Compartir

Capítulo 2

Autor: Carla
last update Fecha de publicación: 2025-03-21 21:41:24

–Creo… Creo que estoy embarazada. –En cuanto se lo dijo a Claudie, Amaris se dió cuenta de que fue un error. 

La cara de Claude pasó de sorprendido al horror en segundos. 

–¿Crees? 

Amaris asistió. 

–Espero por tú bien que solo sea una falsa alarma. –Le dijo entre dientes antes de llevarla al hospital para una ecografía. 

–Es correcto Alfa. –Le confirmó la ginecóloga. –Ella esta embarazada. 

“Ella”, no “Luna”. En la manada nadie la trataba con el suficiente respeto. 

–¡Maldición! –Claude estaba furioso. –Encargate. –Le dijo a la doctora antes de salir de la consulta. 

–Si Alfa. 

–¿Qué? ¡No! –Amaris trató de salir de la oficina, pero la puerta estaba cerrada por fuera, se dió vuelta para mirar a la ginecologa y esta tenía una jeringa en la mano. –¡No! ¡No! ¡Por favor no!

No la escuchó y le inyectó lo que tenía en la jeringa. Pronto quedó inconsciente. 

Cuando volvió a despertar estaba en su dormitorio. No tenía que ser adivina para saber que habia pasado, su cuerpo dolia y eso indicaba que ella había perdido a su bebé. 

–¡Lo odio! Lo odio con todo mi ser. –Amaris gritó y lloró por toda la noche, pero nada podría traer a su bebé de vuelta. En la mañana ya no lloraba, pero sus ojos ya habían dejado de brillar por completo. Ella necesitaba irse. 

Planeó su escape, y en una noche sin luna estaba lista para salir de ahí. Salió de la casa mientras todos dormían y se fue acercando a los límites del pueblo tratando de que nadie la viese, luego se internó en el bosque y corrió. Lamentablemente ella no contaba con una loba, así que solo podía escapar en su forma humana, sus sentidos eran los de un humano entonces no se dió cuenta el momento en que estaba rodeada de lobos y cuando reconoció al lobo castaño de Blake supo que estaba perdida. 

Fue arrastrada hasta la casa de la manada y esta vez subieron hasta el ático donde recién ahí la soltaron. 

–¿Qué crees que hacías? –Claude estaba furioso. 

–¡Mataste a mi hijo! ¿Qué crees que hacía? ¡Irme!

–Tú no puedes irte. Soy tu dueño, haces lo que yo digo. 

–Yo no tengo dueño. –Artemis lo contradijo y recibió un golpe por eso. –¿Por qué me odias tanto? 

–¿Odiarte? Yo solo quería acabar con esa cara de inocente que tenías cuando te conocí. Si además conseguí el bosque colindante a la manada fue un plus. 

–Pero ahora tienes que cargar conmigo. 

–Una sirvienta gratis y una puta para cuando no tengo a nadie más. –Ella intentó golpearlo por eso, pero él la detuvo antes para luego empujarla haciendo que se cayera.

–¡Te odio! –Le gritó desde el piso.

–Eso me lo has repetido muchas veces. –Claude se acercó a ella. –Ahora tu castigo. –Se sacó el cinturón y con este la golpeó. Amaris perdió la cuenta de cuánto fueron los golpes, solo sabe que en un momento quedó inconsciente. Después despertó y estaba tendida en unas mantas, al mirar a su alrededor seguía en el ático. Supuso que esa era su nueva habitación.

Miró por la pequeña ventana que había en el ático y vió la luna en todo su esplendor.

–¿Este es mi castigo por desobedecerte madre? –No obtuvo respuesta y solo pudo llorar.

Y ahora tres años después estaba cansada de esa vida. Los golpes por parte de Claude se convirtieron en una rutina, el único momento en que era amable con ella era cuando estaba en celo y ahí era solo Blake el que estaba en control y una vez que terminaba las palizas que recibía eran peores; ella podía darse cuenta que eran para evitar que quedara embarazada o hacerla abortar. En esos años ella nunca más se acercó a Claude a decirle que estaba embarazada.

Cuando terminó de limpiar los baños de la casa de la manada volvió a la cocina. Ese día estaban todas las omegas como locas, corrían preparando todo tipo de comida y postres que se servirían esa noche en la fiesta. Una vez al año se celebraba una fiesta en la madana Shadowmoon y obviamente ella no iba a estar presente. Nunca lo estaba. Nadie fuera de la manada sabía que Claude tenía una compañera, así que su presencia no era necesaria. 

–Deja de mirar y ayuda con la carne. –La jefa le ordenó a Amaris mientras murmuraba que nunca había visto a alguien tan inútil antes en su vida. 

El resto del día fue solo seguir órdenes hasta que todo el lugar estaba perfectamente limpio y toda la comida lista. 

Amaris estaba lista para escabullirse al ático, pero antes de que lo pudiera hacer la jefa de las omegas, Tania, la miró y le ordenó ayudar a servir a los invitados. 

Mascullando su mala suerte hizo lo que le ordenaban. Fue a vestirse con un traje de sirvienta que era para ocupar solo en ocasiones especiales y frente a un pedazo de espejo que tenía arreglo su cabello en un recogido bien apretado. Esperaba que de esa manera su cabello no llamara la atención. Aunque ya no lo cuidaba como antes, este seguía tan brillante y mostrando diferentes tonos de rubios que lo hacía verse multicolor. Cualquiera creería que se lo teñía, pero era su cabello natural. Miró sus ojos grises y se dió valor para enfrentar la noche. Puso la mayor sonrisa falsa en su rostro y fue al salón.

Se dedicó a servir tragos por todo el salón. Ya habían llegado casi todos los invitados. Solo faltaba el Alfa Carl para poder servir la comida. Solo que cuando llegó no estaba solo, venía acompañado de su única hija, Alice, que en cuanto ingresó se quedó quieta mirando a todos. Al ver que su hija se detenía el Alfa también lo hizo y la miró para luego mirar a su alrededor. 

Amaris vió como Claude se paraba y no quitaba los ojos de encima de la recién llegada. Pronto todas las conversaciones se detuvieron para observar qué estaba pasando. Para todos era obvio. Pero estuvo aún más claro cuando a ambos se les escuchó susurrar la misma palabra. 

–Compañero. 

–Compañera.

El Alfa Claude había encontrado a su compañera, Alice era la próxima luna de la manada Shadowmoon. 

Con una nueva mujer que estaría en la vida del Alfa Claude de forma permanente… ¿Qué sería de Amaris?

Continúa leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la App

Último capítulo

  • La Venganza de la Luna Amaris   Capítulo 13

    Capítulo 13El salón principal brillaba con luces cálidas, risas y el sonido de copas chocando. Elliot estaba en el centro de todo, pero su mente estaba lejos de la celebración. La noche había sido planeada para sellar acuerdos y reforzar alianzas, pero él solo podía pensar en dos cosas: Claude y Amaris.Claude había llegado hacía apenas unos minutos, acompañado de su compañera —una loba alta, de cabello oscuro y sonrisa vacía— y su beta. Elliot los observaba desde su lugar junto a Silvana, con el ceño apenas fruncido y la mandíbula tensa. Su instinto le decía que aquella visita no era un gesto de paz. Era otra cosa. Algo se ocultaba tras esa falsa sonrisa que Claude ofrecía a todos.—Deja de observarlo así —susurró Silvana, rozándole el brazo con dulzura—. Vas a hacer que se sienta incómodo.Elliot apenas la miró.—Eso sería lo menos que me preocuparía —respondió en voz baja.—Elliot… —insistió ella, bajando el tono—. Esta noche es importante. No lo arruines.El alfa respiró hondo,

  • La Venganza de la Luna Amaris   Capítulo 12

    El salón principal estaba casi listo. El aroma a flores frescas y pan horneado flotaba en el aire, mientras las omegas iban de un lado a otro organizando los últimos detalles. Amaris, acomodando un ramo de peonías en la mesa principal, se volvió hacia Silvana, que revisaba todo con una expresión atenta.—¿Cómo te sientes? —preguntó Amaris—. Debe ser agotador estar organizando todo esto estando tan cerca de tener a tu bebé.Silvana la miró sorprendida por un instante, pero luego sonrió con dulzura.—He tenido días peores —dijo con una risa ligera, llevándose la mano al vientre—. Pero sí, a veces me pesa un poco más de lo que quisiera.Amaris bajó la mirada hacia su vientre redondeado.—¿Te falta mucho?—Unos dos meses, más o menos —respondió Silvana, su voz teñida de una mezcla de emoción y nerviosismo—. Ya quiero tenerlo en brazos… aunque también me aterra un poco.Amaris sonrió de manera genuina, a pesar del nudo que sentía en el estómago. —Supongo que es normal. Es un cambio enorme

  • La Venganza de la Luna Amaris   Capítulo 11

    Los últimos días habían sido un torbellino de preparativos. Desde que Amaris comenzó a ayudar a Silvana, el tiempo parecía haberse comprimido en una sucesión interminable de tareas: acomodar las mesas, revisar el menú, supervisar la llegada de los arreglos florales, probar combinaciones para el cóctel de bienvenida. Silvana no le delegaba demasiado, pero no podía negar que la presencia de Amaris le era útil. Ayudaba en todo lo que le pedía y tenía un excelente gusto en las decoraciones. La cena sería el sábado por la noche, y algunos alfas ya habían confirmado que se quedarían hasta el día siguiente. Los preparativos estaban casi listos, y Silvana le entregó una carpeta con la lista definitiva de invitados para que organizara las tarjetas de bienvenida. Amaris se sentó en una de las mesas aún vacías, alejadas del bullicio, y abrió la carpeta. Iba pasando los nombres, reconociendo a algunos por lo que había escuchado en la oficina de Elliot o nombres que había oído antes, cuando aún

  • La Venganza de la Luna Amaris   Capítulo 10

    La cabaña estaba en penumbra, iluminada apenas por la tenue luz de la lámpara sobre la mesa. Amaris, envuelta en una manta, daba vueltas con una taza entre las manos. La imagen de Silvana adentrándose en el bosque seguía firme en su memoria. No había podido contárselo a nadie aún… aunque la idea de hablar con Ralf empezaba a parecer más segura que seguir callando. No solo porque necesitaba que confiaran en ella, sino que también porque algo estaba ocultando y no creía que fuera bueno. Unos golpecitos sonaron en la puerta.“Llegó Ralf”, pensó Amaris antes de acercarse y abrir. Encontró a Ralf con su sonrisa fácil de siempre.—Hola chica misteriosa. ¿Molesto? —preguntó con voz baja.—Depende —respondió ella, cruzándose de brazos con una ceja levantada y una pequeña sonrisa en el rostro. Era fácil hablar con Ralf. Era como un pequeño hermano molesto. —No vine solo —dijo él, ladeando la cabeza.Detrás de él apareció Elliot con los brazos cruzados y la expresión neutral… o al menos eso i

  • La Venganza de la Luna Amaris   Capítulo 9

    Amaris se levantó para dejar todos los reportes en una esquina del escritorio de Elliot. Algunos sobresalían del montón y al querer enderezarlos, uno de los papeles resbaló.—Cuidado —murmuró Elliot al mismo tiempo que ella estiraba la mano para atraparlo.Ambos se agacharon a la vez. Sus manos se rozaron haciendo que ella se moviera apresuradamente perdiendo el equilibrio. Sin pensar, Elliot la sujetó por la cintura para evitar que se cayera.Quedaron así, congelados por un instante. Ella sostenida por él, sus rostros más cerca de lo que debería ser cómodo, con la respiración entrecortada por la cercanía. Amaris se enderezó enseguida, apartándose con rapidez. Pero no pudo evitar sentir como su corazón se aceleraba.—Gracias —dijo en voz baja, evitando mirarlo y con las mejillas sonrojadas.Elliot carraspeó y dio un paso atrás, incómodo, rascándose la nuca.—¿Y? —Elliot tosió en su mano antes de volver a hablar—. ¿Has recordado algo?Ella lo miró, sin saber si la pregunta era por cur

  • La Venganza de la Luna Amaris   Capítulo 8

    El leve chirrido de la puerta interrumpió momentáneamente el silencio del despacho. Amaris alzó la vista. Silvana entró con una bandeja entre las manos y una sonrisa suave que iluminaba su rostro. El aroma a pan recién horneado y té tibio se deslizó por la habitación con una calidez acogedora. Al verla, Elliot, dejó el bolígrafo sobre la mesa y se puso de pie. –Buenos días –dijo él, acercándose a ella. –Buenos días, amor –respondió Silvana, levantándose ligeramente de puntas para besar su mejilla–. Te traje algo de desayuno. Pensé que tal vez no habías comido nada desde anoche y… bueno, como no volviste a casa… supuse que estabas trabajando, pero me quedé esperando igual. Elliot le sostuvo la mirada por un instante. –Lo siento –dijo él en voz baja–. Perdí la noción del tiempo y después no quería despertarte tan tarde. Ella negó con la cabeza, comprensiva.–No importa. Ya sé cómo te pones cuando algo te inquieta –murmuró con ternura y le acarició el rostro con dulzura. Luego mir

Más capítulos
Explora y lee buenas novelas gratis
Acceso gratuito a una gran cantidad de buenas novelas en la app GoodNovel. Descarga los libros que te gusten y léelos donde y cuando quieras.
Lee libros gratis en la app
ESCANEA EL CÓDIGO PARA LEER EN LA APP
DMCA.com Protection Status