INICIAR SESIÓNPOV DE EMILIA Me desperté antes del amanecer con las últimas palabras de Richard todavía pesándome en el pecho. Me palpitaba la muñeca cuando estiré la mano para alcanzar el vaso junto a la cama, recordándome lo que había ocurrido la noche anterior. Bajé la manga de inmediato y me quedé mirando la tenue marca roja antes de cubrirla con la otra mano. Ese pensamiento volvió a instalarse en mi mente. La habitación estaba en silencio, pero mis pensamientos no. No dejaba de preguntarme si había imaginado el miedo que sentí cuando Richard me agarró. Sabía que no lo había imaginado. El moretón era la prueba, aunque fuera pequeño. Me vestí con cuidado y elegí una blusa de manga larga que cubriera por completo mi muñeca antes de salir. Antes de enfrentar otro día sola. El hospital ya estaba abarrotado cuando llegué. Las enfermeras corrían de una habitación a otra, los pacientes esperaban cerca de recepción y los teléfonos sonaban constantemente desde los distintos departamentos. El ruido f
POV DE RICHARD Richard esperó hasta que llegamos a casa antes de mencionar a Adrienne. No dijo una palabra durante el trayecto y aquel silencio me inquietó más de lo que lo habría hecho un grito. Cuando entramos en la sala, se quitó la chaqueta, la dejó cuidadosamente sobre una silla y me miró con una calma que hizo que el estómago se me contrajera de inmediato. —Siéntate, Emilia —ordenó, señalando el sofá mientras él permanecía cerca de la puerta—. Quiero que hablemos en privado, sin interrupciones, sin excusas y sin que finjas que no entiendes por qué te estoy preguntando esto. Me senté lentamente, observándolo con atención, porque algo en su voz me advertía que aquella conversación había comenzado mucho antes de hoy. —Sé que has estado reuniéndote con Adrienne fuera del trabajo —continuó, cruzándose de brazos—. Sé lo del apartamento, las visitas nocturnas y las mañanas en las que llegas desde la misma dirección. También sé que lo que sea que existe entre ustedes dos no es pro
POV DE EMILIA La pregunta de Richard me siguió mucho después de que saliera de la sala de consulta. Incluso mientras revisaba los expedientes de los pacientes, podía escuchar su voz tranquila preguntándome por qué miraba a Adrienne como si fuera algo que temía perder. Había pasado semanas evitando aquella verdad, fingiendo que podía controlar mis sentimientos. Ahora, una sola pregunta había obligado a todo lo que había enterrado a salir de nuevo a la superficie. Intenté trabajar con normalidad, pero no lograba concentrarme. Revisé dos veces unos resultados, puse un expediente en el lugar equivocado y olvidé casi de inmediato una petición que me había hecho una enfermera. Cada momento de silencio me devolvía a la mente la mano de Adrienne acomodando mi manga y la mirada de Richard sobre él. Sabía que necesitaba hablar con Adrienne, aunque temía lo que aquella conversación pudiera exigirme. Cuando terminó mi turno, fui directamente al apartamento de Adrienne. Abrió la puerta ante
POV DE EMILIA Regresé al hospital por la entrada lateral, esperando que el pasillo tranquilo me ayudara a ordenar mis pensamientos antes de enfrentar otro día agitado. Adrienne había salido del apartamento varios minutos antes que yo, tal como habíamos planeado, pero mi cuerpo todavía recordaba el calor de su mano y la forma en que me había mirado antes de que me marchara. Mantuve la mirada baja mientras avanzaba por el pasillo, fingiendo estar más interesada en los expedientes de los pacientes que llevaba contra el pecho que en las personas que pasaban a mi lado. Entonces escuché unos pasos detrás de mí, seguidos de una voz familiar que pronunciaba mi nombre. Me giré y encontré a una de las enfermeras más jóvenes sonriéndome. —Doctora Emilia, usted y el doctor Adrienne vienen de la misma dirección esta mañana —comentó despreocupadamente, inclinando la cabeza como si acabara de notar la coincidencia—. ¿Estaban atendiendo alguna emergencia en algún sitio? El estómago se me contra
POV DE EMILIA El mensaje de Adrienne llegó poco después del amanecer, mientras estaba frente a mi armario, preguntándome qué clase de día quería tener. Me pidió que me reuniera con él después del trabajo y, a diferencia de sus mensajes recientes, este no mencionaba pacientes, expedientes ni emergencias. Era algo personal, y esa simple diferencia hizo que mi corazón latiera más rápido de lo que esperaba. Cuando entré en su coche, le pregunté inmediatamente adónde íbamos. Adrienne me miró, divertido, antes de salir del estacionamiento del hospital. —Lo descubrirás —prometió, manteniendo una mano sobre el volante—. Y antes de que preguntes, no vamos a mi apartamento. Su respuesta me dejó curiosa, desconfiada y extrañamente emocionada. —¿Por qué no? —pregunté, girándome hacia él con el ceño ligeramente fruncido—. Tú eres quien me invitó. La expresión de Adrienne se suavizó mientras mantenía la mirada en la carretera. —Porque no quiero que cada momento que compartimos ocurra detrás
POV DE ADRIENNE Apenas había terminado mis rondas matutinas cuando volví a abrir el informe de seguridad del hospital. La leve presencia de desinfectante en las fotografías del chantajista llevaba días rondándome la cabeza. Podía no significar nada, pero había aprendido a no ignorar los pequeños detalles cuando alguien ocultaba deliberadamente la verdad. —Doctor Adrienne, ¿está buscando algo en particular? —preguntó el supervisor de seguridad, de pie junto a mi escritorio con una tableta en la mano y una expresión cautelosa. —Necesito los registros de acceso a información restringida del personal —respondí, manteniendo la voz baja—. No expedientes de pacientes. Horarios del personal, registros laborales, datos privados de contacto, cualquier cosa que requiera un permiso especial. El supervisor frunció el ceño. —¿Por qué necesita esa información? Deslicé hacia él una solicitud por escrito. —Porque alguien podría estar utilizando el acceso al hospital para recopilar información







