Inicio / Romance / La esposa invisible / CAPÍTULO VEINTINUEVE (ENTONCES, ¿QUÉ DICES?)

Compartir

CAPÍTULO VEINTINUEVE (ENTONCES, ¿QUÉ DICES?)

Autor: Kandy Orta
last update Fecha de publicación: 2025-05-23 01:58:17

El coche se detuvo frente al edificio con suavidad, como si también supiera que no era momento de romper el encanto.

Cassian bajó primero y me abrió la puerta, otra vez con esa cortesía suya que no era un acto, sino una forma de ser. No había apuro. Ni palabras de más. Solo el eco suave de un almuerzo que había dicho más de lo que parecía.

Caminamos hasta la entrada. Él no dijo nada hasta que estuvimos frente a la puerta del apartamento. Entonces, se detuvo. Con las manos en los bolsillos. Con
Continúa leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la App
Capítulo bloqueado
Comentarios (14)
goodnovel comment avatar
susiesther23
odio a la escritora y a cassian
goodnovel comment avatar
Shirley Peña
No lo mencioné antes pero entre más leo más me convenzo de que el matrimonio no funcionó fue en gran medida culpa de los padres, los criaron diferente esperando que los dos respondieran igual. Günter falló sí pero nadie le explicó cómo no hacerlo ni como aceptar. Cassian hace que todas suspiremos
goodnovel comment avatar
dadalyscorporativo
Porque ella no se ha detenido a preguntar y la verdad ya no importa cuando a estas alturas ya le pidió que se acueste a su lado.
VER TODOS LOS COMENTARIOS

Último capítulo

  • La esposa invisible   CAPÍTULO FINAL (EL DÍA QUE SÍ LO FUE)

    El día de nuestra boda fue, el día que había soñado toda mi vida.Sin embargo, hoy todo era diferente. Hoy no había lugar para los fantasmas del pasado: ni la rigidez de aquel primer altar, ni la tristeza silenciosa que me ahogaba el corazón. Esta vez, caminé hacia él con la certeza de que mi mano encontraría su calor; con la seguridad de que su mirada, gris, se posaría en mí con amor genuino.Me vestí en la suite de la casa de mi padre, rodeada por Alana, y mi madre. Alana llegó temprano, con una sonrisa radiante y una caja pequeña en las manos. Dentro había unos pendientes de perlas, regalo de Alana para recordarme que, en medio de los protocolos y las expectativas, siempre debía ser yo misma.—Para que brilles, Oli —susurró mientras me los colocaba—. Hoy es tu día, y nadie más puede apagarte.Sentí un nudo de gratitud y emoción en la garganta. Alana había sido testigo de cada avance y retroceso, de cada terapia y de cada paso hacia la reconciliación con Günter. Ella sabía todo de n

  • La esposa invisible   CAPÍTULO NOVENTA (SI. ACEPTO)

    Algo en mí había cambiado. No de golpe, no como quien enciende una luz. Era más bien como si hubiese estado abriendo lentamente una ventana, dejando entrar el aire sin darme cuenta.Desde que le dije que sí, que quería ser su novia, no sentí que mi vida girara alrededor de Günter. Y esa fue, quizás, la señal más clara de que esta vez lo estábamos haciendo bien.No me convertí en una extensión de él. No vivía pendiente del teléfono, ni estructuraba mis días según sus horarios. Seguía trabajando en mis proyectos personales. Empecé clases de fotografía los jueves por la tarde. Volví a escribir en mi diario con constancia. Llamaba a mis padres, leía antes de dormir, cocinaba para mí aunque no viniera nadie a cenar.Günter estaba presente. A veces con flores, a veces con silencio. Con besos en la frente y café en mano. Con conversaciones largas sobre nuestros miedos, y otras veces, con solo mirarnos desde el otro lado del sofá, sabiendo que el amor también es espacio.No necesitaba probarm

  • La esposa invisible   CAPÍTULO OCHENTA Y NUEVE (CUANDO NOS CALLAMOS DEMASIADO)

    La sala de terapia estaba en penumbra, como si la luz suave fuera una invitación al desarme. Lara nos esperaba sentada, con su libreta cerrada en el regazo. Günter llegó puntual, como siempre. Se quitó el abrigo en silencio y me saludó con un leve roce en la espalda. Llevábamos un mes asistiendo a estas sesiones, pero algo en su postura ese día era distinto. Más tenso. Más contenido.—Hoy me gustaría que habláramos de lo que no se dijeron cuando Olivia se fue a Boston —dijo Lara, sin rodeos—. No de lo que pasó alrededor. Solo… de lo que se callaron. De lo que dolió.Günter no dijo nada de inmediato. Miraba al suelo, los dedos entrelazados, los hombros rígidos. Yo tampoco hablé. El silencio de esa tarde no era un refugio, era un campo minado.—Me sentí reemplazado —dijo él, de pronto—. No por Cassian. Por tu decisión de irte sin mí. Por la forma en que lo hiciste. Como si no valiera ni siquiera una despedida clara.Me obligué a sostener su mirada. Lo había escuchado antes, pero no así.

  • La esposa invisible   CAPÍTULO OCHENTA Y OCHO (SIN APURAR EL CORAZÓN)

    Solo me quedé con Günter esa noche, fue como una despedida para ese tiempo que vivimos en la cabaña.La mañana siguiente, Günter me llevó a mi apartamento.El departamento se sentía más grande que antes. No porque algo hubiera cambiado en los metros cuadrados, sino porque ahora me costaba menos respirar. Había dejado mi maleta al lado del sofá, sin abrir, y me serví un té. Günter me había acompañado hasta la puerta, pero no pasó. Se quedó en el pasillo, como si ese umbral representara algo más que una entrada. Como si supiera que necesitábamos nuestro espacio.—¿Me vas a llamar si necesitas algo? —preguntó.—¿Me vas a contestar si lo hago? —repliqué, con una sonrisa cansada.Él asintió, esa media sonrisa torcida que solo aparece cuando está nervioso.—Entonces estamos bien —dije.No hubo beso de despedida. Solo una mirada larga. De esas que guardan más promesas que cualquier palabra.Cerré la puerta con cuidado. No por miedo. Por respeto. A lo que habíamos vivido. A lo que apenas empe

  • La esposa invisible   CAPÍTULO OCHENTA Y SIETE (EL AMOR NOS HIZO)

    Günter estaba frente a mí. A menos de un paso.Podía olerlo. Sentir el temblor apenas contenido en su respiración.—No quiero perderte otra vez —dijo, con la voz quebrada.Y entonces, me besó.No fue un beso lento, ni dulce, ni calculado. Fue un beso con hambre, con rabia, con años de silencios acumulados. Su boca me buscó como si fuera su única certeza. Y yo… yo lo dejé. No por debilidad, sino porque también lo necesitaba.Nos habíamos pasado la vida construyendo muros. Esa noche los derrumbamos todos.Su cuerpo me rodeó con fuerza. Me alzó como si el suelo ya no existiera y me llevó hasta la habitación del piso superior. No me pidió permiso. No hizo preguntas. Pero tampoco fue una invasión. Fue reconocimiento. Un reencuentro.Me quitó el abrigo con torpeza. Yo deslicé su camiseta por sus hombros. Nos miramos un instante, entre la sombra y la luz anaranjada del pasillo. Tenía el rostro tenso, los ojos ardiendo, y aun así temblaba.—Dime si quieres que me detenga —susurró.Negué con l

  • La esposa invisible   CAPÍTULO OCHENTA Y SEIS (QUÉDATE)

    La casa volvió a llenarse de silencio tras la tormenta.Me quedé ahí, apoyada contra la puerta cerrada, sintiendo cómo todo mi cuerpo temblaba. El llanto venía en oleadas. No eran lágrimas suaves. Eran brutales. Gritos que no salían. Golpes invisibles al pecho. Una especie de desgarro que nacía desde lo más hondo y no pedía permiso para doler.Pasó un rato, no sé cuánto, hasta que me obligué a moverme. Me arrastré hasta el sofá, no por comodidad, sino porque mis piernas ya no sostenían tanta verdad junta.Cassian se había ido. Pero sus palabras, su silencio cuando más necesitaba explicaciones, aún flotaban en el aire como una corriente helada.Yo lo había amado. Lo había amado con todo lo que me quedaba después de Günter, después del miedo, después de la fuga. Y él… él me había usado como peón en una venganza.Lo más cruel era que no podía negar lo que sentí. Que una parte de mí, aunque hoy la negara, había encontrado paz entre sus brazos. Había creído en él. Y ese era el verdadero en

Más capítulos
Explora y lee buenas novelas gratis
Acceso gratuito a una gran cantidad de buenas novelas en la app GoodNovel. Descarga los libros que te gusten y léelos donde y cuando quieras.
Lee libros gratis en la app
ESCANEA EL CÓDIGO PARA LEER EN LA APP
DMCA.com Protection Status