Inicio / Fantasía / Legado Divino / Capítulo 5: Ecos del Pasado

Compartir

Capítulo 5: Ecos del Pasado

Autor: Corllami
last update Fecha de publicación: 2024-11-20 06:16:49

El eco del rugido en las montañas persistía en los oídos de Ethan como un recordatorio de que algo se había desatado. Cada fibra de su ser quería atribuirlo al viento, al eco, a cualquier fenómeno natural que no desafiara su cordura, pero la sensación en el aire lo contradecía. Era como si el mundo mismo contuviera el aliento.

La piedra bajo sus pies parecía más fría, más viva, vibrando con una energía casi imperceptible que se sincronizaba con el latido de su corazón. Diego lo miraba, el nerviosismo dibujado en cada línea de su rostro, mientras el anciano retrocedía hacia las sombras, susurrando palabras en un idioma que resonaba como un cántico ancestral.

El altar parecía más que una estructura; era un testigo mudo de secretos inmemoriales. Las marcas talladas en su superficie irradiaban un resplandor tenue que parecía responder a Ethan. Había algo en el aire, algo que lo llamaba, como una melodía que solo él podía escuchar.

—Esto… esto no es normal, Ethan —murmuró Diego, con la voz quebrada, como si el simple acto de hablar fuera una transgresión en un lugar tan cargado de solemnidad. Sus ojos se movían nerviosos entre el altar y su amigo, buscando una explicación que ninguno de los dos podía ofrecer.

Ethan intentó responder, pero las palabras murieron en su garganta. El aire pesaba como si cada molécula estuviera impregnada de significado.

—El tiempo no espera. —La voz del anciano rompió el silencio con la fuerza de una campanada. Su tono era grave, cargado de una certeza que hacía eco en el lugar, como si incluso las montañas lo escucharan—. El altar ha hablado. Y tú has sido elegido.

Ethan giró hacia él, sintiendo un escalofrío recorrerle la espalda. Las palabras del anciano lo atravesaron, cargadas de un peso que no comprendía del todo.

—¿Elegido? —La palabra escapó de sus labios antes de que pudiera detenerla, un eco de incredulidad que lo traicionaba.

—Los espíritus no mienten. —El anciano avanzó un paso, alzando una mano temblorosa hacia el altar. Sus ojos brillaban con un fervor que casi quemaba—. Ellos han mostrado su voluntad. Tú eres su respuesta.

Diego soltó una risa tensa, quebrada por la presión del momento.

—¿Espíritus? ¿Visiones? Vamos, Ethan, esto es absurdo. Esto tiene que ser un montaje, un truco para atraer turistas… o algo peor.

Ethan apenas lo escuchó. Sus pensamientos giraban, tratando de encontrar un punto de apoyo. Por un instante, recordó los cuentos de su madre sobre héroes que caminaban entre los hombres, descendientes de dioses que alguna vez gobernaron el destino de la humanidad. Siempre los había considerado leyendas, ecos de un pasado enterrado.

—¿Por qué yo? —preguntó, con la voz temblorosa.

El anciano lo miró directamente, sus ojos oscuros y profundos como un pozo sin fondo.

—La sangre no miente, joven. —Hizo una pausa, dejando que las palabras calaran hondo—. Aquellos que descienden de los antiguos siempre son llamados.

Ethan sintió que el mundo se desmoronaba a su alrededor. Sangre. Aquella palabra resonó en su mente como un tambor. Su madre había hablado de una conexión, una herencia que nunca entendió del todo. Ahora, las piezas comenzaban a unirse, pero el rompecabezas era demasiado grande y aterrador.

—El Orbe no puede caer en manos oscuras. —La voz del anciano bajó hasta convertirse en un susurro, como si temiera que el aire mismo pudiera traicionar su secreto—. Y tú eres el único que puede encontrarlo.

Ethan se acercó al altar, cada paso un esfuerzo monumental contra una fuerza invisible que parecía intentar detenerlo. Sus manos temblaban, y un sudor frío corría por su espalda mientras el zumbido en el aire crecía, llenándolo todo.

—Ethan, no hagas esto. —La voz de Diego lo alcanzó como un eco distante, apagada por el rugido que llenaba su mente.

Sus dedos tocaron la superficie fría, y el mundo explotó en luz. Una energía abrasadora recorrió su brazo, subiendo hasta su pecho. Era como si algo arrancara capas de su ser, dejando solo una conexión pura con algo antiguo y vasto.

De pronto, ya no estaba allí. Estaba en un desierto infinito bajo un cielo de fuego, donde el aire temblaba con calor y la arena parecía susurrar secretos. Una figura avanzaba hacia él, sosteniendo un objeto que ardía con una luz cegadora.

—Ethan. —La voz femenina resonó como un eco en su mente. Era profunda, cargada de autoridad y conocimiento—. La luz y la oscuridad convergen. Solo tú puedes decidir el desenlace.

En los confines del Olimpo, Hades sostenía la gema oscura, contemplándola con una mezcla de fascinación y ambición. La luz dentro de ella pulsaba, lenta pero constante, como el latido de un corazón antiguo que no debía despertar.

—Con esto, el equilibrio se romperá. —Su voz tenía un tono casi reverencial.

La figura encapuchada junto a él tragó saliva audiblemente.

—Mi señor… este objeto no es como los demás. Es un abismo. Podría consumir incluso a un dios.

Hades lo miró, y su expresión era una mezcla de burla y amenaza.

—Si el abismo me teme, que lo haga. —Sus ojos brillaron con un destello oscuro—. Yo no tengo miedo de lo que está destinado a ser mío.

Giró la gema en su mano, observando cómo la luz parpadeaba como una vela en medio de la tormenta.

—La clave no está en el poder, sino en el control. Y yo nací para controlar.

Ethan abrió los ojos, jadeando. Sentía como si hubiera corrido kilómetros, pero estaba quieto junto al altar, con Diego sosteniéndolo por los hombros.

—Lo vi. —Su voz era débil, pero cargada de una nueva determinación—. El Orbe… está en el desierto.

El anciano asintió lentamente, una sombra de tristeza cruzando su rostro.

—El camino será arduo, joven. Y el costo, alto.

Ethan cerró los ojos un instante, intentando procesar lo que había visto.

—No tengo opción.

Diego lo miró, y aunque sus ojos reflejaban miedo, también había algo más: lealtad.

—Entonces iremos juntos.

Continúa leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la App

Último capítulo

  • Legado Divino   Capítulo 161: El Legado de Cronos

    El cosmos respiraba con una calma engañosa, una armonía delicada que escondía corrientes subyacentes de tensión. Las galaxias danzaban en su eterno giro, estrellas nacían y morían en un espectáculo de luz y fuego que solo el flujo del equilibrio podía comprender. Ethan flotaba en medio de aquel vasto océano de energía, su ser conectado a cada fibra del universo. El pulso del Orbe en su pecho resonaba con una cadencia firme, pero ahora su luz dorada fluctuaba, como un latido inquieto que presagiaba algo más.La paz que había seguido a la contención de Cronos se sentía frágil, un cristal fino temblando bajo el peso de fuerzas invisibles. Ethan cerró los ojos, permitiendo que su conciencia se extendiera a través del tejido del cosmos. Lo sintió de inmediato: una grieta diminuta, apenas perceptible, pero cargada con una energía que no debía estar allí.El Orbe reaccionó, vibrando con mayor intensidad, como si compartiera su alarma. Ethan enfocó sus pensamientos en el origen de la perturba

  • Legado Divino   Capítulo 160: La Humanidad y Ethan

    El aire de la Tierra era distinto, cargado con matices que Ethan había olvidado pero que ahora redescubría con una intensidad nueva. Cada brisa que rozaba su piel parecía contarle una historia de vida y renovación. Aunque había respirado la esencia misma del cosmos, el aire terrenal tenía un peso y una calidez que ninguna dimensión podía replicar.Ethan se materializó en una ladera alta, donde la hierba suave se doblaba bajo la caricia del viento. La brisa fresca llevaba el aroma de la tierra húmeda, de las montañas que respiraban vida tras la última lluvia. A lo lejos, Machu Picchu se desplegaba con su imponente majestuosidad, como un eco eterno de tiempos ancestrales. Las terrazas escalonadas parecían susurrar secretos antiguos, mientras las montañas que las rodeaban se alzaban como guardianes verdes y majestuosos del valle sagrado.Ethan permaneció inmóvil, dejando que su ser se adaptara nuevamente a la gravedad de aquel mundo que alguna vez había llamado hogar. A pesar de su conex

  • Legado Divino   Capítulo 159: Las Consecuencias del Equilibrio

    El flujo del universo había cambiado. Ethan flotaba en la vastedad del cosmos, observando cómo la energía se tejía entre estrellas nacientes y galaxias que respiraban vida nueva. La paz que había traído la derrota de Cronos se sentía frágil, como un vidrio fino que aún temblaba bajo el peso de fuerzas invisibles. Aunque el equilibrio había sido restaurado, no significaba que el caos hubiera desaparecido por completo. Era parte del tejido del cosmos, esperando su momento para volver a danzar.El Orbe en el pecho de Ethan latía con fuerza, sincronizado con el pulso del universo. Cada destello de luz que emanaba contenía fragmentos de mundos lejanos, civilizaciones que comenzaban a florecer tras el caos que Cronos había desatado. Podía sentir los ecos de sus vidas: ciudades reconstruidas, campos que volvían a dar fruto, cantos de esperanza que llenaban los corazones de quienes habían sobrevivido.Pero también estaban los susurros de algo más oscuro.Ethan cerró los ojos, permitiendo que

  • Legado Divino   Capítulo 158: Afrodita: La Conexión Eterna

    El tiempo era un concepto extraño para Ethan ahora. Su existencia como portador del equilibrio lo mantenía en un estado de conciencia que trascendía lo físico. Cada instante fluía como un río sin principio ni fin, y aunque no había días ni noches, percibía un constante cambio, un movimiento cíclico que no necesitaba del paso del tiempo para ser real. Luz y oscuridad danzaban a su alrededor en un ballet interminable, y él era el corazón de esa armonía. Cada pulsación del Orbe en su pecho era un latido del cosmos mismo, y a través de él fluía todo lo que existía: energía, caos, creación.Sin embargo, incluso en ese estado elevado, Ethan encontraba momentos en los que su humanidad se abría paso. Era un destello fugaz, como el eco de un recuerdo, que le recordaba quién era antes de convertirse en el portador del equilibrio. Aunque su ser estaba ahora expandido más allá de cualquier límite, había algo profundamente humano que persistía en él, como un ancla que lo conectaba a lo que una vez

  • Legado Divino   Capítulo 157: El Renacer del Universo y los Dioses

    La batalla final en Machu Picchu había dejado huellas profundas en la tierra sagrada. Las montañas, que una vez se alzaron orgullosas entre las nubes, ahora parecían observar en silencio los últimos vestigios de la lucha. El portal por el cual Cronos había irrumpido aún giraba con una energía caótica, pero su intensidad comenzaba a menguar. En el centro del campo de batalla, donde dioses y mestizos luchaban desesperadamente por cerrar la brecha, surgió un resplandor etéreo.Ethan apareció primero. Su figura no era física, sino un destello vibrante de luz dorada que irradiaba calma y poder. No había rastro del hombre que alguna vez fue; ahora era una extensión pura del Orbe. Su esencia envolvía a los presentes, sus pensamientos llegando a sus mentes como un torrente de claridad y propósito.“Escuchen,” resonó su voz en sus conciencias. “Cronos está debilitado, pero su amenaza no ha terminado. El portal debe cerrarse, o su esencia se regenerará y traerá consigo una destrucción mayor.”A

  • Legado Divino   Capítulo 156: La Línea Final

    El campo de batalla vibraba bajo la intensidad del choque entre la luz del Orbe y la oscuridad de Cronos. Cada pulsación de energía era un recordatorio de la fragilidad del equilibrio universal. Ethan estaba de pie, su figura resplandecía como un faro en medio de un universo fracturado, pero esa calma que había encontrado no significaba la ausencia de tensión. La energía que emanaba de él y del Orbe no era solo poder; era una afirmación de existencia en un cosmos al borde de desmoronarse.Cada movimiento de Cronos, cada tentáculo de sombras que intentaba envolverlo, era una prueba de su resolución. Ethan sentía el peso del titán, no solo como un adversario físico, sino como la encarnación del caos que había enfrentado desde el principio. Sin embargo, ya no veía esa oscuridad como un enemigo absoluto. Había comprendido algo fundamental: incluso el caos tenía un propósito.La voz del Orbe resonó dentro de él, no como un comando, sino como una sensación, una corriente de energía que lo c

Más capítulos
Explora y lee buenas novelas gratis
Acceso gratuito a una gran cantidad de buenas novelas en la app GoodNovel. Descarga los libros que te gusten y léelos donde y cuando quieras.
Lee libros gratis en la app
ESCANEA EL CÓDIGO PARA LEER EN LA APP
DMCA.com Protection Status