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Descubiertos en el baño

last update Data de publicação: 2024-07-10 07:54:11

Nunca había sido capaz de ser tan animal con nadie. Sara despertaba emociones en mí que ni siquiera sabía que podía tener.

Agarré sus bragas en mi puño, y gimió cuando separé la tela de su cuerpo. Después de tirarlas al suelo, comencé a acariciar todo su cuerpo hasta los hombros.

Bajé mis dedos por su brazo, hasta sus manos, ordenándole que las pusiera sobre la mesa del tocador, doblándome ligeramente sobre ella.

Agarré mi miembro y la provoqué, rozando su entrada con la punta.

Me excité más c
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Comentários (2)
goodnovel comment avatar
Zuleidy Gordillo
pero Harvey le dió dinero a Sara a cambio de sexo, no fue para que fingiera ser su novia?
goodnovel comment avatar
Zuleidy Gordillo
ay Harvey y ahora que vas hacer
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Último capítulo

  • La Asistente del señor Norton   Entregados el uno al otro

    SaraEl aire estaba cargado, no solo de calor, sino de algo más profundo, más denso. Harvey Norton estaba justo frente a mí, y por primera vez me sentía completamente fuera de control, algo que rara vez me ocurría.—Te deseo —susurré, mi voz temblaba ligeramente. Lo miré a los ojos, esperando cualquier tipo de respuesta.Vi cómo su cuerpo se tensaba por un instante. Era una respuesta sutil, pero el deseo que se apoderó de él era innegable. Me estremecí cuando su voz ronca rompió el silencio.—Ya me tienes —dijo, acercándose aún más, con esa intensidad que me hacía arder desde dentro. Volvió a besarme, con sus labios exigiendo más, como si el simple contacto no fuera suficiente.Era como si todo mi cuerpo ardiera. Sentía llamas a mi alrededor, envolviéndome, pero no era el calor de la noche, era el calor de su cuerpo, de sus manos firmes que me sujetaban. Me puse de puntillas, y mis labios atacaron los suyos, queriendo sentir más, más de él. Las manos de Harvey viajaron desde mi pech

  • La Asistente del señor Norton   Decisión y redención

    Apenas entré a mi habitación, el desorden de la cama parecía burlarse de mí. La había dejado así intencionalmente, como si hubiese pasado la noche allí, pero en realidad, cada noche desde que llegué al hotel la había pasado en la habitación de Sara. Sacudí la cabeza, intentando apartar el pensamiento de ella, y lancé las llaves y la billetera sobre la mesita. El sonido metálico de las llaves al golpear la superficie de madera resonó en el silencio, como un recordatorio de mi soledad. Suspiré y me dirigí al baño para tomar una ducha.Encendí el grifo y dejé que el agua caliente cayera sobre mis hombros, relajando los músculos tensos por los pensamientos que me acosaban. Mientras el vapor llenaba el pequeño espacio, no pude evitar que mi mente viajara a todas las veces que había compartido la ducha con Sara. Recordé la forma en que se reía cuando el agua caía sobre su rostro y cómo su piel brillaba bajo la luz tenue del baño. Cerré los ojos, dejando que las imágenes me envolvieran, p

  • La Asistente del señor Norton   El peso de la realidad

    Harvey Me encontraba sentado en esa sala abarrotada de personas, rodeado de compañeros y desconocidos, mientras el sonido monótono del orador resonaba en el auditorio. Golpeaba rítmicamente mi bolígrafo contra la carpeta que tenía frente a mí. El seminario trataba sobre cambios anticipados en el mercado, un tema que normalmente me habría interesado bastante, pero hoy no podía concentrarme. Mi mente estaba en otro lugar, o más bien, en otra persona.Sara.No había escuchado una sola palabra de lo que decían en las últimas dos horas. Todos los números, gráficos y previsiones pasaban por mi cabeza sin dejar huella. Todo lo que podía pensar era en ella. “¿Cómo es posible que ella tenga tanto poder sobre mí?,” me pregunté con frustración.Del otro lado de la mesa estaba Sara sentada, aparentemente atenta a la presentación. Pero sabía que ella también estaba distraída. En ese instante, me di cuenta de que nuestros mundos fuera de la habitación del hotel eran diferentes. Dentro de esa

  • La Asistente del señor Norton   Miradas y palabras no dichas

    Termino de colocarme la toalla después de la ducha y me apresuré a salir del baño. El fresco roce del algodón en mi piel era una pequeña distracción, pero no podía evitar sentir la presión de la situación. Con un profundo suspiro, abrí la puerta y salí al dormitorio, donde lo vi sentado en la cama, con su mirada fija en mí. —Solo necesito… —comencé a decir, pero me detuve en seco al notar mi maleta abierta sobre la cama. Harvey asintió con una ligera inclinación de cabeza, pero no se movió ni me habló. Normalmente, no me preocupaba demasiado por mi cuerpo, pero ahora, con solo una toalla y él mirándome, me sentía extrañamente incómoda. Me apresuré a recoger algunas cosas y, sin mirar hacia atrás, regresé al baño para vestirme. Me puse una coleta con manos temblorosas, tratando de recuperar mi compostura. Pensé que sería mejor terminar de arreglarme más tarde. Tomé las llaves de la encimera y salí de la habitación, intentando calmar mis nervios. Noté que Harvey seguía

  • La Asistente del señor Norton   Corazones entrelazados

    Podía sentir la respiración agitada de Harvey contra mi piel, y sus manos firmes sujetaban mis caderas con una fuerza que me dejaba sin aliento. El deseo entre nosotros era palpable, como una corriente eléctrica que nos envolvía, y cuando él se inclinó ligeramente para tomarme de las nalgas, supe que ya no había vuelta atrás.Me aferré a sus hombros, sintiendo cómo me elevaba con facilidad, mis piernas rodearon su cadera en un movimiento automático, instintivo. Harvey me presionó contra la pared nuevamente.—Tu es fait pour moi —susurró en mi oído, y esas palabras me recorrieron como un rayo. Me sentí al borde de la desesperación, incapaz de contener el deseo que me consumía.—Hazmelo, Harvey —pedí, mi voz rota por la urgencia. No podía esperar más, no quería esperar más.Él no necesitó que se lo repitiera. Con un solo movimiento, se introdujo en mí, arrancándome un jadeo que resonó en las paredes de mármol como un eco. La sensación de plenitud fue tan intensa que me arqueé contra

  • La Asistente del señor Norton   Marca de deseo y poder

    Me encontraba atrapada entre el frío mármol de la pared y el calor abrasador de su cuerpo. Harvey me volteó con fuerza, obligándome a mirarlo a los ojos. Sentí la firmeza de su agarre en mis muñecas, levantándolas por encima de mi cabeza, inmovilizándome en un gesto autoritario que me hizo estremecer de anticipación.—No te muevas —me ordenó con severidad, su voz grave resonaba en el reducido espacio.El frío de la pared contrastaba de manera abrumadora con el calor que emanaba de su piel. Mi respiración se hizo entrecortada mientras él comenzaba a plantar besos en mi cuello, descendiendo lentamente hacia mis hombros. La fricción de su barba rasposa contra mi piel sensible enviaba oleadas de placer directo a mis sentidos. Todo mi cuerpo se tensaba, queriendo más y a la vez resistiéndome, pero era inútil; la presión de su cuerpo contra el mío era una cárcel deliciosa de la que no quería escapar.Sus labios continuaron su descenso hasta mis pechos, y sentí que mi aliento se detenía cu

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