INICIAR SESIÓNEl sentimiento que portaba Harry era de enojo y tristeza, se encontraba solo en su habitación miraron por la ventana. Karl se había retiro poco tiempo después que se dio cuenta de que su madre estaba escuchando la conversación que tenía con el joven moreno, ambos chicos se encontraban tristes, pero por razones diferentes. Harry había tenido su primera transformación hoy, y aunque en la escuela se lo habían explicado se sintió molesto porque muchos de sus compañeros sentían que no iba a lograr hacerlo por ser un mestizo.En algún momento quiso hablarlo con Katherine, el cómo se había sentido hace días atrás, pero era humana...
El propio Harry sabía que ambos eran diferentes y que ella no entendería el cómo se sentiría, con Dominik nunca había hablado mucho, pero aun así sabía que tenía la confianza para hacerlo. Incluso también con Noah, pero... Este era un Beta. Ya habían pasado unas cuentas horas de lo que había pasado y en ningún momento llego a salir de su habitación, no tenía a otro lado a dónde ir más que la mansión, escucho unas toques leves a la puerta y eso llamo su atención.
— Pase... — La puerta de madera se abrió con cuidado mostrando a Dominik, Harry por dentro sintió una leve culpa al verlo allí. Sabía que el esposo de su madrina trabajaba en la empresa y que se encontraba ocupado, y que lo llamarán por el problema que hubo hacía que se sintiera culpable por hacerle perder su tiempo. El Alfa cuando estuvo dentro de la habitación la cerro y se sentó a un lado de Harry, el sofá que estaba justo en la ventana y era lo suficientemente grande para ambos.
Por un momento ningún hablo, Dominik había pasado por la escuela primero y le habían explicado lo que pasó, pero cuando llegó a la mansión quiso hablar con su esposa y aunque la busco por todos lados no la encontró, y ningún empleado la vio tampoco.
— Estás suspendido por tres días en la escuela y Karl dos días... — Harry no le importaba que lo suspendieran, en ese momento lo veía como algo irrelevante y eso podía notarlo el Alfa. — No he hablado con Katherine sobre lo que pasó, me lo han dicho las empleadas… — Nuevamente, el moreno se quedó callado sin verlo al rostro. — Dime lo que pasó, Harry. — Los labios morenos del niño se fruncieron al sentir un sentimiento de ansiedad en su cuerpo, su corazón comenzaba a latir con más fuerza y se sentía extrañamente ansioso por lo que pasaría.
— Me lo habían explicado en la escuela… sobre nuestra primera transformación, pero me hubiera gustado que me lo hubieran dicho acá. Solo me dijeron que pasaría cuando menos me lo espere y cuando estuviera tranquilo, pero no fue así. — El rostro de Harry se frunció. — Ese niño me estuvo molestando por varias semanas atrás, me decía que por ser un mestizo no me podía transformar y que todos mis compañeros ya lo habían hecho... No le quise decir nada a nadie y mucho menos a Katherine, pero hoy me llegó a molestar mucho más, sentía unas fuertes emociones dentro de mí y como algo se apoderaba de mi cuerpo... Intenté controlarme, pero él seguía diciendo cosas y le tiré el balón... Hasta que deje que todo lo que sentía fluyera y salió mi lobo interior. — Dominik entendía a Harry, sabía el sentimiento que tuvo en esa pelea y como era que tu lobo interior se apoderará de tu cuerpo y actuará por defensa. — Dolió... Dolió cuando me transforme y cuando mi cuerpo volvió a como estaba. — Dominik soltó un suspiro.
— Sí... Nadie te avisa si te llega a doler, pero solo dura cinco veces en las que te vas transformando. Yo también pase lo mismo que tú, Harry. En mi caso la primera vez que pasó fue cuando sentí que le daban mucha atención a mi hermano menor, en ese momento sentía que me habían dejado de lado y todas las noches cuando todos dormían me iba al bosque y me forzaba a transformarme... Dolió tanto que cuando sucedió me desmaye todo el día y nadie me busco, pensaron que me encontraba caminando por allí. Pero cuando mi abuelo supo que nadie me había visto fue quien me cuido durante aquellos dolores y me guío en cada cosa... Dejarme decirte que puedes contar conmigo, Harry. Puedo guiarte y enseñarte todo lo que sé, pero tienes que prometerme que de ahora en adelante harás las cosas bien. — Harry por un momento miro sorprendido a Dominik, no se esperaba por nada del mundo que este lo ayudará, y con la emoción que sentía se lanzó hacia él para abrazarlo.
— ¡Gracias!… — Dominik correspondió el abrazo mientras le acariciaba el rostro.
— Pero... Tienes que disculparte con Katherine. — Harry solo asiente con su cabeza. — Vamos, busquemos a Karl y hablemos con Katherine...
(…)
Katherine aún no se podía sacar de la cabeza las palabras que le había dicho Harry, sentía tantos sentimientos negativos que no podía pensar con claridad. Y además que el propio profesor de los chicos quería hablar con Dominik en vez de ella, y todo porque ella era humana. Ella había pasado mucho tiempo leyendo sobre cómo era la raza de su esposo y aún seguía leyendo sobre esa información, pero parecía que nada importaba...
Ella misma veía que nadie notaría su esfuerzo...
— ¿¡El joven Harry le dijo eso a nuestra Luna!? — Un susurro no tan discreto se escuchó cerca de donde se encontraba Katherine, nuevamente era la voz de una de las empleadas. Sus labios se fruncieron con fuerza ante el chisme que ahora ya corría por la mansión.
— ¡Te estoy diciendo que si!… ¡Lo escuché a la perfección porque soy una Omega!… — Katherine se encontraba en un invernadero de flores que tenía una piscina, ella se encontraba acostada en una cama de madera para piscina y a su lado tenía una botella de vino junto con la copa ya casi vacía. — Pero el joven tiene razón, es una humana y no nos entiende para nada del mundo... Además... — Ya no lo podía soportar, Katherine ya había llegado al límite por lo que la interrumpió.
— Además de estar hablando a mis espaldas no tienes ni la decencia de hablarlo en un lugar más privado o de callarte la m*****a boca cuando no son tus problemas. — Las voces dejaron de escucharse y Katherine sonrió. — Es mejor que te muestres ahora, m*****a hipócrita. Y hablo de las dos... — Katherine escucho como una de ellas tragó saliva, fue tal el sonido que hasta ella lo escucho. Los pasos se acercaron a Katherine dejando a la vista a las dos empleadas, la mano pálida de la de cabello cobrizo agarra su copa tomando un sorbo de vino.
— Mi luna... — Una de ellas se intenta excusar, pero Katherine la interrumpe sin darse cuenta de que Noah, Dominik y los chicos estaban viendo todo justo en ese momento.
— ¿Mi luna?… Ahora tienes las malditas agallas de llamarme así cuando te he descubierto hablando m****a de mí, vaya que la hipocresía vuela en este lugar. — Las palabras de Katherine salían como veneno, y es que no lo podía evitar. Había aguantado tantas miradas por ser diferente y que ahora estuviera escuchando que estaban hablando de ella... Era inaceptable y tenía que ponerlos en su sitio.
— No era mi intención, yo solo estaba... — La empleada miraba con miedo a su Luna.
— ¿Estabas que?… ¿Por qué no dices la verdad que tanto están ocultando todos en la manada?… Quiero escucharte a ti ahora mismo...
— ¡Katherine! — La voz enojada de Dominik se escuchó en el lugar, las empleadas soltaron un respingo ante la fuerte voz. Las feromonas del Alfa estaban en todo el lugar. — ¡No debes de hablarles así! — Su esposo se acerca junto con los demás que estaban detrás de él. — Disculpen, pueden retirarse. — Las empleadas no esperaron nada más y se retiraron enojando aún más a Katherine, una sonrisa cínica sé nuestra en su rostro.
— Que irónico... Tenemos los dos el mismo rango de mando y aun así te hacen caso a ti. ¿Por qué será? — Pregunta lo último con sarcasmo tomando el vino mientras veía hacia otro lado, Dominik la mira molesto.
— No entiendo que te pasa, Katherine. — Katherine se levanta dejando la copa en la mesita junto con la botella.
— (Nunca lo harás...) — Aunque Katherine lo haya pensado Dominik la había escuchado por la conexión que tenían ambos, los pasos que ahora daban su esposa se dirigían hacia la salida.
— Yo quería disculparme contigo. — La voz de Harry hizo que detuviera sus pasos, volteó su rostro para mirarlo.
— ¿Por qué?… Si lo hecho, hecho está, ¿No? Por algo lo dijiste y por algo ellas junto con toda la manada también piensan lo mismo. Pero si te hace mejor, Harry... Te perdono. — Las últimas palabras se encontraban vacías dejando a todos allí sorprendidos, Katherine ya no se sentía bien en ese lugar, necesitaba salir de esa mansión... Y de esa manada. Cuando ya estuvo lo suficientemente lejos del sitio soltó un suspiro mientras se montaba en una de las camionetas. — Creo que es momento de visitar un rato a Mar...
El ambiente se encontraba desolador, las casas de la manada König se encontraban destrozadas. Los escombros estaban esparcidos por todos lados, sin embargo, las personas se encontraban en la mansión de Dominik intentando salvar a los heridos, mientras que los demás resguardaban el lugar por si llegaban a atacar nuevamente.Aquel desastre había sido producto de las criaturas de la Diosa Blanca, algunos tuvieron la idea de rezar por ella pidiendo protección, pero lo único que recibieron fue sufrimiento y dolor. Bianca no les importaba en absoluto las personas que creían en ella, esta sabía que si mostraba su apariencia amable y bondadosa con ellos, todos volverían a creer en ella.Sin embargo, poco a poco todos aquellos que creían en ella comenzaban a dudar, ¿Por qué Phoenix y Gaganaris estaban en la manada?, ¿Por qué los ayudaba en las peleas que hubieron con los monstruos?… ¿Por qué ellas estaban allí y no Bianca?…Pregunta tras pregunta rondaban en sus mentes, Phoenix había llevado a
Todos miraron sorprendidos como el laberinto había cambiado, sus inmensas paredes llenas de ilusiones y mentiras ya no se encontraban. Ahora todos podían verse en la distancia mientras que el suelo estaba lleno de flores de cristal, pero eran tan ligeras que la leve brisa del lugar la movía de manera delicada. Todos mantenían un aspecto de miedo, tristeza y cansancio. Ellos habían visto sus peores pesadillas y miedo, y ahora todo había terminado. Algunos incluso pensaban que lo todo eso era otra ilusión más por lo que no se movían de su sitio.Cada uno de ellos miraban a los demás, en el fondo sentían una enorme tranquilidad al darse cuenta de que todos estaban bien. Sin embargo, Noah había sido quien estuvo buscando a Katherine con la mirada, necesitaba verla para saber que todo estaba bien, además de querer sentirla entre sus brazos para sentir aquella calidez que ella transmitía.Sin embargo, justo en el medio de lo que antes era el laberinto se encontraba un charco de sangre, y el
Sus piernas le dolían, sentía como su respiración se encontraba tan acelerada que ni podía tomar una buena bocanada de aire, Katherine se sentía ahogada, pero no podía parar de correr. Su sudor se mezclaban con las lágrimas que bajaban de sus rojos ojos, su garganta se ardía y cada vez que soltaba alguna palabra se podía escuchar como se había quedado ronca de tanto haber gritado. Su brazo no se encontraba en las mejores condiciones, este aún le seguía doliendo, además de dejar un rastro de sangre cada vez que accidentalmente se golpeaba con las paredes intentando huir. Katherine quería descansar, pero el su instinto de supervivencia le obligaba a seguir corriendo para escapar de aquella criatura que había vuelto de la nada. Ella por un momento pensó en rendirse, aquella idea pasaba tanto en su cabeza que creía que estaba segura, de que era la mejor opción.Katherine había pensado en sus posibilidades de sobrevivir de aquella situación, y cada una de ellas era nula. No tenía armas co
Noah no entendía el sentimiento tan abrumador que poseía en su pecho, era un sentimiento que reconocía a la perfección, pero había vuelto tan intenso que no podía comprender el porqué de eso. Aquel sentimiento era la ansiedad de lo que podía pasar en cualquier, algunos pensarían que estaría pensando en el mismo o en su familia, sin embargo, no era lo era así. El Beta solo tenía aquel sentimiento cuando por su mente pasaba el nombre de Katherine, y aunque sabía que debía de buscar una salida para encontrarla, este se dedicaba a buscarla entre los confusos pasillos del laberinto.Cada pasillo que cruzaba, Noah esperaba con todo su corazón ver la silueta de Katherine aunque fuera por un breve momento, y es que tenerla lejos sin saber cómo se encontraba lo estaba atormenta de gran manera. Por un momento el Beta creyó en que aquella preocupación que sentía y aquel sentimiento eran los que producción aquellos malos pensamientos y escenarios ficticios que llegaban a su mente de manera precip
Todos observaron como a tan solo tres metros de distancia se encontraba el inicio del laberinto, solo tenían que dar unos pocos pasos y ya entrarían todos. Katherine en media bajada de las escaleras había intentado seguir un camino del laberinto hacia la casa que se encontraba en el medio, sin embargo, no podía descifrar el camino porque creía que el camino cambiaba entre más lo mirabas.La Antig volteo su rostro para mirar a los demás, los cuales también miraban la entrada del laberinto, todos entrarían y estarían en grupo, sin embargo, nadie confianza en tener a Dominik. Al primer paso que Katherine dio esta tuvo que agachar su rostro al sentir una fuerte ventisca gélida, esta había provocado que su ropa junto con su cabello bailara ante el movimiento del aire, y tal como había llegado de la nada se detuvo.― No sé qué encontraremos o nos enfrentemos allá dentro, pero no quiero que ninguno se separe… ― Todos respondieron ante el comentario de Katherine y comenzaron a adentrarse haci
Una ventisca gélida provocó que los cuerpos de varios se encogieran entre ellos buscando un poco de calidez, el cambio tan repentino de ambiente había provocado que todos fruncieran sus ceños. La mayoría de ellos se encontraban aún mojados por lo ocurrido con Gaganaris, por lo que aquel ambiente frío no les favorecía en nada. El cielo se encontraba de un tono apagado, era de un color gris que ni los rayos del sol podían atravesar.Las miradas de todos mostraban curiosidad del nuevo lugar en que se encontraban, Noah al caminar un poco por el alrededor se dio cuenta de que se encontraban en la cima de una montaña, esta era acompañada de otras montañas que se encontraban alrededor formando un círculo. Esto para muchos era simplemente extraño, pero justo en el medio del círculo se encontraba un gran laberinto que conectaba con las montañas.― ¿Deberíamos de bajar de una vez?... ― Pregunta Noah sin voltear para mirar a los demás, Katherine comienza caminar hacia su pareja y observa el mism







