LOGINDurante unos segundos, Lucien permanece observándola en silencio, disfrutando de aquella aparente disposición que ella muestra a escucharlo. Él no alcanza a comprender que Lia solo intenta ganar tiempo. —Pudiste tenerlo todo a mi lado, Lia —murmura—. Cuando te vi por primera vez, supe que te quería. No tuve ninguna duda. Habría puesto el mundo entero en tus manos si me hubieras elegido. Pero preferiste a Axel.La sonrisa desaparece poco a poco de su rostro.—A ese hombre que te ha vuelto invisible. Dime, ¿por qué? ¿Qué estaba mal conmigo?Lia lo observa fijamente. La pregunta parece sincera y, por un momento, consigue ver al hombre que se esconde detrás de aquella obsesión. No es la primera vez que Lucien habla de ella como si su rechazo fuera una injusticia que alguien debe reparar. En su mente, todo se reduce a una elección equivocada. Él cree que, si puede demostrarle que Axel no la ama lo suficiente, Lia finalmente comprenderá que siempre debió escogerlo a él.—Porque no se puede
Axel, Kai y Dylan están sentados en el amplio sofá de Helix Group. La noche avanza y ninguno parece tener prisa por marcharse. Dylan sostiene un vaso de whisky y mueve el hielo dentro del líquido de manera distraída, mientras observa a sus dos amigos con una sonrisa que anuncia problemas. Después de varios minutos de silencio, parece encontrar la excusa perfecta para romper la calma.—Hace mucho que no salimos a relajarnos. ¿Por qué no vamos al club Prince esta noche?Dylan acompaña la propuesta con esa sonrisa traviesa que siempre aparece cuando tiene ganas de olvidarse de las responsabilidades y dejarse llevar. Kai lo observa y termina sonriendo también, aunque no parece demasiado convencido de la idea.—No creo que debas —responde—. Si Serena te ve allí, va a hacer un escándalo. Y tu padre seguramente te deshereda esta vez. Esa mujer está obsesionada contigo y no vas a librarte de ella tan fácilmente.Dylan hace una mueca de fastidio y deja caer la espalda contra el sofá.—Solo nos
En su situación, resistirse no le sirve de nada. Tiene las muñecas atadas y todavía siente el efecto de lo que le administran en el taxi. Su cabeza duele con intensidad y cualquier movimiento brusco hace que el mareo aumente. Lo único que puede hacer en este momento es observar a Lucien y tratar de comprender qué pretende hacer con ella.—Me duelen las manos —murmura con voz lastimera—. Las cuerdas me están quemando la piel. ¿Puedes aflojarlas?Lucien baja la mirada hacia sus muñecas. Durante unos segundos no responde. Después se inclina y, con un solo movimiento, afloja las cuerdas hasta liberarlas. Lia siente un inmediato alivio en las manos y mueve los dedos lentamente para recuperar la sensibilidad. Apenas intenta incorporarse, esperando aprovechar aquel momento para alejarse de él, pero Lucien la empuja y la obliga a volver a la cama.Lia cae sobre el colchón y lo observa con cautela.—¡¿Crees que Axel vendrá a rescatarte?!Lucien se inclina hacia ella y le grita la pregunta dire
Una hora después de la llamada, Thomas llega frente a la casa de Lia. Durante todo el trayecto lleva una preocupación que no consigue apartar de su cabeza. Ella le prometió que le escribiría cuando llegara, pero el mensaje nunca llegó. Ahora, detenido frente a la casa, la inquietud que siente se vuelve más difícil de ignorar.Thomas levanta la mirada hacia las ventanas. Todas están oscuras y no se observa ninguna luz encendida en el interior. Baja del vehículo, camina hasta la puerta principal y toca varias veces. Espera unos segundos antes de volver a hacerlo con más fuerza.—¿Lia?Nadie responde.Vuelve a tocar mientras intenta escuchar algún movimiento dentro de la casa, pero solo recibe silencio. Saca su celular y marca el número de Lia. El tono de llamada suena varias veces y después se corta sin que ella conteste. Thomas vuelve a intentarlo, esta vez con el ceño fruncido y una sensación cada vez más incómoda.No entiende qué sucede. Lia sabe que él está preocupado y, aunque quiz
—Sí. Pasó mucho mientras no estabas —responde Thomas—. Toda la colección del desfile pasado, está agotada.Lia se lleva una mano a la boca.—¿De verdad?Thomas asiente.—De verdad.La emoción la invade de inmediato. Durante unos segundos, Lia no consigue reaccionar. Todo el esfuerzo, las noches sin dormir y la tensión de las últimas semanas adquieren un sentido diferente al escuchar aquella noticia.Los demás se acercan para abrazarla y felicitarla. Algunos le aprietan los hombros, otros le dan pequeños golpes cariñosos en la espalda mientras celebran con ella.—Esto es muy hermoso —murmura Lia con los ojos llenos de lágrimas.—Por eso merece un buen almuerzo —declara Thomas—. Todo corre por mi cuenta.La alegría se instala en el ambiente y Lia consigue relajarse un poco. La mañana pasa en un borrón entre felicitaciones, trabajo y conversaciones sobre la colección. Cuando llega la hora del almuerzo, casi siente que acaba de sentarse en su escritorio.El restaurante que Thomas elige es
Kai está cerrando la puerta de su automóvil cuando Dylan, parado a unos paso le da unas palmaditas en el hombro.—Oye, ¿esa no es Lia? —pregunta Dylan mientras señala hacia la salida de la tienda.Kai sigue la dirección de su mano y observa a la mujer que sale del establecimiento a toda prisa. —Creo que sí. ¿Axel la trajo? —pregunta, confundido.Dylan se rasca la cabeza mientras sigue observando a Lia. Hay algo extraño en su expresión. Incluso desde la distancia puede notar que está furiosa y que camina sin prestar atención a nada a su alrededor.—Sería raro. Ella y Ravenna no se llevan bien. Un enfrentamiento entre ellas es lo que menos quiere Axel ahora.—Está realmente furiosa —comenta Kai—. ¿Habrá pasado algo?Dylan no responde de inmediato. Saca su teléfono.—Llamaré a Axel.Marca el número de su amigo y espera. Axel no contesta de inmediato, pero finalmente responde.—¿Axel, has visto a Lia? —pregunta Dylan apenas escucha su voz.—¿Qué pasa con ella?La respuesta de Axel suena







