INICIAR SESIÓNEl amor y las segundas oportunidades existen.Meses más tarde.Leonardo se encargó de poner al tanto a Anna de todos los negocios, ella era bastante ordenada en los asuntos y eso a Leonardo le agradaba, ella tomó el control y en muy poco tiempo se acostumbró a ese ritmo de vida. Ya no veía a aquellos hombres a su alrededor como matones y de lo peor, los vio como en realidad eran, personas que se encargaban de cuidar su vida.Leonardo dormía tranquilamente al lado de su esposa, su sueño fue interrumpido por fuertes y desgarradores gritos, Leonardo normalmente se levantaba y tomaba la pistola para ir a cualquier lugar, en aquella ocasión sostuvo el bastón y salió de la cama. Elena a toda prisa corrió delante, al abrir la puerta de la habitación de Anna ella estaba sentada en el borde de la cama, a sus pies estaba un pequeño charco de líquido amniótico.Elena y Santino se encargaron de llevar a Anna hasta el parqueadero, todos emocionados fueron con ella al hospital, de camino Anna se
Semanas más tarde. Leonardo había sido dado de alta, su cuerpo apoyado sobre un bastón recorría su propiedad, el ambiente en el interior de su familia ya no era el mismo de antes, ya no habían peleas ni discusiones entre ellos. Se habían convertido en una familia unida, en cuanto a Elena, ella se mostraba cariñosa con sus hijos, sabía que estaban pasando por su peor momento llevando el luto de las personas que amaban. Santino con frecuencia llevaba flores a la tumba de Greta, allí le hablaba lamentando su pérdida, sus vidas habían cambiado de manera drástica, todos estaban seguros que nada volvería a ser como antes. En medio del desayuno Anna sintió mareo, se levantó de la silla y corrió al baño, luego de haber vomitado hasta la cena del día anterior salió con un tono de piel pálido. —Hija te ves enferma, de inmediato te llevaremos para que te vea un doctor —sugirió a Elena. —No, no es necesario mamá, solo fue un pequeño mareo, estoy bien, siempre he contado con muy buena salud
Anna en medio de la desesperación tomó el móvil y pidió una ambulancia, a los pocos minutos los paramédicos hicieron presencia en medio de aquel campo de batalla.Leonardo fue llevado hacia el interior de la ambulancia, Elena sostuvo su mano y lo acompañó.—Pronto estarán las autoridades en este lugar, debemos irnos Santino —hablo Anna.—Llevaré el cuerpo de Greta conmigo, su cuerpo merece estar en un lugar donde podré visitarla y llevarle flores.Santino levantó el cuerpo de Greta y lo llevó a uno de los autos, Anna se sentó al volante y condujo a toda prisa, mientras que Santino y Anna despidieron a Greta, en una sala de urgencias Leonardo se debatía entre la vida y la muerte. Elena estaba deshecha en la sala de espera, Leonardo había perdido demasiada sangre, y las posibilidades de que pudiera sobrevivir eran muy pocas.En el interior de aquella sala de reanimación, un sonido agudo hizo presencia en una de las máquinas, los doctores de manera atenta y a tiempo brindaban reanimació
Los autos se detuvieron, Leonardo descendió, Elena y Anna se ubicaron a su lado, a la distancia podían observar una casa con aspecto de abandono.—Las probabilidades de encontrar a nuestro hijo en el interior en aquella casa superan el setenta por ciento, es el lugar ideal para tener a un rehén —aseguró Leonardo.—Entonces, ¿qué esperamos?, vamos por él, no hay que perder más tiempo —interrumpió Anna, pero Leonardo colocó la mano frente a ella impidiendo el paso.—Nada es tan fácil como parece, Cristina es una mujer que suele jugar con sus enemigos, una vez que abras la puerta hay grandes posibilidades en que un artefacto puedes tallar en tu rostro.»Un francotirador puede abrir un agujero en tu cabeza, debes ser paciente y encontrar la mejor salida —aconsejó Leonardo a su hija, en esta ocasión no hubo reproche de su parte simplemente aceptación. —¿Qué debemos hacer? —preguntó Elena.—Tú y Anna se quedarán con el segundo grupo, ustedes cubrirán nuestra espalda, deben estar atentas so
La noche cayó, Elena estaba vestida de una manera diferente, sobre su cuerpo llevaba ropa cómoda, estaba preparada para salir en búsqueda de su hijo ante la más mínima pista.Elena junto con Luca estaban en la sala tratando de rastrear el paradero de Santino, a través de varios contactos profesionales en rastrear el origen de donde fue enviada aquella imagen al teléfono de Leonardo. Elena se recogió el cabello en una coleta, el llanto y el dolor se lo guardó en su interior, todo para desquitarse con Cristina y Gabriele cuando los tuviera frente a frente, su rostro se veía diferente, una mujer que no pensaba en rendirse. Mientras tanto, Anna presionaba a Leonardo en la pista de entrenamiento, quería saberlo todo, para su mala suerte el tiempo corría en su contra, aún así ella de manera nata aprendía con facilidad. Anna era la imagen viva de la venganza, al igual que su madre las lágrimas se quedaron de un lado, en su pecho una fuerte presión la quería derribar al piso, pero como pod
Santino despertó con un fuerte dolor de cabeza, su boca estaba seca, lentamente abrió los ojos, llevó la mirada a su alrededor, trastes y cosas abandonadas era lo único que podía ver. Intentó moverse, pero no lo consiguió, estaba atado a una silla de metal, en lo único que podía pensar era en el engaño que Greta había preparado para él. Había jugado con sus sentimientos, había quedado como un tonto, mientras que él le había brindado todo, luego de aquella sucia traición Greta simplemente escupió en su rostro y pisoteó su caballerosidad. A la distancia logró escuchar el sonido de unos pasos que se acercaban, Santino se preparó para morir, recordaba perfectamente las historias que su padre le había contado sobre la familia Fiorentini.Una vieja puerta sonó cuando se abrió, Santino pasó la punta de la lengua sobre sus labios, llevó la mirada hacía aquel costado, un hombre, una mujer y detrás de ellos la mujer que le había roto el corazón.—¡Vaya, vaya!, pero miren nomás lo que nos ha






