FAZER LOGINUn capitulo largo para ustedes espero sus lluvias de comentarios
Capítulo 2: Declaración de guerra El sonido del despertador retumbó en el pequeño apartamento de Lucía, recordándole que, aunque quisiera hacerse la dormida, el mundo seguía girando. Sin embargo, esta vez no fue el cansancio habitual lo que la detuvo, sino un peculiar presentimiento. Algo en el aire no olía del todo bien... y no era culpa de su café matutino.Habían pasado solo veinticuatro horas desde el encuentro con Sebastián del Valle, pero cada vez que pensaba en él, sentía como si una espina se le quedara atascada entre los dedos. Era esa clase de persona que se colaba en tus pensamientos, no porque quisieras, sino porque te recordaban todo lo que querías evitar: arrogancia, perfección y, por supuesto, críticas.Con un rápido movimiento, se levantó de la cama, poniéndose su característico delantal de "La Madriguera". Era su escudo de batalla, su uniforme para los días en que el caos prometía ser abundante. Al llegar al café, todo parecía estar
Capítulo 1.1 El crítico y su análisis Sebastián del Valle observó el café como un detective en la escena de un crimen. "La Madriguera". Solo el nombre ya parecía un intento desesperado de originalidad, pero él no estaba aquí para juzgar la decoración. Aún no.El aroma del café flotaba en el aire, mezclándose con un toque de vainilla y algo más que no logró identificar de inmediato. Algo... casero, aunque no precisamente refinado. Caminó hacia el mostrador, sintiendo el peso de las miradas sobre él. Estaba acostumbrado. La gente siempre parecía interesada en ver al "crítico temido en acción". Era un espectáculo, al parecer.Mientras se quitaba las gafas de sol, dejó que su mirada recorriera el lugar. Mesas de madera con sillas desparejas, una pizarra con un menú escrito a mano y un mostrador que lucía más ocupado que organizado. Todo en este lugar gritaba "modesto", aunque la chica detrás del mostrador parecía absolutamente decidida a compensar con su actitud lo que el café carecía e
Un café en la madriguera Capítulo 1: Un lunes con extra de crema y dramaEl aroma del café recién hecho llenaba el aire, con una mezcla de vainilla, chocolate y esa pizca de tranquilidad que Lucía siempre había querido capturar en su pequeño café, "La Madriguera". Era su santuario, su orgullo y su lugar favorito en el mundo. Pero, como todo lunes, las cosas siempre podían ir mal.—¡Lucía! ¡El espresso está saliendo como agua sucia! —gritó Sofía, su mejor amiga y barista principal, mientras agitaba una taza frente a ella.—¿Y qué quieres que haga, rezarle a San Café? —respondió Lucía mientras limpiaba apresuradamente la máquina con un trapo que ya había visto mejores días.—Bueno, tal vez debas hacer algo más útil que pelearte con el trapo. —Sofía alzó una ceja, como siempre lo hacía cuando tenía razón (o al menos, cuando pensaba que la tenía).—Okay, okay. Dame un segundo. —Lucía ajustó la máquina, luchando contra un tornillo rebelde. Justo cuando empezaba a pensar que el lunes no p
Capítulo 46: Un nuevo nacimientoLa mansión había sido un hervidero de expectación en las últimas semanas. ¿Y como no? El cuarto del bebé ya estaba listo, estaba decorado con tonalidades azules y grises también según estaba lleno de juguetes y ropa de varón que Adrián había comprado porque según él, sería un niño. Violet, ahora lucia su vientre enorme y la fecha de parto les estaba al límitelos nueve, ella sentía las emociones y los nervios a flor de piel. Había superado las nueve meses de embarazo con gracia, asistiendo a sus clases y disfrutando de la compañía de Adrián y Alexander, cuya presencia se había vuelto una parte esencial de su día a día. ¿Loco cierto?. Ese día, sin embargo, Adrián tuvo que ir a la base. Era su última jornada de trabajo antes de tomar su licencia extendida por paternidad, y debía delegar responsabilidades clave para la próxima misión en el Medio Oriente.—No te muevas ni un centímetro de la mansión, Violet —había dicho Adrián esa mañana, besando su frente
Capítulo 45: La nueva normalidadLa aceptación pública de Alexander de su rol como "tío" marcó un punto de inflexión. La tensión entre los tres, aunque no desapareció por completo, se transformó en una extraña y cautelosa normalidad. Los días siguientes a la cena de la Marina se tiñeron de este nuevo y peculiar equilibrio.Violet, liberada de la culpa que la había carcomido, sintió un peso menos en sus hombros. La sonrisa de Adrián, cuando la vio realmente aliviada, era la única recompensa que él buscaba. Su obsesión no se había mitigado, pero su posesividad se había moldeado en un control más sutil, envuelto en el manto de la protección y la devoción. Seguía siendo el General, el estratega, pero ahora aplicaba esas habilidades para construir una familia, a su manera, obviamente.La mansión seguía siendo el centro de su universo. Violet continuó con sus estudios presenciales, el ir y venir a la universidad se había convertido en una rutina tranquilizadora. La escolta discreta de Adr
Capítulo 44: La tregua del tíoLa velada en la cena de la Marina fue un tormento silencioso para Alexander. Cada risa de Violet con Adrián, cada caricia posesiva de su hermanastro en el vientre de ella, cada mirada de "felicidad familiar" que le lanzaban los demás oficiales, era una punzada. La palabra "tío" se había grabado a fuego en su mente, una etiqueta cruel.Pero mientras observaba desde la distancia, con su copa de vino en la mano, un pensamiento comenzó a gestarse. Alexander siempre había sido un hombre de ambiciones claras, pero la paternidad nunca había estado realmente en sus planes inmediatos. Su vida militar, su carrera ascendente, la libertad… ese había sido su foco. La noticia del embarazo de Violet lo había descolocado por completo, revelando la inmensidad de sus fallos. No había sido el hombre que Violet necesitaba, ni el padre que ese bebé merecía.Observó a Adrián. El General era un hombre complejo, despiadado en el campo de batalla, pero ahora, frente a Violet, ir







