Inicio / Hombre lobo / Luna de venganza / Capítulo 5: El Entrenamiento Comienza

Compartir

Capítulo 5: El Entrenamiento Comienza

Autor: CTVM
last update Fecha de publicación: 2025-10-19 04:07:37

Los Corrompidos emergieron de las sombras como pesadillas hechas carne. Eran lobos que alguna vez fueron normales, pero la magia oscura de las Tierras Salvajes los había retorcido. Sus cuerpos eran asimétricos, con extremidades demasiado largas, garras que goteaban sustancia negra y ojos que brillaban con hambre antinatural.

Dante contó al menos veinte antes de dejar de contar. Demasiados.

—No te separes de mí— Luna ordenó, sus ojos brillando con luz plateada mientras se transformaba parcialmente. Sus garras emitían un resplandor que parecía repeler la oscuridad misma.

El primer Corrompido atacó, moviéndose con velocidad antinatural. Luna lo interceptó, su daga cortando limpiamente a través de su cuello. La criatura se disolvió en humo negro.

—¡Apunta al corazón o a la cabeza! —gritó Luna mientras dos más atacaban. —¡Son las únicas formas de matarlos permanentemente!

Dante esquivó las garras de un Corrompido, contraatacando con su daga. La hoja se hundió en el pecho de la criatura, que aulló antes de disolverse. Pero tres más tomaron su lugar inmediatamente.

—¡Son demasiados! —Dante gritó, su espalda contra la de Luna mientras peleaban en círculo.

—¡Entonces deja de hablar y pelea!— Luna barrió con su pierna, derribando a dos Corrompidos antes de atravesar sus cráneos con precisión quirúrgica.

Un Corrompido logró pasar las defensas de Dante, sus garras rasgando su hombro. Dante gruñó de dolor, pero usó el impulso para girar y hundir su daga en el ojo de la criatura.

—¡Bien hecho!— Luna sonaba casi impresionada. —Pero no te confíes.

Más corrompidos emergían del bosque. Era una marea interminable. Por cada uno que mataban, dos más aparecían. Dante sentía su energía disminuyendo rápidamente. Las heridas se acumulaban. A su lado, Luna también mostraba signos de fatiga, su respiración más pesada.

—Luna— Dante jadeó. —Necesitamos un mejor plan.

—Estoy abierta a sugerencias —ella respondió, decapitando a otro atacante.

Dante sintió ese familiar hormigueo en su pecho, el lugar donde su poder dormido residía. Durante la pelea con los lobos salvajes, había despertado brevemente. Necesitaba hacerlo otra vez. Pero ¿cómo?

Un Corrompido se lanzó hacia Luna por su punto ciego. Ella no lo vería a tiempo.

—¡NO!— Dante gritó, algo despertando dentro de él ante la idea de perderla.

Poder plateado explotó de su cuerpo como una onda expansiva. Todos los Corrompidos cercanos fueron lanzados hacia atrás, aullando de dolor. Los ojos de Dante brillaban con luz lunar intensa, su cuerpo rodeado por un aura plateada pulsante.

Luna lo miró con asombro. —¿Qué...?

—¡No lo sé!— Dante sentía el poder fluyendo a través de él, salvaje e incontrolado. —¡Pero lo usaré!

Se lanzó hacia los Corrompidos con fuerza multiplicada. Cada golpe lanzaba a las criaturas lejos. Su velocidad era sobrehumana, esquivando ataques que segundos antes habrían sido imposibles de evitar.

Pero el poder era inestable. Dante podía sentirlo escapándose de su control, amenazando con consumirlo. Su visión comenzó a teñirse de rojo. Los Corrompidos dejaron de parecer enemigos y comenzaron a parecer... comida.

—¡Dante!— la voz de Luna cortó a través de la neblina roja. —¡Contrólalo o te perderás!

Dante sacudió su cabeza, luchando contra el instinto de dejarse llevar completamente por el poder. Recordó las palabras de su padre: "Tu verdadero poder aún duerme." Esto no era su verdadero poder. Era solo un atisbo, crudo y peligroso.

Con un esfuerzo monumental, Dante empujó el poder hacia abajo, conteniéndolo. El aura plateada parpadeó y se desvaneció. Cayó de rodillas, exhausto, pero aún consciente. Aún él mismo.

Los Corrompidos restantes, viendo que su presa ya no era tan vulnerable, comenzaron a retirarse hacia las sombras. En momentos, el claro estaba vacío excepto por los cuerpos en disolución de los caídos.

Luna corrió hacia Dante. —¿Estás bien?

—Sí— Dante jadeó. —Creo que sí.

—Casi te pierdes ahí— Luna lo ayudó a ponerse de pie. —Ese poder tuyo... es más peligroso de lo que pensaba.

—¿Qué me estaba pasando?— Dante preguntó, todavía temblando por la experiencia. —Sentí como si quisiera... desgarrarlos.

—El poder primordial es salvaje— Luna lo guió de regreso a la cabaña. —Sin control, te convertirá en algo peor que los Corrompidos. Por eso necesitas entrenamiento. Mucho entrenamiento.

Una vez dentro, Luna preparó té de hierbas mientras Dante colapsaba en la silla. Su cuerpo dolía en lugares que no sabía que tenía.

—Sobreviviste— Luna le entregó una taza humeante. —Eso es más de lo que muchos logran en su primera semana aquí.

—¿Cuánto tiempo llevará?— Dante preguntó. —El entrenamiento.

—¿Para controlar tu poder completamente? Meses. Quizás años— Luna se sentó frente a él. —¿Para ser lo suficientemente fuerte como para enfrentar a tu tío? Eso depende de ti. De cuánto estés dispuesto a sufrir, a sacrificar.

—Lo que sea necesario— Dante bebió el té. Era amargo pero energizante. —No tengo nada que perder.

—Todos tienen algo que perder— Luna lo miró con esos ojos penetrantes. —La pregunta es: ¿estás dispuesto a perderlo por tu venganza?

Antes de que Dante pudiera responder, sintió algo extraño. Una conexión, tenue pero real, formándose entre él y Luna. Como un hilo invisible uniéndolos.

—¿Sientes eso?— preguntó Luna, sus ojos ampliándose.

—Sí. ¿Qué es?

Luna tragó difícil. —Es... un lazo de compañeros. El comienzo de uno, al menos.

—¿Lazo de compañeros?— Dante había oído el término. Era la conexión que se formaba entre lobos destinados a estar juntos. Era raro, sagrado y...

—No puede ser— Luna se puso de pie abruptamente. —Esto no puede estar pasando.

—¿Por qué no?— Dante también se levantó, confundido por su reacción.

—¡Porque apenas nos conocemos!— Luna caminó de un lado a otro. —¡Porque soy tu maestra, no tu... no tu...!

—¿Compañera?— Dante terminó, sintiendo una extraña mezcla de emociones. Miedo, sí, pero también... algo más. Algo cálido.

—No hagas esto complicado— Luna se volteó hacia él, pero había conflicto en sus ojos. —El entrenamiento ya será suficientemente difícil sin esto.

—No elegí que pasara— Dante defendió. —Simplemente... pasó.

—Los lazos de compañeros no pasan simplemente— Luna se frotó las sienes. —Se forman cuando dos almas reconocen algo en la otra. Compatibilidad profunda. Destinos entrelazados.

—Dijiste que sentiste conexión cuando viste mi energía— Dante recordó. —¿No es posible que esto sea real?

Luna lo miró largamente. El lazo entre ellos pulsaba suavemente, como un segundo corazón compartido.

—Es posible— admitió finalmente. —Pero Dante, necesitas entender algo. Si aceptamos este lazo, si lo completamos, estaremos conectados para siempre. Sentiré tu dolor, tú sentirás el mío. Y si uno muere...

—El otro sufre— Dante terminó. Sabía la leyenda. Los lazos de compañeros eran hermosos pero también trágicos. La pérdida de un compañero podía destruir al otro.

—Así que necesitamos decidir— Luna se acercó a él. —¿Ignoramos esto y nos enfocamos solo en tu entrenamiento? ¿O lo exploramos y arriesgamos a complicarlo todo?

Dante la estudió. Luna era hermosa, sí, pero había algo más. Fuerza. Supervivencia. Una comprensión del dolor que solo alguien que había sufrido podría tener. En días, ella ya significaba más para él que muchos que había conocido toda su vida.

—No sé qué somos— dijo finalmente. —Pero sé que no quiero ignorar esto. Perdí todo una vez. No quiero perder la posibilidad de algo real.

Luna cerró sus ojos, luchando con su propia decisión. Cuando los abrió, había resolución en ellos.

—Está bien. Exploraremos esto. Pero con condiciones— levantó un dedo. —Primero, el entrenamiento sigue siendo prioridad. Segundo, tomamos esto lento. Y tercero, si en algún momento amenaza tu objetivo o mi seguridad, terminamos esto. ¿Entendido?

—Entendido— Dante extendió su mano. —Trato.

Luna miró su mano, luego sonrió ligeramente antes de estrecharla. El momento en que sus manos se tocaron, el lazo se fortaleció, enviando calidez a través de ambos.

—Bien— Luna se alejó, volviendo a su modo profesional. —Descansa esta noche. Mañana al amanecer, comenzamos. Y te advierto: no seré suave.

—No esperaría menos— Dante sonrió.

Luna le mostró una pequeña habitación conectada a la cabaña principal. Era simple: una cama, una manta, nada más. Pero después de días durmiendo en el suelo del bosque, se veía como un palacio.

—Buenas noches, Dante— Luna dijo desde la puerta.

—Buenas noches, Luna— respondió.

Ella se quedó un momento, mordiéndose el labio como si quisiera decir algo más. Finalmente, salió, cerrando la puerta suavemente.

Dante se dejó caer en la cama, su cuerpo agradecido por la suavidad. Pero su mente estaba inquieta. En días, su mundo había cambiado completamente. Había perdido todo, había peleado por su vida y había encontrado... ¿qué? ¿Esperanza? ¿Propósito?

¿Amor?

Era demasiado pronto para esa palabra. Pero el lazo era real. Y mientras se quedaba dormido, sintió la presencia de Luna a través de él, reconfortante como una luz en la oscuridad.

En la habitación contigua, Luna también luchaba con el sueño. Se tocó el pecho, donde podía sentir el lazo con Dante pulsando suavemente.

—¿Qué he hecho? — susurró a la oscuridad. —Me prometí no volver a conectar con nadie. No después de perder a mi familia.

Pero incluso mientras decía las palabras, sabía que era demasiado tarde. Dante Mora había entrado a su vida como una tormenta, y las cosas nunca serían iguales.

—Solo no te mueras, cachorro— murmuró. —Porque no creo que pueda sobrevivir a perder a alguien más.

Afuera, la luna brillaba sobre las Tierras Salvajes. Y en las sombras distantes, ojos observaban la cabaña con interés.

—Interesante desarrollo— una voz grave murmuró. —El heredero perdido y la sanadora exiliada. Esto será entretenido de observar.

La figura se desvaneció en la noche, dejando solo el sonido del viento entre los árboles.

Continúa leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la App

Último capítulo

  • Luna de venganza   Capítulo 80: Luna de Paz

    Cinco años después de su renuncia, Dante cumplió sesenta y cinco años. Su pelaje era casi completamente gris, pero sus ojos mantenían la misma intensidad que siempre habían tenido.Vivía en una cabaña modesta cerca del bosque con sus tres compañeras y Celeste, quien a sus noventa años era sorprendentemente vital gracias a su profunda conexión espiritual.Era vida que había soñado: tranquila, pacífica, ordinaria.—Los niños vienen hoy— Luna anunció esa mañana, aunque "niños" tenían treinta y ocho años ahora. —Con todos los nietos.—La casa será un caos —dijo Dante.—La casa siempre es caos— Aria respondió con sonrisa. —Así es como nos gusta.—Además— Zara añadió —Kaela tiene un anuncio especial. Se negó a decirme qué, pero las visiones sugieren que es... significativo.Durante años desde su jubilación, Dante había encontrado un ritmo que nunca había conocido durante su vida de guerrero. Se despertaba con el sol, entrenabaligeramente, pasaba mañanas en el jardín que había comenzado a cu

  • Luna de venganza   Capítulo 79: Pasando la Antorcha

    Quince años pasaron en relativa paz. Dante ahora tenía sesenta años, su pelaje mostrando gris en sienes y hocico cuando se transformaba. Luna, Aria y Zara envejecían a su lado, cada una hermosa de manera que solo el tiempo podía crear. Sus cuatro hijos ahora tenían treinta y tres años, completamente adultos con sus propias vidas, familias y legados. Kaela y Liam tenían tres hijos, mezcla hermosa de lobo y humano que podían transformarse parcialmente, pero también tenían ingenio humano. Eran símbolos vivientes de nueva era. Marcus se había casado con una sanadora de manada distante. Juntos habían establecido una red de clínicas que salvaban miles de vidas anualmente. Celeste era ahora líder del consejo de alfas, elegida unánimemente. Bajo su guía, el consejo había expandido para incluir representantes humanos formalmente, mapeando territorios más allá de montañas y estableciendo relaciones con especies que ni siquiera sabían que existían. Orion permanecía soltero pero rodeado de

  • Luna de venganza   Capítulo 78: Viviendo Normalmente

    Pero Sombrael no emergió.El tercer día llegó y fueron al sitio del sello, preparados para batalla apocalíptica. En cambio, encontraron algo completamente inesperado.El sello se había estabilizado.—No entiendo— Zara murmuró, verificando y reverificando con sus sentidos mágicos. —Debería haber colapsado. Todos los cálculos indicaban...—¿Qué pasó? —Dante preguntó.—El sello se... reparó a sí mismo —Zara dijo con asombro. —O más precisamente, alguien lo reparó desde adentro."No, alguien," la voz de Sombrael resonó, pero diferente esta vez. Más débil. Casi... cansada. "Yo lo reparé."—¿Por qué? —Dante exigió, confundido."Porque estuve observando," Sombrael respondió. "Durante cinco años, observé a través de la grieta. Vi a sus hijos entrenar. Vi su dedicación. Su amor el uno por el otro. Su determinación no solo de sellarme sino de destruirme."Hubo pausa larga. "Y me di cuenta de algo. No quiero despertar a ese mundo. Un mundo donde los padres aman tanto a sus hijos que les enseñan

  • Luna de venganza   Capítulo 77: La Última Expedición

    Cinco años pasaron en preparación constante. Los niños ahora tenían trece años, ya no eran niños sino adolescentes en el umbral de la edad adulta.Y el sello de Sombrael se había debilitado hasta el punto crítico.—Tres meses— Zara anunció después de su última verificación mágica. —Tal vez cuatro. Después de eso, el sello colapsará completamente.—¿Qué hay de los cultos? —Dante preguntó. Durante cinco años habían rastreado y eliminado docenas de células de adoradores de los Caídos, pero siempre surgían más.—Neutralizamos al último grupo grande hace dos semanas —Adrian reportó. —Pero es como cortar cabezas de hidra. Más aparecen.—No importa— Aria dijo pragmáticamente. —El daño está hecho. El sello fallará sin importar qué hagamos ahora.Todos sabían lo que eso significaba. Era tiempo para la expedición final.Dante reunió al equipo élite en la sala de consejo. No solo los cuatro adultos y cuatro adolescentes, sino también Adrian, Helena (quien había insistido en representar a los hum

  • Luna de venganza   Capítulo 76: Amenaza Renovada

    Tres meses después de que Dante encontrara paz con su nuevo propósito, todo cambió.Dante despertó una mañana sintiendo algo extraño, una vibración familiar pero distante. El fragmento del Corazón de Luna dentro de él, dormido durante años, pulsaba débilmente.—¿Lo sientes? —preguntó a Luna, quien también había despertado con expresión preocupada.—Sí— Luna confirmó. —Es como... resonancia. Algo está jalando el fragmento.Aria y Zara llegaron minutos después, ambas sintiendo lo mismo. Zara inmediatamente comenzó verificaciones mágicas, sus ojos cambiando de color rápidamente mientras escaneaba.—El sello de Sombrael —anunció con voz tensa. —Está debilitándose más rápido de lo previsto.—¿Cuánto más rápido? —Dante exigió.—Años en lugar de décadas— Zara respondió sombríamente. —Mi visión original era correcta sobre el eventual fallo, pero incorrecta sobre el tiempo. Algo está acelerando el proceso.—¿Qué podría hacer eso? —Aria preguntó.—Interferencia externa— Zara explicó mientras di

  • Luna de venganza   Capítulo 75: Crisis de Mediana Edad

    Dante cumplió treinta y cinco años en silencio. No hubo celebración, no quiso una. Se sentó solo en su estudio, mirando mapas de territorios que había unificado, tratados que había negociado, victorias que había ganado.Y sintió vacío.—¿Qué haces aquí solo? —Luna preguntó, entrando con taza de té.—Pensando—, Dante respondió sin mirar.—¿Sobre qué?—Sobre el hecho de que he logrado todo lo que me propuse lograr— Dante dijo lentamente. —Recuperé mi manada. Derroté a los Alfas Caídos. Establecí paz con humanos. Crié hijos increíbles. Construí alianzas que cambiarán generaciones.—Eso suena como lista de logros, no de problemas— Luna observó.—Ese es el problema— Dante se volvió finalmente. —¿Qué hago ahora? ¿Quién soy si no estoy luchando por algo? Toda mi vida adulta ha sido definida por crisis tras crisis. Y ahora... paz. Estabilidad. Y me siento... perdido.Luna puso la taza en el escritorio y tomó sus manos. —Dante, estás pasando por algo que le pasa a muchos guerreros cuando las g

Más capítulos
Explora y lee buenas novelas gratis
Acceso gratuito a una gran cantidad de buenas novelas en la app GoodNovel. Descarga los libros que te gusten y léelos donde y cuando quieras.
Lee libros gratis en la app
ESCANEA EL CÓDIGO PARA LEER EN LA APP
DMCA.com Protection Status