Compartilhar

CAPÍTULO 5

Autor: Merfevi
last update Data de publicação: 2024-12-02 11:45:14

ELENA 

Yo te rechazo como mi compañera…Elena…Elena…

Cuando volví a abrir los ojos, sentí algo extraño. La humedad y el olor a piedra húmeda habían desaparecido. 

Ahora, en cambio, percibí un aroma distinto: a madera vieja y hierbas, mezclado con un leve aroma a incienso. 

Me encontraba en una cama, mis manos aferradas a unas mantas suaves, y el aire alrededor era cálido, casi hogareño.

Lentamente, abrí los ojos por completo, mi visión aún borrosa pero lo suficientemente clara como para distinguir que no estaba en ninguna celda. 

Las paredes eran de madera, no de piedra, y una ventana cercana dejaba entrar un rayo de luz. Todo en el lugar era desconocido, pero no amenazante.

Con esfuerzo, me incorporé un poco, mi cuerpo aún resentido. La puerta se abrió y vi una figura entrar, sus pasos suaves. 

Era una mujer de cabello oscuro, con un rostro que irradiaba serenidad y fuerza.

—Veo que finalmente despertaste —dijo ella, su voz tranquila y profunda.

Mis ojos se entrecerraron, tratando de comprender. ¿Dónde estaba? ¿Quién era esta mujer?

—¿Dónde estoy? —pregunté, mi voz apenas un susurro quebrado.

Ella se acercó, ofreciéndome un vaso de agua. Lo tomé con manos temblorosas, bebiendo ansiosa mientras ella me observaba con una paciencia que me desarmaba.

—Estás en mi refugio. Te encontré cerca de la orilla, apenas consciente —explicó—. Mi nombre es Liana. No tienes que preocuparte; estás a salvo aquí, lejos del Alfa y de sus guardias.

Las palabras me sorprendieron, y una mezcla de alivio y sospecha se instaló en mi mente. ¿Podría confiar en ella? En ese momento, no tenía más opción.

—¿Dónde está Dante?

—Él está bien, pero sabes tú…

—¿Tú eres la mujer de los ojos blancos? —las palabras de Liana se vieron interrumpidas por la voz gruesa y potente de un hombre. 

Mi vista estaba cada vez más borrosa pero podía notar que era un hombre alto y fuerte en la puerta, podía sentir una fuerte sensación de opresión.

—¿Quién eres? —pregunté.

El hombre se quedó en silencio. Me sentía observaba por este individuo y me hacía sentirme más pequeña y frágil de lo que era. 

—¿Quiero saber quién eres, quiénes son tus padres? ¿Por qué te caíste por el acantilado?

El desconocido me llenaba de preguntas y solo causó que me doliera la cabeza. 

—No puede responder a demasiadas preguntas ahora mismo, Alfa. Acaba de ser rechazada por su pareja.

¿Alfa? ¿En qué lugar me encontraba? 

—¿Qué dijiste, Liana? 

—Su alfa la rechazó y ordenó su muerte, ella logró escapar gracias a un beta. 

—¿Quién sería capaz de mandar a matar a su propia Luna? 

Incluso para otro alfa parecía una locura lo que Alaric había hecho con mi vida. 

—¿Dónde está? —de pronto escuché la voz de Dante, mi salvador—. ¿Elena, estás bien? —preguntó Dante, mientras tocaba mi rostro. 

Me sentí un poco extraña por su repentino gesto íntimo y torcí la cabeza.

—Estoy bien Dante. —me sentía aliviada de que él estuviera aquí. 

—¿Es usted algún familiar de Elena? —preguntó Dante de pronto. 

—Claro que no. —hablé—. ¿Por qué crees que ese desconocido tiene un vínculo de sangre conmigo? 

—Porque…porque… él tiene los ojos…

De repente, una oleada de nerviosismo me rodeó, y apreté fuertemente la manta con la mano.

—Blancos. —habló el hombre—. Soy el Alfa Adriel de la manda Moon White. Una de las manadas más ancestrales de la tierra, nuestro rasgo físico único y especial, nuestros ojos blancos, que nos dan fortaleza, ojos tal como los tuyos. 

Sentí el aire escapar de mis pulmones, ¿acaso había más lobos como yo? 

—Pero… creí que la rareza de nuestros ojos era sinónimo de debilidad. 

—Nunca —dijo con firmeza, sentí como el hombre se acercaba—. Tú también perteneces a esta manada y tus ojos no son reflejo de debilidad, sino todo lo contrario, son fuerza, justicia y pureza. 

—Chica, tú tienes un linaje especial. —esta vez fue Liana quien habló. 

¿Linaje especial? Nunca me consideré como una loba especial, y que mis ojos eran un castigo de la Luna, nunca que yo pertenecía a una manada ancestral. 

De pronto sentí un fuerte dolor en mi estómago que me hizo caer de espaldas sobre la cama. 

—Elena, ¿estás bien? —preguntó Dante preocupado. 

—No… me duele mucho… no puedo. —sentía como algo dentro de mi, me partía por la mitad. 

—Elena. —Dante parecía el más preocupado por mi salud. 

—¿Liana qué le pasa? 

Me retorcía entre la cama, el dolor era demasiado, si no hubiera muerto en manos de los guardias de la manada de Alaric, aquí iba a morir. 

—¡Liana haz algo! —exigió Adriel. 

Ardía en fiebre, el dolor dentro de mí me estaba desgarrando. 

—No puedo hacer nada, es parte de su proceso. 

¿Proceso? ¿De qué rayos hablaba Liana?

—Ella va a morir, tienen que hacer algo. —ambos hombres exigían a Liana, pero ella no se movía. 

—Ella está embarazada. 

Continue a ler este livro gratuitamente
Escaneie o código para baixar o App
Comentários (1)
goodnovel comment avatar
Martha Illescas Cortez
Ooooohhhhh
VER TODOS OS COMENTÁRIOS

Último capítulo

  • La Exesposa del Alfa   CAPÍTULO 97 FINAL

    ELENALa luna brilla con un resplandor casi sagrado sobre la manada reunida. El aire está cargado de emoción, energía y algo más profundo… algo ancestral.Alaric camina hacia el centro del círculo, su silueta poderosa recortada contra la luz plateada que lo envuelve. La luz de la luna lo reclama, lo reconoce.Mi corazón se llena de orgullo.Este es su momento.Este es el destino al que siempre perteneció.Siento un movimiento a mi lado y, cuando giro la cabeza, veo a Chelsy acercándose a mí con una sonrisa sincera. Sus ojos brillan, no sé si por la emoción o por las lágrimas contenidas.Sin dudarlo, la abrazo con fuerza.—Estoy muy contenta de estar aquí… con ustedes —murmura contra mi hombro—. Ha sido un proceso difícil, pero al fin… al fin siento que pertenezco.Me aparto un poco para mirarla.—Eres fuerte, Chelsy. Eres importante. Lo que pasaste no fue fácil, pero saliste adelante.Ella baja la mirada, avergonzada, pero yo la tomo de la mano con firmeza.—Gracias por ser parte de nu

  • La Exesposa del Alfa   CAPÍTULO 96

    ALARICEl sol aún no ha salido completamente cuando abro los ojos.Lo primero que veo es a ella.Elena duerme a mi lado, con su cabello esparcido sobre la almohada, su respiración tranquila y acompasada. Su piel dorada resplandece con la tenue luz que se filtra por la ventana.Pero lo que realmente captura mi atención es su vientre.Mi mano se desliza lentamente sobre su piel tibia, sintiendo el leve abultamiento que esconde dentro la vida que creamos juntos.Nuestro hijo. Nuestro segundo hijo. Pienso en Igor y en la oportunidad que me perdí de no tener estos momentos con Elena. El peso de esa realidad me golpea con la misma intensidad que la primera vez que lo escuché. Aún me resulta increíble. En medio de tantas guerras, traiciones y muerte, la vida encontró su camino hacia nosotros.Me inclino sobre ella y dejo un beso en su frente, luego en su nariz, y finalmente en sus labios.—Te amo, Elena —susurro contra su piel.Ella se remueve un poco y, con una sonrisa somnolienta, entreab

  • La Exesposa del Alfa   CAPÍTULO 95

    ELENALa habitación es silenciosa, solo interrumpida por la respiración pausada de Chelsy mientras duerme en la cama. El aire es pesado, cargado de duelo y cansancio. Igor está sentado en una silla junto a ella, la mirada perdida en el suelo. Yo estoy apoyada contra la pared, observándolos en la penumbra.La guerra ha terminado. Pero el dolor sigue aquí.De pronto, Chelsy se estremece. Su cuerpo se tensa y, en un segundo, despierta con un grito desgarrador.—¡No! ¡Chloe!Igor salta de su asiento y, sin dudarlo, la envuelve en sus brazos.—Shh… tranquila… estoy aquí —susurra, pero su voz tiembla.Las lágrimas ruedan por su rostro mientras la sostiene con fuerza, como si quisiera absorber su dolor, como si pudiera devolverle lo que ha perdido.Pero Chelsy se aparta bruscamente.—No quiero verte.El aire se congela.Igor la mira, confundido, con el corazón roto reflejado en sus ojos.—Chelsy…—¡Vete! —grita, su voz rasgada por la angustia—. ¡No quiero verte!Veo cómo algo se rompe dentro

  • La Exesposa del Alfa   CAPÍTULO 94

    ELENA Es extraño estar aquí después de todo lo que ha pasado, pero en este momento, con Alaric a mi lado, por primera vez en mucho tiempo, siento paz. Sus dedos recorren mi mejilla con ternura, delineando la curva de mi rostro como si intentara memorizar cada detalle. —No sabes cuánto agradezco que estés de regreso —murmura, su voz ronca de emoción. Levanto mi mano y la coloco sobre la suya, cerrando los ojos un segundo para saborear su cercanía. —Yo también, Alaric —susurro—. No sabes lo que sentí cuando creí que nunca volvería a verte. —No lo vuelvas a decir —gruñe, inclinando su frente contra la mía—. No me importa lo que pase, lo que tengamos que enfrentar… Te prometo, Elena, que voy a recuperar nuestras tierras. Sus palabras son un juramento sagrado. Y le creo. Alaric nunca ha sido hombre de promesas vacías. Abro la boca para responder, pero un carraspeo nos interrumpe. Nos giramos y vemos a mi madre de pie en la entrada de la habitación, con una sonrisa divertida en lo

  • La Exesposa del Alfa   CAPÍTULO 93

    IGOREl dolor es insoportable.Lo siento en cada fibra de mi cuerpo, quemándome como brasas ardientes.Las cadenas de plata muerden mi piel, cada eslabón se clava en mi carne como garras de hierro. No puedo moverme sin que el dolor se multiplique.Pero no cierro los ojos. No puedo.Porque la batalla ruge a mi alrededor.Lobos contra cazadores. Mis padres están luchando contra dos monstruos. Y mientras todo esto sucede, ella está frente a mí.Chloe.Con el rostro inexpresivo, fría como la noche. Pero sus ojos… sus ojos están llenos de odio.—¿Por qué lo hiciste? —mi voz suena rasposa, llena de furia y dolor.Chloe ladea la cabeza con una sonrisa burlona.—¿Por qué lo hice? —repite, como si realmente lo estuviera considerando. —No, Igor. La pregunta es… ¿por qué lo hiciste tú? Tú elegiste a Chelsy.—¿Eso es lo que te molesta? —le gruño.—Toda mi vida he sido la sombra de mi hermana. Mi abuelo la eligió, el destino la eligió, tú la elegiste.—¡No es una competencia!—Para mí siempre lo

  • La Exesposa del Alfa   CAPÍTULO 92

    IGOREl crujido del techo me estremeció hasta los huesos. La cueva se sacudió como si estuviera a punto de tragarnos vivos.Sin pensarlo, me arrojé sobre Chelsy, protegiéndola con mi cuerpo.—¡No te muevas! —le ordené, sintiendo el polvo y los escombros caer a nuestro alrededor. Ella temblaba. Podía escuchar su respiración entrecortada, sus latidos desbocados.—Igor… —Su voz era apenas un susurro, cargado de dolor.La miré, su rostro estaba surcado de lágrimas.—Lo siento… —dijo con un hilo de voz.Supe de inmediato de qué hablaba. Ella nos había traicionado. Nos vendió a Charles. Nos puso en esta trampa.Y, aun así, la estaba protegiendo.—No lo entiendo… No sé cómo fui capaz de contarle la verdad. —Su voz tembló.Por un instante, quise gritarle, exigirle respuestas. Pero sus ojos… su maldita mirada de angustia y arrepentimiento me detuvo.—No fue tu culpa, ¿cierto? —dije en voz baja.—¡Claro que fue su culpa! —Selene escupió las palabras con furia.Me giré hacia ella. Sus muñecas es

Mais capítulos
Explore e leia bons romances gratuitamente
Acesso gratuito a um vasto número de bons romances no app GoodNovel. Baixe os livros que você gosta e leia em qualquer lugar e a qualquer hora.
Leia livros gratuitamente no app
ESCANEIE O CÓDIGO PARA LER NO APP
DMCA.com Protection Status