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2 Recuerdos que duelen.

last update Fecha de publicación: 2023-09-01 15:55:13

Apenas llegó a su edificio Linda corrió a hablar con René, necesitaba contarle con lujos de detalle lo que había sucedido en su primer día de trabajo. 

La joven rubia pasaba gran parte del tiempo pintando, sus cuadros, que alguna vez fueron alegres y coloridos, desde que había sobrevivido al infierno de Terry, se habían vuelto tristes y grises, aun así, no perdía las esperanzas de volver a ser lo que era antes, de poder juntar esos pequeños pedazos de su alma y volver a armarse. 

— Hasta que llegas, dime, me muero de curiosidad, ¿cómo son?, te juro que después que cortaste la llamada, me quedé con los nervios de punta, no puede ser que te quiera despedir, ¿te dio un por qué?

— Tranquila René, mi trabajo ya está asegurado, los tengo donde quiero. Que te digo, son dos bombones que no me molestaría comer, lástima que son mis jefes.

— ¡¿Y eso que?! ¡Mira lo que son! estas fotos que me enviaste, te juro ¡monje mi braga!, dime si no tienes curiosidad por contar cuantos tatuajes tiene este cuerpo y este rubio, Dios lo dejaría atarme y que me haga lo que quiera.

— Te puedo asegurar que ese es su estilo, pero yo no me dejaré atar por nadie. No lo sé, son lindos y te mentiría si te dijera que no provocan cierta humedad entre mis piernas, pero dormir con mis jefes esta fuera de discusión, prefiero buscar algún sustituto en las noches alocadas en los bares que cometer el mismo error dos veces.

— Aunque esta vez contaría doble. — rebatió con picardía la rubia.

— Eres una cerda, pero.... no, no lo haría.... creo.

— Pero dime cómo son realmente. — René la seguía por toda la casa mientras Linda se despojaba de su ropa, para colocarse algo más cómodo.

— Ambos te confunden a primera vista, si no sabes buscar las señales correctas, Deivid se ve como un hombre duro, con sus tatuajes y ese peinado, ¡Dios tiene tatuada hasta los lados de la cabeza!, pero tiene cierta luz en sus ojos que te dejan ver que en realidad es un ser sensible muy a su pesar, y te puedo asegurar que todas las mujeres con las que ha estado se han comportado como creen que a él le gusta, mujeres fuertes y descaradas, pero lo que él necesita es a alguien débil e inexperta, alguien que lo haga sentir necesitado y útil. — respondió mientras se sentaba en el cómodo sofá blanco.

— Williams es su opuesto, por fuera aparenta ser calmado, serio y centrado, pero es un animal enjaulado que se especializa en pobres chicas incautas, las mujeres débiles lo buscan pensando encontrar a un príncipe encantador, sin saber que es un lobo disfrazado de oveja, estoy segura de que ya está aburrido de las niñas inexpertas, por eso es que su pene reacciono de esa forma cuando lo provoque, te juro que se me hizo agua la boca cuando vi semejante bulto empujando por salir de ese pantalón. — dijo al tiempo que lamia sus labios.

— ¡Eres una perra!

— Sí, lo soy, y él se dio cuenta que soy de todo menos débil, mi intención fue atacar a Deivid a la primera, ya que vi su foto y me confundí, pero cuando lo hice, pude ver como mis palabras afectaban a Williams, y lo demás fue fácil.  — se jacto orgullosa de sí misma.

— Quieres decir que lo sedujiste ¿cómo lo hacías con el hombre frío en el último tiempo que estuvieron juntos?

— No, claro que no, solo me mostré como soy.

— Puedes aparentar con todo el mundo, menos conmigo y lo sabes, eres una buena mujer Linda, solo que Erick te lastimó demasiado. — Rene se sintió mal por traer a flote el recuerdo de aquel hombre que tanto lastimo a su mejor amiga.

— No, él no me lastimó, fui yo, y la estúpida idea que él se enamoraría de mí, puedo leer a cualquier hombre, menos al único que robó mi corazón. 

— Él no te lo robó, tú lo tienes encerrado, creo que debes parar, es hora de que busques un amor de verdad, no un sueño ni que tú cambies por esa persona, solo sé tú misma. 

— No sé, soy buena para seducir, mientras más grande es el reto mejor, pero después, mis miedos regresan, no creo estar lista para una relación sería. ¿Qué tengo para ofrecer? — respondió con cara abatida la castaña.

— Dios, la m****a que tus padres te dijeron sí que se te metió en esa cabezota, ¿cómo no puedes verte realmente?, eres la puta ama, eres como un arma cargada jugando a la ruleta rusa, tú decides quien cae y quien no, además tienes una inteligencia única, vamos Linda, daría todo por estar en tu lugar un día.

— Si seguro.

Las jóvenes pasaron el resto de la noche tratando de saber si eran o no dignas de buscar un amor verdadero o a lo sumo un compañero de vida, hacía dos años que vivían la vida un día a la vez, y un hombre diferente casi todas las noches, pero al llegar la luz del día, ese anhelo de tener un compañero a tu lado, alguien que te apoye y sostenga sin importar que, se hacía presente, no querían admitirlo en voz alta, ellas habían jurado no necesitar nunca más un hombre, pero esa era la verdad, lo que sus corazones y almas pedían.

Deivid y Williams tomaban unos tragos en el apartamento de este últimos. 

Williams vivía en un condominio de lujo, en el gran y espectacular 432 Park avenue de Manhattan en el piso 20, el cual poseía una piscina en su interior de 20 metros, el pequeño capricho le costó 14 millones de dólares, pero valía cada centavo, aunque este lugar siempre fue su refugio últimamente no le gustaba estar solo en su hogar, sentía que era demasiado grande para él , por lo que sus días variaban en dormir aquí e invitar a su buen amigo Deivid o ir al penhouse de este, que claro era igual de lujoso, a pesar que solo valía 12 millones el hogar de Deivid estaba ubicado en la torre 30E32 en la Skyline de Manhattan el piso 22 era todo suyo y lo que más le encantaba a Deivid era el estilo gótico de la fachada.

— No puedo creer que ella redactara el contrato, cuando lo menciono pensé que bromeaba. — dijo un poco indignado Will a no poder saber a qué jugaba su empleada.

— No tenías por qué pedirle que renuncié.  — El castaño lo miraba con reproche.

— No quiero acostarme con ella Deivid, ¿qué es lo que no entiendes?

— Renuncia y di que soy mejor que tú. 

— Ni lo sueñes, ella quiere jugar y la haré arder tanto que se quemara. Gemirá con tanto ahínco mi nombre que se desarmará en mis brazos. — dijo con fuego en la mirada, Linda lo había provocado y pagaría por ello.

— ¿De qué hablas? es un pobre corderito asustado.

— ¿Que?... ¿Acaso tienes algún problema de percepción?, esa mujer sabe lo que hace, quiere seducirme y no sabe lo que le espera.

— ¿¡Ella seducirte a ti?! Vamos hombre si temblaba como una hoja en otoño hoy mientras se disculpaba por tratarme de idiota, te aseguro que debe ser virgen. 

— ¿Cómo que se disculpó? Cuéntame más. 

— Eso, se disculpó por su comportamiento y me entregó el contrato, sabes... incluso me dio pena, se notaba que ningún hombre jamás la había tocado, cuando la abracé incluso creo que mojo sus bragas. — Deivid estaba complacido con ese pensamiento. Nada más alejado de la realidad. 

— Eso no te lo creo, ¡¿tu consolando a una mujer?!

— Que puedo decirte Will estaba llorando, sabes que la de ese tipo las manejas mejor tú. Pero aun así la conquistare y te ganaré. — Williams le daba vueltas a lo que su amigo le contaba y no lo lograba entender, era como si estuvieran hablando de dos personas diferentes, claro que él no estaba dispuesto a contarle lo que sucedió en su oficina, todavía se negaba a admitir que se masturbo pensando en esa mujer, pero el solo recuerdo de los pechos de ella arrinconándolo contra su escritorio produjo que su pene se endurezca.

"¿Que m****a provoca esta mujer en mí? Ni modo... tendré que comerla y así seguir adelante, cuando vea que es otra chica inexperta a quien enseñarle todo en la cama, este deseo estúpido se irá, y por fin le ganaré a Deivid. "

Por otro lado, Deivid se encontraba mirando la ciudad a sus pies y pensando en lo bien que se había sentido abrasar a la Linda gordita, con ese pensamiento cambió el nombre de contacto de LINDA, ASISTENTE, por LINDA GORDITA 🥰

"Si, es linda, suave, tiene un aroma dulce, nada provocador como el que usan las demás secretarias, ella quiere pasar desapercibida, ahora entiendo porque Williams ataca a las de bajo autoestima, se siente bien que alguien dependa de ti y busque tu protección, hasta ahora las mujeres con las que he estado se desviven por mostrarme todo lo que saben hacer, veamos qué tan bueno seré guiando a esta mujer a que disfrute del mejor sexo de su vida."

Esa noche, la pasaron entre risas y tragos, cuatro personas que iban por la vida teniendo sexo casual, algunos para divertirse, otro para coronarse como el ganador en romper corazones y ellas solo para olvidar a los hombres a los que les dieron su virginidad y su corazón.

Linda se le levanto temprano, trato de no despertar a René, pero era inútil, su mejor amiga, ya estaba en la cocina.

— Buenos días, tu desayuno ya está listo. — Dijo canturriando, mientras se movía de un lado al otro.

— Buen día Rene, ¿qué haces despierta tan temprano?

— Preparo tu desayuno, tú eres la abeja obrera de este panal.

— René ¿cuándo entenderás que esto no es necesario?

— No quiero ser una carga para ti, solo déjame ayudarte.

— No eres una carga, y lo sabes.

— Bien, lo que digas, aun así, ven y desayuna.

— Solo porque hoy será un día movidito. 

Y esa era la verdad, ella tendría un día ajetreado hoy, primero debía asistir con Williams a un control de calidad con la empresa ULip que quedaba a 20 minutos de la compañía y rogar porque nada los haga perder tiempo y así poder asistir a Deivid en un almuerzo de inversionistas en el restaurante Jean Georges, ubicado en el Trump internacional hotel & Tower en Nueva York. 

— Ya me voy, estos idiotas no contestan a mis emails. Por lo que deberé de ir a la empresa primero. 

— Ten paciencia amiga.

— Tratare, pero cada vez me convenzo más que este par de ineptos van directo a la quiebra.

La asistente tomo un taxi mientras maldecía por lo bajo.

"¡¿Que tenía en la cabeza la anterior asistente?! ¡Como organiza una reunión en un lugar tan alejado!"

En realidad, lo que molestaba a la joven y la desestabilizaba era que ese restaurante era el favorito del señor frío, lo había acompañado decenas de veces a aquel sitio y no solamente por negocios.

Su mente comenzó a viajar a esos momentos.

"No, Linda, ¡no lo hagas, no te lastimes de esta forma!”

Pero ya era tarde, el recuerdo estaba en su mente, la última cena con Erick Mark o como ella lo llamaba el señor frío

Flashback 

— Lin (como él la llamaba), en unos momentos verás que hay dos millones de dólares depositados en tú cuenta bancaria, aparte de tus ahorros.

— ¿Que?

— Es mi regalo para ti, tómalos y vuelve a Arkansas.

— ¿Volver... a qué?

— Regresa con tus padres a el Dorado, no sé, compra una casa, es dinero suficiente para que vivas bien. Solo... no vuelvas a cruzarte en mi camino. No te quiero en New York. 

— ¿Estas terminando conmigo?

— No podemos terminar nada... por qué no somos nada, es por tú bien, créeme, en una semana mi compromiso con Samara se hará público, muchas personas nos han visto juntos y por más que nuestro comportamiento en público es intachable, siempre están los que buscarán una noticia.

—... Lo entiendo, bien, me reuniré con el señor Dante Ricci mañana para que quede todo listo para la sociedad de sus empresas y... Dios, esto no puede ser. No puedes dejarme. — La voz de la joven se rompió en la última frase, su mundo se hacía pedazos y no había nada que pudiera hacer.

— No llores, controlarte, te entrené para ser mejor que esto.

Esa frase terminó por destruirla, él la entrenó, así era como la veía, como un animal de zoológico al que debía enseñarle cómo comportarse, como pararse, como vestirse y como follar.

Fin Flashback. 

— ¡Señorita!

— He, disculpe. — Volvió a la realidad cuando el conductor perdió la paciencia y le gritó, en otras circunstancias lo hubiera mandado por un caño, pero no hoy, hoy solo rogaba no cruzar a Erick en ese maldito restaurante o no sabía cuáles serían las consecuencias. 

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