INICIAR SESIÓNMia Lennox
—Mia, Ashley, el vuelo sale en seis horas y ustedes siguen tiradas como orangutanes, —se queja mi hermosa madre.
Escucho como arrastra sus pies por la habitación y luego la oscuridad que la inundaba es reemplazada por la luz solar, me quejo y cubro mi cabeza con las colchas, no entiendo por qué es tan exagerada, ni que fuéramos a perder el vuelo.
—No quiero volver a llamarlas, —anuncia antes de abandonar mi habitación, reconozco como hija que no quiero escuchar el segundo llamado de mi madre y la razón es porque puede llegar con un cubo de agua helada sacada de lo más profundo del refrigerador.
—¿Esperas el segundo llamado? —cuestiona mi mejor amiga con burla en su voz.
—Ni loca, —murmuro, estiro mi cuerpo para alivianar la tensión muscular y mis huesos truenan como cheetos de esos crujientes.
Mi mayor deseo de cumpleaños siempre fue viajar a Italia, me gusta la moda y los mejores diseñadores son italianos, me tomó por sorpresa cuando mi bella madre me anuncio que estaríamos viajando a Europa y lo mejor de todo es que mi mejor amiga también está incluida en este viaje.
Ashley y yo nos conocimos cuando teníamos ocho años en la agencia de modelaje, mi madre y la de ella desde ese momento no nos separaron, ya que comenzamos a ir al mismo colegio y hacer muchas cosas juntas.
—Hubiera sabido que tu madre nos llevaría a Italia y me hubiese inscrito en la clase de italiano con el señor Santoro, es guapo y habla de una manera tan elegante…
—¿Vas por la clase de italiano o por el maestro? —interrogo.
—Por la clase de italiano.
—Al menos vivimos en un siglo donde hacer traducción desde el celular es lo más fácil de todo, —le recuerdo. —Y conociéndote, el hombre no tendrá que hablar, —nos reímos.
—Quiero tener un viaje libre de chicos, —aclara, no puedo evitar reírme— ¡Oye! Es en serio, —se queja.
—Cuando veas a esos bombones italianos, se te caerá la baba, te conozco muy bien Ashley, —estiro mi mano a mi mesa de noche y tomó una goma para el cabello, lo sujeto en una cola alta y salgo de la cama.
—Espero que alguno mueva tu piso y al fin compruebes lo que se siente estar con un chico, —no puedo evitar poner los ojos en blanco.
—No voy a escupir para arriba, no obstante, voy a disfrutar esta semana en Venecia y dejar que el destino se encargue de mi vida, —le digo mientras camino al baño.
—¡No crees en el destino! —grita.
Sonrió.
Tiene toda la razón, creo fielmente en que nosotros forjamos nuestro propio destino con las decisiones que tomamos. Aunque es obvio que llegaran situaciones que pueden cambiar tu futuro a algo mejor o quizás mucho peor.
Opino que eres la persona que tiene la última palabra en lo que decides hacer con tu vida.
(…)
Llegamos a Venecia a las dos de la madrugada, feliz y totalmente agotada por el viaje, no tengo ganas de comer, me entregan la llave de la habitación que compartiré con Ashley y enseguida subimos para ir cada quien a su cama.
Mañana será un nuevo día y podremos salir a recorrer la zona.
(…)
Desperté temprano y cuando digo temprano, me refiero a que son las diez de la mañana, no soy reconocida por levantarme a la siete y esa es la razón por la que me gane muchas multas en la agencia de modelaje, no era puntual y las modelos deben serlo.
Mi mejor amiga, por otro lado, es muy activa en la mañana, corre o va al gimnasio, no obstante, Ashely tiene días que hace excepciones, como cuando está resacada o muy cansada, ese es el caso de hoy.
Trato de hacer el menor ruido posible mientras voy al baño en donde hago mis necesidades, arreglo mi cabello y luego abandono la habitación del hotel, no tengo idea de donde está el comedor y por eso voy directo a la recepción.
—Buenos días, —saludo.
—Buenos días, señorita, ¿En qué puedo ayudarle? —cuestiona con amabilidad y un acento italiano muy marcado.
—Busco el comedor, —le digo.
—Siga ese corredor y luego a la izquierda, —indica.
—Gracias, —sigo su indicación y para mi suerte logro vislumbro a mi madre.
—Hola cariño, —le sonrió.
—Despertaste temprano, —le digo, tomó asiento y esta le hace seña a uno de los camareros para que pueda tomar mi orden. —Un desayuno americano y zumo de naranja, —anota lo pedido y se retira.
—El intenso de tu padre no paraba de llamarme, —expresa con drama.
—¿Cuándo llega? —cuestiono.
—Estará para tu cumpleaños. Así que no tienes por qué preocuparte, —asiento.
Mi padre tiene un año trabajando aquí en Roma, por más que ha tenido la discusión con mi madre de trasladarnos hasta este país, ella se ha negado rotundamente, no dejara su tienda y su vida tirada por la borda, es una mujer muy independiente y aunque ama a mi papá, es muy terca.
Siempre él es quien viaja a Estados Unidos a vernos, sin embargo, como mi mayor deseo era pasar mi cumpleaños en Italia, se organizó todo para celebrarlo aquí, tal vez decida vivir en este país e inscribirme en la universidad, es una idea que traigo en mente y la cual debo decir en el momento indicado para no ocasionar un desastre familiar.
Tengo la sospecha de que Diana, mi madre, se hace la idea de que le diré que vendré aquí a estudiar, me ha preguntado varias veces sobre la carrera que quiero elegir. Es una situación complicada porque amo los Estados Unidos y toda mi infancia está allá, ni siquiera sé italiano, no obstante, es momento de explorar otros horizontes.
—Mia, Mia, ¿me estás prestando atención? —cuestiona interrumpiendo mis pensamientos.
—Lo siento, ¿Qué decía? —interrogo.
—Te preguntaba sobre el vestido que quieres utilizar para tu cumpleaños, —la miro con curiosidad.
—¿Debes hablar sobre eso ahora?
—Pensé que querrías ir a alguna tienda, —suspiro y niego.
—Hoy pasearé con Ashley, no te preocupes por el vestido, —ella es la más entusiasmada por este cumpleaños, ni que fuera a cumplir quince.
Nunca pensé que cumplir diecinueve fuera tan importante, no es que haya hecho muchas cosas a esta edad y apenas estoy entrando en los años en lo que debes elegir tu carrera universitaria, estresarte por materias no aprobadas y maldecir a los profesores que no enseñan nada y quieren que entiendas el tema de la noche a la mañana.
(…)
Después del desayuno, esperaba salir solo con Ashley, sin embargo, mi madre se opuso rotundamente y termino siendo parte de nuestra salida, Venecia es un lugar hermoso, sin lugar a duda.
Tiendas de Chanel, Louis Vuitton, Versace, entre otra, están ubicadas en sitios muy exclusivos. Observe sus penúltimas colecciones y me probé vestidos de su marca, son hermosos, pero no es lo que busco para mi fiesta.
—El calor es insoportable, —mi madre abanica su rostro tratando de armonizar y calmar el ardor en su piel por los rayos del sol.
No nos caería nada mal un helado y por eso cruzamos la calle abarrotada de vehículos para comprar ese néctar refrescante. Soy la primera en recibir su paleta de fresa y chocolate, me aprovecho de esto para salir fuera del local, camino algunos metros y el mar de persona me hace moverme a su ritmo, me distraigo fácil y termino estrellándome con un muro.
—¡Oh Dios mío! ¡Lo siento tanto! —grito al ver aquel traje azul manchado por mi helado y dándome cuenta de que ese muro es una persona.
—Guarda dove stai andando! (¡Mira a dónde vas!) —me grita en su idioma con una potente voz, la cual es gruesa y rasposa.
Lo escucho decir otras cosas en italiano y yo no puedo despegar mi mirada de esa mancha que he hecho en aquel costoso traje.
—Señor, discúlpeme, —me arde todo el rostro por la vergüenza.
El enorme sujeto pasa de mí y solo logro ver como se pierde entre las personas, le agradezco a la vida de que no me hizo un escándalo para que le pague por arruinar su ropa.
—Mia, te dije que no te alejes tanto, —mi madre me regaña al momento de llegar a mi lado.
—Lo siento ¿Dónde está Ashley? —cuestiono.
—Esperando en la heladería, —emprendemos camino al lugar mencionado y estando allí, tomó asiento junto a mi mejor amiga. —Quédense aquí, iré a la tienda del frente, —asentimos.
—¡Dios! —exclamo tapando mi rostro.
—¿Por qué estás altera y con la blusa manchada? —interroga.
—Acabo de pasar la vergüenza más grande de todas, —digo. —Choque contra el cuerpo de un italiano enorme y por un momento pensé que era con un muro, hasta que lo escuche gritarme algo que no entendí, —ella arquea sus cejas con sorpresa. —Fue muy bochornoso, se notaba bastante caro su traje, con suerte y no me hizo un escándalo para que le pagara, —añado.
—¿Era guapo?
Bufo, porque ni siquiera me fije en eso
—Con el miedo que me provocó, no me fije en su rostro, tampoco tenía ojos más que para la mancha que deje en su ropa, —murmuro.
—¿Miedo?
—Su voz era tan dura y gélida, me causo un terror horrible, —le digo y Ashely no sigue preguntándome más sobre el tema.
Cuando mi madre regresa, nos vamos al hotel mientras que no puedo evitar tener esa sensación de que alguien me está vigilando. Eso me causa mucho miedo y además, soy una cobarde de primera categoría.
Tres años después Una vez Mia Lennox dijo que no creía en el destino y que cada cosa que ocurre en tu vida futura es por decisiones tuyas, sin embargo, la joven de veintitrés años, casi veinticuatro, agradece a Dios, diosa luna y destino de haberla puesto en camino de Enzo Marchetti, el cual sea convertido en el pilar de mayor importancia en su familia. Ella lo considera sin duda alguna el padre perfecto, ya que el rey siempre está en momentos muy significativos en la vida de su hijo Liam y su pequeña hija Naila, que tiene por significado ojos grandes. Nombre que fue asignado por Enzo en el instante que la tuvo en sus brazos y conectar mirada con ese nuevo ser que llego a darle más luz a su vida. Naila es el centro de atención de todos en la pequeña familia, Liam adora a su hermana y siempre es un sobreprotector con la joven, Enzo piensa que su hija es una pequeña omega y por eso el instinto de su cachorro varón de protegerla. El pequeño no se aleja nunca de ella, ni siquiera permit
Estimado lector.Les pido disculpas por la ausencia del capítulo final, pero todo tiene una razón y es que la visión, manos y computador son fundamentales para un escritor.He tenido complicaciones con mi visión, mi resultado fue antimatismo, pero hoy al fin logré conseguir mis lentes para poder escribir tranquilo el capítulo final de este libros.Estoy bastante contento de poder crear nuestra última escena en la cual los dejaré deseando conocer a nuestro próximo personaje: Dantes Marchetti.También estaré compartiendo un nuevo libro “La última hija de la luna” espero verlos por allí y disfrutar de nuevos personajes, trama y del romance de hombres lobos. ¡Pronto tendremos el capítulo final! Yerimil Pérez ❤️
Enzo da el primer paso invitando a su amada a seguirlo, él camina con su cabeza en alto portando un traje dorado y siendo el sostén de Mia que tiene su mirada puesta en el frente. Los presentes admiran la belleza de ambos y la conexión que irradian, ellos llegan al altar y como ensayaron hacen una reverencia a los reyes regentes. —Ante ustedes, el príncipe heredero y su esposa, —presenta Leonardo con su imponente voz—. Hoy mi título y el de mi esposa serán transferidos a ustedes para que velen por el bien de nuestros tratados, establezcan el orden en la especie sin anteponer a ninguna sobre la otra y protejan nuestras leyes bajo juramento de sangre —anuncia. —Enzo Marchetti ¿vienes aquí a reclamar tu lugar en la corona bajo tu propia voluntad y presentas a esta joven mujer como tu hembra elegida para dejar la descendencia de la corona? —interroga la reina. —Por el honor, mi sangre y por los tratados juro ante todos que estoy aquí de forma voluntaria para reclamar mi lugar y que l
Después de un largo entrenamiento, los hombres Marchetti y Valentino deciden regresar a la mansión dividiéndose al entrar para ir con sus parejas o respetivas habitaciones, lo que se encuentran solteros, Kendall no encuentra a su novia y solo Kaori se acerca a este. —Si busca a Ashley, ella se encuentra en la cabaña del lago —este le da una sonrisa e intenta irse, sin embargo, su honesta hermana lo detiene—. Pero antes dúchate, apestas —Kendall alza sus cejas y luego pone los ojos en blanco antes de marcharse a su habitación. El joven alfa se da una ducha rápida y viste con un jean azul, camisa negra de mangas cortas y unas botas militares que provoca que se mire más alto, Kendall abandona la mansión y camina rápido hacia la cabaña del lago llegando en pocos minutos. —Amor —la llama al ingresar, él puede escuchar el latido del corazón de Ashley, y por lo tanto, decide seguir el sonido hacia la parte trasera de la cabaña, encontrándose al abrir la puerta que
Las hermanas de Enzo olvidaron por completo que Mia es una humana, ella se encuentra agotada cuando llega a la mansión. Tiene la suerte de que los trabajadores se encargan de tomar las bolsas y llevarla a las habitaciones, como toda madre lo primero que busca es a su hijo encontrándolo con Dantes. —Mamá —Liam baja del regazo de su tío con su ayuda para caminar hasta su madre que lo carga. —Tesoro, ¿Cómo estás? —el cachorro sonríe contento. —Es un niño muy inteligente —expresa el lobo, Mia le agradece por sus palabras. —Amor —el futuro rey llega a ella—. ¿Qué tal ha estado tu día? —interroga. —Tus hermanas deben ser robots, me duelen los pies —se queja provocando la risa de los dos hombres presentes. —Son adicta a las compras, ellas deben estar muy felices por esto de la coronación —anuncia Enzo, ya que el italiano recuerda que en eventos importantes siempre terminaban con sus tarjetas sobregiradas y su padre negando por las constan
Leandro y Adriano son la luz en los ojos de Donato, se siente más que feliz de tener su propia familia, la cual consiente con cualquier cosa. Se establecieron en la manada para poder tener más tranquilidad, alejados de los ojos de humanos en Venecia. —Sh… ya estoy aquí —lo mueve en sus brazos calmando el llanto de su pequeño hijo, Leandro poco a poco se calma mientras tiene el dedo índice de Donato atrapado en su mano—. Eres lo mejor, cachorro —susurra con una sonrisa. El pequeño poco a poco se queda dormido y de ese modo el alfa puede devolverlo a la cuna, pero antes deposita un beso en su frente y suspira por el olor de su cachorro. Regresa a la cama con su omega que enseguida busca el calor de su cuerpo sacándole una sonrisa, lo abraza y se cubre con las colchas para volver a caer en los brazos de la oscuridad. Después de varias horas Adriano es el primero en despertar, se estira en los brazos de Donato y libera un suspiro, Leandro suele consumir mucho su







