FAZER LOGINLa expresión en el rostro de Ulric era de confusión y cautela, no entendía por qué Adrien había insistido tanto en verlo tan pronto. Después de todo, los asuntos sobre la posible unión de manadas ya habían sido discutidos en otras ocasiones. Todo estaba en orden... o al menos eso pensaba.
Cuando Adrien se detuvo junto a Jackson Bell, quien estaba acompañado por uno de sus guardias reales, su mirada cargada de desprecio dejó claro que no había venido solo a hablar de política o alianzas. Jackson, con una expresión desafiante pero con un rastro de nerviosismo en sus ojos, intentaba mantener su postura firme, pero el Alfa de EmberWood irradiaba una presencia imponente.
—¿Qué significa esto, Adrien? —preguntó Ulric, con el ceño fruncido y los brazos cruzados sobre el pecho, intentando mantener la calma ante la tensión evidente.
Adrien se volvió hacia él, los ojos oscuros e inquebrantables.
—Ulric, esto no tiene nada que ver con las uniones de manadas. Esto va mucho más allá —dijo con firmeza—. Encontré a una Omega de tu manada desangrándose en el bosque. Sola. Abandonada por su Alfa.
Ulric parpadeó, visiblemente sorprendido, pero su expresión intentó mantener la neutralidad.
—¿A qué te refieres? ¿Quién es esa Omega y por qué estás trayendo esto aquí? —preguntó, intentando minimizar la situación.
Adrien señaló a Jackson, cuya actitud se volvió aún más rígida. El aire se tornó denso, y todos los presentes sabían que lo que estaba por suceder sería crucial.
—Estoy hablando de tu protegido, Jackson Bell —dijo Adrien, sin rodeos—. A quien encontré después de haber dejado a su Omega, Hana, a morir en medio del bosque. Desangrada por sus garras.
Los ojos de Ulric se abrieron ligeramente, pero rápidamente intentó recomponerse. Sabía que la acusación era grave, pero Jackson había sido intocable hasta ahora, gracias a la influencia de su padre, un hombre poderoso y viejo amigo suyo. Había permitido que Jackson escapara de consecuencias graves durante demasiado tiempo, y la corrupción en Darkwood había asegurado que nadie hablara. No obstante, enfrentarse a un Alfa como Adrien DuPont era una historia completamente distinta.
—Eso suena... grave —respondió Ulric, intentando restarle importancia a la acusación—. Pero, Adrien, deberíamos investigar antes de hacer suposiciones. Jackson es hijo de un viejo amigo, y estoy seguro de que debe haber una explicación...
Adrien cortó sus palabras con un gesto brusco de su mano. No había espacio para excusas.
—No hay nada que investigar —dijo, su tono helado y controlado—. Yo mismo vi a Hana. Está bajo el cuidado de mis médicos ahora. Fue maltratada de una manera cruel e inhumana, y no voy a permitir que este acto quede impune.
Jackson, ahora más pálido de lo que había estado, intentó interrumpir.
—¡Es mentira! —espetó, con los ojos brillantes de ira—. Hana es mía, y lo que pasa entre nosotros no es asunto de otros Alfas.
Adrien se volvió hacia Jackson, sus ojos resplandeciendo con una furia contenida.
—Hana no es un objeto, Jackson. Es una persona, un Omega de tu manada. Tu deber era protegerla, no destruirla —la voz de Adrien resonaba con autoridad y poder—. Y ahora, vas a responder por tus acciones.
Ulric respiró hondo, sabiendo que si permitía que Jackson fuera castigado, las repercusiones con su padre serían graves. Había aceptado demasiados favores, demasiados sobornos para mantenerlo fuera de problemas. Pero también era consciente de que enfrentarse a Adrien y tratar de cubrir esto sería mucho más peligroso. Adrien era conocido por no tolerar la injusticia, y tenía conexiones poderosas con el Alto Mando.
—Adrien... —intentó Ulric, con voz conciliadora—. Entiendo que la situación es seria, pero podríamos manejar esto internamente. Jackson tiene un buen historial, y su padre es un hombre honorable...
—No me interesan los favores ni las conexiones de su padre —Adrien lo interrumpió, su tono afilado como una espada—. Lo que me interesa es la vida de esa Omega y la justicia. Si no haces nada, llevaré esto directamente al Alto Mando. Las cosas cambiarán, y no será a tu favor.
Ulric tragó saliva. Sabía que estaba entre la espada y la pared. Si Adrien llevaba la situación al Alto Mando, sería mucho peor para Jackson, para él mismo, y para toda la estructura de poder que había permitido que Jackson actuara sin consecuencias. Apretó los puños, tensando la mandíbula.
—¿Qué propones entonces? —preguntó, renuente, pero sabiendo que no tenía otra opción.
Adrien mantuvo su mirada fija en él, sin ceder ni un milímetro.
—Deja que Hana venga a EmberWood. Estará bajo mi protección y mi manada se asegurará de que se recupere, tanto física como emocionalmente. No se la devolveré a un Alfa que la ha traicionado de esta manera.
Ulric lo pensó por un momento. Sabía que, aunque no lo dijera directamente, Adrien estaba ofreciendo una salida. Si aceptaba, Jackson quedaría libre de una acusación formal ante el Alto Mando. El precio era perder a su Omega, pero tal vez, con Hana fuera del camino, la situación no escalara más. Finalmente, suspiró y asintió con rigidez.
—Está bien. Hana irá contigo a EmberWood —aceptó, su voz llena de resignación—. Pero quiero que se sepa que esto no es una admisión de culpa. Sólo quiero evitar más conflictos innecesarios.
Adrien no necesitaba escuchar más. Sabía que, aunque Ulric intentara salvar la cara, la victoria era suya. Se volvió hacia Jackson, su mirada llena de desprecio.
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Hana abrió lentamente los ojos, sintiendo un peso denso en su cuerpo. Al principio, todo a su alrededor era borroso, como si estuviera atrapada entre el sueño y la realidad. Unos segundos más tarde, la claridad volvió a su vista y se dio cuenta de que no reconocía el lugar donde estaba. Las paredes de piedra gris, el aroma suave a madera y el aire cálido del fuego que ardía en una chimenea cercana no pertenecían a su hogar. Por un momento, pensó que estaba muerta. Quizás ese dolor lacerante en su costado y las sombras oscuras que la rodeaban eran el fin.
Soltó un pequeño gemido al intentar moverse, pero una oleada de dolor recorrió su cuerpo, recordándole las heridas que aún no sanaban por completo. Los lobos, aunque conocidos por su capacidad de regenerar heridas en corto tiempo, a veces necesitaban algo más que tiempo cuando el daño era demasiado profundo, tanto en el cuerpo como en el alma.
Hana intentó levantarse, pero su cuerpo protestó. Fue entonces cuando la puerta de la habitación se abrió suavemente, dejando entrar a una figura femenina. La persona que entró tenía una sonrisa amable y cálida que de inmediato le transmitió tranquilidad. Era otra Omega, más alta y fuerte que Hana, pero con una dulzura en sus ojos que contrastaba con el sufrimiento al que Hana estaba acostumbrada.
—Hola, veo que ya te has despertado —dijo la mujer con voz suave mientras se acercaba a la cama—. Soy Jade.
Hana la observó con cautela, sus recuerdos nublados por el dolor. No entendía por qué había una extraña en su habitación, ni siquiera sabía dónde estaba.
—¿Dónde... dónde estoy? —preguntó Hana, su voz apenas un susurro.
Jade se sentó en una silla junto a la cama y tomó la mano de Hana con cuidado, como si temiera causarle más dolor.
—Estás en EmberWood —respondió con una sonrisa reconfortante—. Yo seré tu Omega cría, lo que significa que me encargaré de ti. Soy mayor que tú, y es mi deber cuidar de las Omegas más jóvenes.
Hana abrió los ojos sorprendida al escuchar aquellas palabras. ¿EmberWood? El nombre resonó en su mente, recordándole las historias que había escuchado sobre esa poderosa manada. Los DuPont, conocidos como gobernantes justos pero también temidos. La confusión se apoderó de ella, preguntándose cómo había llegado hasta allí.
El cachorro, sentado en la suave alfombra color verde del suelo, observó curioso el cambio de sus padres, sin tener miedo de los lobos que aparecieron delante de sus ojos. El cachorro de lobo en su interior siempre reconocería a sus padres; por ende, jamás temería de sus formas lobunas. Contemplar a sus progenitores como aquellos imponentes animales, sin estar cerca de asustarle, sólo despertó otra parte de su propio ser.Tardó un poco, y sin embargo, llegó tras unos minutos. Al ser su primera transformación, cambiar fue una tarea prolongada y exhaustiva para Daniel.La felicidad que infundió en el pecho de los lobos que eran testigos de una nueva etapa en la vida de su cachorro desvaneció cualquier preocupación o mal recuerdo de sus mentes, dando espacio a un recuerdo que atesorarían por los años venideros.A un metro de Adrien y Hana, un pequeño cachorro de bonito pelaje blanco y sutiles toques grisáceos emergió, aturdido con la nueva percepción y con sus cortas patitas tambaleando.
—¿Qué quieres decir? —susurró.—No podré borrar el pasado y reescribir los errores que cometí. Soy débil desde que mi naturaleza Alfa cuelga de un delgado hilo... Pero puedo cambiar, haré lo que esté a mi alcance para que a partir de ahora pueda ser mejor de lo que antes fui. Si me convierto en alguien bueno y justo, ¿Podré abrazar a Liz?Hana DuPont sonrió ampliamente al notar que alguien acababa de despertar. Pequeños balbuceos se oían desde la cuna de la habitación, donde un bebé de ocho meses de edad descansaba.—Buenos días, mi pequeño cachorro —el bebé se acurrucó contra la Omega tan pronto como estuvo entre sus brazos, buscando con su naricita el sitio donde el aroma de su progenitora era más fácil de sentir—. ¿Aún quieres dormir? —decía Hana, soltando una risa cariñosa.Daniel DuPont era un adorable paquete de risas. Un niño enérgico, de mucha curiosidad y con una increíble debilidad por el aroma de Hana, probablemente heredada de Adrien.También era un niño que pedía con cons
Hana plantó su mirada en un punto fijo del suelo. Lidiar con sus inquietudes no era sencillo. —Aun así me preocupa lo que pueda pasar. Nuestro hijo puede ser como yo, no quiero que la historia se repita y sea él o ella quien sufra lo que yo sufrí. Perseguían a los Gamma por sus valiosas cualidades ¿Por qué sería distinto en una Omega que posee esas cualidades también?—Tu parte Gamma está dormida en tu interior y no estuvo destinada a despertar desde que naciste. Jackson provocó tanto dolor en tu vida diaria que acabó sucediendo, tu loba necesitaba un modo de defenderte, y lo encontró. —Adrien dejó ir un suspiro. —De hecho, me alivia que esto resultara ser así. Si descubríamos que eras una Gamma todo sería difícil, el peligro sería inminente y no podrías darte el lujo de dar un paso fuera de la mansión, nunca. No quiero eso para ti, tú tampoco.Hana contuvo el impulso de responder, dado a que una pequeña interrupción decidió que lo mejor era guardar silencio. La Omega bajó la mirada a
La boda fue llevada a cabo en el jardín de la mansión DuPont, por el simple hecho de que Hana amaba estar allí. La decoración no fue un problema gracias a que el jardín etéreo era hogar de distintas especies de flores coloridas, árboles y arbustos bien cuidados, siendo eso suficiente para crear un hermoso panorama digno de una ensoñación.Un enorme marco colgado a la pared de la sala principal los retrataba luego de la boda, ambos luciendo un par de deslumbrantes sonrisas sinceras en sus rostros. La dicha había sido casi palpable para los dos ese día, y Hana se sintió afortunada de poder mantener aquel bonito recuerdo plasmado allí y en su memoria.Hana DuPont era reconocida como la Omega que EmberWood admiraba por la amabilidad de su alma, por la fuerza de su valentía y por la humildad de su corazón. No era extraño verla ir al pueblo, jugar animadamente con los niños y ayudar a las personas que más lo necesitaban. Después de todo, cuidarla debía ser una de sus prioridades, aquella ma
Hana comenzó a crecer, y con el tiempo llegó la hora del matrimonio. Los Bell le pidieron a Jackson que hiciera ver ante los demás una relación amorosa y pacífica para guardar apariencias; Demian Bell incluso manifestó su ansiedad por un nieto ante Jackson, manteniendo ocultas sus verdaderas intenciones. Tan pronto como su sobrino obtuviera una manada, Hana sería arrebatada de Jackson, aunque él no tenía idea.Cuando su "hijo" apareció enfadado una noche en su casa, él y su esposa intentaron calmarle. Jackson expresó colérico que había recibido la frustrante noticia de que su Omega era estéril, y además, cegado y dominado por su indignación, la castigó de una manera distinta a las de antes.Los Bell no hicieron más que seguirle la corriente. Demian sabía muy bien que Hana no era infértil y que solo se trataba de los mecanismos adquiridos de sus genes Gamma. Si Hana y su loba no amaban incondicionalmente a un Alfa, su cuerpo no aceptaría a un cachorro de éste. A diferencia de una Omega
A su vez, los padres adoptivos de Hana cuidaron de ella con dedicación y cariño, sin importar que no fuese su hija biológica. Para ellos, Hana era parte de la familia, y siempre se le trató como tal. Quienes dejaron a la niña con ellos sólo le revelaron sus nombres, su jerarquía y sus razones a Helena Powell, exceptuando la jerarquía a la que Hana pertenecía. Con el tiempo, sintieron un muy débil aroma dulzón en la pequeña, aroma por el cual asumieron que se trataba de una Omega.Por años, los Bell no dejaron de buscar, estando frustrados por no poder descubrir dónde era que esos tontos Gammas habían ocultado a Hana. Querían a Hana en su poder, lo demás no era relevante.Acudiendo a sus contactos en el Alto Mando, en la manada y con el Alfa Líder de su manada, el padre de Ulric, descubrieron finalmente la localización de la niña, quien tenía una nueva familia. Los persiguieron y amenazaron por meses, pero esta familia no se permitía ser vencida; amaban a esa pequeña y la defenderían d







