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last update Fecha de publicación: 2025-09-15 03:20:08

Hana estaba sentada en su habitación, rodeada por el silencio que la envolvía como un manto pesado. Los recuerdos de Jackson la atormentaban, trayendo consigo un torrente de dolor y resentimiento. Durante años, su vida había estado marcada por la soledad, los golpes y los insultos, una rutina cruel que la había hecho sentir como si no hubiera escape.

A pesar de estar en la mansión de Adrien y en una nueva manada, la sensación de seguridad completa le resultaba esquiva. Los ecos de su pasado aún resonaban en su mente, y aunque se encontraba en EmberWood lejos de Jackson, la sombra de su antigua vida seguía persiguiéndola.

El frío de la habitación parecía penetrar más allá de su piel, hacia el fondo de su ser, recordándole que la paz total era aún un objetivo lejano. Mientras observaba el tenue brillo de la luz que entraba por la ventana, Hana se preguntaba si alguna vez podría sentirse realmente libre del tormento que había vivido, o si, a pesar de sus esfuerzos y de la nueva vida que le deparaba el futuro, seguiría arrastrando las cadenas invisibles de su pasado.

Sin embargo, su angustia se vio interrumpida cuando escuchó un ligero golpe en la puerta, seguido por la voz familiar de Jade. —Hana, soy yo. ¿Puedo entrar?

Hana se limpió las lágrimas discretamente antes de responder. —Sí, adelante.

Jade entró en la habitación con una sonrisa cálida, llevando en las manos la ropa que había escogido para ella. Al ver a Hana, su expresión de preocupación se suavizó y se dirigió hacia ella con paso firme y confiado.

—He traído algo para ti— dijo Jade mientras dejaba la ropa sobre la silla cercana.

La sonrisa de Jade era contagiosa y, a pesar del dolor que aún sentía, Hana no pudo evitar sentirse un poco aliviada por el gesto amable.

—Gracias— dijo Hana, tratando de devolver una sonrisa genuina.

Jade notó la expresión aún tensa de Hana y se sentó a su lado, su presencia era reconfortante.

—Sé que esto ha sido difícil para ti— comenzó Jade con una voz suave—. Pero estoy aquí para ayudarte a adaptarte. Si necesitas algo o simplemente quieres hablar, estoy disponible.

Hana asintió, apreciando el ofrecimiento. Aunque los recuerdos del bosque todavía la atormentaban, el apoyo y la calidez de Jade comenzaron a disipar un poco su malestar.

—Agradezco mucho tu ayuda, Jade. Me siento un poco perdida a veces.

Jade le dedicó una sonrisa tranquilizadora.

—Eso es normal. Este lugar es nuevo para ti, y es natural que te sientas así. Lo importante es que aquí tienes a gente que se preocupa por ti y que está dispuesta a ayudarte a superar esto.

Hana se sintió un poco más en paz con la situación. La amabilidad de Jade, junto con el hecho de que ella había venido hasta su habitación con ropa y una sonrisa, le dio una sensación de pertenencia que necesitaba en ese momento. Aunque los recuerdos seguían ahí, la presencia de Jade le recordó que no estaba sola y que podía encontrar apoyo en quienes la rodeaban.

—Gracias, Jade— dijo Hana con un susurro de gratitud. —De verdad aprecio todo esto.

Jade asintió con una expresión sincera.

—Siempre estaré aquí para ti. No dudes en buscarme si necesitas algo.

Mientras Jade se levantaba para salir, Hana observó cómo se dirigía hacia la puerta, sintiéndose un poco más aliviada. Aunque el camino hacia la adaptación y la recuperación sería largo, el gesto de Jade le daba una chispa de esperanza y la ayudaba a enfrentar los desafíos con una actitud más positiva.

Después de que Jade la dejó sola, Hana intentó dormir nuevamente, pero encontró que el sueño se le escapaba. Las horas pasaban y, además de la inquietud, empezó a notar que su apetito comenzaba a despertar. Se levantó de la cama, se puso la ropa que Jade le había traído y decidió aventurarse fuera de su habitación por primera vez.

La mansión era inmensa, y el laberinto de pasillos y puertas resultaba desafiante. Sin embargo, Hana estaba determinada a encontrar la cocina. Después de una búsqueda que le pareció interminable, finalmente vio una luz cálida proveniente de una sala cercana. Se acercó con cautela y, al abrir la puerta, se encontró con la cocina.

Una sonrisa de satisfacción se dibujó en su rostro al ver un pequeño pastel sobre la mesa. La idea de probarlo la llenó de una repentina alegría. Se acercó y tomó una cuchara, emocionada por el pequeño manjar. Sin embargo, apenas había dado un bocado, una voz masculina la detuvo.

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Adrien terminó de ver algunos documentos en su oficina y antes de ir a recostarse iría a la cocina por un vaso de agua. Dada la hora, ya todos estaban durmiendo por lo que debía ir él mismo. Sin preocupación se adentró entre los interminables pasillos de la mansión, sin imaginar que se encontraría con una Omega mientras esta se comía su pastel.

—¿Qué estás haciendo aquí? —La voz sonó firme y autoritaria, pero también con un toque de sorpresa.

Hana se sobresaltó, ya que, aquella voz de alfa la hizo recordar las veces que Jackson le gritaba, haciendo que todo su cuerpo se llenara de nervios y temor. Se giró para ver a Adrien de pie en la entrada de la cocina. Era un alfa imponente que la tenue luz de la cocina le dificultaba identificar. Adrien se acercó a ella y con una mirada penetrante miró a la Omega. Hana estaba segura que estaba en problemas, había sido descubierta robando un pastel y eso la hacía temblar de miedo al pensar en lo que le harían. La castigarían como Jackson lo hacía.

—¿Vas a robar pastel ahora? —dijo, tratando de ocultar una sonrisa.

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Último capítulo

  • La Sustituta del Alfa   Fin

    El cachorro, sentado en la suave alfombra color verde del suelo, observó curioso el cambio de sus padres, sin tener miedo de los lobos que aparecieron delante de sus ojos. El cachorro de lobo en su interior siempre reconocería a sus padres; por ende, jamás temería de sus formas lobunas. Contemplar a sus progenitores como aquellos imponentes animales, sin estar cerca de asustarle, sólo despertó otra parte de su propio ser.Tardó un poco, y sin embargo, llegó tras unos minutos. Al ser su primera transformación, cambiar fue una tarea prolongada y exhaustiva para Daniel.La felicidad que infundió en el pecho de los lobos que eran testigos de una nueva etapa en la vida de su cachorro desvaneció cualquier preocupación o mal recuerdo de sus mentes, dando espacio a un recuerdo que atesorarían por los años venideros.A un metro de Adrien y Hana, un pequeño cachorro de bonito pelaje blanco y sutiles toques grisáceos emergió, aturdido con la nueva percepción y con sus cortas patitas tambaleando.

  • La Sustituta del Alfa   117

    —¿Qué quieres decir? —susurró.—No podré borrar el pasado y reescribir los errores que cometí. Soy débil desde que mi naturaleza Alfa cuelga de un delgado hilo... Pero puedo cambiar, haré lo que esté a mi alcance para que a partir de ahora pueda ser mejor de lo que antes fui. Si me convierto en alguien bueno y justo, ¿Podré abrazar a Liz?Hana DuPont sonrió ampliamente al notar que alguien acababa de despertar. Pequeños balbuceos se oían desde la cuna de la habitación, donde un bebé de ocho meses de edad descansaba.—Buenos días, mi pequeño cachorro —el bebé se acurrucó contra la Omega tan pronto como estuvo entre sus brazos, buscando con su naricita el sitio donde el aroma de su progenitora era más fácil de sentir—. ¿Aún quieres dormir? —decía Hana, soltando una risa cariñosa.Daniel DuPont era un adorable paquete de risas. Un niño enérgico, de mucha curiosidad y con una increíble debilidad por el aroma de Hana, probablemente heredada de Adrien.También era un niño que pedía con cons

  • La Sustituta del Alfa   116

    Hana plantó su mirada en un punto fijo del suelo. Lidiar con sus inquietudes no era sencillo. —Aun así me preocupa lo que pueda pasar. Nuestro hijo puede ser como yo, no quiero que la historia se repita y sea él o ella quien sufra lo que yo sufrí. Perseguían a los Gamma por sus valiosas cualidades ¿Por qué sería distinto en una Omega que posee esas cualidades también?—Tu parte Gamma está dormida en tu interior y no estuvo destinada a despertar desde que naciste. Jackson provocó tanto dolor en tu vida diaria que acabó sucediendo, tu loba necesitaba un modo de defenderte, y lo encontró. —Adrien dejó ir un suspiro. —De hecho, me alivia que esto resultara ser así. Si descubríamos que eras una Gamma todo sería difícil, el peligro sería inminente y no podrías darte el lujo de dar un paso fuera de la mansión, nunca. No quiero eso para ti, tú tampoco.Hana contuvo el impulso de responder, dado a que una pequeña interrupción decidió que lo mejor era guardar silencio. La Omega bajó la mirada a

  • La Sustituta del Alfa   115

    La boda fue llevada a cabo en el jardín de la mansión DuPont, por el simple hecho de que Hana amaba estar allí. La decoración no fue un problema gracias a que el jardín etéreo era hogar de distintas especies de flores coloridas, árboles y arbustos bien cuidados, siendo eso suficiente para crear un hermoso panorama digno de una ensoñación.Un enorme marco colgado a la pared de la sala principal los retrataba luego de la boda, ambos luciendo un par de deslumbrantes sonrisas sinceras en sus rostros. La dicha había sido casi palpable para los dos ese día, y Hana se sintió afortunada de poder mantener aquel bonito recuerdo plasmado allí y en su memoria.Hana DuPont era reconocida como la Omega que EmberWood admiraba por la amabilidad de su alma, por la fuerza de su valentía y por la humildad de su corazón. No era extraño verla ir al pueblo, jugar animadamente con los niños y ayudar a las personas que más lo necesitaban. Después de todo, cuidarla debía ser una de sus prioridades, aquella ma

  • La Sustituta del Alfa   114

    Hana comenzó a crecer, y con el tiempo llegó la hora del matrimonio. Los Bell le pidieron a Jackson que hiciera ver ante los demás una relación amorosa y pacífica para guardar apariencias; Demian Bell incluso manifestó su ansiedad por un nieto ante Jackson, manteniendo ocultas sus verdaderas intenciones. Tan pronto como su sobrino obtuviera una manada, Hana sería arrebatada de Jackson, aunque él no tenía idea.Cuando su "hijo" apareció enfadado una noche en su casa, él y su esposa intentaron calmarle. Jackson expresó colérico que había recibido la frustrante noticia de que su Omega era estéril, y además, cegado y dominado por su indignación, la castigó de una manera distinta a las de antes.Los Bell no hicieron más que seguirle la corriente. Demian sabía muy bien que Hana no era infértil y que solo se trataba de los mecanismos adquiridos de sus genes Gamma. Si Hana y su loba no amaban incondicionalmente a un Alfa, su cuerpo no aceptaría a un cachorro de éste. A diferencia de una Omega

  • La Sustituta del Alfa   113

    A su vez, los padres adoptivos de Hana cuidaron de ella con dedicación y cariño, sin importar que no fuese su hija biológica. Para ellos, Hana era parte de la familia, y siempre se le trató como tal. Quienes dejaron a la niña con ellos sólo le revelaron sus nombres, su jerarquía y sus razones a Helena Powell, exceptuando la jerarquía a la que Hana pertenecía. Con el tiempo, sintieron un muy débil aroma dulzón en la pequeña, aroma por el cual asumieron que se trataba de una Omega.Por años, los Bell no dejaron de buscar, estando frustrados por no poder descubrir dónde era que esos tontos Gammas habían ocultado a Hana. Querían a Hana en su poder, lo demás no era relevante.Acudiendo a sus contactos en el Alto Mando, en la manada y con el Alfa Líder de su manada, el padre de Ulric, descubrieron finalmente la localización de la niña, quien tenía una nueva familia. Los persiguieron y amenazaron por meses, pero esta familia no se permitía ser vencida; amaban a esa pequeña y la defenderían d

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