INICIAR SESIÓN¿Qué locura le ha pasado por la cabeza a Milo? jjjjj Las leemos ;)
Milo Prince—Entonces, estarán presentes… —exclama Viena, y comienza a contar con los dedos—. Tus padres, tu hermano con su esposa Bianca, tu abuela paterna… Nuria, ¿no?No la miro, porque voy atento a la carretera, pero asiento.—También dos hermanos de tu mamá. Elisa, con su esposo e hijo, Philliph y Merritt. Y Nicholas, con su esposa Ursula, además de una hija ya adulta, casada y con un hijo pequeño. ¿Me recuerdas los nombres? Solo me acuerdo de que el pequeño sería Matias.Me da un poco de risa la concentración que pone con esto. No hay manera de que se aprenda los nombres de cada uno de los miembros de mi familia que estarán en la inmensa casa. Pero Viena es terca, y yo soy un idiota por seguirla la corriente.—Sí, Matias tiene dos años y es hijo de mi prima Liahna, con su esposo Terrence.Le doy un vistazo. Hace una mueca extraña, entrecierra los ojos y gesticula algo con sus manos. Podría pensar que es un ritual de memoria o algo parecido.—Ok, seguimos con la parte paterna. Tu
Viena Prince No debería estar nerviosa. Quisiera decir que no es así, pero no puedo mentirme. Definitivamente estoy al borde de un colapso. Cuando tuve el primer encuentro con los padres de Milo, aquella noche en el restaurante, fue algo tan rápido y pasajero que no tuve tiempo de asimilarlo como tal, solo actué en consecuencia con la mentira. Lo de hoy, el viaje, el reencuentro y mi nueva condición de esposa, no se siente así. Tengo miedo de meter la pata, de que descubran la farsa y de arruinar esto que, de por sí, ya es demasiado difícil de mantener. «No ayuda que Milo sea un idiota y que no estemos haciendo esto bien». Miro mi maleta a un lado de la puerta y me recorre un escalofrío. Es pequeña y solo llevo conmigo lo esencial, pero aun así, se siente como si cargara mi futuro más inmediato. No es para menos, si se supone que debo pasar la Navidad con la familia de mi nuevo esposo, un ególatra de cuidado que se sale con la suya porque yo no tengo criterio propio, aparentement
Viena PrinceEstoy furiosa y hago todo lo posible por no demostrarlo delante de Ivy. Ella me conoce demasiado, sabrá ver a través de mí en cuanto me pregunte y yo deba decirle una mentira. No puedo solo decirle que cometí el mayor error de mi vida casándome con el idiota de Milo y que se lo estoy ocultando. Eso iría en contra de todo lo que me prometí que sería.Milo me tiene cansada. Desde ayer no responde mis llamadas y ya estaba obstinada, así que le mandé ese mensaje. Sé que está escondiéndose, que solo quiere ir por la vida sin pensar en las consecuencias de lo que hicimos, pasarlo por alto. Pero yo no puedo permitirlo.Por eso le mandé el mensaje. Y sus respuestas me pusieron de peor humor.Primero, porque está claro que ha estado viendo mis llamadas y eligiendo ignorarlas.Segundo, porque me demuestra una vez más que es un egoísta.«Decirle dónde estoy, ¡já! Ni que yo fuera tonta».Escucho que Ivanna dice algo mientras busca los globos azules metalizados, pero realmente no le pr
Milo Prince“Eres una grandiosa mujer. Y ahora quiero devolverte algo que me dijiste hace un tiempo. Vas a encontrar el hombre que se gane ese corazón enorme que tienes. Uno de los más bellos que conozco. Será todo lo que mereces, lo que necesites, y cuando eso suceda, seré feliz por ti. Porque eres lo mejor que me pudo pasar…” Corto la grabación en el momento justo, y vuelvo al principio. Escucho todo una vez más, menos esa última frase que me crispa la piel y no se me borra de la mente.“…y me arrepentiré toda la vida de haberte dejado ir…”La sangre me hierve y la rabia me consume, porque cada vez espero una respuesta de Viena, espero que le diga algo cortante, que le confirme que ya la perdió por completo.Pero eso no sucede.«Claro que no».Bebo un trago de vodka, y la garganta me arde. No debería estar tomando a esta hora, pero me da igual. Después de la noche de m****a, lo necesito.Si Ivanna estuviera aquí, siendo mi asistente como meses atrás, me recordaría que beber en horar
Milo PrinceMi teléfono vuelve a sonar, pero lo ignoro. Lo he estado haciendo toda la mañana. No voy a responder una llamada que me haga perder el tiempo o que enfoque mi mente en otra cosa al recordarme mis pendientes.«Hoy decidí que no quiero nada de eso».Tengo algo importante que controlar, porque de esto depende que la mentira con Viena no tenga consecuencias catastróficas. Control de daños, es un buen término para clasificarlo. Es evidente que ella no tiene idea de lo complejo que puede volverse todo al estar aquí, con un hombre que no soy yo, y por eso necesito encargarme.Porque ella recibió el mensaje de él, yo lo vi… y estuve a punto de despertarla por ello, pero cambié de estrategia.«Con Viena necesito ir con inteligencia».Ya una vez confié en ella y terminé destrozado. Para no olvidarlo, de vez en cuando me mortifico a mí mismo viendo todo lo que recibí por aquellos días. Esto de hoy podría ser un comportamiento similar con el objetivo de mantener mis ojos abiertos.«Ver
Viena PrinceUn ligero golpecito en el hombro me sobresalta y abro los ojos, asustada. Pestañeo varias veces para que la claridad no me aturda y cuando logro enfocar, veo el sonriente rostro de Shawn a pocos centímetros de mi cara.—Buenod diad, tía Vi…Una risa se me escapa al verlo pestañear inocentemente.—Buenos días, cariño —devuelvo el saludo y me incorporo lentamente. Siento que todo el cuerpo me cruje y me duele.Me enderezo intentando recordar por qué me siento tan incómoda, entonces caigo en cuenta de que me quedé dormida en el sofá en una postura bien rara, y que además, ese dolor sordo en la cabeza puede tener que ver con la sidra que anoche bebimos.«Milo».Me levanto de un salto y disimulo el mareo que eso me provoca, para dar un vistazo a mi alrededor. La botella que anoche vaciamos ya no está, tampoco las copas. Una manta que tenía enredada en las piernas, y que no recuerdo haber agarrado, cae al suelo y sigo su movimiento.«¿Dónde está Milo?».Miro a Shawn queriendo pr







