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CAPÍTULO 43 – El eslabón más débil

Autor: Aymara
last update Fecha de publicación: 2025-11-28 22:52:15

CAPÍTULO 43 – El eslabón más débil

Por órdenes directas de Camilo, la vigilancia sobre la manada Rukawe se intensificó hasta convertirse en una sombra constante. Ethan, junto con otros dos lobos de confianza, había recibido la instrucción de no apartarse ni un segundo de los alrededores del territorio enemigo. Camilo siempre había sabido que los Rukawe eran una manada fuerte, organizada y con principios férreos. Pero lo que no imaginó —lo que jamás creyó posible— fue descubrir que todos los hij
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  • LOBISON: El Séptimo Hijo Varón    EPÍLOGO — Un nuevo Camino 

    EPÍLOGO — Un nuevo Camino Había pasado exactamente un año desde que el búnker de la Corporación Ardeón se convirtió en una pira de silicio y soberbia. Un año desde que Camilo Ardeón, en su último suspiro de malicia, le arrebató a la manada su posesión más valiosa: el anonimato.Tao caminaba por el sendero que conectaba la aldea vieja con los nuevos asentamientos. Ya no vestía como el joven impulsivo de antes. Llevaba una túnica de lino oscuro y cuero, y en su brazo derecho lucía una marca grabada a fuego: el símbolo de la Amalgama. A su paso, los lobos de la Guardia de la Reina inclinaban la cabeza. Ya no había rastro de las luces rojas en sus ojos; ahora eran hombres y mujeres que aprendían, con dificultad, a ser libres de nuevo.Se detuvo frente al hospital. Aña estaba sentado en un banco de madera, tallando una pieza de cedro con una mano lenta pero precisa. A pesar del año transcurrido, las cicatrices de la plata fundida seguían marcando su cuello como venas de ceniza. El sexto h

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    CAPÍTULO 89— El fin del SecretoEn el centro del patio principal, rodeada por los restos de la pasarela de seguridad y los cadáveres de los mercenarios humanos, Kerana permanecía de pie. No estaba transformada, pero su presencia era más imponente que la de cualquier bestia. Su piel, manchada de hollín y sangre ajena, emitía un fulgor blanco plateado que cortaba la penumbra. A su alrededor, más de doscientos lobos de la Guardia Negra, ahora libres del yugo químico, montaban guardia. Formaban un círculo concéntrico de pelaje y colmillos, con las cabezas bajas en señal de respeto hacia la mujer que les había devuelto el alma.Kael, el lobo gris que había liderado la rebelión, se mantenía a su derecha, observando con ojos amarillos la entrada del complejo. Un aullido familiar resonó en la distancia, y pronto, una patrulla de los Rukawe irrumpió en el claro.Iker y Arasy lideraban al grupo. El Alfa de Rukawe se detuvo en seco al ver la escena. Su mirada recorrió el ejército de lobos descon

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    CAPÍTULO 88– El Rugido TUWUN Desde la pasarela superior, el Coronel Varga, con el rostro parcialmente quemado por la onda de choque anterior, gritaba por su comunicador, su voz amplificada por los altavoces del complejo.— ¡Fuego de supresión! ¡No dejen que respire! ¡Si los especímenes no obedecen, eliminen a la manada entera!Los mercenarios humanos, parapetados tras barricadas de polímero reforzado, abrieron fuego. Una lluvia de proyectiles de pulso y dardos de plata trazó líneas de muerte en la penumbra. Kerana no se movió. No necesitaba hacerlo. Los lobos de la Guardia Negra, impulsados por sus implantes, se lanzaron al ataque, pero algo en el aire los detuvo a mitad de camino.Kerana cerró los ojos. Sintió el latido de la tierra bajo sus pies, una vibración que viajaba desde los bosques lejanos de Rukawe hasta el concreto estéril de la ciudad. Lentamente, Kerana inhaló. Sus pulmones se expandieron más allá de su capacidad humana. Su piel, manchada por la ceniza y el hollín, emp

  • LOBISON: El Séptimo Hijo Varón    CAPÍTULO 87— La reina de las sombras

    CAPÍTULO 87— La reina de las sombras— Tao… por favor —susurró ella, su voz quebrándose contra el ruido de las alarmas de emergencia— No me dejes en este mundo sin tu luz. Ya ganaste. Ya lo borraste. Vuelve conmigo.Pero Tao no respondió. Sus ojos permanecían cerrados, atrapados en el laberinto de sombras donde había ido a cazar la conciencia de Camilo.Un ruido metálico, rítmico y pesado, la obligó a levantar la vista.Desde las sombras de los almacenes circundantes y los restos de la entrada principal, empezaron a emerger figuras que no parecían de este siglo. Eran los miembros de la "Guardia Negra". Veinte lobos masivos, de pelajes oscuros y erizados, cuyos cuerpos habían sido deformados por las inyecciones constantes de suero Alfa y Apex. Llevaban arneses tácticos con luces rojas parpadeantes que inyectaban sedantes y estimulantes directamente en sus espinas dorsales. Sus ojos no tenían pupila; eran orbes de un rojo sintético y brillante, reflejando una furia que no era suya, sino

  • LOBISON: El Séptimo Hijo Varón    CAPÍTULO 86 — El sacrificio 

    CAPÍTULO 86 — El sacrificio — Es inútil, Tao —la voz de Camilo resonó desde todas las direcciones, — Intentas borrar a un Dios usando las herramientas de un animal. Yo no soy solo carne; soy la suma de todos los datos que he robado.Tao no respondió con palabras. Su forma astral, envuelta en un aura de sombras líquidas que recordaban a la corona del Lobisón, se movió con la velocidad de un pensamiento. Extendió sus manos y tocó una de las paredes de cristal del laberinto.— Protocolo de Purga: Inicio —sentenció Tao.Su voluntad mental se convirtió en un virus. En el plano físico, el cuerpo de Tao se arqueó violentamente hacia atrás. Un crujido seco resonó en su columna y un hilo de sangre espesa comenzó a brotar de sus ojos, surcando sus mejillas como lágrimas de rubí. Kerana soltó un grito de pánico, pero no soltó el agarre.— ¡Tao! ¡Tu temperatura! —exclamó Kerana. Su palma, apoyada en la pierna de él, sentía un calor abrasador, como si la sangre de Tao se hubiera convertido en plo

  • LOBISON: El Séptimo Hijo Varón    CAPÍTULO 85— La última Invasión 

    CAPÍTULO 85— La última Invasión — ¿Sientes eso, Tao? —la voz de Camilo era una distorsión metálica que parecía salir de varios altavoces a la vez— Es el silencio del sistema nervioso. He borrado los receptores de dolor de mi neocórtex. Para mí, tu mejor golpe es solo un dato estadístico, una fluctuación en mis sensores de impacto. Tú, en cambio, te estás desangrando.Tao escupió un coágulo de sangre y levantó la vista. Sus ojos blancos, el signo de la Amalgama activa, destellaban con una furia desesperada.— Tu sistema no procesa el dolor, Camilo —jadeó Tao, intentando ponerse en pie— pero tampoco procesa el honor. Eres una carcasa vacía.— ¡KERANA! —gritó Tao.— No interfieras, princesa —dijo Camilo, sin siquiera mirarla— Este es un duelo entre el pasado de tu especie y el futuro de la mía. Tu sangre es el premio, no el combatiente.Camilo se lanzó sobre Tao con una velocidad que la física biológica no debería permitir. Sus garras de plasma trazaron un arco de fuego en la penumbra.

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