INICIAR SESIÓN—¡No puedes hacer eso! ¡¿Cuál es tu afán por engañar a todos?! —Hana rápidamente se encogió en su lugar, arrepintiéndose en seguida por haber gritado algo así.
—¿Tu hablas de engaños cuando fuiste tu quien me engaño a mi? —Jackson le soltó un golpe en la cara.
Justo cuando el siguiente puño venía dispuesto a dejarle un enorme hematoma, tocaron la puerta insistentemente, salvándola del inminente golpe.
El sonido agudo de un golpe en la puerta resonó en la mansión Bell, Jackson bufó al ser interrumpido, quería seguir golpeando a Hana.
Jackson abrió la puerta con una mezcla de impaciencia y arrogancia, encontrándose con un mensajero vestido con los colores de la manada central de Darkwood. El joven inclinado respetuosamente entregó el mensaje con un tono formal, casi solemne.
—Señor Bell, su presencia y la de su esposa son requeridas para recibir a la familia DuPont, gobernantes de EmberWood. El Alfa líder solicita que todas las manadas asistan para dar la bienvenida a los DuPont en su visita a Darkwood.
Jackson frunció el ceño, visiblemente molesto. ¿Por qué habrían de molestarse en ir? Como si ya no tuviera suficientes problemas en su casa, con Hana y todo lo que conllevaba su "fracaso".
—¿Quiénes son esos DuPont y por qué debería importarnos tanto su llegada? —preguntó con desdén.
El mensajero no se inmutó ante la rudeza de Jackson, como si ya hubiera esperado esa reacción de parte de Alfas de manadas menores.
—La familia DuPont —empezó a explicar, con un tono neutral—, son los gobernantes de EmberWood, la manada más grande de Moonlit Woods. Hace muchas décadas, EmberWood estuvo dividida en pequeñas manadas, pero en un momento de crisis, todas se unieron bajo el liderazgo de los DuPont. Desde entonces, gobiernan una de las manadas más poderosas, casi como reyes en nuestro mundo. Muchos dicen que su linaje es de "sangre azul".
Jackson no tenía opción. No asistir significaba una ofensa directa a los DuPont y, en su posición, no podía permitirse sumar enemigos. Asintió con rigidez, pero su mirada se desvió hacia Hana. El resentimiento que sentía por ella volvió a arder en su interior. Si no fuera por su maldita esterilidad, pensó, tal vez no se sentiría tan humillado ante los demás Alfas.
—Iremos —respondió secamente—. Prepárate, Hana. No me avergüences.
Horas más tarde, se encontraron en el gran salón donde todas las manadas se reunían. La atmósfera estaba cargada de expectación. Los DuPont eran una familia legendaria, y su presencia era un evento que atraía a todos. Sin embargo, el ambiente que rodeaba a Hana era pesado. Jackson caminaba a su lado, pero la distancia emocional entre ellos era palpable. Los murmullos y miradas furtivas no tardaron en aparecer.
—Ahí están… los Bell —escuchó Hana que susurraban detrás de ella, apenas conteniendo la burla en sus voces—. Qué triste que un Alfa como Jackson esté atado a una Omega que no puede darle cachorros. Es casi una deshonra.
Hana apretó los puños, sus uñas clavándose en sus palmas, pero mantuvo la cabeza baja, como siempre había aprendido a hacer. Los comentarios dolían, pero el verdadero peligro estaba a su lado. Jackson había escuchado, y la ira en su rostro se volvió evidente. Se detuvo abruptamente en medio del salón, girándose hacia ella con furia en los ojos.
—Esto es toda tu culpa —le susurró entre dientes, aunque no lo suficientemente bajo como para que los demás no escucharan—. Eres tú la que me humilla cada vez que te veo. ¿Qué tipo de Omega no puede hacer lo único para lo que está diseñada? ¡Eres inútil!
La sala cayó en un incómodo silencio. Los presentes observaron la escena con asombro, algunos disimulando la curiosidad, otros disfrutando del espectáculo. Hana sintió que el suelo bajo sus pies se desmoronaba. Las miradas de desprecio, la crueldad de las palabras de Jackson, todo se fusionaba en una tormenta imparable dentro de ella.
Jackson levantó la mano, y Hana cerró los ojos, esperando el golpe que, sabía, vendría. Pero algo inesperado sucedió. Una voz firme resonó por el salón antes de que la mano de Jackson pudiera descender.
—¡Basta!
El Alfa líder de EmberWood, Adrien DuPont, se adelantó desde su lugar en la cabecera, su presencia imponente acallando a todos en la sala. Los murmullos cesaron al instante. Los ojos de todos los presentes se dirigieron a él, sorprendidos por su intervención.
Jackson bajó lentamente la mano, su rostro palideciendo al darse cuenta de quién lo había detenido.
Adrien caminó hacia ellos, su mirada fría y calculada fija en Jackson, ignorando por completo las formalidades. Era alto, su porte elegante y regio, pero con una energía contenida que hacía que nadie se atreviera a subestimarlo.
—En mi manada —dijo Adrien, con una voz tan fría como el hielo—, jamás se toleraría que un Alfa humille de esta manera a su Omega, sea cual sea la razón. ¿Qué clase de líder eres si no puedes proteger ni respetar a quienes están bajo tu cuidado?
El asombro fue inmediato. Nunca antes se había visto a alguien confrontar a Jackson de esa manera. Él, por primera vez en mucho tiempo, pareció perder el control de la situación. Su rostro se tiñó de furia y vergüenza. Sabía que no podía enfrentarse a Adrien, no sin sufrir las consecuencias.
El cachorro, sentado en la suave alfombra color verde del suelo, observó curioso el cambio de sus padres, sin tener miedo de los lobos que aparecieron delante de sus ojos. El cachorro de lobo en su interior siempre reconocería a sus padres; por ende, jamás temería de sus formas lobunas. Contemplar a sus progenitores como aquellos imponentes animales, sin estar cerca de asustarle, sólo despertó otra parte de su propio ser.Tardó un poco, y sin embargo, llegó tras unos minutos. Al ser su primera transformación, cambiar fue una tarea prolongada y exhaustiva para Daniel.La felicidad que infundió en el pecho de los lobos que eran testigos de una nueva etapa en la vida de su cachorro desvaneció cualquier preocupación o mal recuerdo de sus mentes, dando espacio a un recuerdo que atesorarían por los años venideros.A un metro de Adrien y Hana, un pequeño cachorro de bonito pelaje blanco y sutiles toques grisáceos emergió, aturdido con la nueva percepción y con sus cortas patitas tambaleando.
—¿Qué quieres decir? —susurró.—No podré borrar el pasado y reescribir los errores que cometí. Soy débil desde que mi naturaleza Alfa cuelga de un delgado hilo... Pero puedo cambiar, haré lo que esté a mi alcance para que a partir de ahora pueda ser mejor de lo que antes fui. Si me convierto en alguien bueno y justo, ¿Podré abrazar a Liz?Hana DuPont sonrió ampliamente al notar que alguien acababa de despertar. Pequeños balbuceos se oían desde la cuna de la habitación, donde un bebé de ocho meses de edad descansaba.—Buenos días, mi pequeño cachorro —el bebé se acurrucó contra la Omega tan pronto como estuvo entre sus brazos, buscando con su naricita el sitio donde el aroma de su progenitora era más fácil de sentir—. ¿Aún quieres dormir? —decía Hana, soltando una risa cariñosa.Daniel DuPont era un adorable paquete de risas. Un niño enérgico, de mucha curiosidad y con una increíble debilidad por el aroma de Hana, probablemente heredada de Adrien.También era un niño que pedía con cons
Hana plantó su mirada en un punto fijo del suelo. Lidiar con sus inquietudes no era sencillo. —Aun así me preocupa lo que pueda pasar. Nuestro hijo puede ser como yo, no quiero que la historia se repita y sea él o ella quien sufra lo que yo sufrí. Perseguían a los Gamma por sus valiosas cualidades ¿Por qué sería distinto en una Omega que posee esas cualidades también?—Tu parte Gamma está dormida en tu interior y no estuvo destinada a despertar desde que naciste. Jackson provocó tanto dolor en tu vida diaria que acabó sucediendo, tu loba necesitaba un modo de defenderte, y lo encontró. —Adrien dejó ir un suspiro. —De hecho, me alivia que esto resultara ser así. Si descubríamos que eras una Gamma todo sería difícil, el peligro sería inminente y no podrías darte el lujo de dar un paso fuera de la mansión, nunca. No quiero eso para ti, tú tampoco.Hana contuvo el impulso de responder, dado a que una pequeña interrupción decidió que lo mejor era guardar silencio. La Omega bajó la mirada a
La boda fue llevada a cabo en el jardín de la mansión DuPont, por el simple hecho de que Hana amaba estar allí. La decoración no fue un problema gracias a que el jardín etéreo era hogar de distintas especies de flores coloridas, árboles y arbustos bien cuidados, siendo eso suficiente para crear un hermoso panorama digno de una ensoñación.Un enorme marco colgado a la pared de la sala principal los retrataba luego de la boda, ambos luciendo un par de deslumbrantes sonrisas sinceras en sus rostros. La dicha había sido casi palpable para los dos ese día, y Hana se sintió afortunada de poder mantener aquel bonito recuerdo plasmado allí y en su memoria.Hana DuPont era reconocida como la Omega que EmberWood admiraba por la amabilidad de su alma, por la fuerza de su valentía y por la humildad de su corazón. No era extraño verla ir al pueblo, jugar animadamente con los niños y ayudar a las personas que más lo necesitaban. Después de todo, cuidarla debía ser una de sus prioridades, aquella ma
Hana comenzó a crecer, y con el tiempo llegó la hora del matrimonio. Los Bell le pidieron a Jackson que hiciera ver ante los demás una relación amorosa y pacífica para guardar apariencias; Demian Bell incluso manifestó su ansiedad por un nieto ante Jackson, manteniendo ocultas sus verdaderas intenciones. Tan pronto como su sobrino obtuviera una manada, Hana sería arrebatada de Jackson, aunque él no tenía idea.Cuando su "hijo" apareció enfadado una noche en su casa, él y su esposa intentaron calmarle. Jackson expresó colérico que había recibido la frustrante noticia de que su Omega era estéril, y además, cegado y dominado por su indignación, la castigó de una manera distinta a las de antes.Los Bell no hicieron más que seguirle la corriente. Demian sabía muy bien que Hana no era infértil y que solo se trataba de los mecanismos adquiridos de sus genes Gamma. Si Hana y su loba no amaban incondicionalmente a un Alfa, su cuerpo no aceptaría a un cachorro de éste. A diferencia de una Omega
A su vez, los padres adoptivos de Hana cuidaron de ella con dedicación y cariño, sin importar que no fuese su hija biológica. Para ellos, Hana era parte de la familia, y siempre se le trató como tal. Quienes dejaron a la niña con ellos sólo le revelaron sus nombres, su jerarquía y sus razones a Helena Powell, exceptuando la jerarquía a la que Hana pertenecía. Con el tiempo, sintieron un muy débil aroma dulzón en la pequeña, aroma por el cual asumieron que se trataba de una Omega.Por años, los Bell no dejaron de buscar, estando frustrados por no poder descubrir dónde era que esos tontos Gammas habían ocultado a Hana. Querían a Hana en su poder, lo demás no era relevante.Acudiendo a sus contactos en el Alto Mando, en la manada y con el Alfa Líder de su manada, el padre de Ulric, descubrieron finalmente la localización de la niña, quien tenía una nueva familia. Los persiguieron y amenazaron por meses, pero esta familia no se permitía ser vencida; amaban a esa pequeña y la defenderían d







