de que, si le daba otra oportunidad, podría tener la familia que yo tanto deseaba y mi hija crecería teniendo a sus padres juntos. Recogí parte de mis cosas de casa de Brody ayudándome Mario a trasladarlas a su casa. Nada más llegar deje a mi hija con María para bajar lo que me lleve de la casa de Brody, escuchando de pronto un grito asustándonos Mario y yo. Corrimos hacia dentro de la casa, viendo a mi hija andar sola y al ver mi hija a Mario, escuchamos como decía ""PAPA"" cogiéndola en brazos su padre, besándola mientras le caiga alguna lágrima por sus mejillas. — Gracias cariño por volver conmigo y darme esta maravillosa hija, os amo mucho Erika — me dijo Mario Aunque dormíamos separados todavía, cada vez que nuestra hija lloraba por las noches, me levantaba viendo a Mario con su hija en brazos acunándola

  • LA VERDAD OCULTA DEL CEO   LA PETICION DEL CEO

    Las horas se me hicieron muy largas hasta que, al día siguiente, escuché el timbre de la casa de Brody, cuando abrí la puerta vi a Mario con mi hija en brazos, la cogí y sentándome en el sofá la puse en mi regazo, besándola y llorando de felicidad. mientras Mario me miraba al mismo tiempo que acariciaba mi cabello. — Vuelve conmigo a casa Erika, te amo -- me dijo — Si fuera verdad que me amas, no me hubieras quitado a mi hija Mario, y hubieras confiado en mi -- le dije -- Leonor me cegó y la culpa fue mía, por no ver la verdad, pero por favor dime si me darás otra oportunidad, te lo pido de rodillas si quieres, me gustaría estar contigo viendo como mi hijo crece en tu vientre, no me quites eso por favor -- me dijo — Me lo pensaré, dame tiempo ahora solo quiero estar con mi pequeña y no me importa nada más — dije Una semana despues, fui a la casa de Mario, necesitaba hablar con María ya que encontré trabajo en un bar como camarera y quería que a mi hija la cuidara la mejor niñ

Mais capítulos
Explore e leia bons romances gratuitamente
Acesso gratuito a um vasto número de bons romances no app GoodNovel. Baixe os livros que você gosta e leia em qualquer lugar e a qualquer hora.
Leia livros gratuitamente no app
ESCANEIE O CÓDIGO PARA LER NO APP
DMCA.com Protection Status